CUANDO EL MENTALISMO DEJA DE SER MAGIA: Consejos de un mentalista a un mago

“-Hola actualmente estoy involucrandome en este mundo de la magia y el mentalismo es algo que me interesa y desde muy pequeño he querido practicarlo hasta llegar a lo más alto y ser un gran mago, me gustaria que me ayudaran a pulir mis habilidades y conocer nuevas formas de realizar trucos. He leido en cuanto a la psicologia, el ilucionismo, el mentalismo y la magia y pienso en poder fusionar todo eso y lograr llegar a la perfeccion de la magia ¿cómo pudieran aconsejarme? o ayudarme para lograr ser mejor, quiero lograr llegar más allá de los simples trucos, quiero lograr hacer cosas pocos usuales. gracias.”

En mi experiencia como mentalista, mago, hipnotista y escritor, he descubierto que la superstición y la charlatanería son una cara, que el escepticismo materialista y la híper racionalización son la otra cara de un mismo paradigma que caduca y detiene el desarrollo del mentalismo como un arte independiente de la magia escénica.

A medida que cambies el objetivo de pretender tener poderes o intentar desmitificar el poder de la ilusión a una mera charlatanería de magos o estafadores, podrás encontrar una fisura por donde se abre un nuevo paradigma basado en la percepción de la realidad y la mente.

Puedes desarrollarte más allá del típico mentalismo (el que pretende poderes psíquicos), cambiando tu enfoque en cuanto a lo que significa para ti, tu inteligencia, intuición, imaginación, deducción, memoria, reflexión, etc., todas estas facultades del cerebro son verdaderos poderes de una materia inteligente.

En la etimología de la palabra: i-magi-nación, se descubre que esta es la primera magia, la creadora de la cultura, la civilización, la tecnología, etc.. Igualmente, la realidad es una ilusión electroquímica de nuestro cerebro y la i-magi-nación nos motiva a progresar, porque visualizar es realizar.

¿Ver para creer o creer para ver? -Todos somos ilusionistas, porque vivimos de ilusiones.

Extiende tu conocimiento sobre la naturaleza humana, la psicología, la dramaturgia, lo que nos hace, nos motiva, mueve y las situaciones que creamos con nuestras acciones. Esta es una forma de predecir en base a la causación de la motivación humana y del deseo de sus instintos.

En el grado que desarrolles tu auto-conocimiento, descubrirás que los trucos son cada vez más innecesarios, y a medida que desarrolles un propósito más allá de entretener o engañar, descubrirás que una sencilla técnica de Anneman, Corinda, Osterlin, Bananchek o Derren Brown, es suficiente para lograr un “milagro”, porque será tu capacidad para incidir en el momento adecuado, con las palabras y el truco indicado.

El milagro sólo existe en la mente del espectador y del creyente. La circunstancia es lo que hará que un simple truco se transforme en una experiencia inolvidable, porque aparte de ser asombrosa, lleva una narrativa y un significado humano, y tal vez una enseñanza o una revelación que puede ayudar a otros o a ti mismo.

Estas son algunas de las reflexiones que he desarrollado conforme he abandonado el lugar común entre la magia y el mentalismo, sin tomar la actitud “psíquica” y charlatana de Uri Geller, ni la del dogmatismo racionalista de James Randi; ya que la física cuántica y la neurología han comprobado que la realidad no es una constante sólida; es una “ilusión” de nuestros sentidos, una representación electro-química de nuestro cerebro a partir de nuestra percepción y filtración cultural. Nuestra percepción crea al mundo. Vemos lo que creemos y deseamos ver.

Si la realidad social es una co-creación colectiva en un contexto mediáticamente manipulado; el conocimiento de la técnica mágica y de la percepción cobran mayor importancia para explicar y deconstruir el mundo de simulaciones e ilusiones en el que vertiginosamente nos hemos envolvido, ¿por qué?

-El racionalismo es opuesto y es un desarrollo cognitivo muy reciente en comparación con nuestra irracionalidad. En el fondo seguimos haciendo decisiones basadas en lo que lsentimos y no en lo que sabemos verazmente. Igualmente, la libertad la definimos en relación a la satisfacción de nuestros deseos y se nos olvida que esta “satisfacción” funciona en contra de la libertad colectiva del avance de los derechos sociales, porque nos atomiza en nuestra auto-gratificación exclusiva y separatista (divide y vencerás), y esta condición del comportamiento humano se ha tornado el fundamento del control social mediante la manipuación psicológica.

La magia como espectáculo solo puede ser una simulación más en la civilización del espectáculo. El mago del futuro-ahora, debe ir más allá de ser mera comparsa o “hada madrina” del engaño masivo-comercial, y transgredir el paradigma racionalista que no acepta otro tipo de magia que el truco. Al cruzar esa “frontera”, descubres que existe otra magia que no depende de trucos, sino del auto-conocimiento, el auto-poder, del arte de la voluntad y del dominio del poder de lo falso: La gran diferencia entre un adulto y un niño, es que el adulto conoce la diferencia entre la ilusión y lo real.

Hoy, ahora mismo, es urgente reconocer que la magia de la mente (i-magi-nación) se enfrenta a los tecnoratis, numeratis e iluminates quienes se han apoderado del poder de la simulación, de la magia psicológica, administrativa, mitológica y telemática. Y que de ello depende el grado de autonomía y deliberación que gocemos en el futuro, porque finalmente, la magia más importante es la magia de la mente, la i-magi-nación, el poder de donde surge el universo humano, porque “todo es mente”.

No hay que olvidar que los magos hemos sido perseguidos por los seguidores de la Biblia judeo-crisitiana y por los apóstoles del dogma racionalista, y que tarde o temprano nos enfrentaremos a sus paradigmas, si es que deseamos avanzar en el arte de las ilusiones que se basa en la manipulación y transmutación de nuestras creencias y percepciones.

La tecnología es magia y la magia es tecnología. Las probabilidades son el fundamento de la predicción y la psicología el medio del control y lectura mental. No obstante, la técnica y la filosofía de la magia escénica, seguirán siendo fundamentales para la correcta ejecución de la ilusión con aparatos o sin ellos, y e ahí el verdadero poder, el poder de lo falso. Úsalo con conciencia y serás más que un charlatán o un tecnócrata, porque tendrás de tu parte, el poder de la sabiduría.

365 DÍAS DE FRATERNIDAD

¿Por qué sólo durante la navidad y el año nuevo expresamos lo que debería ser parte de cada día? Lo que debería ser al dejar de pretender y mantener el mundillo de nuestras diferencias o ¿tal vez todo este “espíritu” sea una fantasía, una fábula, un cuento infantíl que los adultos nos contamos para esconder y redimir nuestra verdadera naturaleza?

Me pregunto si podríamos mantenernos el resto del año con este espíritu de fraternidad y ¿por qué es tan fácil limitarlo a una sóla fecha? ¿por qué aceptamos un sólo día o tal vez sea una necesidad limitarnos para poder sobrevivir? O ¿será que es sólo de santos e iluminados 365 días de fraternidad? O ¿será que en el fondo hemos creído que la ley de la selva está por encima, y que la química del espíritu fraterno sólo alcanza para un día?

Lo que si se, es que en mi idealismo la fraternidad interfiere con el programa social de aplastar, traicionar, negar, tranzar y engañar para sobrevivir. Tal vez encuentres mis palabras absurdas o fuera de lugar, pero sinceramente creo que es la superficialidad con que vivimos nuestro tiempo, lo que nos ha creado tanta desgracia. Algunos hablan de “falta de valores”, cuando en realidad es la ausencia de compromiso con lo que creemos, sentimos y deseamos.

En una civilización en que prácticamente todo ha sido inventado, descubierto y realizado, es el trabajo al interior de cada uno lo que está por continuar; es mutuo, largo y de cada día.

Espero que el espíritu fraternal se disperse por tu vida, más allá de estas fechas e inunde cada minuto, cada hora y momento en que recuerdes estas reflexiones, estas palabras.

Que sea lo mejor para ti, en cualquier lugar que te encuentres, cada día.

Gerardo Nemónico.

¿QUÉ SUCEDERÁ EN 2012? ¿ABRÁ CAMBIOS EN LA CONCIENCIA HUMANA? ¿SERÁ INICIARÁ UN NUEVO PARADIGMA?

Estimad@s amig@,

lo que esperan que pase en el 2012, ya está sucediendo en este mismo momento. Y si las fuerzas de la naturaleza se sincronizan en esa fecha hay que reconocer, a pesar de todos los mitos y creencias panteístas, que ella no tiene especies o grupos preferidos y las consecuencias de este evento singular se desparraman amoralmente y sin importar partido, religión, género, cultura, clase social o etnicidad: la vida vive devorando vida, organismo que no evoluciona, se atrofia.

El futuro es consecuencia del presente y este del mismísimo pasado con el que venimos arrastrando y se llama: cultura. Si deseamos un futuro diferente debemos ser hoy diferentes. Nuestra acciones actuales, determinarán lo que sucederá en el 2012 para cada uno de nosotros. No podemos modificar “el destino”, pero si las circunstancias: El futuro no es azaroso ni determinista, es probabilístico.

No hay evidencia concreta de que al llegar el 21/12/2012, Vayamos “automáticamente” a saltar a un “cambio” de paradigma o a un estado de conciencia “superior” de forma “digital”. El trabajo de evolución humana seguirá siendo arduo y basado en la auto-disciplina, la simplificación voluntaria y el desconectarse de la observación, conmemoración y celebración de la cadena del tiempo judeo-cristiano-capitalista: La era del trabajo fácil ya terminó, y el hedonismo que sustenta este sistema de gratificación instantánea, es la carnaza mayor por la cual se nos controla mediante lo irracional de nuestros instintos y nuestra propensa adicción al placer y a la evasión del principio de realidad.

Eros y Tánatos siguen siendo las fuerzas que conducen la gratificación irracional que nos mantiene adictos al consumo de tecnología y entretenimiento, mediante la manipulación de la psico-biología del organismo humano.

La esperanza podría existir en reconocernos capaces y significativos en las transformaciones actuales; en tomar responsabilidad sobre nuestra mente, cuerpo, tiempo, comportamiento y en encontrar una forma alternativa de conducir nuestra evolución individual, pero evadiendo la trampa transhumanista y eugenetista basada en más y más tecnología y la ideología de una supuesta raza superior producto de la ley del más fuerte.

Los eventos se están acelerando a nuestro alrededor a consecuencia de programas activados siglos atrás, y que producen una mayor entropía. Una posible “ruta de escape” comienza en comprender que “pequeñas causas tienen grandes consecuencias”, idea fundamental en la Teoría del Caos, y una posible forma alternativa de vernos a nosotros mismos como agentes de cambio a pesar de nuestra condición aislada y egoísta.

Tenemos una sola vida. Tenemos una sola oportunidad individual: El secreto del éxito seguirá siendo el enfocarse en definir un plan de acción, una estrategia y visión de lo que deseamos para nuestro futuro y planeta, lo más libre posible de nuestras propias pesadilla reptilianas y sed de control y poder; la psicología fundamental que termina permeado cualquier revolución y creación utópica hasta degenerarla en un producto comercial, slogan, logo o distopia viral que justifica el uso de más y más inoculantes y antivirales.

Los mitos al servicio del sistema global, representan la propaganda que mantiene la esperanza en el sistema mismo. Actualizar los rituales ceremoniales del calendario judeo-cristiano-capitalista, representa la afirmación estructural del tiempo es dinero, ¿cómo es que deseamos resultados diferentes, si continuamos haciéndo lo mismo?

2012 D. C., El fin es un principio (conferencia)

Carl Sagan dijo, “Afirmaciones o conclusiones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”.

El anciano indígena maya, Apolinario Chile Pixtun declaró recientemente a los medios ingleses que está cansado de que lo bombardeen con preguntas acerca del 21 de diciembre de 2012, cuando supuestamente “se acaba” el calendario maya.

Chile Pixtun, quien es guatemalteco, dice que las teorías del “Día del Juicio Final” surgieron en Occidente y que los Mayas jamás hablaron del tema. No obstante en esa fecha crítptica concluye un período importante y algunas personas comprobaron que habrá una serie de alineaciones astronómicas infrecuentes, incluida una que ocurre cada 25.625 años, y a esta certeza matemática se le ha manipulado como una amenza supersticiosa. Sin embargo, la comunidad antropológica, astronómica y Maya coinciden que no será el “fin de los tiempos”, y que lo único que sucederá es una lluvia de teorías filosóficas de la Nueva Era, astronomía pop, rumores apocalípticos en el internet y éxitos taquilleros como “2012”, “la película de catástrofes más grande de la historia del cine”.

Para el investigador del Centro de Estudios Maya de la UNAM, Guillermo Bernal, este tipo de películas tan sólo perpetúan la ignorancia con sensacionalismos infundados, haciéndo declaraciones publicitarias como: “Los Mayas lo sabían…” o “El calendario maya lo predijo, la ciencia lo confirma…”. Este formato propagandístico conocido como “publicidad viral” es un método pernicioso que juega con la duda, la supertición y los viejos miedos apocalíticos, borrando la frontera entre la ficción y la realidad. Si el mundo no se terminó el 31 de diciembre de 1999, ni el virus del milenio provocó el colapso cibernético anunciado; el fin del calendario maya nos deja mucho qué dudar respecto al uso de los mitos, miedos y creencias con propósitos comerciales y de control político.

¿Por qué sucede este mismo fenómeno cultural llamado “mileniarismo” cada vez que se avecina el final de un ciclo, el aniversario de una fecha o las coincidencias numéricas de algún evento importante, si no hay aval científico? ¿Por qué en la era de la información, la ignorancia sigue predomiando sobre el conocimiento?

Vayamos por partes. Primeramente, no intentaré discernir sobre las profecías Maya, porque hasta ahora a pesar de los libros publicados sobre el tema, títulos como: “Apocalipsis 2012: Una investigación sobre el final de la civilizacón”, o “Cosmogénesis maya 2012: El verdadero significado de la fecha final del calendario maya”, y “2012: El retorno de Quetzalcoatl”. Estas novedades literarias se fundamentan en interpretaciones, especulaciones y se suman a otros clásicos proféticos como las Centurias de Nostradamus, la Profecía Celestina o de la Santa de Cabora. En mi opinión y de muchos expertos, esta literatura promueve una imagen fantasiosa de las culturas precolombinas, la visión catastrófica, así como la utopía ecomística y el cambio de paradigma civilizatorio sin más evidencia que la imaginación reflexiva y la revelación proyectiva a partir del calendario maya y las profecías del Chilam Balam.

La historiografía desarrollada por Nanci M. Farriss a mediados de los 80s del siglo pasado, propone que los escribanos mayas del siglo XVI y XVII experimentaron con nociones del tiempo lineal occidental y anexaron motivos apocalípticos de crisis, juicio final y salvación eterna. No obstante, los descubrimientos en la ciudad más antigua y grande maya, El Mirador (Camelot maya), se descubrió un friso de 2,300 años, con elementos del Popul Vuh; los hijos de uno de los dioses maya, conocidos como Ixbalanque y Hunapú, ambos están nadando en un río ante la presencia “monstruos celestiales”.

El descubrimiento más antiguo sobre el Popol Vuh fue hecho en 1700 D. C., cuando el español fray Francisco Jiménez descubrió un documento escrito por los mayas y lo tradujo, por ello se consideraba que ese texto tenía influencia judeo-cristiana. Según las investigaciones recientes, los mayas construyeron estos inmensos monumentos en la cuenca de el Mirador, entre el 600 y 150 antes de Cristo, casi 1000 años antes del periódo clásico (320-987 D.C.), pero abandonaron el lugar entre los años 150 y 200 de nuestra era. Después de 500 años de abandono, volvieron a ocupar la zona para construir residencias modestas y la dejaron para siempre hacia el 900 de nuestra era.

Se especula que uno de los motivos del abandono de El Mirador, es la erosión propiciada por la tala del bosque para usos no sólo de la agricultura, sino en la producción de la cal viva para el mantenimiento de los 4,000 templos que se encuentran en esta área, ¿cómo pudo el pueblo maya profetizar sin precavirse que la práctica de encalar los templos produciría la deforestación y la erosión de la selva? -Rita Roesch nos dice, “Su religión supo responder a las preguntas sobre la naturaleza y el mundo, sobre el origen de la humanidad, el propósito del hombre en la tierra y la relación del individuo con su familia, su sociedad y sus dioses. Su religión manifestó los problemas que toda civilización humana enfrenta: poder, justicia, igualdad, propósito individual y destino social.”. A pesar de lo sagrado de su cosmovisón, los mayas no eran divinos ni extraterrestres, y nosotros hemos cometido el mismo error para alimentar nuestra proliferación tecno-científica, propiciando el desbalance ecológico y la crisis del carbono. Igualmente, las división social maya como la nuestra fue clasista, monopolista y sangrienta. Fueron dinastías guerreras y hereditarias para quienes el auto-sacrificio y el sacrificio fue una obsesión. La construcción y el mantenimiento de las ciudades y caminos mayas, (sacbés) se sustentó en la explotación laboral de millones de individuos de los cuales ni siquiera sabemos los nombres de los diseñadores de los templos y centros urbanos.

La postura de este autor respecto a las profecías maya, no es empírica ni racionalista ni espiritual. Me interesa aclarar que somos los constructores de nuestra propia realidad, y que en el proceso civilizatorio hemos perdido el control de la creación de ficciones y teorías, dejándo que la imaginación o la razón dominen nuestra interpretación del pasado maya. La ciencia debe aceptar que siempre existe la posibilidad de encontrar nuevas evidencias, más datos y sorprendentes hallazagos. La especulación mística y creativa debería incluir un método para guiar la imaginación sin que se desvíe en la fantasía. Igualmente, reconozco que sin necesidad de ser “objetivo”, se puede hacer ciencia. Así como podemos realizar predicciones utilizando un sistema lógico para especular mediante reglas. Y con suficiente evidencia, observación e introspección, la especulación se torna en teoría sin implicar un resultado, puesto que es sólo una forma de ver y pensar, un intento de correlación entre la experiencia y la realidad.

Teoría en griego tiene un significado que se acerca a “teatro de la mente” e implica un “ver más allá de lo sensible”, siendo algo provisional o no completamente real y por lo tanto colinda con “la literatura de anticipación” o ciencia ficción, género que especula mediante avances “posibles” o puramente imaginarios, extrapolando la condición humana en el tiempo y el espacio: “La acción puede girar en torno a un abanico grande de posibilidades (viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias de una hecatombe terrestre o cósmica, evolución o regresión humana sobrevenidas por mutaciones, evolución de los robots, realidad virtual, existencia de civilizaciones alienígenas, etc.”. La ciencia ficcción se complementa y contrasta con la literatura fantastica y de terror: “Los tres géneros ofrecen elementos comunes tales como componentes alejados radicalmente de la realidad o especulaciones sobre cómo podría ser dicha realidad, o cómo pudiera haber sido.” La mitología y la religión exponen narraciones de la cosmovisión de culturas ancestrales, periódos en que la existencia de seres fantásticos como brujos, dragones, demónios, eran parte de la realidad cotidiana sin lugar a duda.

Hoy, la literatura y el cine fantástico sirven para cuestionar el orden del mundo racional y tecnocrático, pero su efecto en el público es la ansiedad, el miedo y un mayor grado de irracionalidad que unido al avance tecnológico de los efectos especiales del cine y los medios, erosiona la frontera entre lo real y lo simulado, creando un estado que deja al espectador propenso a perder el fundamento crítico de la realidad y lo hunde en la duda basada en la ficción y la manipulación publicitaria.

La literatura fantastica sobre los mayas como “extraterrestres”, tiene antecedentes en la literatura del norteamericano Richard Sharpe Shaver, que en los años 40s del siglo pasado, él y su editor Ray Palmer, presentaron sus historias de ficción como fundamentalmente verídicas, en la revista Amazing Stories. En 1934, Shaver fue llevado a un hospital psiquiatrico después de haber dejado su trabajo en una factoría, al parecer escuchó telepáticamente voces de tortura provenientes del interior de “la tierra hueca”. Posteriormente la literatura de Shaver, se caracterizó por una mezcla de culturas ancestrales, demonios prehistóricos intraterrestres, naves extraterrestres y sadomasoquismo.

En México, durante los 70s del siglo pasado, la revista Duda continuó con esta charlatanería editorial, mezclando ficción y evidencia científica, haciéndola pasar como investigación y análisis serio, cuando en realidad sólo se buscaba explotar el morbo del misterio. Los artículos nunca llegan a ninguna conclusión definitiva. En 1975, revista Duda dio paso a Contactos Extraterrestre, “obra de Carlos Ortiz de la Huerta, periodista de sociales metido de ufólogo”, cuya publicación fue editada igualmente en México por Editorial Posada. Estas publicaciones son antecesoras de éxitos radiales como “La mano peluda”, programa que presenta historias de terror en forma de entrevista y narraciones por parte del público que impactan por su detalle y su forma de contarse.

Indudablemente, desde que se estableció el paradigma racional durante la Ilustración, el ser humano ha colado lo fantastico por los huecos de la racionalidad. La evasión fantastica compensa la hiperracionalidad de la sociedad. El slogan de los Expedientes X, “Quiero creer”, refleja el coqueteo con lo irracional para desafiar nuestros límites; es una predisposición de supervivencia que junto a las creencias es motivador de nuestras acciones y motor de nuestro comportamiento. No obstante, la duda, la creencia y la fe, son armas de dos filos. Sabemos que las explicaciones racionales no bastan para llegar al fondo de un misterio que nos atrae, porque esencialmente somos animales irracionales y necesitamos creer que hay algo más allá para seguir alimentando nuestra motivación; el misterio en realidad sólo refleja la incomprensión de nuestra vida interior y del mundo externo.

Si no podemos conocer el mundo de manera absolutamente objetiva, porque todo es relativo y depende de nuestra percepción e interpretación, ¿acaso ello significa que la fantasía y la fe son lo único que queda ante la duda? -Ni fe ni duda. Ni absoluto ni neutral. Ni místicismo ni racionalidad. El miedo nos paraliza en la pasividad y la dependencia de fuerzas externas e invisibles. La incertidumbre es un principio que traduce la realidad en probabilidades y nos hace cuestionar el cómo sabemos lo que sabemos para conocer la realidad que nos incluye a nosotros mismo como creadores de esta experiencia. El problema no es creer, sino saber qué es lo que se cree, cómo creemos y sabernos creadores y consumidores de creencias. Ante las creencias mileniaristas y las ficciones apocalípticas, pregunto, ¿cuáles son las probabilidades de que el 21 de diciembre de 2012, se acabe el mundo? ¿Realmente lo profetizaron los mayas?

El investigador Guillermo Bernal, aclara que existe sólo un registro descubierto en el sitio arqueológico “Tortuguero” ubicado en el estado de Tabasco, donde los mayas de esa ciudad pensaban “que el 21 de diciembre de 2012 descendería Bolom Yookte”, deidad de tipo guerrero. Es lo único que se ha hallado como evidencia antropológica y correlacionado con los mayas de Yucatán y Guatemala, que igualmente piensan que al terminar el baktun 13, empezará el baktún 14. El pensamiento apocalíptico es judeocristiano y ajeno a la cosmogonía maya, cuya lógica no prevenía desgracias.

En 1952, el antropólogo francés y ahora mexicanizado, Alberto Ruz Lhuililer encontró en Palenque la tumba de Pakal. En los 90s se descifró una inscripción sobre la lápida de la tumba, cuya fecha es equivalente al año 4772 D. C., y que anuncia el aniversario del gran gobernante K´inich Janaab´ Pakal, y de esta manera se confirma que los habitantes de Palenque pensaban que la vida continuaría después del año 2012.

Si las profecías maya “no existen” o son ficción contemporánea, lo que si existe, es la precisión matemática del calendario Maya, consistente de tres diferentes cuentas de tiempo que transcurren simultáneamente: el Sagrado, Tzolkin de 260 días, el Civil, Haab, de 365 días y la cuenta larga. Gracias a “la correlación modificada” del arqueólogo inglés, Sir John Eric Sidney Thompson, se permitió igualar la fecha 21 de diciembre del 2012 con la fecha Maya del baktún decimotercero, que igualmente coincide con la cuenta del calendario Tzolkin, que aún se lleva en las regiones montañosas de Guatemala. El correcto “número de la correlación” debe coincidir con los datos de la tabla de Venus en el Códice de Dresden y la información lunar encontrada en las estelas Mayas. No obstante existen 22 correlaciones diferentes a la de Thompson, que nos hacen dudar del 21 de diciembre de 2012, como la única fecha equivalente al baktún 13, 4 ahua 3 kankin.

¿Que representa la Cuenta larga? -Según los mayas, representa la elipse de traslación del sistema solar con que se aleja y acerca al centro galáctico, y que se divide en 5 “estaciones” o ciclos de 5,125 años y que marcan “el palpitar” del centro galáctico con que se sincroniza a estrellas, planetas, satélites y demás cuerpos celestes de la galaxia. En palabras astronómicas, 2012 es el inicio de “la primavera galáctica”, que representa la gestación y formación de un nuevo ciclo o “día galáctico” de 25, 625 años.

Todo este complejo conocimiento astronómico no tendría sentido, si no nos confirmara que al día siguiente, el 22 de diciembre de 2012, si es que la fecha es correcta, volverá a comenzar un nuevo ciclo de la Cuenta Larga que tendrá la misma duración que los anteriores de 25,625 años. La gran enseñanza Maya es que el tiempo astronómico es cíclico: El fin es un principio.

Utilizando el programa de estrellas, Stellarium, en mi ordenador pude simular la alineación planetaria del 21 de diciembre de 2012, y lo que contemplé es una belleza visual: Desde el hemisferio norte al sur-oeste, sobre el horizonte al medio día, aproximadamente se pondrán ocho planetas en forma de “diadema”; en el centro estará el sol y al fondo en forma perpendicular a los planetas, la vía Láctea, cuyo centro -aproximadamente- coincidirá detrás de la posición solar, formando una cruz. El centro galáctico es la parte más oscura del “espinazo del cielo” y recientemente los astrofísicos la han re-descubierto como un depósito de hoyos negros, sitio que los mayas clásicos llamaron el “ombligo de universos“. Pero esta “alineación” es sólo una ilusión creada por la perspectiva y el ángulo posicional de la Tierra en relación a los planetas. Visto desde otro planeta, “la alineación” de cuerpos celestes ya no encaja. Todo es relativo al punto de vista terrestre.

La predicción astronómica de eclipses, satélites y planetas, es algo muy diferente a vaticinar sobre el futuro de la humanidad, particularmente desde la perspectiva religiosa representada por la profecía. La confusión entre predicción y profecía es fundamental esclarecerla para comprender cabalmente la postura de este autor: Predicción se refiere a un pronóstico exacto que depende del proceso lógico de causa y efecto. Profecía es una afirmación clarividente del futuro. Es un acto irracional y según sus creyentes es de inspiración divina. Pero no hay evidencia ni respaldo científico sobre esta afirmación por lo que se remite exclusivamente a la fe. La profecía implica que todo está predeterminado, y si se cree en el destino, entonces se niega el libre albedrío. Sin libre albedrío no hay bien ni mal, porque la responsabilidad de nuestros actos implica consciencia, voluntad y libertad. Paradójicamente, si se cree en dios, se vive en contradicción con el libre albedrío, porque si dios “lo sabe todo”, entonces implica que todo está predeterminado.

Visto de otra manera, cuando suceden revelaciones, tragedias, catástrofes y cataclismos, al ser humano le resulta casi imposible asimilar los hechos sin recurrir a lo divino o profético, pensando que “estaba escrito” y achacando los incidentes a alguna fuerza extraña o mágica como lo es el destino, la fatalidad, la falta de fe, los defectos individuales o los vicios endémicos de la sociedad. La esperanza, la fe, el pensamiento anheloso, la incertidumbre y la persistente tendencia del cerebro a encontrarle sentido a la vida, son los factores psicológicos que nos impulsan a creer, prácticamente en cualquier ficción que toque los puntos clave del drama humano. De esta manera la profecía es utilizada como método de control social-religioso basado en el miedo. El miedo propicia regresiones a estados de impotencia, e incapacita el pensamiento crítico y reduce al individuo al estado infantil de dependencia. La infantilización de la sociedad mediante el condicionamiento a base de miedo, es el objetivo del control social, ya que ninguna cultura o civilización puede ser conquistada o dominada, si su mente colectiva no está controlada. Por lo tanto, el resultado de la apatía y la conformidad es el refuerzo del miedo profundo, del miedo psicológico a vivir plenamente nuestra existencia por la incomprensión del caos y de nuestra vida interior. Depositamos nuestra confianza en lo irracional, en un poder superior, en una profecía o creencia que se vuelve el motor de nuestra conducta, y que despierta buena disposición y apertura, pero debemos mantenernos prudentes respecto a las creencias, ya que nos pueden aprisionar en la pasividad y la superstición al hacernos creer que sólo fuerzas externas, superiores e invisibles controlan nuestras vidas, y que no somos responsables ni podemos cambiar las situaciones, eventos y el rumbo de la historia, con nuestras decisiones.

Apocalipsis significa revelación, pero ¿acaso queremos ver lo que se nos está revelando o ya hemos visto demasiado? Crucemos la simulación profética y detallemos el gran tinglado detrás de la pantalla comercial de la civilización y del gobierno del espectáculo.

El uso propagandístico de la profecía, es un claro ejemplo de cómo se mina la raquítica educación básica, mediante la duda y la superstición utilizadas para quitarnos la responsabilidad de nuestros actos, apuntando a las estrellas y las divinidades como causa del “fin del mundo” o como esperanzadora panacea de la condición humana, cuando la destrucción del equilibrio, la paz social y la ecología del planeta, son producto del condicionamiento cultural, la corrupción de las instituciones, el estado fallido, la estafa monopolista, el consumismo patológico y su rapacidad industrial que igualmente explota los recursos naturales, el morbo como carnaza comercial y el chantaje emocional como redención de los implicados.

¿Cómo sucede todo esto sin que nos demos cuenta? O ¿Acaso si nos damos cuenta? ¿Qué nos pasa? -Vivimos en una “vulva de ilusiones” conectados vía la radio, televisión, internet, periódicos, libros y revistas a lo que llamo el estado de sitio multimediático; el control mental instrumentalizando mediante la suma de la magia psicológica (iluminati), la magia administrativa (numerati) y la magia tecnológica (tecnorati), producida por la ingeniería social que moldea nuestra subjetividad y define el significado social de nuestro comportamiento y realidad. El periodista Ernesto Carmona nos revela que “diez mega corporaciones poseen o controlan los grandes medios de información de Estado Unidos: prensa, radio y televisión. Esa decena de imperios controla, además, el vasto negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo editorial, música, cine, producción y distribución de contenidos de televisión, salas de teatro, internet y parques tipo Disneyworld, no sólo en el país del norte sino en América Latina y el resto del mundo”.

El espectáculo, la pubilicidad, la religión y la política son lenguajes de imágenes y palabras cuyo poder controla nuestro comportamiento mediante utopías y miedo. En el filme “2012″, el arco dramático termina siendo el chantaje sentimental, que apunta a reforzar los valores domésticos y el auto-sacrificio en nombre de la familia, la patria, la ciencia y la humanidad, además de hacernos creer como “inevitable” en caso de catástrofe ecológica; la aceptación sin resistencia pública o proceso democrático de un Nuevo Orden Mundial ipso facto, que simbólicamente inicia con la restauración a ceros de la cuenta histórica, en nombre de la continuidad del hommo sapiens y de acuerdo a la jerarquía del imperialismo tecno-global.

En este ficticio Nuevo Orden Mundial post 2012; China ocupa una posición fundamental, es ejército y maquiladora; Europa, el viejo mundo, se limita a dar concenso al liderazgo norteamericano que lleva la batuta en la futura metamorfósis de la civilización occidental, que en un giro de peripecia escribana, África como placa tectónica, no se hunde en “el desliz de la corteza terrestre” y termina como puerto del “eterno retorno”. Se restaura el orden, la fortuna se impone y la humanidad que salió hace 5 millones de años del continente negro, regresa en arcas post-apocalípticas al útero del principio. Ouroborus que pretende hacerle “justicia cinematográfica” a la explotación y esclavitud africana e imponer “subliminalmente”, una política racial de integración kitsch, en la que no importa de qué color eres, sino cuanto dinero tienes.

No debemos monospreciar el poder de lo falso. La mente nos esclaviza cuando nos apegamos a sus ilusiones. Uno de los principios más importantes en que coinciden las ciencias de la mente y las nuevas corrientes de las ciencias sociales, es que nuestra realidad es un producto de nuestros sentidos y de nuestras creencias. Paradójicamente, lo que creemos no necesariamente es real. La realidad es percepción, lo percibido información y la información es manipulable. Prácticamente, lo que sucede en las noticias es lo que se sabe y conoce del mundo y de la historia cotidiana. Quien controla el flujo de la información, manipula los fundamentos externos con que la mente del espectador construye su realidad interna. Y como el campo de nuestra conciencia puede ser alterado por la dirección de nuestra atención; la distracción, la variedad y la repetición se vuelven la estrategia primordial del control mental público.

Dan Rather, que trabajó en las noticias de la CBS por 24 años, y como contribuyente al programa periodístico “60 minutos”, nos dijo: “Las noticias, particularmente las noticias diarias, son más adictivas que el crack o la cocaína, más adictivas que la heroína, los cigarros y el alcohol”.

Milenio TV es la “heroína” de las noticias mexicanas. De acuerdo a su slogan “La historia en tiempo real”, concluyo que esta programación termina en histeria, desesperación, impotencia, cinismo, apatía y explosiones sociopáticas y no sólo con espectadores informados; ya que no importa si lo que se nos informa es veraz y oportuno. Para el televidente, las noticias Milenio representan una droga de realidad simulada y aumentada basada en la edición de incidentes, momentos, opiniones, situaciones, conflictos y resoluciones extremas. Milenio TV moldea la conciencia con una programación morbosa contribuyente a una conciencia cínica, nihilista y apática, mediante la saturación informática a base de shocks de baja intensidad, hasta llegar al bloqueo mental del espectador, tal y como sucede con la pornografía en la que puedes verlo todo, pero no puedes tocar o modificar nada. Milenio S. A. es una filial del conglomerado más grande del noroeste del país, el Grupo Multimedios, S. A., que aglutina al parecer: 15 estaciones de radio, cable, entretenimiento, división de alimentos y franquicias como: Pizza Hut Express, Kentucky Fried Chicken, Gorditas Doña Julia, Das Bierhaus, Cablevisión, Ríos de Tinta, contenidos estudiantiles, revista Fama, el mundo de las estrellas, etc., etc..

El catedrático mexicano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Raúl Trejo Delarbre nos dice: “En los años recientes, si bien con significativas excepciones el Poder Legislativo, y sin excepción alguna todos los partidos políticos, coincidieron en resguardar el interés de Televisa, Televisión Azteca y otras empresas comunicacionales como si de ello dependiera el escaño, la curul, el registro o las prerrogativas.” En meses pasados, el líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza Flores, insistió en que en el marco de la campaña en contra de los trabajadores, está jugando un papel fundamental varias empresas del país y del extranjero como: Moviestar, Telefónica, Telmex, Televisa y Repsol. Paradójicamente, la respuesta de Esparza a la pregunta, ¿cómo se dio cuenta de que gobernación había tomado las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro, este contesto que por medio de “Milenio TV”; demostrando que al igual que los industriales y traficantes de armas y los banqueros, los medios se benefician de cualquier lado del conflicto y del caos social.

El periodo histórico en el que vivimos y en el que la frontera entre lo real y lo simulado se ha “borrado”, se le conoce como posmodernidad; condición de hiperrealidad en la que no podemos o deseamos distinguir entre la realidad y la simulación; significando “el vivir feliz” en el presente falso de una vida inauténtica, en la que la realidad social se presenta y se representa como un espectáculo. La inaceptación de lo real, nos habla del rechazo de la condición humana, de la crisis por desconexión. Este es el tiempo en que estamos más conectados al mundo y desconectados de nosotros mismos. Y ante la erosión de lo real, pregunto: En un mundo mediatizado, ¿qué es lo que somos? ¿Qué es lo que perdemos como humanidad, cuando abandonamos lo real por lo simulado? Perdemos de vista las acciones en conjunto y arriesgarnos nuestros lazos con los demás. La dependencia extrema en la tecnología mecaniza las relaciones humanas.

La ignorancia fundamental se basa en que todas nuestras creencias pueden ser falsas. Cuando el hipnotista clínico Milton Erickson habló del 80 por ciento de la “información falsa” en nuestro cerebro, no se refería completamente a que todas nuestras creencias fueran “ficciones”, sino que nuestra mente se funda en una “maquinaria” electroquímica en la que las creencias, los pensamientos, las memorias, imágenes y sensaciones son representaciones eléctricas; simulaciones, ilusiones generadas por nuestro cerebro a partir de la información sensorial. A esta información cruda es a la que menos atención prestamos porque estamos condicionados a considerar las creencias dominantes -las profecías- como invalidaciones de nuestro sentido de lo real, en pocas palabras, socialmente estamos condicionados a no creer en nosotros mismos ni en el ensueño. Pero, ¿la vida es sueño como decía Calderón de la Barca? -Si y no, porque hoy sabemos que el contenido de los sueños no se pudo haber generado de sueños, y que el sueño es la forma que nuestro cerebro reorganiza lo vivido en recuerdos. Pero eso no significa la invalidación de la imaginación y del poder de la voluntad para determinar nuestra vida. Hoy, lo simbólico se utiliza para manipular los sueños, porque estos son elaborados a partir de nuestros deseos, y la idea de que con cumplir nuestros deseos ya somos libres, es la más grande ilusión de “libertad”, porque quien domina la percepción, domina la representación social en la mente de cada uno, y esta simulación de imágenes tienen poder sobre nuestro comportamiento.

En lo fundamental, ningún texto profético es divino, todos han sido mediados por humanos. Un texto, cualquier texto, es ficción; una codificación o representación simbólica del pensamiento, es decir, “el mapa no es el territorio”, la pantalla no es la realidad, las noticias no son los hechos, las profecías no son el futuro, lo simbólico no es lo real, ¿Qué es lo real? -La evolución de la conciencia nos demuestra que nuestro concepto del “mundo real” se ha ido modificando. La subjetividad es una innovación mental relativamente reciente en el ser humano. La comunicación entre los humanos primitivos se realizaba como una especie de alucinación o de “mensajes divinos” intracerebrales. “Esta conciencia que es mi ego de egos, que es todo, y sin embargo, no es nada, qué es?”, se preguntó el reconocido autor, Julian James cuando habla de “la mente bicameral”, en la que el hemisferio derecho es el responsable de “las voces de la divinidad” y de la esquizofrenia.

Todas las profecías tienen autor y los escritores son los creadores más propensos a la locura y al suicidio, pero ¿cómo puede ser posible, si son tan lúcidos e inteligentes? -tal vez porque escondemos una forma de esquizofrenia en la sofisticación lingüística a costa de la represión de las voces bicamerales; la glosalalia antecesora de la consciencia y que nos dicta las frases que escribimos. Estas voces mentales que en otros tiempo fueron consideradas formas de posesión, iluminación y/o demencia esquizofrénica, hoy representan una alternativa psíquica de la evolución mental hacia la conciencia de “complejidad integrada”. Todos escuchamos voces, sólo que las reprimimos o etiquetamos como: yo, ego, superego, id, daemón, ángeles, antepasados, buena y mala consciencia. ¿De dónde vienen estás voces, si el cerebro no tiene cuerdas bucales? Si estas “voces” existen antes del lenguaje, ¿cómo se comunicaban o acaso fueron sus creadoras? ¿Serán las voces, el eco de nuestros muertos o de nuestros miedos? ¿Será esta la forma en la que el futuro nos inspira a realizarlo?

Los textos proféticos como cualquier otra propaganda o publicidad, influyen en el comportamiento del creyente de tal forma que mediante la autosugestión, este es empujado a realizar los contenidos proféticos, tal como sucede con modas, partidos y psicosis sociales inducidas por intereses comerciales y políticos. William S. Burroughs en su ensayo “Los límites del control”, nos dice: “Las palabras aún son las principales herramientas de control. Las sugerencias son palabras. Las persuasiones son palabras. Las órdenes son palabras. No se ha inventado una máquina de control que funcione sin palabras, y cualquier máquina que intente controlar basada totalmente en la fuerza externa o el control físico no tardará en toparse con los límites del control”.

Si el lenguaje es la frontera de la realidad y del poder, algunos de los textos “proféticos”, incluso, han sido alterados para ajustarse a los hechos, como ha sucedido con los escritos de Nostradamus, cuyas profecías son retroactivas, porque han sido aceptadas como “verdaderas” hasta después de haber sucedido los hechos. La vaguedad de estos textos, de su lenguaje poético, alucinante y escatológico, podría referirse a cualquier situación humana similar, puesto que los moldes arquetípicos, las estructuras del comportamiento humano no son infinitas ni en la dramaturgia ni en el eneagrama ni en los sueños. Somos una especie sumamente repetitiva. La esperanza es lo desconocido, porque nuestra crisis pide transformación.

El “ojo” de la mente organiza el tiempo, al igual que el ojo físico organiza el espacio, de acuerdo a una perspectiva lineal con puntos de fuga. Si los profetas del pasado como Nostradamus “no pudieron ver” más allá del 2012 y nos hablan del “fin de los tiempos”; es porque a partir de un evento singular -el principio/fin de ciclos- el programa centralizado y jerárquico de Occidente, se desborda sobre su configuración lineal; el Ouroborus se ha roto y la historia como el tiempo se fugan, fusionando el inconciente colectivo de la especie con las redes de la inteligencia artificial, que nosotros mismos hemos tejido. En el 2013, los ordenadores tendrán la capacidad computacional de un cerebro humano.

La “explosión” del punto de fuga renacentista y de la centralización modernista son ambos el evento singular del sistema que decae a nuestro alrededor, abriendo un panorama caleidoscópico del tiempo u “ojo de ojos”; el tiempo rizomático y fractal que se vive en el internet y que ya es parte de la estructura mental de las nuevas generaciones. Estos cambios se ven perfilados por los eventos del momento. Asimilar su significado implica el éxito del desarrollo personal, aclarando que “el éxito real”, es una sensación de estar completo y no del tiempo que se nos acaba como el dinero y no alcanza para vivir.

¿Qué es el tiempo? ¿Existe el tiempo o es sólo una ilusión creada por nuestros instrumentos y cultura del trabajo a partir de la revolución industrial? -Tal vez una de las más grandes aportaciones menos reconocidas de los Mayas, es el hecho de que sin poseer telescopios u otros instrumentos de precisión, lograron cálculos matemáticos de los ciclos galácticos, ¿cómo lo hicieron? -México es el país con mayor cantidad de plantas psicoactivas de todo el planeta, y particularmente Mesoamérica posee el hongo de la psilosibina, substancia química que contiene neurotransmisores que aceleran cuánticamente ciertas funciones del cerebro, que al asociarse con la introspección y la observación se obtienen sorprendentes resultados. Se dice que la explosión inventiva y creativa de la segunda mitad del siglo XX; como la Teoría del caos, los Fractales y la computadora personal entre otros, son productos de psicoactivos como el LSD.

No pretendo hacer apología del uso de estas potentes substancias, del chamanismo o de la Nueva Era, sin embargo, si se desea vivir una experiencia disolvente del contenido de nuestras creencias y cultura, que se han vuelto nuestras enemigas por sostener y defender un orden social que nos está matando; como iniciado en estas prácticas puedo decir, que en condiciones y cantidades correctas, “las plantas de poder” son un método seguro de auto-conocimiento que acorta cualquier escuela iniciática, libre de gurús, guías e interpretaciones externas.

¿Por qué digo esto? -Las substancias psicoactivas o enteógenas producen un mini-Apocalipsis; un remover las ilusiones para vivir directamente, una re-conexión al ánima mundi; a la visión de que todo está vivo y se mueve. Es un despertar de la matriz de ilusiones en que vivimos soñando con el cielo de la televisión y con aparecer en la TV para ser “alguien”. ¿Y qué es lo que podemos hacer al regresar de este viaje psicoactivo, si el mundo sigue igual? -Empezar a recuperar lo que hemos perdido por abandono o por cambios innecesarios. Re-valorizar todo eso que nos da sentido, propósito, vitalidad, gozo y que hemos olvidado por estar sentados viendo la vida pasar en la pantalla; cuando lo único que realísticamente podemos escoger mediante el libre albedrío, son nuestras amistades, amores, maestros, lecturas y viajes. No se trata de ser bueno y bonito, sino completo, íntegro, consecuente, responsabe, crítico, consciente, fraternal, amoroso, etc..

Las tribulaciones del “fin del mundo”, ya las estamos viviendo. Y si el mundo no se va a acabar como pregonan los profetas de la fatalidad, ¿Cómo seguir viviendo sin sentir que nos han estafado, por tener un pedazo de tierra, agua y alimentos que el planeta produce de manera natural? ¿Por qué han condenado a la Tierra y a nosotros a pagar renta por vivir en el calentamiento global, la crisis del carbono, la destrucción de todas nuestras relaciones y vínculos orgánicos? ¿Por qué preferir seguir consumiendo el futuro? ¿Qué haremos cuando ya no haya futuro que consumir? -La crisis tiene su orígen en el programa que dirige nuestro comportamiento hacia una forma patológica de vida. Todo está vinculado. La sincronicidad es un acto de conciencia. No podemos cambiar las decisiones hechas, pero si las que vamos a realizar. La conclusión está en nuestras manos, “el milagro es coincidir”.

JAMES RANDI, EL MAGO QUE ENGAÑÓ A LA CIENCIA

En 1979, el mago profesional James Randi, se ofreció a participar como consejero en diversas investigaciones y experimentos que pretendían estudiar y comprobar la existencia de lo paranormal, lo oculto, la parapsicología y poderes extraordinarios de la mente.

Randi, según cuenta, fue rechazado bajo explicaciones de que la ciencia es lo suficiente lúcida, sistemática y certera como para requerir de magos e ilusionistas prejuiciados en contra de los psíquicos y videntes, los sujetos de la investigación, además de enfatizar que la “objetividad científica” es a prueba de engaños.

Concretamente, James Randi había intentado participar en el Proyecto Alfa, patrocinado por la Universidad de Washington, subsidiado con 500,000 dólares por la corporación McDonnell Douglas, contratista de defensa norteamericana, que dio su apoyo al físico Peter Phillips para determinar la existencia de poderes como la telequinesia y la telepatía.

Randi había sugerido por escrito a los científicos, que la presencia de un mago profesional garantizaba que los sujetos estudiados: psíquicos, telépatas, curanderos, etc., no serían capaz de engañar a los científicos con sus trucos.

Al denegársele admisión al Proyecto Alfa, y ver que era prácticamente imposible persuadir al físico Peter Phillip, Randi decidió cruzar la frontera y tenderle una prueba, y para ello reclutó a dos jóvenes magos que se harían pasar como voluntarios con “poderes psíquicos”. Lo absurdo, es que Randi simultáneamente envió información a Phillip, sobre la falsedad de los magos, pero el físico ni siquiera revisó los antecedentes de los candidatos.

Randi, con anterioridad había entrenado a los dos jóvenes magos en la ejecución de diversos trucos de telequinesia, particularmente el doblado de metales al estilo Uri Geller, y les indicó que en caso de que los científicos les preguntaran si estos estaban utilizando trucos o que si eran falsos psíquicos, los magos deberían confesar toda la trama.

Lo increíble de esta aventura es que se prolongó por 21 meses, hasta 1981; al finalizar la investigación científica con una gran ceremonia pública, los magos confesaron frente a los medios todo el fraude. La revista Discover publicó el artículo escrito por Randi. De esta manera, Randi y sus colaboradores, demostraron la fragilidad del método científico y lo fácil de engañar a las mentes entrenadas en lógica, física y matemáticas con la simple manipulación psicológica y perceptiva de los trucos de magia.

Los científicos quedaron evidenciados en su arrogancia cognitiva y la charlatanería se confirmó como una peligroso técnica para engañar hasta la inteligencia más sofisticada y académica. A partir de este engaño/desengaño, la parapsicología quedó completamente desacreditada y muchas carreras arruinadas.

LA ESPERANZA MATEMÁTICA, EL JUEGO ES EL FIN, NO EL MEDIO

Juego que no tiene fin, pierde su sentido. Al no tener final, no puede ser tratado como un juego; por lo tanto, la vida es un juego al ser terminal. El fin, le otorga la importancia a la estrategia de vivir. El juego es el fin, no el medio. Hay niveles en el juego, ¿Quieres tener acceso a otro nivel? ¿El camino que parece fácil y resulta difícil o el que parece difícil y no lo es?

Un buen amo del juego, no interviene en el juego de los jugadores, sólo explica sus reglas: El premio a ganar en el juego de la vida, es la admisión a tu realidad. Pero, la verdad es que en el tablero social, todos somos “blancos” de los que controlan las reglas del juego y “neutralizan” nuestro avance para perpetuar su poder sobre el juego de la vida.

A veces te das cuentas, a veces tan sólo intuyes que alguien conspira en tu contra. La estrategia es descubrirlos y neutralizarlos conociendo y anticipando su juego. Si pegas en el “blanco”, tu éxito se transformará en la entrada al siguiente nivel del juego. Errar significa caer más profundamente en el engaño y volver a comenzar el juego a contra tiempo. Errar sin aprender, no es una estrategia inteligente. Volver a repetir el error, implica un vicio.

El auto-engaño y la superstición son fatales para los jugadores, ya que este es un “juego de engaños”, en el que la ilusión es un poder, el poder de lo falso y la sugestión, pero ambos “poderes” por un descuido o por una duda, se pueden volver en contra del jugador.

Sólo tú has soñado con llegar aquí, sólo tu puedes auto-engañarte. Las ilusiones son armas de doble filo y pueden ser un obstáculo o un salto cuántico. No pierdas el juego, el ensueño está comprado y se usa como señuelo. El verdadero premio es alcanzar tu realidad, una sensación de estar completo y presente en el aquí y en el ahora, como resultado de tus decisiones acertadas, ¿Quieres jugar?

El camino y el destino, no son el juego. Todos los juegos tienen un camino y el poder llegar al final del juego, es hacer un camino con éxito. El éxito verdadero es una sensación de estar completo, de plenitud, de forjar tu propio destino a partir de tus decisiones acertadas. Aunque aprendemos de nuestros errores, no hay que olvidar que la vida es un juego terminal, y el error puede ser fatal.

Sin motivación no hay avance, sin dirección no hay objetivos. Sin objetivos, la vida se vuelve un “barco sin vela” a la deriva del tiempo y de los demás. Una fórmula es un método para controlar resultados y controlar resultados significa hacer predicciones. El poder de la predicción en el juego de la vida, es clave para avanzar con mayor certeza.

La experiencia se traduce a fórmulas de comportamiento y de creencias. Hay fórmulas muy valiosas para llevar una vida más amena y liberada de las circunstancias que nos parecen insalvables.

La única “ventaja” que puedes desarrollar y que depende completamente de tu voluntad; es ejercer tu habilidad de decisión y de estrategia. Una estrategia inteligente se desarrolla a partir de reconocer tus necesidades, tus ventajas, tus bajas, y de tu capacidad para potencializar tus fuerzas, virtudes y habilidades, y así responder de manera decisiva y acertada en el juego de la vida.

El juego de la vida no es la vida en si, sino la forma en que se desarrolla tu vida en la interacción social con otros jugadores y con las circunstancias determinadas por las acciones de todos los participates y espectadores del juego. Todos somos humanos y queremos ganar, y esto implica una competencia. Cuando uno entra en el juego, el oponente puede volverse un aliado y este en enemigo. Todo cambia con los intereses y los jugadores, porque a la hora de la decisión, el oponente quiere tu lugar y la simulación de alianza puede ser una trampa.

Todo lo perceptivo es una apariencia de la mente. El azar es una ilusión. El futuro no es azaroso, es probabilístico. Pensar en probabilidades nos esclarece el camino. El poder de predicción nos ayuda a visualizar resultados a futuro en base a utilizar un sistema lógico para especular mediante reglas.

La responsabilidad sobre nuestras acciones, nos hace más juiciosos al decidir. La esperanza matemática se basa en tomar riesgos calculados. Si lo puedes visualizar, lo puedes realizar, ese es el secreto de una estrategia inteligente.

El único premio en el juego de la vida, es alcanzar tu realidad antes de que se te termine el tiempo, ¿Estás dispuesto a jugar?

P.S.: El juego es una acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de -ser de otro modo- que en la vida corriente. -Huizinga (1987).

METRO CALAFIA, micronovela fronteriza de ciencia ficción

METRO CALAFIA

Por Gerardo Navarro, Nemónico, 2009

Jorgito nunca le había preguntado a su madre por qué los mayores hablaban del Metro Calafia, como un parteaguas entre la Tijuana de antes y después. Para él, el metro era segunda naturaleza, siempre había estado ahí. Su madre, según le confesó que gracias al metro, llegó al hospital casi a punto de parirlo. El día de su nacimiento había huelga de taxis y el boulevard estaba atascado por un incidente terrorista suscitado esa misma madrugada; un joven estrelló un gran troque remolque cargado de explosivos caseros, contra la gasera. Hubo explosiones, pero el mayor daño fue el piso que se derrumbó y provocó la muerte inesperada de gente rumbo al trabajo.

A principios del siglo XX, según dicen los pocos viejos sobrevivientes, obras públicas del municipio de Tijuana, había vaciado el concreto de las autopistas aledañas a la gasera, sobre un suelo falso. Aquel era un año de elecciones y no se tomaron el tiempo necesario para realizar los estudios topográficos, siendo esta área de la ciudad parte del cauce arenoso del desaparecido Río Tijuana. Dos generaciones después de aquel incidente explosivo, los intereses y la deuda de la inmensa obra urbana aun se seguía pagando, y cada aniversario los los muertos se seguían nombrando.

-Amá, y mi papá, ¿dónde estaba cuando nací?

-Estaba trabajando en San Diego, no pudo regresar porque la línea estaba cerrada.

-¿Por qué, amá?

-Es que unos señores habían intentado introducirse al otro lado, sin papeles…

-Amá, pero eso no es tan difícil, el papá de Margarita, lo hizo.

-Si, pero estos señores iban manejando troques llenos de gente y se dejaron ir de frente.

-Y ¿qué les pasó?

-Pues… hubo muchos heridos y cerraron la frontera por varios días…

-¿Ya vamos a llegar?

-Creo que faltan seis estaciones.

Elena y Jorgito siguieron conversando, mientras el metro Tecate/Tijuana, se acercaba a la intersección Tijuana/Rosarito. Elena sobrevivía en aquel valle polvoso, habiendo aprendido de uno de sus amantes de juventud, un anarquista canadiense, a sembrar su jardín de composta que protegía a pesar de que la inmobiliaria se obstinaba en encementar todo rasgo de tierra visible; supuestamente para acabar con las polvaredas generadas por los rebajes a los cerros del valle. El agua era escasa, pero Elena se las ingeniaba para filtrar y reciclarla en casa. Armando, su esposo, trabajaba en San Diego donde se conocieron. Él era constructor de toda su vida y su gran hazaña había sido rescatar de una demolición, unas placas solares que cruzó declarándolas “material desechable”, para montarlas sobre el techo de su casa Orbe. Desde entonces, la familia Arréchiga, se había desconectado parcialmente de la Comisión Federal de Electricidad y gracias al sistema doméstico de reciclaje de agua, habían podido sobrevivir la suspensión de servicios por parte de las desarrolladoras, que igualmente les restringían visitas, recolección de basura y seguridad, a quien no pagara sus cuotas, una situación común intensificada por la crisis del 2056.

El Metro Calafia cruzaba la ciudad de Tijuana este-oeste y entraba por lado sur del Cerro Colorado, para entroncarse a la vieja vía del tren a la altura de la vía rápida oriente, después de cruzar el panteón jardín y seguir paralelamente a la canalización del Río Tijuana, hasta llegar a la línea fronteriza. De Tecate a San Ysidro se hacían 45 minutos. En el crucero de el Corredor Tijuana 2000 y de la vía De los Insurgentes, antes de entrar a Tijuana, al sur-este del Cerro Colorado; una línea del metro partía hacia Rosarito/Ensenada, con otros 45 minutos de duración al puerto.

-Amá, ¡Ya estamos llegando, que rápido!

-Antes la gente tardaba horas y el tráfico era insoportable.

-Mi maestro nos dijo, que la gente se volvía loca y que algunas veces en los semáforos se bajaban del carro y comenzaban a disparar contra todos, ¿por qué la gente se vuelve loca, amá?

-Era un tiempo muy pesado, hijo, yo estaba muy chica, y entonces había demasiada gente y muy poco trabajo en la ciudad. Se tenían que tomar taxis, camiones, y si lograbas comprarte un carro, mala suerte, porque el gobierno comenzó a cobrar mucho dinero por las placas, las tarjetas de circulación y no se diga por las licencias.

-Pero ¿por qué no construían un metro?

-Buena pregunta, hijo… Había muchos intereses de por medio… gente que no quería dejar de hacer dinero y prefería que la ciudad continuara insoportable, por eso nos fuimos a Canadá con tu abuelito.

-Má, no entiendo, dime ¿cómo es que siendo tan fácisl de hacer algo bueno, no se hace?

-Mmmm, si… es difícil explicarte el por qué… pero la gente se vuelve así.

-¿Mala?

Elena guardó silencio, sabía que si respondía no sabría explicarle lo recóndito y torcido de la naturaleza humana a su hijo y si lo hacía, una cascada de preguntas vendría detrás. Cómo explicarle a Jorgito, que las instituciones se habían convertido en negocios prácticamente privados del gobernante en turno y que la fallida guerra contra el narcotráfico, tan sólo había logrado imponer un estado de sitio nacional que duró más de dos décadas. Elena comenzó a recordar lo difícil que había sido para su madre, lideraza de una de las organizaciones de colonias que durante tres sexenios cabildearon con partidos de centro, izquierda y derecha, ante el riesgo de catástrofe urbana presentada por una ciudad que crecía una colonia al día desde hacía más de medio siglo. Finalmente, bajo presión de Estados Unidos se declaró a Tijuana “zona de peligro internacional” y con una fuerte inversión de NAFTA, el gobierno federal aprobó el mega-proyecto poli-municipal 2044: Metro Calafia.

-Amá, ya falta una estación.

-¿Cómo lo sabes? No vi los anuncios…

-Si pongo mi celular sobre la ventana, aparecen los nombres de las cosas en la pantalla del teléfono. Mira, ¿ves?

-Ah, eso se llama… “realidad aumentada”, ¿verdad?

-Si. Mira, si pongo el teléfono en dirección que aquel cerro, dice: “Cerro Colorado. Nombre original: Ticuan. Significado: Tortuga. Hace 130 millones de años, en la era mesozoica, el Cerro Colorado estaba bajo el Mar Bermejo…”, ¿Te puedes imaginar la ciudad, bajo el mar, amá?

-Es un poquito difícil, hijo, pero tu padre me contó que cuando él era de tu edad, su papá lo llevó a la cima del cerro y que al escarbar un poco el suelo, se podían sacar pedacitos de conchitas marinas. Tu abuelito, le dijo a tu padre que este valle era un desierto submarino…

-Yo quiero subir al cerro colorado, amá, quiero ver las conchas.

Elena y Jorgito llegaron a la central del metro ubicada a la altura del crucero de la 5 y 10, y la antigua Central Camionera. Las puertas se deslizaron con la precisión tecnológica japonesa hecha en China, comprada en Estados Unidos y armada en México. Ambos se habían puesto su crema solar anti-cáncer, sus obligatorios tapabocas antibacteriales y unas cuantas gotas ópticas contra la irritación de la lluvia ácida. Dentro de la estación, compraron un ramo de flores híbridas, genéticamente alteradas para resistir la inclemencia del alterado clima del desierto. Floralux era el nombre de este producto bioflourescente y lo había en pétalos multicolor y tornasol. Bajaron los andamios con las flores en las manos, cruzaron por un túnel hasta salir a la superficie. Eran las diez de la mañana, las nubes grises opacaban el sol, comenzó una de las lluvias ácidas. Pidieron direcciones para llegar al monumento a las víctimas de la explosión del 2058. Siguieron las direcciones hasta llegar a un jardín de piedra volcánica extraída del fondo del océano Pacífico, según declaraba la placa a la entrada.

-Hace tiempo que no vengo por aquí… Como ha cambiado desde la última vez que estuve.

-¿Hace cuanto tiempo?

-Cuando tú naciste…hace trece años.

-Pero, si hoy es mi cumpleaños.

-Felicidades, esperaba darte una sorpresa… Hijo, te ves muy guapo.

-¿Con tapabocas?

-Tu padre nos va a recoger en la frontera al mediodía, para irnos a celebrar tu cumpleaños con tus primos de los Ángeles.

Se abrazaron, se vieron a los ojos y siguieron caminando en silencio. El único color en aquel paisaje de roca, eran las titilantes Floralux. Se introdujeron descendiendo en un inmenso espacio que parecía un cráter marciano rodeado de un jardín de cactus. El eco de sus pasos se perdió entre los poros de la roca volcánica y entre la gente congregada. Muchas miradas, algunas perdidas en la oración, otras en los recuerdos. Algunas tristes y otras llenas de curiosidad por conocer quien más se congregaba en aquel lugar, en aquel día tan especial. Elena depositó las flores en una cisterna de bronce ubicada bajo el gigante monolito con forma de cuarzo, que llevaba inscrito los nombres de las víctimas de la explosión. Hacía trece años que su hermano mayor había muerto; era el joven que en signo de protesta, condujo el gran troque remolque que se estrelló e hizo explotar la gasera, pero nadie sabía de su parentesco, ni Jorgito.

-¿A qué hemos venido, amá?

-Quiero dejar flores a un amigo que murió en el accidente…

Una voz profunda, femenina, fuerte y popular se escuchó retumbar por el jardín:Nos hemos reunido aquí para recordar, no sólo a nuestros muertos, sino para no olvidar que regresar al origen, no significa retroceder a lo que no funciona por olvido y negligencia…”

Así comenzó aquel ritual de la memoria, consagrando una Floralux por cada una de las víctimas con la lectura de sus nombres. Aquel sacrificio no había sido infértil. Las presiones políticas sacaron la gasera fuera de la ciudad, y el sector de la Mesa tuvo por primera vez un parque central construido alrededor del jardín de cactus y roca volcánica, el cráter que originalmente dejó la explosión del 2058. Media hora después, el ritual había concluido y los congregados se fueron dispersando. La lluvia ácida se convertió en un calor seco cuyo viento quemó los pétalos de la ofrenda. Elena y Jorgito, regresaron al andamio del metro Calafia y esperaron el siguiente tren con dirección a la línea fronteriza, eran las 11:15 de la mañana del 11 de septiembre del 2071.

Entijuanarte: El Colectivo Nortec y su ritual Techno rosa

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En la feria/vendimia de fin de verano, llamada Entijuanarte (5ta edición), el diseño y la simulación fueron quienes ocuparon el nicho central. A partir de esta masificación cultural, parafraseando a Picasso podría decir “El arte es una mentira que nos permite decir…” más mentiras.


Lo que sería el platillo fuerte de la feria, el esperado concierto del Colectivo Nortec y la Orquesta de Baja California, resultó un encuentro que definitivamente fue un éxito de masas, pero los números de asistencia no son la manera adecuada de medir el éxito estético del experimento. Y a pesar de que el departamento de prensa de Entijuanarte, anuncia en video-reportaje que “Los temas tuvieron que repetir, una y otra vez…”, desde donde yo estaba, llegó el momento en que la música se volvió tan repetitiva, que apenas se alcanzaba a distinguir entre una y otra pieza.


Según la publicidad, Entijuanarte “se atreve a hacer algo sin precedentes: fusionar la música clásica con la electrónica”. Esta desinformación publicitaria es típica de “ciudades sin memoria” como Tijuana. Los experimentos entre música electrónica y clásica
son bastos, y para quien desee conocer una de las primera y más bellas fusiones, les recomiendo escuchar “Romeo & Julieta”, de Alec R. Constandinos de 1977, que sin limitarse al sonido robótico de Krafwerk, Cabaret Voltaire o Giorgio Moroder, logró la fusión contemporánea del secuenciador y el sintetizador analógico con la música clásica y textos de Shakespeare:

http://www.youtube.com/watch?v=cTVb2sDBT5c

http://www.discomusic.com/records-more/2874_0_2_0_C/


Lo que escuché la noche del domingo 4 de Octubre, fue un híbrido en el que el potencial de la orquesta se redujo a relleno, adorno de playback Techno; en el que el tono profético del Vocoder de Krafwerk, murió por abuso en Tijuana. A pesar de los arreglos de Núñez Palacio, “la pasión común” no fue suficiente para lograr la fusión de dos estilos tan diferentes. Fusión implica un diálogo entre géneros, una orquestación en la que cada instrumento se utiliza por su voz y no como aderezo a composiciones que originalmente son pegajosas, genéricamente repetitivas y de cortas líneas melódicas.

La overtura de la orquesta dio paso a “Tijuana makes me happy”, primera pieza del concierto, pero fue una sopa aguada, en la que la fuerza musical de la orquesta se ahogó antes de despegar. A mis espaldas, un chilango hablando por celular, le decía a su interlocutor “Bienvenido al ritual rosa…”, definitivamente, el infantilismo de las frases que aparecían en pantallas, me hacían pensar en la literatura light de los Novísimos neoconservadores de la UABC, que pretendieron evadir la realidad tijuanense con infantilismo al estilo descrito por D. H. Lawrence, “Nuestro orden de las cosas [...] cuyo estilo es mi-querido-pequeño-cordero-Yo-quiero-ver-a mami.”

El concierto en general fue incapaz de transportarnos a espacios psicoacústicos fuera de la trivialidad fronteriza. Si, hubo ilusión, pero muy poca magia. Definitivamente no se comprende que lo que tienen que ofrecer los instrumentos electrónicos a diferencia de los acústicos, no es la imitación de los segundos por los primeros ni viceversa. En el cruce, en vez de humanizar el Techno para expandirlo musicalmente, se robotizó a la orquesta a imitar samplers y seguir el tempo enajenante del bombo 4/4, estéticamente impidiendo, salvo en escasos momentos, la liberación musical del oído.

Me pregunto si la composición abigarrada de esta facción del dividido Colectivo Nortec, es porque los programas de composición musical electrónica, ofrecen un infinito número de canales o porque el arreglista quiso igualarse a la composición cibernética, en vez de ofrecernos la liberación musical con un mayor grado de creatividad y apertura entre las notas y los instrumentos. Para darse una idea de lo innatural de la “fusión”, es cuestión de ver en video, los frenéticos movimientos corporales del director Iván Del Prado, que sudaba a “gota gorda” por llevar el tempo-Techno de 120-150 bpm. Paradójicamente, siendo música rítmica la de Nortec, la sección de percusión latina de la orquesta no resaltó; si no es por un acercamiento del video-reportaje en Youtube, ni siquiera se hubiera sabido que estuvo el maestro Peña, repiqueteando los bongos.

El Colectivo Nortec parece no comprender que sus composiciones originales al ser orquestadas para concierto, necesitan más que simples arreglos, si es que no quieren sonar como un cuadro de Picasso musicalizado. El Techno es un género musical tan cuadrado y repetitivo, que al mezclarse con la orquestación enajena el tiempo y el tempo, impidiendo el viaje implícito y dinámico de un buen concierto polifónico. Esta concepción musical impide abrirse a las tesituras de los instrumentos de cuerda y viento. Igualmente quedó evidente la poca atención a la voz, el abandono del virtuosismo y lírica de los solistas presentes.


Siendo la música, la expresión sublime por excelencia, se requiere una noción de que el concierto no es sólo una “autopista sónica”; sino un ritual que requiere de “narrativa musical”; cambio de tempo, de estilos, ritmos y hasta de géneros para realmente alcanzar la fusión prometida. Lo positivo de Nortec, es lo que ya se conoce desde hace diez años; los samplers de instrumentos de la música popular norteña. No obstante, después de una década, aferrarse a una identidad monocultural musical, suena tan cansado como el tema de los indocumentados en las artes visuales.


“Una noche para escuchar, sentir y ¡ver! la música.” El concepto visual de los videos acompañando las piezas musicales, salvo en algunos momentos resultó digna del nivel del antiguo Colectivo Nortec. Momentos hubo de animaciones retro al estilo de Yellow Submarine; nostalgia por el disco con Tijuana Sound Machine; ciencia ficción de juguete con narco-retratos hablados en vectores; low riders afresados, close ups de manos y acordeones, panorámicas de los cerros de Tijuana, pero nada actual, nada confrontativo o crítico. Las imágenes pasaron como el estampado de vallas que tapiza nuestra realidad urbana; como si la militarización, el secuestro y la tortura no existieran bajo esta simulación de “felicidad” que Entijuanarte vende a instituciones, corporaciones y gobiernos.


Después de ver el video-reportaje, que al parecer subió el propio departamento de relaciones públicas de Entijuanarte, por un momento pensé que este no era el mismo evento que yo presencié, puesto que los encuadres fotográficos y la edición crean una simulación muy diferente a como se vivió el concierto. Quedé aturdido por los metales, los ritmos mecánicos y la orquestación de pedacearía, y al parecer no fui el único, el público fuera del centro y frente del escenario, ni siquiera movía la cabeza y comenzó a abandonar el sitio después de que la orquesta se bajó del escenario. Hubiera sido mejor que todo fuera grabado y que se invirtiera en un verdadero espectáculo visual y performatico para cumplir cabalmente con otro de los slogans de la feria: “La innovación como motivación”.


Definitivamente hubo momentos gratos y acertados, pero la simbiosis entre el hombre y la máquina cruzó “la frontera del arte” de “panzazo” y en una Tijuana cada vez más deshumanizada resultó incómoda, puesto que lo único light que hoy tiene la ciudad, es la simulación clasemediera defendida con el poder que brinda confort y hedonismo evasivo en pequeños enclaves asediados por ejércitos de narco-secuestradores y policías multinivel. En lo que si acertaron los organizadores del concierto, es en invitarnos “a ser parte de esta ilusión”, que como bien dijo el chilango a mi espalda, fue “un ritual fresa”.

Gerardo Navarro, Nemónico

gerardonemonico@ymail.com

EL SHOCK DEL FUTURO NOS MANDÓ AL YONKE HUMANO

(Conferencia y presentación de la obra Yonke Humano, en Mexicali, Ensenada, Tijuana y Tecate)

Estoy aquí para compartirles lo absurdo que es hablar de un libro, que ustedes no han leído y que al igual que una película, se estropea si les cuento la historia. Así que les contaré la historia que tejió el libro.

¿Cómo hablar apasionadamente y cómo encajar en mi trayectoria como mentalista, el hecho de haber ganado un concurso estatal, con una obra de teatro que escribí hace diez años? ¿Cómo encontrar una línea entre estos dos tiempos? ¿Entre estas dos pasiones?

En 1999, después de haber publicado tres textos en las antologías de Teatro Norte, que edita el Dr. Hugo Salcedo; decidí escribir una pieza con 11 personajes, sin spanglish ni modismos, que era mi “estilo”, con una mayor complejidad dramática desde el punto de vista del thriller y del eclecticismo existencial.

En los noventas, ya se veía venir la destrucción y la violencia generada con la colusión entre narcos, instituciones y sociedad. Ese año hubo más de 500 muertos entre Tijuana y Sinaloa. Intuí que el estilo de la novela negra y el cine negro eran formas idóneas para abordar el tema del narcotráfico y la narcocultura en Tijuana. Yonke Humano no es una historia de narcos, se me dio como una “profecía” que no publiqué, porque me resultaba imposible dar a luz semejante visión de la condición humana sin tener una alternativa. Este texto es el reverso bufonesco y ágrio de los spots de SEDENA; el comic de la tolerancia cultural al tráfico de órganos de una sociedad eviscerada; la historia que nace al límite de mis recuerdos de donde he tomado personajes y eventos de la vida real para encajarlos en situaciones ficticias, tal como lo hizo Truman Capote en “Plegarias atendidas”.

Gracias a mi padre que es librero, tuve la oportunidad no sólo de la lectura, sino de trabajar en diversas áreas de la ciudad, históricamente delimitadas por clases sociales: Una de estas zonas, se ubica en el primer cuadro de la ciudad de Tijuana; las dos manzanas que ocupan la Avenida Revolución, Madero, Negrete, 3era y 4ta, la famosa “la negrote y miadero”. En retrospectiva, la zona me recuerda una de esas películas de la mafia que inician en la pubertad o la adolescencia compartida en un barrio de Nueva York o Chicago, pero fue en Tijuana, con el soundtrack del Hustle de Van Macoy, la voz de Barry White con música de marimba y toros. En este microcosmos vi la vida de las prostitutas, turistas, vendedores, ladrones, policías, periodistas, pordioseros, adictos, jugadores, tatuadores, magos y mafiosos. La vi de primera mano desde los siete años, atendiendo el negocio de mi padre entre los extremos crispados de los bajos barrios, la interrogancia ante el misterio que une las pasiones y el crimen, el deseo prematuro de la vida nocturna, la transexualidad, la comedia, el chisme, el estigma y la policía; una mezcla heterogénea de placer, dolor, transgresión y autoridad, en la que muchos consideran la mejor época de Tijuana: los 70s.

En Yonke Humano, doy juego a 11 personajes en escenarios iconográficamente fronterizos: la canalización, el cine porno, el hotel de paso, la comandancia, el departamento de soltero, y la clínica clandestina. La brevedad del texto busca dar un mayor espacio-tiempo a la introspección actoral y a la atmósfera escénica, cuyo tiempo se relentiza en una borrachera de calor. Yonke Humano se desarrolla en los blues del verano; cuando los efectos desgastantes de la vida nocturna y policiaca son más palpables en los rostros. Esta es una historia de suspenso psicológico del delirio producido por la canícula, “el verano indio” que disuelve la conciencia en el sopor de la existencia; los perímetros de la condición humana al borde de la desesperanza y el suicidio civil: el sacrificio de nuestras relaciones.

Sudorosamente decadente y con una tristeza atmosférica; lo claustrofóbico de la ciudad sin salida se hace evidente ante la esperanza que está más allá de los muros de olvido que contiene a estos personajes que no duermen, solo despiertan día a día a la misma pesadilla que se cierra gradualmente sobre sus vidas; donde el libre albedrío es mínimo y a veces reducido a una venganza que jala más profundo en la trampa del crimen y las leyes. En esta atmósfera sofocante y sórdida, se llega a momentos de ternura, pero no es la salvación de los personajes, sobrevivientes en una red de engaños donde más vale saber “qué es lo que no se sabe”, que no saber “qué es lo que se desconoce”, puesto que “uno nunca sabe, en la pesadilla de quien vive”.

La estructura y la concatenación del tiempo en esta obra, son una sucesión que salta del presente al pasado, del futuro al presente, utilizando esta técnica para romper la ilusión de que el tiempo es lineal. Experimenté, pensando en el filme La Jette de Chris Marker, y en su versión hollywoodense Los Doce Monos, de Terry Gillian. Buscaba el efecto de un tiempo circular haciendo eco a la teoría de Kurt Godell, sobre el universo en rotación “Si viajas lo suficiente al futuro, regresarás por el pasado, justo antes de haber partido”. Yonke Humano, inicia con un mensaje telefónico que se deja así mismo el protagonista, Akiro Montana y que al final, lo escucha de nuevo como si se hablara así mismo. El significado del mensaje fuera de contexto cambia como los recuerdos que no son exactamente igual cada vez que los recordamos. Y en un acto de injusticia kafkiana, sus propias palabras traicionan a Akiro. Al igual que en la novela La extraña vida de Iván Osokin de Ouspeski (1915), que inicia con la visita a un mago que le predice a Ivan, que si vuelve a comenzar, volverá a repetir su vida incapáz de cambiarla. Al final de la novela, Iván regresa con el mago sin recordar lo sucedido. El olvido es clave, Iván perdió la cuenta de su vida, pero “no es tanto la pérdida, como la perdida”. Así que busqué dar una explicación psicológica y social, en vez de metafísica, a este bucle de tiempo, circularidad de nuestros actos, vicios, obsesiones, compulsiones, manías, fobias, filias y fijaciones.

Este es un texto “demasiado humano” en el sentido nietzscheano, porque al escribirlo estaba interesado por la “genealogía” de las pasiones, las emociones, la locura y el final de la obra quedó marcado por la pérdida de la esperanza en el humanismo clásico y la llegada del loco: el absurdo crítico y visionario que heredé de la literatura de Artaud, Genet, Borroughs, Sartre, Camus, Fanon, Mailer, Pinter, Miller, Morrison, Jodorowski.

La idea del “yonke” como título, viene de otra zona donde viví y sigo viviendo: La Mesa de Tijuana, donde abundan los deshuesaderos de carros, las segundas, los bares, una cultura del reciclaje que me recuerda la escena de la pelicula “Inteligencia Artificial” de Spilberg, cuando los androides renegados van al basurero de aparatos domésticos a recolectar refacciones para sus mecanismos atrofiados.

La cultura del carro deshuesado es como un espectáculo de alambres colgantes, fierros torcidos, llantas polvosas, vísceras mecánicas de formas, tamaños y combinaciones bizarras y grotescas. Y en medio de esto, la condición humana como una pedacería de accidentes y choques de relaciones descarriladas, aventuras aplastadas por la gravedad de la vida diaria; el cuerpo sin órganos al que intentamos dar nombre, vida, identidad, género. La textualidad encaja como la membrana que se teje entre estos pedazos de sueños y vidas inconclusas.

El dramaturgo hace el escamoteo de acciones, personajes, palabras y como “el servidor de la acción”, experimenta con estructuras híbridas, interactivas, abiertas y circulares. Pero no siempre fue así. Aspiré superar el humanismo incapaz de dramatizar la “posthumanidad” y obstinado a dramatizar ideas y conceptos, se me escapaba en ese tiempo de performance y spoken word, que el drama sólo existe en la dimensión humana, y que el posthumanismo significa alcanzar los límites de la inteligencia, actulizando las idealizadas imágenes que nos llegan del Renacimiento.

Con la intención de continuar cuestionando si podemos trascender nuestro pasado; si todo está predeterminado o si existe el libre albedrío en la libertad a crédito; como dice el dramaturgo David Mamet, me obsesioné por conocer y aprender los trucos y trampas del engaño; yéndome por dos años a estudiar y practicar magia a diversas sociedades de ilusionismo españolas. Esta aventura, me permitió ver mi condición en el yonke humano. Comprender que el “yonke” es nuestra cultura y el país nuestro deshuesadero, donde tienes que pelearte con los “perros” para que no se lleven tus huesos a las mazmorras de tortura o a las tambos de acido de un pozolero en los cinturones de la pobreza, para confirmar lo dicho por el periodista Jesús Blancornelas “La corrupción es la madre del narcotráfico”, y yo agregaría, de la decadencia de nuestra cultura.

El yonke humano no se borra con la ficción. El pasado 24 de septiembre, Arturo Chávez Chávez, quién acuño la frase “las violan y las matan por prostitutas”, refiriendose a las muertas de Juárez, fue ratificado como el nuevo fiscal general de México. Paradójicamente, ningún traficante de humanos ha sido sentenciado por la ley contra la trata de personas aprobada a finales del 2007; pero las mafias se han apoderado de las instituciones, de la trata de blancas, del circuito de pederastía, rutas de cruce de indocumentados, comunidades agricultoras, música popular, religión y muerte.

Alejandro Jodorowski, dice: “el único [arte] que me interesa, es el que sana”. Yo me pregunté, ¿Qué se puede hacer con el asombro para sanar? ¿Qué significa sanar en tiempos de yonke humano? No hay método seguro en el juego de la vida ni en la vida del juego, y como dice el Jocker, “la única moralidad en un mundo cruel, es el azar” Al escapar de una prisión, inmediatamente encontramos otra mayor: la naturaleza de la realidad social, un espejismo que retrocede y se desvanece al intentar alcanzarlo, y nos acecha con simulaciones, estafas publicitarias, chantajes filanatrópico empresariales, con un secuestro “por inspiración divina” y tres cómplices: “el padre, el hijo y el espíritu santo” o con 1 pistola, 1 hombre, 6 tiros, 2 muertos, 5 heridos y 1 metro Balderas.

El 9 de septiembre pasado en Madrid, el subsecretario de Educación Básica, Fernando González dijo que la reforma educativa busca educar “para ser persona, feliz y estable”, y al parecer esto se logra oficialmente cercenando la parte “dolorosa” de la historia mexicana como la conquista, la colonia y el movimiento de independencia. La evasión de lo “duro” y “difícil” de la realidad, recrudece cualquier crisis. No creo en modelos ideales, no porque sean “utópicos” o “evasivos”, sino porque la salud mental no significa ser “bueno” y “bonito”, sino completo. Individuo significa “no dividido”, y se logra con la integración de la “sombra”, del lado oscuro del corazón, de la personalidad, de la historia personal y colectiva.

No creo en personajes “positivos” ni en “modelos a imitar”, ¿Cuántas personalidades “respetables”, “ejemplares”, “pilares sociales”, no han caído en el narcotráfico? -Narcojuniors, reinas de belleza, obispos, banqueros, militares, licenciados, jueces, deportistas, periodistas, políticos, empresarios, etc.. “La literatura es como la realidad pasa”, y evadir la realidad en este momento histórico, a diferencia del Modernismo del siglo XIX, significa hacer una literatura light, porque la civilización del espectáculo ha hecho de lo real una simulación “optimista” panista y de la rebeldía romántica una “moda”. Particularmente en Tijuana, la realidad supera a la ficción, pero la “cultura oficial” marginaliza a los artistas y escritores que hablan de la realidad profunda, que no significa “realismo social”. Es decir, siguiendo el modelo “optimista”; Victor Hugo no habría escrito “Los Miserables” ni Goya hubiera pintado “Los Caprichos” ni Norman Mailer hubiera escrito “Ejércitos de la noche” ni Joseph Conrand, “El corazón de las tinieblas”.

Es herencia del humanismo renacentista, crear imágenes idealizadas en las que el pueblo, lo chusco, lo grotesco, lo demasiado humano y deforme no tienen cabida. La publicidad mexicana en gran medida se basa en la idea del “aspiracional”; el marketing de un mundo idealizado en el que no caben indígenas, pobres, dolor, tristeza y vejéz; “usándo modelos, actores o situaciones que “parezcan mejores” de como son en la vida real, con la pretensión de que el consumidor se identifique y “aspire” a ser como ellos”. La tensión y la ansiedad generada por este desface entre la pobreza masiva y la exclusiva “high life” de la “gente bonita”, genera tal ansiedad y frustración, que se le vincula a la epidemia del crímen, violencia y racismo.

“Yonke humano” pertenece al mundo de los perdedores, las trampas, el engaño y la desilusión en un mundo amañado por estafadores de cuello blanco y nepotistas de alcurnia. Estos personajes, tienen vidas, mentes, memorias y corazones “rotos”, y están atrapados entre las consecuencias de sus actos y el recuerdo de un mañana que ya sucedió: El fin del humanismo que no logra ver un horizonte compartido, porque está ensimismado en lo “demasiado humano” de Nietzsche. Y que sin embargo nos permite ver la desnudes de los humanos y de nuestro tiempo.

A diferencia de otros autores que hablan del fin del humanismo con desaliento, mi postura es optimista, pienso que la esperanza yace atravesando la representación y la simulación, interviniendo con el ejercicio de la voluntad hacia la vitalidad: La esperanza esta más allá del humanismo antropocéntrico y teocénctrico, en la red que sostiene la vida, pero la decadencia humana es inevitable: Chocamos para recordarnos que estamos vivos, signo inevitable de una larga secuencia de crisis sin resolver.

Al perder el humanismo, la nueva ciencia y el transhumanismo, me llevó a la aceptación de que somos una máquina biológica cuya conciencia de su condición, límites y posibilidades de transformación son cada vez más reales por manipulables. Si, somos moldeables y auto-reprogramables. Somos el único animal que puede imaginar otros seres con capacidades muy superiores a las humanas. Las ideas: “El futuro nos inspira a realizarlo”, “El cerebro no viene con instrucciones”, “el cerebro está diseñado para predecir” o “Tenemos el deseo de ser más que humanos”, son frases de mi personaje Nemónico, mi alter ego, respuesta a la visión distópica, “la nausea” que yo mismo plasmé en Yonke Humano.

El trasnshumanismo es la filosofía que busca reducir la entropía de la condición humana y promete más vida, más inteligencia, mejores habilidades de comunicación, mediante intervenciones tecnológicas y farmacéuticas. Me pregunto, ¿Se podrá soñar milagros futuros, ignorando realidades presentes, crear un mejor futuro en bases rotas? ¿Cuáles son las consecuencias imperceptibles de avanzar tecnológicamente, sin conocernos? ¿Se podrá lograr el transhumanismo con métodos menos abrasivos y costosos?

La respuesta es Si: El poder de la voluntad como arte. En mi contribución, el Noveno Arte o arte psíquico, propongo trabajar en nosotros mismos como una “obra de arte” para alcanzar la autenticidad mediante la simplificación voluntaria; avanzando de la multipliciadad a la unidad y del caos al cosmos. No se trata de cambiar, sino de reconocer que en tantos cambios sin conciencia, hemos perdido lo mejor de nosotros mismos. Para curarse, hay que ver lo que no se desea ver: La salud es el milagro. Órgano que no se usa, se atrofia. Los achaques nacen de la atrofia y del abuso. A mayor entropía, menor vida. ¿Cómo alcanzar el balance? ¿Siendo más humano que humano o más que un simple humano? ¿Solamente estando loco, se puede vivir en el Yonke Humano? ¿Qué respuesta nos da un “loco” que camina con su humanidad al aire? ¿Acaso está aburrido de la vida? ¿Acaso evade la realidad o se queja de la condición humana?

Cierra los ojos e imagínate al loco con un libro de por medio que le quita este peso de encima. La “normalidad” como norma humana, no existe y la locura cuando es arte, verdaderamente cura.

Gracias.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com
www.teatrodelamente.blogspot.com
www.youtube.com/psicoteatroYONKE HUMANO Antonio Vega2009

“MENOS QUE UN PERRO”* Jazz, marihuana y la reforma agraria (Eugene Mingus)

mingusEugene Mingus, hijo de Charles Mingus, el compositor de “New Tijuana Moods” que mitificó musicalmente a Tijuana, 8 años antes que Herb Alpert (Tijuana taxi), y 45 años antes que Manu Chao (Bienvenido a Tijuana); fue arrestado por la policía municipal tijuanense, el pasado 10 de septiembre. Independientemente de la evidencia incautada, un invernadero con <<50 o 60 plantas de marihuana de 2 metros de altura, y de 5 o 7 tipos de semillas>>, es justo hablar del caso desde un ángulo contracultural y no criminal.

Conocí a Eugene en 1991 en el Nopal Centenario, junto con el poeta de Nueva York, Papoleto Meléndez y al bajista M´chaka Uba del Art Ensamble de Chicago. Los tres expatriados conformaron el trío de jazz libre y spoken word, “Tres son suave” (Exiled Genius). Me tocó participar como “4to mosquetero” en diversas presentaciones en Tijuana y San Diego. Estos tres negros me iniciaron en los misterios del jazz libre y la tradición oral, la improvisación, el conocimientos del ritmo, la integración interracial y el cooperativismo. Los ensayos semanales de la agrupación se realizaban en el studio de “Papo” ubicado dentro del complejo del pintor Felipe Almada, de donde yo era residente.

Con “Tres son suave” aprendí el significado de sobrevivir al margen de la sociedad “respetable” y asimilar el existencialismo musical como único consuelo, cuando el mundo te ha arrebatado hasta la ropa. “Papo”, becado por el California Arts Council, cocinaba su famoso potaje de pollo para los cuatro. Tal es su generosidad, que en marzo del 2004 voló desde Nueva York a recoger a su amigo Pedro Pietri, el gran poeta nuyorrican, que falleció en el aire después de abandonar el Hospital Oasis de Esperanza de Playas de Tijuana.

En 1992, Eugene y yo colaboramos en mi primer “demo” de spoken word musical, bajo el nombre “Publik Kulture”. Grabamos de manera análoga y casera, 6 temas, Mingus compuso la música con un teclado Casio y con el mismo espíritu del Jazz Workshop de su padre: desinteresadamente. En 1995, al regresar de San Francisco, me encontré de nuevo con Eugene estaba trabajando como tecladista, técnico y montador de arte en la galería de Nina Moreno, ubicada frente al Parque Teniente Guerrero. Eugene tiene la virtud de ser un “cimarrón”, un “quilombo”, un hombre libre al que he visto realizar todo tipo de trabajos, recomponerse de adicciones, inventarse negocios informales, y nunca le he visto de mal humor o molestando gente. Al leer la nota de su aprensión, me entristecí, pero me llamó la atención su candidez, al confesar a la policía municipal sobre su empresa como agricultor doméstico, tanto que me hizo pensar en enfatizar relación entre la “ganja”, como le llaman en Jamaica a la marihuana, con la música afroamericana.

El jazz tiene larga historia con la marihuana, prácticamente son una cultura inseparable, según Louis Armstrong, <<Nosotros siempre vimos a la marihuana como una especie de medicina, una embriaguez barata y con mejores ideas que las que están llenas de licor>>. El primer zar de la droga, Harry J. Anslinger (1930), persiguió a los músicos por intolerancia cultural, ya que el efecto de la marihuana alarga la noción del tiempo y se puede introducir más gracia rítmica en la ejecución, que si sólo se sigue la lectura del pautado musical. Según el farmacólogo Dr. Munch, <<Si usas marihuana, vas a trabajar con el doble de música entre la primera y la segunda nota. Eso era lo que hacían los músico jazzistas. La idea de que podían jazzear las cosas, avivarlas, ves>>.

Eugene Mingus ha sido el proveedor de incontables músicos, artistas, estudiantes y turistas, es un ejemplo contracultural ante la Reforma Agraria, con su modelo piloto de invernadero doméstico en tiempo en que supuestamente ya es legal el “uso personal” de la marihuana. Obviamente, “uso” no significa “cultivo”, pero lógicamente si consumes, el producto no aparece de la “nada”, tiene que crecer en algún lado y de acuerdo al juego: o compras de los agricultores independientes como Eugene o compras del narcomenudeo. En la primera opción, el consumidor conoce al agricultor, hay más control de calidad y “limpieza” del producto, el costos es mayor, pero va directo al productor. En la segunda posibilidad, se compra el producto del narcomenudeo asociado a la corrupción, violencia, muerte, contaminación de herbicidas, menor calidad, precio y un mayor riesgo para el consumidor.

Pero, ¿Es legal el “uso personal” o sencillamente es una trampa para incautos? En México, el consumo de los derivados del cáñamo con fines que pudiéramos llamar de “modificación del pensamiento”, está castigado con penas propias de la Inquisición o de las leyes Nazis. Para los críticos que declaran que la legalización total de la marihuana, traerá una “ola de adicción” a México, es justo examinar los datos de la Organización Mundial de la Salud, que nos informa que en Holanda, país en que los adultos pueden comprar y poseer cantidades limitadas de marihuana desde los 70s, la tasa de uso es menor que la mitad de Estados Unidos. Y la cantidad de adolescentes de 15 años de edad, que prueban la cannabis es apenas un tercio de los estadounidenses. De acuerdo al estudio de 8 años, Drug Decriminalization in Portugal, se nos indica que el uso por adolescentes entre 15 y 19 años, se ha reducido aparentemente a partir de la despenalización de la marihuana.

Según la ONU, México produce 7,400 toneladas anuales de cannabis, es decir somos el segundo productor en el mundo; sembramos una cuarta parte de las 30,000 toneladas que se cosechan de marihuana, mundialmente. La marihuana en términos del valor de su cosecha anual, es el cultivo más grande de Estados Unidos. Según el estudioso y activista Jon Gettman y otros observadores, revelan que Estados Unidos apunta hacia el auto-abasto y a la hegemonía en la exportación global. El periodista Pedro C. Baca, en su artículo “Marihuana made in USA para el mundo entero”, cita a estudiosos que declaran que <<La creciente demanda de marihuana y el poco interés del gobierno de Washington en combatir la producción nacional hace creer a muchos académicos nacionales, que el gobierno está permitiendo que desplacen la competencia foránea y copten el negocio mundial de la cannabis.>>, <<La DEA prefiere no comentar que hasta el 99% de las ganancias del negocio de la marihuana se quedan en el poder de las mafias estadounidenses, jamás mencionadas, y no de los cárteles extranjeros, tan publicitados.>> La cadena NBC informó que la siembra de marihuana es un mercado financiero y de negocios que <<beneficia a más de 340 millones de familias en el mundo que compran las semillas por correo y que, de éstas, 95 millones son estadounidenses que incluso la cosechan en los jardines de sus casas.>>

Eugene, tal vez por su “alergia” al American dream como su padre, cometió el error de sembrar y distribuir en México, sabía a lo que se arriesgaba. Lo descubrieron ¿Por dilación de la competencia? ¿Por no pagar sus “impuestos”? o ¿Por “sospechoso”? Ante la ley, automáticamente se convirtió en “narcotraficante”, pero los que lo conocemos sabemos que gracias a su empresa, se demostró que el auto-abastecimiento es un complemento al “uso personal”, que puede sostener la economía familiar.

En una re-emergente industria global del cáñamo, la verdadera despenalización de la marihuana nos brindaría la oportunidad de ser competitivos internacionalmente. De lo contrario perderemos la oportunidad de catapultar todo una base agrícola que ya está en posición. El cultivo del cáñamo y la desamortización de su industria, podría ser la re-inserción de miles de “narcos” y “distribuidores” a la bolsa de trabajo, como se ha logrado con militantes de las Maras salvadoreñas con proyectos de cooperativas.

La última vez que vi a Eugene Mingus, fue en el 2002, estaba parado en la entrada a México, del lado norteamericano, con una cubeta de plástico pidiendo ayuda para una causa humanitaria. Según me platicó, era una “manda” para que su esposa se recuperara de cáncer. No lo volví a ver más.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

*“Menos que un perro”, es el título de la autobiografía de Charles Mingus, 1972.