YO, SIN NOMBRE, PALIMPSESTO DE MEMORIA ARTIFICIAL


Snapshot_20141027_12Habemus libri! “Yo, sin tiempo, palipsesto de memoria artificial”, una poética de ciencia ficción en formato transmoderno. Próximamente, presentación y lectura polifónica con personalidades del medio cultural. Otoño 2014.

YO SIN TIEMPO INVITACION

¿QUÉ ES EL ESPÍRITU?


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¿Cuántas veces no hemos escuchado decir, “mi espíritu descendió de Dios”? -La frase implica que hay una cosa llamada “espíritu” que viene del más allá del tiempo y el espacio, y que se introduce en la carnalidad. A esta proceso metafísico se le considera “trascendente”, no obstante, la biología y la neurología han demostrado que la consciencia tiene una base física, el cerebro, y que los famosos “21 gramos” que supuestamente pierde el cuerpo cuando desfallece, nada tiene que ver con el “espíritu” o el “alma”, esto es absurdo, puesto que los inmaterial “no tiene peso”. Ni siquiera el morir te lleva más allá del tiempo y el espacio. Todos nuestros átomos son los mismos que han existido desde el inicio del universo, por ello, el “morir” es sólo pasar al proceso del reciclado natural. Entonces, ¿qué es el espíritu? -El espíritu es el ser, y el ser es lo que haces, una relación que nos implica incompletos, puesto que la consciencia no está separada de su exterior, “está arrojada al mundo”, es la extensión psíquica del cuerpo y requiere de un Yo; el gestalt que emerge de la suma de nuestras redes neuronales, es como la imagen que aparece cuando tienes a 500 bailarines sincronizados haciendo colectivamente una palabra o una figura. La consciencia no es necesaria para la vida, no obstante, al ir evolucionando el humano este requirió de navegar por lo real y de manipular los objetos externos, por ello emerge la consciencia de la misma complejidad del cerebro. El ser es un hacer, y el hacer es ser. La calidad y condición de lo que hacemos es lo que determina nuestra identidad esencial, a eso es lo que llamamos “espíritu”. Y contrario a la visión teológica y religiosa, el ser no es un fenómeno “trascendente”, sino “inmanente”, es decir, es el producto de procesos físicos y naturales dentro del espacio y el tiempo.

VIGILAR Y PRIVACIDAD EN INTERNET


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¿Qué es lo que significa vivir en un mundo sin privacidad bajo un sistema cuyos alcances son ilimitados? -Ya lo he dicho antes, somos la primera civilización inmersa en una matriz tecnológica que rastrea todo lo que se mueve y accede a sus redes. Pocos han pensado más allá porque dicen “yo no tengo nada que esconder”, no solo es absurdo el motivo, puesto que todos tenemos secretos desde un password, fantasías sexuales, hasta la procedencia y cantidad de nuestro dinero. Sin la posibilidad de mantener un secreto, la libertad es imposible. El concepto de transparencia funciona cuando se trata de instituciones públicas y privadas, porque estas atañen al interés público, ya que la sociedad se puede ver afectada por lo que se hace en “secreto”, “detrás de la pantalla”, o sencillmente no se dice. Cuando se aplica a la privacidad del individuo se mina la libertad de sustraerse de la mirada de los demás. Cuando se exhibe la vida privada de los otros, se ataca su integridad y su reputación. Por ello, en un mundo bajo la vigilancia omnividente de sistemas operados por la agencias de inteligencia; todo cruce de frontera, cualquier compra, cualquier llamada, cualquier aproximación con una torre de repetición celular, cualquier amigo que mantengas en las redes sociales, cualquier sitio que visites en Internet, o mensaje que teclees desde tu computadora, está en manos del sistema de vigilancia global. Tal vez no tengas nada que esconder, pero eso no impide que los que “saben todo de ti”, usen esa información para beneficiarse y trasformarte en producto, caso de investigación, blanco de estafa, víctima de secuestro o robo. La privacidad no se limita a nuestros “oscuros secretos”. En tiempos en que cada vez más de lo que hacemos se vuelve información que se mueve “líquidamente” por el ciberespacio y es tan valiosa para los que saben, como lo es el cobre para los ladrones de barrio; la privacidad informática debe ser repensada como los muros que separan nuestras viviendas y protegen nuestras posesiones. No se trata de nuestro status moral, sino de prevenir el ser víctimas del autoritarismo, el crimen, y de la codicia mercantilista.

LA FILOSOFÍA COMO TECNOLOGÍA

EL PLURIVERSO Y LA REENCARNACIÓN MOLECULAR


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¿En realidad avanzamos de nuestro pasado hacia nuestro futuro, o la línea de nuestra vida es ya existente desde el momento del nacimiento, hasta el momento de la muerte? -Imaginemos que todos los acontecimientos de nuestra vida, pasados, presentes o futuros, ya tienen lugar y siempre han existido en múltipes fractales de tiempos-espacios paralelos y simultáneos. Estos fracatales de nuestra vida sucediendo eternamente y autónomamente nos hace preguntarnos, ¿Ocurrió ya nuestro futuro? -Por ello la idea de un “fin” se puede argumentar que es una creación de nuestra mente. La “muerte” existe porque nos enseñaron a creer que “morimos”. Los átomos de nuestro cuerpo son los mismos que han existido desde el inicio del tiempo, “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Esto puede significar que la reencarnación no es de “almas”, ni “egos” como dicen las religiones; sino atómica, molecular, y que la muerte sólo sea “la boca del tiempo” por la que pasa la materia de un estado al siguiente.

 

VIDAL PINTO, A LA MEMORIA FUGAZ DE UN FOTÓGRAFO


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Las “fotografías” que mi mente tomó de Vidal Pinto, se quedan como postales de largas conversaciones en los encuentros azarosos que tuvimos en calles, pasajes y eventos culturales. Hace una semana fue nuestra última reunión en el puesto del fotógrafo Antonio Vega. Vi a Vidal muy cansado, y después de un casi una hora de conversación sobre música se retiro con pasos lentos y cortos, “Nos vemos, ya me voy”, nos dijo y desapareció por el Pasaje Gutiérrez. Para mi, Vidal representa la cultura de Tijuana, conocía la historia de la ciudad con nombres, hechos, y desechos conocidos y desconocidos. Siempre tenía detalles que agregar para enriquecer las pláticas que surgen en la chorcha con los amigos. Supo combinar magistralmente su basto conocimiento cultural con los chismes locales. Entraba y salía de temas sobre música clásica, jazz, arte, libros viejos, raros, y extraordinarios, y ante todo poseía un gran sentido del humor ácido, crítico, y no toleraba la vulgaridad, ni la mediocridad, y lo expresaba abiertamente. Recuerdo su estilo secretivo para compartir sus intimidades fotográficas en voz baja; sus modelos esculturales y demás gustos que tuvo en su privacidad. Sabía que me gustaba conversar sin límites, desde los 80s nos habíamos encontrado azarosamente en la calle y quedado horas parados en una esquina platicando. En los últimos años en las reuniones sociales, cuando se cansaba del rumor de la multitud, de la pose y los cumplidos a su persona, me buscaba para deshogar lo que realmente pasaba por su mente. No sólo compartimos la identidad local, sino esa otra vida al otro lado de la frontera (quedamos pocos con esa memoria); la educación en San Diego, las compras semanales, los paseos, y el gustos por las viejas librerías de libros usados en el downtown de San Diego, establecimientos que ya han desaparecido bajo condominios y la renovación turística. Otro gusto excéntrico de Vidal fue por la radio pública nacional de Estado Unidos. Escuchaba programas nocturnos como “Coast to coast AM” que aborda temas de conspiración y lo paranormal; “A Prairie Home Companion’s News from Lake Wobegon”, que presenta monólogos, música folk, y anécdotas. Y cuando Vidal supo que yo había crecido escuchando “The heart of space” (1973) en la 89.5 FM, programa precursor de la transmisión radial de música ambient mezclada e ininterrumpida por horas, sellamos un pacto de complicidad. Compartíamos la cultura fronteriza y no sólo la identidad tijuanense, -ahora simplificada a lo monocultural y monolingüe-, algo que Vidal sencillamente detestaba, para él, las nuevas migraciones del sur habían destruido la civilidad de Tijuana, y por más arrogante que haya sido su postura con sólo dar un paseo por el centro de la ciudad, se puede constatar la aguda certeza de su visión. En él, encontré eco a muchos de mis comentarios y críticas que me han aislado del resto de la comunidad cultural, y definitivamente, voy a extrañar su complicidad y conexión a esa mundo del pasado que ahora existe en la memoria, tal como nuestro amigo Vidal Pinto (1939-2014).

LA REVOLUCIÓN DE LA MENTE (ensayo)


Recently Updated115No vemos las cosas como son, las vemos como somos.”

Anais Nin

Desde muy temprana edad me percaté de un fenómeno psicológico que aún me sigue impresionando, y que podría resumirlo con esta pregunta, ¿por qué, el ser humano a pesar de conocer información crítica sobre las realidades cambiantes de su medioambiente, falla en adaptarse a tiempo y prevenir las calamidades?

¿Acaso no serán las calamidades de nuestra condición social, económica y política presente, un resultado de nuestra falta de adaptación? -Si Darwin definió claramente, que “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. La pregunta es, ¿Por qué fallamos en implementar lo que de antemano deberíamos hacer? ¿Qué nos hace incapaces de adaptación? ¿Hay una frontera mental que nos obstruye? ¿Somos rehenes de nuestros propios modelos mentales?

Recently Updated114El modelo mental establecido es la ideología dominante.

A diferencia de lo que dicen los discursos motivacionales, el enfrentar las fronteras mentales para reinventarnos, no resulta tan fácil cuando se trata de reprogramar las ideologías, creencias y dogmas con los que operamos.

La ideología no es lo que somos, ni es la verdad, son las gafas inconscientes con las que interpretamos y tenemos un sentido y significado heredado del mundo y de nosotros mismos. Es la ilusión que nos hace creer al tomar una cerveza que esta es “la rubia superior”; es la fantasía de que “el bien siempre triunfa”; es el filtro que nos configura a ser capaces de imaginar la destrucción de la humanidad en cientos de formas, pero nos incapacita para imaginar un sólo pequeño cambio en el orden social y la economía.

Una ideología se aprende como una religión, es el producto de un proceso de condicionamiento, socialización y adoctrinación. La ideología es el significado de la vida, del mundo, de la relaciones, y de los valores. Es una programación implantada a través de la cultura, el lenguaje, las tradiciones, las actitudes, los hábitos, los rituales, y las verdades asumidas de la opinión pública y el status quo.

Las circunstancias del mundo de hoy han cambiado radicalmente, en relación a las períodos que forjaron los valores y creencias que configuran el modelo mental dominante. Hablo de las grandes narrativas como la salvación, la utopía de izquierda y derecha, el American dream, la Ilustración, la revolución armada, el progreso infinito, el materialismo, la tecnología, el consumismo, el industrialismo, el neoliberalismo, la New Age, el globalismo, el Nuevo Orden Mundial y el comunismo. Estas “narrativas” han determinado los modelos mentales dominantes; sus preceptos y suposiciones, el “dicen” y el “qué dirán”, las noticias, la ficción, y los documentales. Son las narrativas subyacentes a las que se apega de alguna manera y en algún momento los discursos que emergen del interior del sistema. Son los ejes de la realidad consensuada, oficial, y mediática, es decir, el modelo mental dominante.

Los modelos mentales operan desde el inconsciente para brindarle al Yo, un sentido de seguridad y recompensa que el cerebro interpreta como “bueno para la vida”. Por ello, cuando se ha creado codependencia es difícil cambiar de modelo mental, ya que el neurotransmisor del placer (dopamina) está involucrado en la formación de creencias, puesto que en la neuropsicología se les considera “memorias”.

Recently Updated116Cuando los modelos mentales son condicionados o socializados mediante la «recompensa», es común tener miedo y resistir su alteración, porque se arriesga perder el «premio». Según la neuropsicología, hay resistencia inconsciente en el individuo, porque este busca evitar el desencanto y la desilusión. Pocos desean que sus creencias fundamentales sean cuestionadas, particularmente si han sido aprendidas y transformadas en la identidad funcional del día a día.

La paradoja del modelo mental consiste en que nosotros mismo lo desarrollamos, y por otro proceso del cerebro relacionado con la creación de memorias condicionadas, hacemos del modelo mental nuestra «identidad». El modelo mental se vuelve el discurso, las creencias, y las imágenes de los esquemas inconscientes bajo los que operamos. Cuando confundimos el modelo mental con nuestro ser, es porque el modelo mental se ha introyectado al inconsciente.

El cerebro “ilusionado” no puede razonar más allá del modelo mental, porque se ha revuelto emocionalmente con memorias, recuerdos, sueños, y con todo lo que le da identidad y sentido del mundo al individuo. Pareciera una situación trivial, pero la adaptación implica todo un proceso neuropsicológico que atañe a nuestra identidad y a las creencias sobre las que se construye.

Recently Updated113El cambio de modelo mental se considera tabú.

Si el modelo mental se compone de lo que asumimos que son las cosas del mundo, el significado de la vida, nuestra identidad, y lo que creemos que somos; en este sentido, la identidad nos da seguridad, nos “protege”, es decir, por supervivencia y condicionamiento, el individuo deja de ser capaz de diferenciar entre su propia «subjetividad» y el «programa mental». El individuo se aferra por costumbre y comodidad a modelos mentales que le brindan seguridad, es su hábito el encerrase en el hábito y el confort de lo conocido.

Todos hemos visto a una persona que evade inconscientemente el tocar ciertos temas. En realidad, lo hemos hecho todos en algún momento de nuestra vida. El inconsciente se defiende y lo hace sin que nosotros podamos oponernos, al menos que comencemos a cuestionar el modelo mental. Por ello, cuando retamos con datos comprobados, las creencias fundamentales de nuestra civilización o del individuo, la reacción más predecible es decir “no”, la negación. Es una forma de “esconder” la incoherencia entre el mundo y el orden de nuestro modelo mental, porque se teme la desilusión, sentirse incapaz de poder desarrollar nuevas razones para explicarse el mundo, o sencillamente se piensa en la “traición” de las viejas creencias y la presión social que significa.

Si el modelo mental se vuelve parte de la identidad, es porque el cerebro lo ha vinculado con la supervivencia del Yo (el cerebro lo identifica como “bueno para la vida”). Lo absurdo viene cuando el cerebro se engaña con este mismo mecanismo, porque ante un medioambiente cambiante, registra, pero no procesa la información y los datos que retan lo que creemos que es la “realidad”. Esto sucede, porque antes de que lleguen los datos y percepciones al conocimiento del Yo, ya han sido filtrados por el inconsciente.

Nuestros propios mecanismos psicológicos nos excluyen de tener discusiones racionales sobre temas que nulifican o retan el modelo mental con el que operamos, y con el que hemos construido lo que creemos que es nuestra identidad, nuestro pasado y nuestra búsqueda.

En una sociedad caóticamente cambiante y cada vez más controlada tecno-emocionalmente, se hace imperativo cuestionar nuestra resistencia a cambiar de modelo mental; particularmente cuando las circunstancias reales demuestran que sin adaptación, vamos a la descomposición y el colapso. Pero no todo se reduce al individuo y sus memorias; también existen grandes narrativas que ejercen la función de “arcos dramáticos”, lo que Walter Benjamin llamó “el ángel de la época”, o “las grandes narrativas” de Jean-François Lyotard.

La ideología que sustenta el programa social es «el modelo mental dominante». Este modelo es el objetivo que se busca transformar cuando se habla de «la desilusión como revolución de la mente», es decir, provocar la auto conciencia del individuo a base de presentarlo con los dilemas y contradicciones del modelo mental: Cuando la vida contradice lo que nos han hecho creer. Cuando la realidad sobrepasa la razón. Cuando el mundo no obedece las leyes. Cuando las creencias se disuelven en la desilusión. Cuando todo lo que se cree pierde significado, y nos aferramos a creencias al borde de la catástrofe, entonces la verdad se vuelve una paradoja, se ha llegado al fin del mapa, y lo real se estrella con las creencias, ¿Qué es lo que se deber hacer? -Si ante un medioambiente cambiante se opta por regresar a la “cueva de lo conocido”, se pierde la oportunidad de adaptarse, y a la larga de sobrevivir.

Esta es la encerrona que Jarred Diamond, el arqueólogo de las teorías del colapso civilizatorio, ha identificado en sociedades de la antigüedad que “desaparecieron misteriosamente” a pesar de su prosperidad, avances, y poder. ¿Por qué el cerebro se resiste a asimilar que el modelo mental con el que opera ya no responde a los cambios del medioambiente?

Sabemos que el modelo mental dominante ha llegado a su crisis. Vivimos lo que llamamos “la crisis de valores”, pero no es que no haya valores, o que tengamos que regresar a los “viejos valores”; sino que no nos hemos acabado de desilusionar del viejo modelo mental. Un cambio en el medio ambiente demanda adaptación, pero el cerebro fácilmente interpreta la transformación como “peligrosa”, porque los hechos, los datos, y los argumentos, amenazan la integridad del modelo mental dominante. Es una reacción inconsciente que desfasa al individuo de su contexto, a cambio de proteger lo que le da seguridad. Inconscientemente se busca evitar el derrumbe de nuestra identidad, y de todo lo que creemos “verdad”, “realidad”, “absoluto”, “inmutable”, “eterno”.

En la resistencia y negación, no todo es inconsciente. La mente «consciente» también participa en defender el modelo establecido. A este mecanismo se le llama “racionalizar”. Racionalizamos para justificarnos, para adaptarnos, para integrar realidades divergentes, incoherencias, auto-engañarnos y auto-justificarnos.

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Las grandes revoluciones de la historia se hacen a base del cambio de paradigmas.

El cambio de paradigma sucede cuando la sociedad se desilusiona de las creencias que la tienen hipnotizada, y comienza a despertar de su encantamiento. Despierta porque su instinto de supervivencia la empuja a buscar un nuevo amanecer de posibilidades. Por ello, las herramientas de gran cambio son insustituibles y controladas por una élite; el razonamiento, la crítica, la teoría, y los medios de información son cada vez menos accesibles a pensamientos y visiones que no sean producto de los valores masificados del sistema.

En un período histórico en el que el paradigma de la modernidad aún no finaliza, y el próximo aún no termina de nacer, la revolución de la mente es una desilusión de modelos mentales. Y es en esta transición, donde la desilusión entra y llega como un proceso de revelación y luto cognitivo. Mueren la creencias en la mente. El modelo mental se colapsa. Se cae “el telón del cielo” y viene la revelación. Tal vez por ello los antiguos visualizaban el Apocalipsis (revelación) como la destrucción del mundo, que en este caso es el imaginario colectivo y los paradigmas del modelo mental dominante.

¿Cómo se detecta la resistencia a cambiar de modelo mental? -La ciencia de la desilusión se basa en un concepto gradual; primero se cuestionan, luego se rompen, y finalmente se abandonan los modelos mentales. Se puede comenzar con identificar la reacción visceral que se desencadena, cuando alguien toca un tema controversial, tal vez haga una crítica al sistema, las instituciones, las reformas, la educación, la privatización, o la religión; y particularmente si sus fuente de opinión no forman parte de nuestro modelo mental, aflora un comportamiento de rechazo, resistencia, y rebelión ante la información, datos, y reflexiones que nulifiquen el modelo mental implantado.

La gente rehúsa reconocer las señales, los datos, y los argumentos de la crisis, porque instintivamente una información que reta la validez de su realidad, amenaza el modelo mental dominante. Esta información es identificada como “peligrosa”, y es filtrada inconscientemente por el cerebro. El cerebro puede ser tan extremo en su discriminación de datos, que es importantes que se le ordene, “¡No mates al mensajero!” La consecuencia de hacerlo es que no seremos conscientes de datos que nos manda el medioambiente, y por ello tanta gente termina reaccionando tarde y con los efectos del colapso encima.

Es obvio que también gozamos con vivir embebidos en nuestra ideología, es la forma espontánea con la que nos relacionamos con el mundo; es el modelo mental que configura nuestra consciencia para ser compatible con «la realidad consensuada». Por ello, el salir de una ideología es una experiencia que nos confronta con la paradoja de la liberación: Toda liberación es violenta, porque implica la desilusión, «uno debe ser forzado a ser libre». No obstante, entre más reacciones inconscientes dirijan nuestro comportamiento, más inconscientes somos. Si comenzamos con revertir este proceso y apropiarnos del recuerdo y del conocimiento para expandir nuestra noción de los sucesos; implicaría adquirir más consciencia.

Recently Updated118El propósito de la revolución de la mentes es la conquista de la inconsciencia.

Perder el miedo ante la incertidumbre, implica iniciar el camino de re-invención de uno mismo, y comenzar a salir del viejo modelo mental que ha perdido vigencia. La liberación que nos toca vivir es mediante la desilusión. La desilusión comienza al reconocer que existen programas que determinan nuestro comportamiento, y que operamos bajo la programación inconsciente de nuestras creencias, dogmas, valores, deseos, memorias, ideas, pensamientos, sueños y pesadillas. Los modelos son realidades virtuales que se adaptan a lo real, y no viceversa, por ello, el desilusionarse de una ideología no es algo espontáneo o placentero. Abandonar la zona de confort y seguridad desde la que operamos día a día, requiere de forzarnos a hacerlo, o de una crisis, accidente, tragedia, catástrofe, enfermedad, algo que externamente rompa el encanto y muestre las fisuras, contradicciones, y paradojas que nulifican el modelo mental en el que vivimos embebidos por el hábito repetitivo.

“¿Y después de la desilusión, ¿en qué voy a creer?” -En ti mismo. “¿Y qué hay después de la desilusión?” -Tu propia realidad. “¿Y cómo se construye mi propia realidad?” -Si comienzas a cuestionarte, en ese momento comienzas a ser tú mismo, porque cuestionas el programa implantado, e instintivamente buscas la autonomía de la auto-reprogramación. Cuando experimentamos la sensación de realidad queremos conservarla, alejándonos de la distracción y la errancia, porque la mente nos esclaviza cuando nos apegamos a las ilusiones.

La ilusión puede ser una prisión para la mente. Liberarse de un mundo de ilusiones y simulaciones, implica revolucionar nuestro modelo mental. ¿Cómo se piensa fuera de nuestro modelo mental viejo? -La liberación de ilusiones consiste en dejar de pensar desde la “perfección”, lo “absoluto”, y la “trascendencia”; y comenzar a razonar desde lo real, lo incompleto, lo diverso, lo híbrido, lo cambiante, lo complejo, y lo inmanente. Aceptándose uno mismo. Reconociendo las limitaciones. Considerando la mortalidad. Aceptando que no podemos controlar la historia, que no existen “leyes naturales” para organizar a la sociedad, que no hay “valores eternos” para juzgar las acciones, que la “innovación” no salvará al sistema, porque la entropía hace que todo avance hacia su propia descomposición.

Sin desilusión previa es muy difícil de que el ser humano puede darse cuenta cabal de la condición en la que está inmerso y embebido. Si desconoce que opera con modelos mentales, le será casi imposible tomar consciencia de que es dirigido por la ideología dominante. Si no toma consciencia de que su ser “no comienza” con el nacimiento, sino al hacerse consciente de la programación y el adoctrinamiento al que es sometido desde la infancia; le será imposible conocerse a sí mismo más allá de la moral, los valores establecidos, y las imágenes dominantes de los medios.

Ciertas verdades, datos e informaciones, pueden destruir muchas de nuestras ilusiones, pero sólo la crítica a la ideología nos deja ver qué hay detrás de la propaganda, publicidad, y noticias, «el orden aparente que mantiene la ilusión de libertad y normalidad». No obstante, la gente reconoce inconscientemente que vive en una mentira, y por ello se resiste violentamente a reconocer la evidencia y la demostración que nulifica su modelo mental.

Jean Paul Sartre define genialmente esta condición cuando nos dice, “Somos lo que hacemos, con lo que los demás hicieron de nosotros.” Comenzamos a ser a partir de que tomamos consciencia de la programación del modelo mental. Por ello, este texto no es un gesto noble de espiritualidad y sabiduría, sino la estrategia de una filosofía táctica para quienes buscan un método que pueda indicarles una dirección hacia la revolución de la mente.

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