METRO CALAFIA, micronovela fronteriza de ciencia ficción

METRO CALAFIA

Por Gerardo Navarro, Nemónico, 2009

Jorgito nunca le había preguntado a su madre por qué los mayores hablaban del Metro Calafia, como un parteaguas entre la Tijuana de antes y después. Para él, el metro era segunda naturaleza, siempre había estado ahí. Su madre, según le confesó que gracias al metro, llegó al hospital casi a punto de parirlo. El día de su nacimiento había huelga de taxis y el boulevard estaba atascado por un incidente terrorista suscitado esa misma madrugada; un joven estrelló un gran troque remolque cargado de explosivos caseros, contra la gasera. Hubo explosiones, pero el mayor daño fue el piso que se derrumbó y provocó la muerte inesperada de gente rumbo al trabajo.

A principios del siglo XX, según dicen los pocos viejos sobrevivientes, obras públicas del municipio de Tijuana, había vaciado el concreto de las autopistas aledañas a la gasera, sobre un suelo falso. Aquel era un año de elecciones y no se tomaron el tiempo necesario para realizar los estudios topográficos, siendo esta área de la ciudad parte del cauce arenoso del desaparecido Río Tijuana. Dos generaciones después de aquel incidente explosivo, los intereses y la deuda de la inmensa obra urbana aun se seguía pagando, y cada aniversario los los muertos se seguían nombrando.

-Amá, y mi papá, ¿dónde estaba cuando nací?

-Estaba trabajando en San Diego, no pudo regresar porque la línea estaba cerrada.

-¿Por qué, amá?

-Es que unos señores habían intentado introducirse al otro lado, sin papeles…

-Amá, pero eso no es tan difícil, el papá de Margarita, lo hizo.

-Si, pero estos señores iban manejando troques llenos de gente y se dejaron ir de frente.

-Y ¿qué les pasó?

-Pues… hubo muchos heridos y cerraron la frontera por varios días…

-¿Ya vamos a llegar?

-Creo que faltan seis estaciones.

Elena y Jorgito siguieron conversando, mientras el metro Tecate/Tijuana, se acercaba a la intersección Tijuana/Rosarito. Elena sobrevivía en aquel valle polvoso, habiendo aprendido de uno de sus amantes de juventud, un anarquista canadiense, a sembrar su jardín de composta que protegía a pesar de que la inmobiliaria se obstinaba en encementar todo rasgo de tierra visible; supuestamente para acabar con las polvaredas generadas por los rebajes a los cerros del valle. El agua era escasa, pero Elena se las ingeniaba para filtrar y reciclarla en casa. Armando, su esposo, trabajaba en San Diego donde se conocieron. Él era constructor de toda su vida y su gran hazaña había sido rescatar de una demolición, unas placas solares que cruzó declarándolas “material desechable”, para montarlas sobre el techo de su casa Orbe. Desde entonces, la familia Arréchiga, se había desconectado parcialmente de la Comisión Federal de Electricidad y gracias al sistema doméstico de reciclaje de agua, habían podido sobrevivir la suspensión de servicios por parte de las desarrolladoras, que igualmente les restringían visitas, recolección de basura y seguridad, a quien no pagara sus cuotas, una situación común intensificada por la crisis del 2056.

El Metro Calafia cruzaba la ciudad de Tijuana este-oeste y entraba por lado sur del Cerro Colorado, para entroncarse a la vieja vía del tren a la altura de la vía rápida oriente, después de cruzar el panteón jardín y seguir paralelamente a la canalización del Río Tijuana, hasta llegar a la línea fronteriza. De Tecate a San Ysidro se hacían 45 minutos. En el crucero de el Corredor Tijuana 2000 y de la vía De los Insurgentes, antes de entrar a Tijuana, al sur-este del Cerro Colorado; una línea del metro partía hacia Rosarito/Ensenada, con otros 45 minutos de duración al puerto.

-Amá, ¡Ya estamos llegando, que rápido!

-Antes la gente tardaba horas y el tráfico era insoportable.

-Mi maestro nos dijo, que la gente se volvía loca y que algunas veces en los semáforos se bajaban del carro y comenzaban a disparar contra todos, ¿por qué la gente se vuelve loca, amá?

-Era un tiempo muy pesado, hijo, yo estaba muy chica, y entonces había demasiada gente y muy poco trabajo en la ciudad. Se tenían que tomar taxis, camiones, y si lograbas comprarte un carro, mala suerte, porque el gobierno comenzó a cobrar mucho dinero por las placas, las tarjetas de circulación y no se diga por las licencias.

-Pero ¿por qué no construían un metro?

-Buena pregunta, hijo… Había muchos intereses de por medio… gente que no quería dejar de hacer dinero y prefería que la ciudad continuara insoportable, por eso nos fuimos a Canadá con tu abuelito.

-Má, no entiendo, dime ¿cómo es que siendo tan fácisl de hacer algo bueno, no se hace?

-Mmmm, si… es difícil explicarte el por qué… pero la gente se vuelve así.

-¿Mala?

Elena guardó silencio, sabía que si respondía no sabría explicarle lo recóndito y torcido de la naturaleza humana a su hijo y si lo hacía, una cascada de preguntas vendría detrás. Cómo explicarle a Jorgito, que las instituciones se habían convertido en negocios prácticamente privados del gobernante en turno y que la fallida guerra contra el narcotráfico, tan sólo había logrado imponer un estado de sitio nacional que duró más de dos décadas. Elena comenzó a recordar lo difícil que había sido para su madre, lideraza de una de las organizaciones de colonias que durante tres sexenios cabildearon con partidos de centro, izquierda y derecha, ante el riesgo de catástrofe urbana presentada por una ciudad que crecía una colonia al día desde hacía más de medio siglo. Finalmente, bajo presión de Estados Unidos se declaró a Tijuana “zona de peligro internacional” y con una fuerte inversión de NAFTA, el gobierno federal aprobó el mega-proyecto poli-municipal 2044: Metro Calafia.

-Amá, ya falta una estación.

-¿Cómo lo sabes? No vi los anuncios…

-Si pongo mi celular sobre la ventana, aparecen los nombres de las cosas en la pantalla del teléfono. Mira, ¿ves?

-Ah, eso se llama… “realidad aumentada”, ¿verdad?

-Si. Mira, si pongo el teléfono en dirección que aquel cerro, dice: “Cerro Colorado. Nombre original: Ticuan. Significado: Tortuga. Hace 130 millones de años, en la era mesozoica, el Cerro Colorado estaba bajo el Mar Bermejo…”, ¿Te puedes imaginar la ciudad, bajo el mar, amá?

-Es un poquito difícil, hijo, pero tu padre me contó que cuando él era de tu edad, su papá lo llevó a la cima del cerro y que al escarbar un poco el suelo, se podían sacar pedacitos de conchitas marinas. Tu abuelito, le dijo a tu padre que este valle era un desierto submarino…

-Yo quiero subir al cerro colorado, amá, quiero ver las conchas.

Elena y Jorgito llegaron a la central del metro ubicada a la altura del crucero de la 5 y 10, y la antigua Central Camionera. Las puertas se deslizaron con la precisión tecnológica japonesa hecha en China, comprada en Estados Unidos y armada en México. Ambos se habían puesto su crema solar anti-cáncer, sus obligatorios tapabocas antibacteriales y unas cuantas gotas ópticas contra la irritación de la lluvia ácida. Dentro de la estación, compraron un ramo de flores híbridas, genéticamente alteradas para resistir la inclemencia del alterado clima del desierto. Floralux era el nombre de este producto bioflourescente y lo había en pétalos multicolor y tornasol. Bajaron los andamios con las flores en las manos, cruzaron por un túnel hasta salir a la superficie. Eran las diez de la mañana, las nubes grises opacaban el sol, comenzó una de las lluvias ácidas. Pidieron direcciones para llegar al monumento a las víctimas de la explosión del 2058. Siguieron las direcciones hasta llegar a un jardín de piedra volcánica extraída del fondo del océano Pacífico, según declaraba la placa a la entrada.

-Hace tiempo que no vengo por aquí… Como ha cambiado desde la última vez que estuve.

-¿Hace cuanto tiempo?

-Cuando tú naciste…hace trece años.

-Pero, si hoy es mi cumpleaños.

-Felicidades, esperaba darte una sorpresa… Hijo, te ves muy guapo.

-¿Con tapabocas?

-Tu padre nos va a recoger en la frontera al mediodía, para irnos a celebrar tu cumpleaños con tus primos de los Ángeles.

Se abrazaron, se vieron a los ojos y siguieron caminando en silencio. El único color en aquel paisaje de roca, eran las titilantes Floralux. Se introdujeron descendiendo en un inmenso espacio que parecía un cráter marciano rodeado de un jardín de cactus. El eco de sus pasos se perdió entre los poros de la roca volcánica y entre la gente congregada. Muchas miradas, algunas perdidas en la oración, otras en los recuerdos. Algunas tristes y otras llenas de curiosidad por conocer quien más se congregaba en aquel lugar, en aquel día tan especial. Elena depositó las flores en una cisterna de bronce ubicada bajo el gigante monolito con forma de cuarzo, que llevaba inscrito los nombres de las víctimas de la explosión. Hacía trece años que su hermano mayor había muerto; era el joven que en signo de protesta, condujo el gran troque remolque que se estrelló e hizo explotar la gasera, pero nadie sabía de su parentesco, ni Jorgito.

-¿A qué hemos venido, amá?

-Quiero dejar flores a un amigo que murió en el accidente…

Una voz profunda, femenina, fuerte y popular se escuchó retumbar por el jardín:Nos hemos reunido aquí para recordar, no sólo a nuestros muertos, sino para no olvidar que regresar al origen, no significa retroceder a lo que no funciona por olvido y negligencia…”

Así comenzó aquel ritual de la memoria, consagrando una Floralux por cada una de las víctimas con la lectura de sus nombres. Aquel sacrificio no había sido infértil. Las presiones políticas sacaron la gasera fuera de la ciudad, y el sector de la Mesa tuvo por primera vez un parque central construido alrededor del jardín de cactus y roca volcánica, el cráter que originalmente dejó la explosión del 2058. Media hora después, el ritual había concluido y los congregados se fueron dispersando. La lluvia ácida se convertió en un calor seco cuyo viento quemó los pétalos de la ofrenda. Elena y Jorgito, regresaron al andamio del metro Calafia y esperaron el siguiente tren con dirección a la línea fronteriza, eran las 11:15 de la mañana del 11 de septiembre del 2071.

Entijuanarte: El Colectivo Nortec y su ritual Techno rosa

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En la feria/vendimia de fin de verano, llamada Entijuanarte (5ta edición), el diseño y la simulación fueron quienes ocuparon el nicho central. A partir de esta masificación cultural, parafraseando a Picasso podría decir “El arte es una mentira que nos permite decir…” más mentiras.


Lo que sería el platillo fuerte de la feria, el esperado concierto del Colectivo Nortec y la Orquesta de Baja California, resultó un encuentro que definitivamente fue un éxito de masas, pero los números de asistencia no son la manera adecuada de medir el éxito estético del experimento. Y a pesar de que el departamento de prensa de Entijuanarte, anuncia en video-reportaje que “Los temas tuvieron que repetir, una y otra vez…”, desde donde yo estaba, llegó el momento en que la música se volvió tan repetitiva, que apenas se alcanzaba a distinguir entre una y otra pieza.


Según la publicidad, Entijuanarte “se atreve a hacer algo sin precedentes: fusionar la música clásica con la electrónica”. Esta desinformación publicitaria es típica de “ciudades sin memoria” como Tijuana. Los experimentos entre música electrónica y clásica
son bastos, y para quien desee conocer una de las primera y más bellas fusiones, les recomiendo escuchar “Romeo & Julieta”, de Alec R. Constandinos de 1977, que sin limitarse al sonido robótico de Krafwerk, Cabaret Voltaire o Giorgio Moroder, logró la fusión contemporánea del secuenciador y el sintetizador analógico con la música clásica y textos de Shakespeare:

http://www.youtube.com/watch?v=cTVb2sDBT5c

http://www.discomusic.com/records-more/2874_0_2_0_C/


Lo que escuché la noche del domingo 4 de Octubre, fue un híbrido en el que el potencial de la orquesta se redujo a relleno, adorno de playback Techno; en el que el tono profético del Vocoder de Krafwerk, murió por abuso en Tijuana. A pesar de los arreglos de Núñez Palacio, “la pasión común” no fue suficiente para lograr la fusión de dos estilos tan diferentes. Fusión implica un diálogo entre géneros, una orquestación en la que cada instrumento se utiliza por su voz y no como aderezo a composiciones que originalmente son pegajosas, genéricamente repetitivas y de cortas líneas melódicas.

La overtura de la orquesta dio paso a “Tijuana makes me happy”, primera pieza del concierto, pero fue una sopa aguada, en la que la fuerza musical de la orquesta se ahogó antes de despegar. A mis espaldas, un chilango hablando por celular, le decía a su interlocutor “Bienvenido al ritual rosa…”, definitivamente, el infantilismo de las frases que aparecían en pantallas, me hacían pensar en la literatura light de los Novísimos neoconservadores de la UABC, que pretendieron evadir la realidad tijuanense con infantilismo al estilo descrito por D. H. Lawrence, “Nuestro orden de las cosas [...] cuyo estilo es mi-querido-pequeño-cordero-Yo-quiero-ver-a mami.”

El concierto en general fue incapaz de transportarnos a espacios psicoacústicos fuera de la trivialidad fronteriza. Si, hubo ilusión, pero muy poca magia. Definitivamente no se comprende que lo que tienen que ofrecer los instrumentos electrónicos a diferencia de los acústicos, no es la imitación de los segundos por los primeros ni viceversa. En el cruce, en vez de humanizar el Techno para expandirlo musicalmente, se robotizó a la orquesta a imitar samplers y seguir el tempo enajenante del bombo 4/4, estéticamente impidiendo, salvo en escasos momentos, la liberación musical del oído.

Me pregunto si la composición abigarrada de esta facción del dividido Colectivo Nortec, es porque los programas de composición musical electrónica, ofrecen un infinito número de canales o porque el arreglista quiso igualarse a la composición cibernética, en vez de ofrecernos la liberación musical con un mayor grado de creatividad y apertura entre las notas y los instrumentos. Para darse una idea de lo innatural de la “fusión”, es cuestión de ver en video, los frenéticos movimientos corporales del director Iván Del Prado, que sudaba a “gota gorda” por llevar el tempo-Techno de 120-150 bpm. Paradójicamente, siendo música rítmica la de Nortec, la sección de percusión latina de la orquesta no resaltó; si no es por un acercamiento del video-reportaje en Youtube, ni siquiera se hubiera sabido que estuvo el maestro Peña, repiqueteando los bongos.

El Colectivo Nortec parece no comprender que sus composiciones originales al ser orquestadas para concierto, necesitan más que simples arreglos, si es que no quieren sonar como un cuadro de Picasso musicalizado. El Techno es un género musical tan cuadrado y repetitivo, que al mezclarse con la orquestación enajena el tiempo y el tempo, impidiendo el viaje implícito y dinámico de un buen concierto polifónico. Esta concepción musical impide abrirse a las tesituras de los instrumentos de cuerda y viento. Igualmente quedó evidente la poca atención a la voz, el abandono del virtuosismo y lírica de los solistas presentes.


Siendo la música, la expresión sublime por excelencia, se requiere una noción de que el concierto no es sólo una “autopista sónica”; sino un ritual que requiere de “narrativa musical”; cambio de tempo, de estilos, ritmos y hasta de géneros para realmente alcanzar la fusión prometida. Lo positivo de Nortec, es lo que ya se conoce desde hace diez años; los samplers de instrumentos de la música popular norteña. No obstante, después de una década, aferrarse a una identidad monocultural musical, suena tan cansado como el tema de los indocumentados en las artes visuales.


“Una noche para escuchar, sentir y ¡ver! la música.” El concepto visual de los videos acompañando las piezas musicales, salvo en algunos momentos resultó digna del nivel del antiguo Colectivo Nortec. Momentos hubo de animaciones retro al estilo de Yellow Submarine; nostalgia por el disco con Tijuana Sound Machine; ciencia ficción de juguete con narco-retratos hablados en vectores; low riders afresados, close ups de manos y acordeones, panorámicas de los cerros de Tijuana, pero nada actual, nada confrontativo o crítico. Las imágenes pasaron como el estampado de vallas que tapiza nuestra realidad urbana; como si la militarización, el secuestro y la tortura no existieran bajo esta simulación de “felicidad” que Entijuanarte vende a instituciones, corporaciones y gobiernos.


Después de ver el video-reportaje, que al parecer subió el propio departamento de relaciones públicas de Entijuanarte, por un momento pensé que este no era el mismo evento que yo presencié, puesto que los encuadres fotográficos y la edición crean una simulación muy diferente a como se vivió el concierto. Quedé aturdido por los metales, los ritmos mecánicos y la orquestación de pedacearía, y al parecer no fui el único, el público fuera del centro y frente del escenario, ni siquiera movía la cabeza y comenzó a abandonar el sitio después de que la orquesta se bajó del escenario. Hubiera sido mejor que todo fuera grabado y que se invirtiera en un verdadero espectáculo visual y performatico para cumplir cabalmente con otro de los slogans de la feria: “La innovación como motivación”.


Definitivamente hubo momentos gratos y acertados, pero la simbiosis entre el hombre y la máquina cruzó “la frontera del arte” de “panzazo” y en una Tijuana cada vez más deshumanizada resultó incómoda, puesto que lo único light que hoy tiene la ciudad, es la simulación clasemediera defendida con el poder que brinda confort y hedonismo evasivo en pequeños enclaves asediados por ejércitos de narco-secuestradores y policías multinivel. En lo que si acertaron los organizadores del concierto, es en invitarnos “a ser parte de esta ilusión”, que como bien dijo el chilango a mi espalda, fue “un ritual fresa”.

Gerardo Navarro, Nemónico

gerardonemonico@ymail.com

EL SHOCK DEL FUTURO NOS MANDÓ AL YONKE HUMANO

(Conferencia y presentación de la obra Yonke Humano, en Mexicali, Ensenada, Tijuana y Tecate)

Estoy aquí para compartirles lo absurdo que es hablar de un libro, que ustedes no han leído y que al igual que una película, se estropea si les cuento la historia. Así que les contaré la historia que tejió el libro.

¿Cómo hablar apasionadamente y cómo encajar en mi trayectoria como mentalista, el hecho de haber ganado un concurso estatal, con una obra de teatro que escribí hace diez años? ¿Cómo encontrar una línea entre estos dos tiempos? ¿Entre estas dos pasiones?

En 1999, después de haber publicado tres textos en las antologías de Teatro Norte, que edita el Dr. Hugo Salcedo; decidí escribir una pieza con 11 personajes, sin spanglish ni modismos, que era mi “estilo”, con una mayor complejidad dramática desde el punto de vista del thriller y del eclecticismo existencial.

En los noventas, ya se veía venir la destrucción y la violencia generada con la colusión entre narcos, instituciones y sociedad. Ese año hubo más de 500 muertos entre Tijuana y Sinaloa. Intuí que el estilo de la novela negra y el cine negro eran formas idóneas para abordar el tema del narcotráfico y la narcocultura en Tijuana. Yonke Humano no es una historia de narcos, se me dio como una “profecía” que no publiqué, porque me resultaba imposible dar a luz semejante visión de la condición humana sin tener una alternativa. Este texto es el reverso bufonesco y ágrio de los spots de SEDENA; el comic de la tolerancia cultural al tráfico de órganos de una sociedad eviscerada; la historia que nace al límite de mis recuerdos de donde he tomado personajes y eventos de la vida real para encajarlos en situaciones ficticias, tal como lo hizo Truman Capote en “Plegarias atendidas”.

Gracias a mi padre que es librero, tuve la oportunidad no sólo de la lectura, sino de trabajar en diversas áreas de la ciudad, históricamente delimitadas por clases sociales: Una de estas zonas, se ubica en el primer cuadro de la ciudad de Tijuana; las dos manzanas que ocupan la Avenida Revolución, Madero, Negrete, 3era y 4ta, la famosa “la negrote y miadero”. En retrospectiva, la zona me recuerda una de esas películas de la mafia que inician en la pubertad o la adolescencia compartida en un barrio de Nueva York o Chicago, pero fue en Tijuana, con el soundtrack del Hustle de Van Macoy, la voz de Barry White con música de marimba y toros. En este microcosmos vi la vida de las prostitutas, turistas, vendedores, ladrones, policías, periodistas, pordioseros, adictos, jugadores, tatuadores, magos y mafiosos. La vi de primera mano desde los siete años, atendiendo el negocio de mi padre entre los extremos crispados de los bajos barrios, la interrogancia ante el misterio que une las pasiones y el crimen, el deseo prematuro de la vida nocturna, la transexualidad, la comedia, el chisme, el estigma y la policía; una mezcla heterogénea de placer, dolor, transgresión y autoridad, en la que muchos consideran la mejor época de Tijuana: los 70s.

En Yonke Humano, doy juego a 11 personajes en escenarios iconográficamente fronterizos: la canalización, el cine porno, el hotel de paso, la comandancia, el departamento de soltero, y la clínica clandestina. La brevedad del texto busca dar un mayor espacio-tiempo a la introspección actoral y a la atmósfera escénica, cuyo tiempo se relentiza en una borrachera de calor. Yonke Humano se desarrolla en los blues del verano; cuando los efectos desgastantes de la vida nocturna y policiaca son más palpables en los rostros. Esta es una historia de suspenso psicológico del delirio producido por la canícula, “el verano indio” que disuelve la conciencia en el sopor de la existencia; los perímetros de la condición humana al borde de la desesperanza y el suicidio civil: el sacrificio de nuestras relaciones.

Sudorosamente decadente y con una tristeza atmosférica; lo claustrofóbico de la ciudad sin salida se hace evidente ante la esperanza que está más allá de los muros de olvido que contiene a estos personajes que no duermen, solo despiertan día a día a la misma pesadilla que se cierra gradualmente sobre sus vidas; donde el libre albedrío es mínimo y a veces reducido a una venganza que jala más profundo en la trampa del crimen y las leyes. En esta atmósfera sofocante y sórdida, se llega a momentos de ternura, pero no es la salvación de los personajes, sobrevivientes en una red de engaños donde más vale saber “qué es lo que no se sabe”, que no saber “qué es lo que se desconoce”, puesto que “uno nunca sabe, en la pesadilla de quien vive”.

La estructura y la concatenación del tiempo en esta obra, son una sucesión que salta del presente al pasado, del futuro al presente, utilizando esta técnica para romper la ilusión de que el tiempo es lineal. Experimenté, pensando en el filme La Jette de Chris Marker, y en su versión hollywoodense Los Doce Monos, de Terry Gillian. Buscaba el efecto de un tiempo circular haciendo eco a la teoría de Kurt Godell, sobre el universo en rotación “Si viajas lo suficiente al futuro, regresarás por el pasado, justo antes de haber partido”. Yonke Humano, inicia con un mensaje telefónico que se deja así mismo el protagonista, Akiro Montana y que al final, lo escucha de nuevo como si se hablara así mismo. El significado del mensaje fuera de contexto cambia como los recuerdos que no son exactamente igual cada vez que los recordamos. Y en un acto de injusticia kafkiana, sus propias palabras traicionan a Akiro. Al igual que en la novela La extraña vida de Iván Osokin de Ouspeski (1915), que inicia con la visita a un mago que le predice a Ivan, que si vuelve a comenzar, volverá a repetir su vida incapáz de cambiarla. Al final de la novela, Iván regresa con el mago sin recordar lo sucedido. El olvido es clave, Iván perdió la cuenta de su vida, pero “no es tanto la pérdida, como la perdida”. Así que busqué dar una explicación psicológica y social, en vez de metafísica, a este bucle de tiempo, circularidad de nuestros actos, vicios, obsesiones, compulsiones, manías, fobias, filias y fijaciones.

Este es un texto “demasiado humano” en el sentido nietzscheano, porque al escribirlo estaba interesado por la “genealogía” de las pasiones, las emociones, la locura y el final de la obra quedó marcado por la pérdida de la esperanza en el humanismo clásico y la llegada del loco: el absurdo crítico y visionario que heredé de la literatura de Artaud, Genet, Borroughs, Sartre, Camus, Fanon, Mailer, Pinter, Miller, Morrison, Jodorowski.

La idea del “yonke” como título, viene de otra zona donde viví y sigo viviendo: La Mesa de Tijuana, donde abundan los deshuesaderos de carros, las segundas, los bares, una cultura del reciclaje que me recuerda la escena de la pelicula “Inteligencia Artificial” de Spilberg, cuando los androides renegados van al basurero de aparatos domésticos a recolectar refacciones para sus mecanismos atrofiados.

La cultura del carro deshuesado es como un espectáculo de alambres colgantes, fierros torcidos, llantas polvosas, vísceras mecánicas de formas, tamaños y combinaciones bizarras y grotescas. Y en medio de esto, la condición humana como una pedacería de accidentes y choques de relaciones descarriladas, aventuras aplastadas por la gravedad de la vida diaria; el cuerpo sin órganos al que intentamos dar nombre, vida, identidad, género. La textualidad encaja como la membrana que se teje entre estos pedazos de sueños y vidas inconclusas.

El dramaturgo hace el escamoteo de acciones, personajes, palabras y como “el servidor de la acción”, experimenta con estructuras híbridas, interactivas, abiertas y circulares. Pero no siempre fue así. Aspiré superar el humanismo incapaz de dramatizar la “posthumanidad” y obstinado a dramatizar ideas y conceptos, se me escapaba en ese tiempo de performance y spoken word, que el drama sólo existe en la dimensión humana, y que el posthumanismo significa alcanzar los límites de la inteligencia, actulizando las idealizadas imágenes que nos llegan del Renacimiento.

Con la intención de continuar cuestionando si podemos trascender nuestro pasado; si todo está predeterminado o si existe el libre albedrío en la libertad a crédito; como dice el dramaturgo David Mamet, me obsesioné por conocer y aprender los trucos y trampas del engaño; yéndome por dos años a estudiar y practicar magia a diversas sociedades de ilusionismo españolas. Esta aventura, me permitió ver mi condición en el yonke humano. Comprender que el “yonke” es nuestra cultura y el país nuestro deshuesadero, donde tienes que pelearte con los “perros” para que no se lleven tus huesos a las mazmorras de tortura o a las tambos de acido de un pozolero en los cinturones de la pobreza, para confirmar lo dicho por el periodista Jesús Blancornelas “La corrupción es la madre del narcotráfico”, y yo agregaría, de la decadencia de nuestra cultura.

El yonke humano no se borra con la ficción. El pasado 24 de septiembre, Arturo Chávez Chávez, quién acuño la frase “las violan y las matan por prostitutas”, refiriendose a las muertas de Juárez, fue ratificado como el nuevo fiscal general de México. Paradójicamente, ningún traficante de humanos ha sido sentenciado por la ley contra la trata de personas aprobada a finales del 2007; pero las mafias se han apoderado de las instituciones, de la trata de blancas, del circuito de pederastía, rutas de cruce de indocumentados, comunidades agricultoras, música popular, religión y muerte.

Alejandro Jodorowski, dice: “el único [arte] que me interesa, es el que sana”. Yo me pregunté, ¿Qué se puede hacer con el asombro para sanar? ¿Qué significa sanar en tiempos de yonke humano? No hay método seguro en el juego de la vida ni en la vida del juego, y como dice el Jocker, “la única moralidad en un mundo cruel, es el azar” Al escapar de una prisión, inmediatamente encontramos otra mayor: la naturaleza de la realidad social, un espejismo que retrocede y se desvanece al intentar alcanzarlo, y nos acecha con simulaciones, estafas publicitarias, chantajes filanatrópico empresariales, con un secuestro “por inspiración divina” y tres cómplices: “el padre, el hijo y el espíritu santo” o con 1 pistola, 1 hombre, 6 tiros, 2 muertos, 5 heridos y 1 metro Balderas.

El 9 de septiembre pasado en Madrid, el subsecretario de Educación Básica, Fernando González dijo que la reforma educativa busca educar “para ser persona, feliz y estable”, y al parecer esto se logra oficialmente cercenando la parte “dolorosa” de la historia mexicana como la conquista, la colonia y el movimiento de independencia. La evasión de lo “duro” y “difícil” de la realidad, recrudece cualquier crisis. No creo en modelos ideales, no porque sean “utópicos” o “evasivos”, sino porque la salud mental no significa ser “bueno” y “bonito”, sino completo. Individuo significa “no dividido”, y se logra con la integración de la “sombra”, del lado oscuro del corazón, de la personalidad, de la historia personal y colectiva.

No creo en personajes “positivos” ni en “modelos a imitar”, ¿Cuántas personalidades “respetables”, “ejemplares”, “pilares sociales”, no han caído en el narcotráfico? -Narcojuniors, reinas de belleza, obispos, banqueros, militares, licenciados, jueces, deportistas, periodistas, políticos, empresarios, etc.. “La literatura es como la realidad pasa”, y evadir la realidad en este momento histórico, a diferencia del Modernismo del siglo XIX, significa hacer una literatura light, porque la civilización del espectáculo ha hecho de lo real una simulación “optimista” panista y de la rebeldía romántica una “moda”. Particularmente en Tijuana, la realidad supera a la ficción, pero la “cultura oficial” marginaliza a los artistas y escritores que hablan de la realidad profunda, que no significa “realismo social”. Es decir, siguiendo el modelo “optimista”; Victor Hugo no habría escrito “Los Miserables” ni Goya hubiera pintado “Los Caprichos” ni Norman Mailer hubiera escrito “Ejércitos de la noche” ni Joseph Conrand, “El corazón de las tinieblas”.

Es herencia del humanismo renacentista, crear imágenes idealizadas en las que el pueblo, lo chusco, lo grotesco, lo demasiado humano y deforme no tienen cabida. La publicidad mexicana en gran medida se basa en la idea del “aspiracional”; el marketing de un mundo idealizado en el que no caben indígenas, pobres, dolor, tristeza y vejéz; “usándo modelos, actores o situaciones que “parezcan mejores” de como son en la vida real, con la pretensión de que el consumidor se identifique y “aspire” a ser como ellos”. La tensión y la ansiedad generada por este desface entre la pobreza masiva y la exclusiva “high life” de la “gente bonita”, genera tal ansiedad y frustración, que se le vincula a la epidemia del crímen, violencia y racismo.

“Yonke humano” pertenece al mundo de los perdedores, las trampas, el engaño y la desilusión en un mundo amañado por estafadores de cuello blanco y nepotistas de alcurnia. Estos personajes, tienen vidas, mentes, memorias y corazones “rotos”, y están atrapados entre las consecuencias de sus actos y el recuerdo de un mañana que ya sucedió: El fin del humanismo que no logra ver un horizonte compartido, porque está ensimismado en lo “demasiado humano” de Nietzsche. Y que sin embargo nos permite ver la desnudes de los humanos y de nuestro tiempo.

A diferencia de otros autores que hablan del fin del humanismo con desaliento, mi postura es optimista, pienso que la esperanza yace atravesando la representación y la simulación, interviniendo con el ejercicio de la voluntad hacia la vitalidad: La esperanza esta más allá del humanismo antropocéntrico y teocénctrico, en la red que sostiene la vida, pero la decadencia humana es inevitable: Chocamos para recordarnos que estamos vivos, signo inevitable de una larga secuencia de crisis sin resolver.

Al perder el humanismo, la nueva ciencia y el transhumanismo, me llevó a la aceptación de que somos una máquina biológica cuya conciencia de su condición, límites y posibilidades de transformación son cada vez más reales por manipulables. Si, somos moldeables y auto-reprogramables. Somos el único animal que puede imaginar otros seres con capacidades muy superiores a las humanas. Las ideas: “El futuro nos inspira a realizarlo”, “El cerebro no viene con instrucciones”, “el cerebro está diseñado para predecir” o “Tenemos el deseo de ser más que humanos”, son frases de mi personaje Nemónico, mi alter ego, respuesta a la visión distópica, “la nausea” que yo mismo plasmé en Yonke Humano.

El trasnshumanismo es la filosofía que busca reducir la entropía de la condición humana y promete más vida, más inteligencia, mejores habilidades de comunicación, mediante intervenciones tecnológicas y farmacéuticas. Me pregunto, ¿Se podrá soñar milagros futuros, ignorando realidades presentes, crear un mejor futuro en bases rotas? ¿Cuáles son las consecuencias imperceptibles de avanzar tecnológicamente, sin conocernos? ¿Se podrá lograr el transhumanismo con métodos menos abrasivos y costosos?

La respuesta es Si: El poder de la voluntad como arte. En mi contribución, el Noveno Arte o arte psíquico, propongo trabajar en nosotros mismos como una “obra de arte” para alcanzar la autenticidad mediante la simplificación voluntaria; avanzando de la multipliciadad a la unidad y del caos al cosmos. No se trata de cambiar, sino de reconocer que en tantos cambios sin conciencia, hemos perdido lo mejor de nosotros mismos. Para curarse, hay que ver lo que no se desea ver: La salud es el milagro. Órgano que no se usa, se atrofia. Los achaques nacen de la atrofia y del abuso. A mayor entropía, menor vida. ¿Cómo alcanzar el balance? ¿Siendo más humano que humano o más que un simple humano? ¿Solamente estando loco, se puede vivir en el Yonke Humano? ¿Qué respuesta nos da un “loco” que camina con su humanidad al aire? ¿Acaso está aburrido de la vida? ¿Acaso evade la realidad o se queja de la condición humana?

Cierra los ojos e imagínate al loco con un libro de por medio que le quita este peso de encima. La “normalidad” como norma humana, no existe y la locura cuando es arte, verdaderamente cura.

Gracias.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com
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“MENOS QUE UN PERRO”* Jazz, marihuana y la reforma agraria (Eugene Mingus)

mingusEugene Mingus, hijo de Charles Mingus, el compositor de “New Tijuana Moods” que mitificó musicalmente a Tijuana, 8 años antes que Herb Alpert (Tijuana taxi), y 45 años antes que Manu Chao (Bienvenido a Tijuana); fue arrestado por la policía municipal tijuanense, el pasado 10 de septiembre. Independientemente de la evidencia incautada, un invernadero con <<50 o 60 plantas de marihuana de 2 metros de altura, y de 5 o 7 tipos de semillas>>, es justo hablar del caso desde un ángulo contracultural y no criminal.

Conocí a Eugene en 1991 en el Nopal Centenario, junto con el poeta de Nueva York, Papoleto Meléndez y al bajista M´chaka Uba del Art Ensamble de Chicago. Los tres expatriados conformaron el trío de jazz libre y spoken word, “Tres son suave” (Exiled Genius). Me tocó participar como “4to mosquetero” en diversas presentaciones en Tijuana y San Diego. Estos tres negros me iniciaron en los misterios del jazz libre y la tradición oral, la improvisación, el conocimientos del ritmo, la integración interracial y el cooperativismo. Los ensayos semanales de la agrupación se realizaban en el studio de “Papo” ubicado dentro del complejo del pintor Felipe Almada, de donde yo era residente.

Con “Tres son suave” aprendí el significado de sobrevivir al margen de la sociedad “respetable” y asimilar el existencialismo musical como único consuelo, cuando el mundo te ha arrebatado hasta la ropa. “Papo”, becado por el California Arts Council, cocinaba su famoso potaje de pollo para los cuatro. Tal es su generosidad, que en marzo del 2004 voló desde Nueva York a recoger a su amigo Pedro Pietri, el gran poeta nuyorrican, que falleció en el aire después de abandonar el Hospital Oasis de Esperanza de Playas de Tijuana.

En 1992, Eugene y yo colaboramos en mi primer “demo” de spoken word musical, bajo el nombre “Publik Kulture”. Grabamos de manera análoga y casera, 6 temas, Mingus compuso la música con un teclado Casio y con el mismo espíritu del Jazz Workshop de su padre: desinteresadamente. En 1995, al regresar de San Francisco, me encontré de nuevo con Eugene estaba trabajando como tecladista, técnico y montador de arte en la galería de Nina Moreno, ubicada frente al Parque Teniente Guerrero. Eugene tiene la virtud de ser un “cimarrón”, un “quilombo”, un hombre libre al que he visto realizar todo tipo de trabajos, recomponerse de adicciones, inventarse negocios informales, y nunca le he visto de mal humor o molestando gente. Al leer la nota de su aprensión, me entristecí, pero me llamó la atención su candidez, al confesar a la policía municipal sobre su empresa como agricultor doméstico, tanto que me hizo pensar en enfatizar relación entre la “ganja”, como le llaman en Jamaica a la marihuana, con la música afroamericana.

El jazz tiene larga historia con la marihuana, prácticamente son una cultura inseparable, según Louis Armstrong, <<Nosotros siempre vimos a la marihuana como una especie de medicina, una embriaguez barata y con mejores ideas que las que están llenas de licor>>. El primer zar de la droga, Harry J. Anslinger (1930), persiguió a los músicos por intolerancia cultural, ya que el efecto de la marihuana alarga la noción del tiempo y se puede introducir más gracia rítmica en la ejecución, que si sólo se sigue la lectura del pautado musical. Según el farmacólogo Dr. Munch, <<Si usas marihuana, vas a trabajar con el doble de música entre la primera y la segunda nota. Eso era lo que hacían los músico jazzistas. La idea de que podían jazzear las cosas, avivarlas, ves>>.

Eugene Mingus ha sido el proveedor de incontables músicos, artistas, estudiantes y turistas, es un ejemplo contracultural ante la Reforma Agraria, con su modelo piloto de invernadero doméstico en tiempo en que supuestamente ya es legal el “uso personal” de la marihuana. Obviamente, “uso” no significa “cultivo”, pero lógicamente si consumes, el producto no aparece de la “nada”, tiene que crecer en algún lado y de acuerdo al juego: o compras de los agricultores independientes como Eugene o compras del narcomenudeo. En la primera opción, el consumidor conoce al agricultor, hay más control de calidad y “limpieza” del producto, el costos es mayor, pero va directo al productor. En la segunda posibilidad, se compra el producto del narcomenudeo asociado a la corrupción, violencia, muerte, contaminación de herbicidas, menor calidad, precio y un mayor riesgo para el consumidor.

Pero, ¿Es legal el “uso personal” o sencillamente es una trampa para incautos? En México, el consumo de los derivados del cáñamo con fines que pudiéramos llamar de “modificación del pensamiento”, está castigado con penas propias de la Inquisición o de las leyes Nazis. Para los críticos que declaran que la legalización total de la marihuana, traerá una “ola de adicción” a México, es justo examinar los datos de la Organización Mundial de la Salud, que nos informa que en Holanda, país en que los adultos pueden comprar y poseer cantidades limitadas de marihuana desde los 70s, la tasa de uso es menor que la mitad de Estados Unidos. Y la cantidad de adolescentes de 15 años de edad, que prueban la cannabis es apenas un tercio de los estadounidenses. De acuerdo al estudio de 8 años, Drug Decriminalization in Portugal, se nos indica que el uso por adolescentes entre 15 y 19 años, se ha reducido aparentemente a partir de la despenalización de la marihuana.

Según la ONU, México produce 7,400 toneladas anuales de cannabis, es decir somos el segundo productor en el mundo; sembramos una cuarta parte de las 30,000 toneladas que se cosechan de marihuana, mundialmente. La marihuana en términos del valor de su cosecha anual, es el cultivo más grande de Estados Unidos. Según el estudioso y activista Jon Gettman y otros observadores, revelan que Estados Unidos apunta hacia el auto-abasto y a la hegemonía en la exportación global. El periodista Pedro C. Baca, en su artículo “Marihuana made in USA para el mundo entero”, cita a estudiosos que declaran que <<La creciente demanda de marihuana y el poco interés del gobierno de Washington en combatir la producción nacional hace creer a muchos académicos nacionales, que el gobierno está permitiendo que desplacen la competencia foránea y copten el negocio mundial de la cannabis.>>, <<La DEA prefiere no comentar que hasta el 99% de las ganancias del negocio de la marihuana se quedan en el poder de las mafias estadounidenses, jamás mencionadas, y no de los cárteles extranjeros, tan publicitados.>> La cadena NBC informó que la siembra de marihuana es un mercado financiero y de negocios que <<beneficia a más de 340 millones de familias en el mundo que compran las semillas por correo y que, de éstas, 95 millones son estadounidenses que incluso la cosechan en los jardines de sus casas.>>

Eugene, tal vez por su “alergia” al American dream como su padre, cometió el error de sembrar y distribuir en México, sabía a lo que se arriesgaba. Lo descubrieron ¿Por dilación de la competencia? ¿Por no pagar sus “impuestos”? o ¿Por “sospechoso”? Ante la ley, automáticamente se convirtió en “narcotraficante”, pero los que lo conocemos sabemos que gracias a su empresa, se demostró que el auto-abastecimiento es un complemento al “uso personal”, que puede sostener la economía familiar.

En una re-emergente industria global del cáñamo, la verdadera despenalización de la marihuana nos brindaría la oportunidad de ser competitivos internacionalmente. De lo contrario perderemos la oportunidad de catapultar todo una base agrícola que ya está en posición. El cultivo del cáñamo y la desamortización de su industria, podría ser la re-inserción de miles de “narcos” y “distribuidores” a la bolsa de trabajo, como se ha logrado con militantes de las Maras salvadoreñas con proyectos de cooperativas.

La última vez que vi a Eugene Mingus, fue en el 2002, estaba parado en la entrada a México, del lado norteamericano, con una cubeta de plástico pidiendo ayuda para una causa humanitaria. Según me platicó, era una “manda” para que su esposa se recuperara de cáncer. No lo volví a ver más.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

*“Menos que un perro”, es el título de la autobiografía de Charles Mingus, 1972.

ESCRITORA (Regina Swain) AMENAZA A NEMÓNICO con peyorativos, falacias y vendettas.

La gente de prejuicios sólo ve aquello que coincide con sus prejucios.

Los prejuicios son una manera casi segura de alejarnos de la verdad.”

Anónimo

Es común entre los escritores pensar que tratar ciertos temas es “bajar de nivel” o que hacer críticas automáticamente llevan la intención de “desprestigiar”. Mi objetivo es demostrar lo que hay detrás de la imagen social; el verdadero nivel intelectual, la falta de información y formación, además sentar un precedente de los prejuicios y la visceralidad dominante en una comunidad artística desacostumbrada a la crítica y al debate.

Hace más de una semana revisaba el feed de mi cuenta de Facebook y me topé con una línea que me provocó contestarla. Pasaron las horas y recibí notificación de que alguien había contestado mi comentario. Para mi sorpresa era la escritora Regina Swain, irónicamente desfigurando mi personalidad profesional con peyorativos: <<¿quién invitó al Fraudónico a esta conversación? Fraudónico: esto es para las mujeres apuntadas a las derecha, haz un truco de magia y desaparécete. Regina dixit.>>

Me llamó la atención la condescendencia del comentario, particularmente viniendo de esta reconocida escritora ensenadense. Volví a contestar aclarando la presencia de mi comentario, agregando que no comprendía los motivos de Regina Swain, ya que no tengo amistad real con ella ni la he visto desde hace más de una década.

Cuatro horas después recibí otra notificación de respuesta a mi posting; era de nuevo Regina, esta vez con un tono iracundo, asegurándo que yo si estaba enterado de sus motivos: <<Los conoces perfectamente bien. Te escribí un correo detallándotelo. Por Barbero. Por decir que el movimiento de Heriberto Yépez para evitar que Virgilio Muñoz se quedara al frente del Cecut tenía “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, siendo que yo me encargué de reunir muchas de esas firmas, entre las que estaban la de Rosina Conde y la mía.>>. Sinceramente, nunca recibí su correo, si es que lo escribió y lo envió.

Expresamente le pedí, que si encontraba entre mis escritos publicados las citas textuales que me acredita, que me las enviara y públicamente le daría la razón, ipso facto. Un largo silencio… la escritora no presentó las pruebas de sus acusaciones. Pasaron horas y en otro muro de la red de Facebook, encontré nueva oportunidad de confrontar a Swain y esta vez me contestó: <<Te recuerdo que el que llamó a todos los que firmamos la carta de Heriberto Yépez “artistillas sin importancia” fuiste tú. Eso lo considero un insulto, no porque me considere importante, sino porque lo hiciste por barbero y para restarle mérito a la causa de Yépez. Yo no soy víctima, pero puedo hacerte víctima de mi pluma si sigues el pleito.>> Volví a retar a Swain a que ubicara en mis textos publicados en este mismo suplemento cultural, las citas que me acredita. Y al ver que su avatar y sus postings desaparecían de mi muro en Facebook, asumí que se retractaba de haberme levantado falsos, pero en realidad me había “negado su amistad”.

Decidí dirigirme a su correo personal con estas palabras: <<Lo único que tenemos los escritores es la palabra. Espero que no vuelvas a intentar chantajearme con falcedades y falacias ad hominem. He descubierto qué tipo de escritora eres: mucha forma, poca integridad>> Y con tono de prepotente alcurnia, me respondió: <<¿Amenazas? ¿De qué tontito? ¿Cuáles chantajes? [...] Sigue así y entonces sí me voy a quejar, y me voy a asegurar de que varias personas a quienes tienes bastante molestas se quejen conmigo en el ICBC, el CECUT y todas las instituciones que me encuentre. Y yo no me escondo detrás de iniciales, firmo con mi nombre completo.>> Quedó obvio que la diferencia es política, no personal y el tono de su diatriba deja al descubierto el hecho fundamental por el que he criticado a ciertos miembros del TSUMP: la intolerancia a la oposición critica y la evasión al debate serio.

Regina Swain es una escritora incapaz de articular ideas respetables y demuestra con sus prejuicios una falta de formación y seriedad política; siendo típico de quien no tiene el nivel para debatir con ideas, el abuso de falacias ad hominen: <<todo mal argumento que, en lugar de refutar las afirmaciones de un adversario, intenta descalificarlo personalmente.>>. La escritora basa su postura en cotilleo y en el argumentum ex populo, <<defender un argumento alegando que todo el mundo está de acuerdo con él>>, cuando me encara: <<…te fuiste de Tijuana porque tenías broncas con todos, ¿por cierto, no viviste con la Carmen? Luego llegas re-inventado en Nemónico, el Fraude que todos conocemos, pero tu personalidad conflictiva sigue dando problemas. Ya trataste todo, pintor, escritor, performancero, y ahora con ustedes…. FRAUDÓNIMO.>>


Swain, pretende desprestigiarme en base a supuesto “conocimiento” de mi vida personal y psicológico, producto de su mitomanía. Y me acusa de fraude, cuando es obvio que el tema central de cualquier show de magia, ilusionismo o mentalismo es el “engaño”, y no el auto-engaño en que ella vive: ¿Dónde quedó la brillant carrera de la escritora? ¿Truncada por el matrimonio y la vida doméstica? Swain proyecta su neurosis que ensucia su fuerza creativa; no obstante a mi no me toca juzgar a la escritora de “Los ensayos de juguete”, pero creo que tendría que verse en su propio espejo.

Como dice Marguerite Duras, <<La literatura es como la vida pasa>>, y si vida es literatura y la literatura es como sucede nuestra vida, ¿Qué tipo de vida lleva Regina Swain? Se vale rehusar a la complicada e incierta trayectoria del escritor a cambio de seguridad, alcurnia y prosapia, auto-marginalizándose en suburbia norteamericana, y lanzar electrónicamente vísceras gramaticales proyectando la incoherencia entre la vida, la creatividad y la gran frustración de sentirse sobrepasado por la propia generación.

En Wikipedia, la auto-biografía de Swain dice que es parte de la tradición de “Ruptura” y que <<en su escritura introduce la sensibilidad de la pos-modernidad: la desarticulación de los grandes discursos…>>, ¿Entonces no tiene razonamiento extenso, coherente ni crítico? ¿O su impronta política en el TSUMP, es una labor que enviste a una amenazante y paranoica personalidad de las letras?: <<Al próximo correo no te voy a contestar yo, sino mi marido, y probablemente con un virus o algo así, ya ves que se dedica a la Ciencia Computacional, es CTO de su empresa y sabe mucho, mucho de cómo fastidiarte la vida por esa conección que tienes conmigo al escribirme.>> <<Y ¿a poco crees que va a ser tan fácil identificar de dónde vino el gusanito que te borró el discu duro?>>

Y todavía amenazándome en principio con “la fuerza hace el derecho”, el argumentum ad baculum, <<sostener la validez de un argumento en la amenaza del uso de la fuerza>>, Swain termina con petulante vendetta de evidente dolo: <<Ya cuando vayamos a Tijuana, entonces tanto tú como el idiota del charco se verán con mi marido, que tiene muy buenos puños además de muy buen cerebro, y bastantes amigos en el sistema de cómputo de la PGR.>>. Descanso mi argumento.

P. D.: Cuatro días después, Swain me envió la siguiente cita extraida de uno de mis textos: “escritores emergentes”. Evidentemente es muy diferente a lo que me ascribe: “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, “artistillas sin importancia”.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com

Nemónico Regina Swain

MARIHUANA, LA CIENCIA LA DEFIENDE

“¿Para que beber y conducir, si puedes fumar y volar?”

-Anónimo popular

¿Cómo llegó la marihuana a formar parte de la misma categoría del opio, la heroína, el tabaco y el alcohol? -En la mayoría de los países del mundo, se fiscaliza la marihuana como si fuera igual que el opio, la heroína o la cocaína. Y esto sucede porque Estados Unidos logró prohibir la fibra más importante del planeta desde los 60s, haciendo que el resto del mundo marchase con esta política prohibitiva, sin cuestionarla.

La categoría de “droga” es muy amplia e implica el principio que activa un medicamento y pueden propiciar alguna forma de adicción biológica. Medicinalmente, la marihuana está categorizada dentro de las “drogas suaves”, con riesgos limitados para la salud, categoría que incluye: el té, el café, la yerba mate, el cacao, las hojas de coca sin procesar.

Para que el lector se de una idea de la campaña desinformativa y del estigma social de la marihuana en México, es necesario conocer la versión oficial. En abril pasado Notimex informó que, “el titular del Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic) de la SSA, Carlos Rodríguez Ajenjo, añadió que legalizar el uso de ese estupefaciente aumentaría su consumo, provocaría un problema de salud pública y generaría violencia social”; ahora veamos la más antigua evidencia científica.

En 1939, Fiorello LaGuardia, mayor de Nueva York, fue el primero que retó la propaganda del departamento del tesoro y el buró de narcóticos, sobre la marihuana como “causante de crímenes, asesinatos, violaciones y la destrucción de los valores morales y de la juventud”. LaGuardia fundó una comisión de 31 científicos que realizó un estudio de 6 años y demostró que: “Fumar marihuana no lleva a comportamientos violentos y antisociales… no causa deseos sexuales incontrolados… ni altera la estructura básica de la personalidad”.

La investigación fue realizada por la Academia de Medicina de Nueva York entre 1939 y 1945. Hace más de medio siglo que se sabe científicamente que: “La práctica de fumar marihuana no lleva a la adición en el sentido médico. El uso de la marihuana no lleva a la adicción de la morfina o heroína o cocaína. La publicidad concerniente a los catastróficos efectos de fumar marihuana no tiene fundamentos.” -La Comisión LaGuardia.

Contrariamente a las investigaciones de la La Comisión LaGuardia, “Rodríguez Ajenjo insistió en que se carece de evidencia científica y clínica para determinar con precisión dosis y los efectos positivos de la marihuana en la salud.”, pero, de acuerdo a los principios del estado de California, los usos médicos propuestos para la legalización de la marihuana que cuentan con -pruebas bien documentadas- sobre los efectos médicos, se relacionan al control de la náusea causada por los fármacos para el cáncer, el sida, y en el aumento del apetito y de peso en los pacientes con sida. Las pruebas de los beneficios “no tan contundentes” se relacionan a la mejora del glaucoma, el alivio del dolor de la artritis, de la esclerosis múltiple; de los espasmos musculares y el malestar de los enfermos terminales. Los beneficios atribuidos y con pruebas “no concluyentes”, incluye el aliviar la fatiga crónica, provocar la alteración del estado de ánimo, y la modificación de la depresión, el estrés y la ansiedad.

Jeanette Becerra Acosta nos informa que, “Un documento científicamente avalado en EU y Europa, se resalta los últimos descubrimientos entre 2000 y 2008, y se enumeran más de una docena de indicaciones clínicas para enfermedades en las que el uso de cannabis es definitivamente una opción: entre ellas esclerosis lateral amiotrófica, dolores crónicos, diabetes, distonía, fibrosis, desórdenes gastrointestinales, glicomas, hepatitis C, sida, hipertensión, incontinencia, resistencia a la metacinilina, esclerosis múltiple, osteoporosis, artritis reumatoide e insomnio”.

Canadá es el primer país del mundo en tener un sistema legal para regular el uso médico de la marihuana. Las personas que declaradas enfermas por médicos y reciban un permiso del gobierno, usan marihuana de manera legal. Sin embargo, la producción comercial y la venta de la planta para uso no médico seguirá siendo un crimen por presión de Estados Unidos. Y a pesar de que en México se ha “legalizado” el uso personal de las drogas, ¿quién se atrevería para aliviarse el estrés, fumar marihuana públicamente?

Según casos registrados a lo largo de la historia y en documentos recientes, la cannabis es un buen remedio para combatir el síndrome de abstinencia causado por la dependencia a benzodiacepinas, opiáceos y alcohol. Por esta razón, algunos han hecho referencia a ella como “la puerta de salida de las drogas”, pero sin ofrecer ninguna prueba científica, Rodríguez Ajenjo insiste en hacernos creer que se ha “demostrado” que la marihuana trae efectos negativos para la salud mental, según él, al fumar marihuana: “no se complementa el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central, se altera la destreza de conducir y se provocan graves accidentes automovilísticos”.

Los principales causantes de muerte en el mundo, son drogas legales como el tabaco y el alcohol. Y la gran mayoría de delitos y accidentes en México, se producen bajo estados de ebriedad, después del consumo de enervantes lícitos. En México, no hay campaña que nos diga: “El alcohol es la puerta a las drogas” o que la multa que paga a México, la tabacalera norteamericana Phillip Morris, para “el tratamiento de las enfermedades pulmonares”, es deducible de impuestos.

Michael Lynskey, profesor de psiquiatría, Universidad de Washington opina que, “a menudo se supone, de manera implícita, que el vínculo entre la cannabis y otras drogas es, de cierta manera, farmacológico y que el uso de marihuana altera el cerebro o provoca deseos de consumir otras drogas. Pero existen otros posibles mecanismos, incluido el acceso a las drogas, el deseo de violar la ley, y la probabilidad de practicar conductas de riesgo”.

Pedro C. Baca informa que, “una investigación efectuada el año pasado por el científico británico Alan Thompson y su equipo del Instituto de Neurología de Queens Square, de Londres, estableció que los compuestos de la marihuana podrían tener una función protectora para el cerebro y retrasar los efectos degenerativos asociados a la edad.”

Los consumidores no se acabarán. Lo sabemos, la alteración de la conciencia es qua si non del humano, particularmente en tiempos de gran insatisfacción y crisis. Culpar a las adicciones y los usos contraculturales por el narcotráfico, no tiene sentido. Es evidente que la marihuana no produce criminales ni su consumo facilita el crimen. El periodista más destacado de Tijuana, Jesús Blancornelas en su último libro “El Cártel”, nos aclara el misterio: “La corrupción es la madre del narcotráfico”.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.comSATIVA LIGHT

Heriberto Yepeñol, medios, monopolios, y mexicanitos prepotentes

Actualizado recientemente6“Hay que competir, no le saquen.”
H. Y.

A dos días del mes de la patria me gustaría hablarles de cierto “mexicanito” y su pequeño mundo intelectual: las declaraciones del “filósofo rey”, Heriberto Yépez, en respuesta a la declaración de Virgilio Muñoz, director del Cecut, publicada en La-Ch.com, el 17 de agosto, 2009. Yépez, en su blog HACHE, lanza su disclaimer deslindándose de cualquier “diálogo” y “apertura” entre Muñoz y él, y de paso lanza diatriba a escritores y artistas que no estan de acuerdo con su boicot al Cecut:

<<Yo concurso. Me gusta ganar. A los mexicanos tradicionales les gusta quejarse y cuando alguien dice que le gusta ganar, los mexicanitos les da coraje, porque nunca han podido ganar nada y por eso tienen que arrodillarse a personas como Virgilio Muñoz, como han hecho ya sabemos quiénes (“escritores” y “artistas” cuya obra nunca ha levantado interés más que a su propio ego y que, en realidad, ni siquiera obra tienen sino puro bluff, o si no que me digan dónde están sus libros u obras visuales y ya con preguntarles esto, estoy seguro, ya están enojados).>> ¿A quién le habla Yépez? ¿A Leobardo Sarabia? ¿Luis Martín Solís? ¿A Rodolfo Álvarez? ¿Fran Ilich? O ¿A todos los que no comulgamos con él?

Si la paranoia es tener miedos infundados, Yépez es un paranoico que ve convenientemente “moros con tranchetes” -sin atreverse a entrar en debate directo- evadiendo la confrontación y el fundamento democrático en el que supuestamente sustenta su “lucha”. Su blog ni siquiera tiene activado los comentarios ni sus publicaciones llevan fecha, ¿es anacrónico y autártico? O ¿Será que recibe demasiadas críticas de “mexicanitos” corajudos?

<<Ya, señores, hay que avanzar. Muñoz se va a ir, tarde o temprano, y ellos se van a quedar igual: sin legado real, sin obra personal, sin contribución social.>> Yépez habla de “contribución social” implicando que su postura es un “legado real”(?) Analizando el corpus de sus escritos periodísticos, es evidente que acarrea un complejo de clase que le impide integrar su origen social a su discurso; se declara admirador de Michael Jackson y como su ídolo, pretende pasar de “hombre blanco” evadiendo su pasado bajo luz de la editorial Sudamericana y de Planeta; “iluminado” posa el “aristócrata del mérito”. En este ápice corporativo, justo es preguntarse: ¿Para quién trabaja Yépez? ¿Quién paga su opinión? ¿Cómo se llega a semejantes posiciones de poder editorial, sin asociaciones ideológicas y de intereses?

En México, evidentemente hay una distribución oligárquica de la propiedad de los medios, así que veamos a qué clan pertenece nuestro “libre pensador, paladín de la democracia y de la libre competencia”.
Yépez, semanalmente publica en Milenio S.A., una filial editorial-cultural del consorcio empresarial Grupo Multimedios, S.A.; el conglomerado más grande del noroeste del país, fundado por Don Jesús Dionisio González a principios de 1930; y que aglutina 15 estaciones de radio, cable, entretenimiento, división de alimentos y franquicias como: Pizza Hut Express, Kentucky Fried Chicken, Gorditas Doña Julia, Das Bierhaus, Cablevisión, Ríos de Tinta, contenidos estudiantiles, Fama, el mundo de las estrellas, etc.. Esta es la pirámide corporativa desde donde Yépez se endiosa y pontifica: <<Apertura significa abandonar el verticalismo que practican. Dejar que quienes tienen los saberes tomen las decisiones, en lugar de que las decisiones las tomen ellos, a partir de quién les caiga bien, quién les pide una “chance” o una “oportunidad”.>>

Denisse Dresser, admirablemente nos ha demostrado que “la cancha de juego no es plana”, sino piramidal y diseñada para que “el que no tranza, no avanza”: << Hoy, México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego>>. Aun así, Yépez, retóricamente ataca el verticalismo del CONACULTA, cuando él, profesionalmente es parte de a uno de los oligopolios que aquejan la libre competencia intelectual del país, y por antonomacia confirma lo que tantos investigadores y sociólogos han descubierto sobre los medios informativos mexicanos: <<La existencia de monopolios mediáticos en manos de las oligarquías internacionales y locales [...] es personificada por el monólogo, el verticalismo, los flujos unidireccionales y por la exclusión de las mayorías>> Mesa de Trabajo Movimientos Sociales y Comunicación Alternativa, UAM, 2007.

Para darnos una idea de la “pluralidad” de Milenio S. A., que nació para competir con Proceso, cito nota publicada el 14 de abril del 2009, en la sección Cubículo Estratégico de Carlos Mota, “el periodista de negocios más globalizado del mundo”, que nos dice: <<Uno de los fantasmas o mitos que más ronda los debates públicos es el de la existencia de monopolios, duopolios u oligopolios, a los que buena parte de la sociedad culpa de la falta de desarrollo en el país.>> Carlos Mota y Heriberto Yépez, “vecinos de piso” en la pirámide editorial, nos hacen creer que -la verticalidad no existe- en Milenio/Grupo Multimedios S. A., y que esta es una empresa “horizontal”, pero sus efectos sociales son otros: <<es un daño para la salud nacional [...] que los medios de información en México sean un ‘oligopolio’. No le hace ningún favor al oficio del periodismo mexicano que el flujo de la información pase por unas cuantas manos ni mucho menos a la salud del colectivo nacional.>> -Medios Mexicanos: laborando entre lo oscurito del crepúsculo.

<<Hay que competir, no le saquen>> Yépez, como Carlos Slim, exhorta a “competir”, pero curiosamente no ha respondido a uno sólo de mis artículos críticos. El debate es una forma de competencia, y Yépez, atrincherado en la academia, no se atreve a arriesgar con un opositor intelectual que no tenga -la misma cantidad de libros publicados que él- ya que quedaría evidente que NO es tan articulado como aparenta su simulación literaria, es decir, por miedo al jaque mate público se comporta tan -verticalmente déspota- como Consuelo Sáizar con su silencio ante la famosa carta de Artistas e Intelectuales (TSUMP).

El poder de Yépez se basa en tomar una postura indiferente y evadir el debate con oponentes críticos, a los que no considera de “su mismo nivel” y en acumular libros que sólo sus aliados y promotores citan; en movilizar a su rebaño de seguidores y estudiantes; en disfrazar el Darwinismo social mexicano como “meritocracia” <<Yo concurso. Me gusta ganar [...] los mexicanitos les da coraje>>; en generar grillas divisoras y virtuales, pero -a diferencia de su numerito con la Tercera Nación, proyecto desprestigiado por su crítica-, esta vez no ha logrado su objetivo: que Consuelo Sáizar reubique al nuevo director del Cecut. <<Muñoz se va a ir, tarde o temprano>>, dice petulante. Por ello, con su arrogante ardidez y prepotencia, pierde y muestra el cobre de su fragil condición de mexicanito tercermundista en gira por las academias del globo: ¡Me gusta ganar. Viva México, cabrones! Es ridícula su postura, sabemos que el puesto de director del Cecut no se otorga de forma vitalicia, pero es claro que Yepez perdió su “tráfico de influencias e intereses” al momento en que Tere Vicencio y Carmen Cuenca dejan la administración del Cecut. ¿De qué huye cuando escala “montañas”, Yépez? -Tal vez de ser alcanzado por la verdad, de que sólo desea poder o joder.

Heriberto Yépez, hay que debatir, no le saques…

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

La naturaleza de la realidad social, es la ilusión

Actualizado recientemente8

El escapismo de Houdini, es una poderosa metáfora de la condición social en tiempos de depresión y crisis. Houdini se “escapaba” de cuelquier amarre, jaula, prisión o situación extrema, pero la verdad es que “demasiada suerte”, significa un truco. Y este es un hecho que se aprende con el sentido común de andar por las calles de la vida. Es decir, no hay método seguro en el juego de la vida ni en la vida del juego, y al escapar una prisión, inmediatamente encontramos otra mayor: .

El shock del futuro nos mandó al yonke humano, G. N.

El Arte, ¿poder o ilusión? Propaganda, seducción y psicoterapia

Actualizado recientemente19

“Nosotros, los humanos, permanecemos tan vulnerables ahora,
como siempre lo hemos sido, ante los poderes persuasivos del arte.”

-Dr. Nigel Spivey, Arte de Persuasión

El arte es el idioma internacional de las imágenes. La imágenes las podemos usar como palabras para cualquier propósito. El uso persuasivo de este lenguaje como herramienta política, se remonta a épocas prehistóricas; al nacimiento del juego entre el conocimiento, el poder y la sociedad.

Investigar el lenguaje del arte para desvelar algunos enigmas del poder y de la publicidad, es un ejercicio que nos puede ayudar a comprender mejor la siguiente pregunta: ¿Por qué, los intereses económicos, políticos y publicitarios, particularmente en momentos de crisis que nos reta a innovar en vez de evadir, pretenden utilizar el arte como psicoterapia?

En la presentación de la campaña de Entijuanarte 2009, Gabriela Posada, directora general de FGK Publicidad, nos habla sobre el propósito de usar la frase “Arte es Poder” <<darle un giro positivo a la perspectiva del poder [...] aportando a los sentidos razones para desdibujar lo negativo.>> ¿Qué significan estas frases?

Si nos remontamos a las campañas publicitarias de los días de Edward Bernays, padre de las relaciones públicas y sobrino de Freud; descubriremos que la publicidad es “propaganda en tiempos de paz”, y que en tiempos de guerra, se llama: control mental masivo. La publicidad y la propaganda experimentan en la mente colectiva, manipulando la percepción y el inconsciente con mensajes persuasivos, magnificados mediante el poder simbólico del arte, el diseño gráfico, la fotografía, los medios de reproducción y de comunicación.

Edward Bernays en 1928, utilizó las ideas de Freud, para desarrollar su concepto publicitario que llamó Relaciones Públicas, basado en la idea de que <<los impulsos inconcientes son hilos para la manipulación de las masas>>. Bernays enseñó a las corporaciones y al estado, el procedimiento del control de las “fuerzas primitivas” de la psique, mediante la satisfacción de los instintos egoístas, para obtener como resultado una población dócil, contenta, y consumidora. Gracias a Bernays, palabras como Amor, Sexo, Poder, Arte, Deseo, y Felicidad, son liev motivs de la propaganda global de evasión consumista.

Se ha dicho que después de la tortura, el arte es tal vez la segunda forma más poderosa de persuasión, ya que representa el aura de lo sacro, culto, prístino, y eterno, que igualmente es una falsa religiosidad y misterio al servicio del poder. La era de la reproducción transformó el arte en imágenes manipulables, sin contexto ni sentido. Y desde los tiempos de Hitler hasta los de G. Bush II, la “guerra de imaginarios”, posteriormente re-bautizada por la CIA como “guerra psicológica”, utiliza imágenes y palabras simbólicamente cargadas, para orquestar y orientar la percepción y convicción del enemigo, del espectador y del posible consumidor en cada uno de nosotros.

El arte como instrumento político, y la voluntad de poder como arte, son <<el sistema de la total concatenación de causas y efectos que la metafísica prefigura en su «visión» del mundo, y que la técnica realiza, es expresión de una voluntad de dominio.>> -Gianni Vattimo. El efecto mágico de comunicar el poder, es lo que hace del arte una herramienta política por excelencia. El arte como adorno nos eleva sobre los demás. El arte magnifica la clase social con símbolos; los ornamentos de las oficinas, las salas, los negocios, los billetes, los escudos, los palacios nacionales, los monumentos, etc., son ecos y cristalizaciones del poder en formas artesanales. El arte representa el poder del deseo. Y la voluntad creativa es tan erótica como el poder es afrodisíaco.

Darío I de Persia, descubrió el logo político y la estrategia ad hominem del lenguaje multicultural del arte, y siglos después, el emperador de Roma, Augusto, descubrió el uso del arte para decir una cosa, cuando en realidad lo que sucedía era otra. Los Borgia, llevaron este uso deceptivo del arte al refinamiento político, al grado de inspirar El Príncipe: el arte del poder.

El arte del poder fascista, en Alemania Nazi, no implicó ningún lenguaje plástico en particular, contrario a como se piensa, no es un tema o un estilo, es la apariencia cultural de “normalidad”, de que nada sucede, de que <<todo es como debe ser y siempre ha sido>>. -Vuelvo a preguntar- ¿Acaso, podemos “desdibujar lo negativo” mediante publicidad y arte o es una maniobra de mistificación masiva con fines de lucro? <<En nuestros días el arte asume estas funciones de un modo mucho más claro. Los círculos económicos, sociales y culturales en los que se fomenta el arte son los mismos que lo adormecen.>> -El arte sin poder, Boulesis.com. En 1928, Bernays escribió en su libro Propaganda <<Quienes manipulan este mecanismo no visto de la sociedad [publi-relacionistas-promotores-medios] constituyen un gobierno invisible…>>.

La promesa publicitaria de Entijuanarte 09, “Arte es poder”, es la esperanza de la superación personal y la religiosidad estética de la vendimia; limitándose a estructurar la ebriedad artística con fines de psicoterapia social y relaciones corporativas: En el dummy de su revista oficial, Entijuanarte nos ofrece los precios de publicidad: 2da de forros, 52,000 pesos; página entera, 30,000 pesos (5 disponibles); 3ra de forros, 36,000 pesos; estamos hablando de 238,000 pesos, que se sumarán a los apoyos corporativos y estatales del Conaculta, Gobierno del Estado, Ayuntamiento de Tijuana, IMAC, CUT, UDC, Telnor, L.A. Cetto, Toyota, Hotel del Río, Villa Saverios, Secretaría de Turismo de Baja California, D´Volada, etc., y ¿los artistas reciben honorarios? Y además pagan su participación como artesanos. ¿Cuándo escucharemos un informe presupuestal de Julio Rodríguez Ramos, Director General, y de Cecilia Ochoa Vázquez, Directora Artística?

El arte del poder, es el arte de ACUMULAR y de EVADIR. Y al “desdibujar lo negativo” sin integrar sus causas, magnifica la promesa de evasión en la alta sensación de un poder simulado externamente en pageant; mientras que el verdadero poder creativo, representado por el espíritu que se libera de toda ilusión, se pierde de vista, porque <<nuestra sociedad se basa en una definición muy limitada del poder, es decir, en el poder en tanto que riqueza, éxito profesional, fama, fuerza física, dominio militar y control político.>> -Thich Nhant Hanh, El arte del poder.

El matrimonio del arte y la publicidad de hoy, siguen siendo la simulación de “normalidad”, y el uso del poder simbólico del arte para persuadirnos a que pensemos y veamos de acuerdo a lo que los poderes ven y desean: el engaño piadoso de la simulación positiva y estética.

¿Qué nos diría el poeta Henry Wadsworth Longfellow, autor de la frase “Arte es poder”? -Que el propósito de la transformación social del arte, no es lo mismo que el flash de cámara social de Entijuanarte.

Apocalíptica 2012: Cine, tiempo y profecía

la profecía miente

la profecía miente

La escatología se puede liberar en cualquier momento.”

Norman O. Brown

2012 ha pasado a ser una de las fechas más habladas de los últimos años. Al igual que 1984, título de la novela de George Orwell, tiene un fuerte peso sobre el imaginario de la humanidad. No obstante, la profética totalitarista de Orwell no se cumplió tal como él la describió.

La más reciente propaganda “catastrófica” de Hollywood, nos anticipa el fin del mundo para el próximo noviembre, y se llama “2012”. Los trailers de esta súper producción de efectos especiales, ya se pueden ver en Youtube. Un análisis detallado de las imágenes y las palabras de la publicidad, nos deja ver cómo la maquiladora de Hollywood, explota la escatología y los miedos de la civilización global, abusando de supuesta “objetividad”, y apelando a supuestas profecías Maya, sobre el fin del mundo en el 2012. El trailer incluye alusiones “científicas” que avalan esta pesadilla de los últimos tiempos.

Su director, Roland Emmerich, cuyo caché profesional incluye títulos como: Godzilla, The day after tomorrow, 10,000 B.C., considera que esta es “la película de catástrofes mas grande de la historia del cine”, y sus imágenes lo confirman incluyendo detalladas tomas de la destrucción del Vaticano, terremotos que levantan el suelo abriendo grietas que se devoran ciudades enteras, volcanes del tamaño de parques nacionales, Nueva York -una vez más- bajo las aguas del Atlántico, tsunamis sobre Washington, y una marea que sobrepasa los Himalayas.

El realismo con que se representan estas escenas catastróficas, es una forma de engañar el sentido crítico de la razón, y apelar a los miedos irracionales sobre el mañana. La predicción de acontecimientos futuros se conoce como “estudios de futuro”, y son una herramienta para paliar o evitar los posibles peligros a los que nos pudiéramos enfrentar, no obstante “2012”, no pretende anticiparnos sino explotar el “placer” que nos brinda el terror: Si el miedo se define como esquema de supervivencia, se puede asumir que el terror sobreviene cuando el miedo ha superado los controles del cerebro y ya no puede pensarse racionalmente.” -Wikipedia.

Hace un par de años me tocó presenciar en San Diego, una conferencia sobre el calendario Maya. Durante la presentación, al llegar a la parte final se tocó el tema de, ¿qué sucederá cuando se termine la cuenta larga en el 2012? -Yo, al pedir la palabra y sugerir que sencillamente se iniciaría otra cuenta, tal como lo habían hecho los Mayas con otros ciclos de tiempo; los profetas New Age de la conferencia, una pareja anglosajona que viaja por Estados Unidos en un motor-home que simula una nave espacial, se mostraron completamente ofendidos por lo “prosaico” de mi opinión; particularmente cuando les dije que era mexicano, y que había tomado cursos de antropología mesoamericana en la Universidad de California, además de estudiar los calendarios Tzolkin y Haab con los viejos guardianes de la selva de Tabasco, hombres pragmáticos y nada supersticiosos.

Hasta ahora, no se ha encontrado ninguna estela, códice o profecía Maya que hable del “fin del mundo” en el año 2012. Esta es una interpretación fundamentalistas, dominada por la escatología judeo-cristiana que utiliza el fin de los tiempos, para magnificar el miedo al dios del viejo Testamento. Mecanismo de control masivo, utilizado por todo tipo de profetas, sacerdotes, gurús y charlatanes, ya que el miedo paraliza la mente de los creyentes, aglutinándolos alrededor de la fe ciega y la religión organizada.

¿Qué hay en la profecía, que captura la imaginación humana? ¿Qué es la profecía? Según mis investigaciones, resumo mi descripción crítica de esta tradición místico-religiosa: La profecía es la capacidad de ver potencialidades positivas y negativas. Es un acto irracional que rompe el devenir de la historia. Es una moraleja crítica y alucinante al compromiso humano con la ciudad y la civilización. Puede ser una representación numérica, geométrica, simbólica o un mito urbano. Es un intento por dar dirección a la sociedad, pero el progreso no existe en la revelación profética, y se equivoca porque pretende ser el único rostro de la realidad. Todas las profecías tienen algo en común, incluyendo las de Nostradamus: sólo se aceptan como tales, posteriormente de cumplirse los hechos.

Pensar que el mundo se va a acabar en el 2012, sólo porque así lo dicta una profecía, significa rendirse a las pesadillas hechas libros “sagrados” o cine de ciencia ficción; es aceptar la impotencia que nace de los pensamientos de inseguridad y miedo, relegando la responsabilidad de nuestros actos a “divinidades”, “destinos”, “gurús”; y así, activando el mecanismo psicológico del auto-sacrificio y la rendición. El destino, hasta cierto punto lo podemos modificar. Es decir, tenemos probabilidades. Somos seres de preferencias y rechazamos la profecía, porque implica la fe y la creencia, pero, ¿realmente tenemos libre albedrío o somos controlados por el tiempo, los medios, la publicidad, el cine y la simulación democrática?

El futuro no es azaroso, es probabilístico, y obsesionarse con una creencia no sólo es una acto supersticioso, sino que elimina nuestras probabilidades de tomar cursos de acción en base a las realidades más factibles a lo que sucede ahora, en nuestras vidas: la responsabilidad por el estado del mundo. Es justo examinar quealgunos de los peligros previstos que se han excluido de la lista de accidentes en los argumentos que parecen demasiado poco probables para causar un desastre terminal a nivel global son: llamaradas solares, supernovas, explosiones o fusiones de agujeros negros, explosiones de rayos gamma, implosiones del centro de la galaxia, supervolcanes, pérdida de biodiversidad, acumulación de la contaminación atmosférica, pérdida gradual de la fertilidad humana, y varios panoramas religiosos sobre el día final.” -Nick Bostrom.

Una de las interpretaciones más originales sobre el tiempo y los acontecimientos “programados” para el 2012, son las declaraciones del brillante botánico, filósofo y escritor Terence Mckenna, fallecido en el 2000. Bajo los estados alterados producidos por substancias enteogénicas como la psilocibina (hongos), la mezcalina (peyote), y la dimetiltriptamina (ayahuasca), Mckenna tuvo visiones sobre la naturaleza del espacio y el tiempo muy compatibles con las interpretaciones cuánticas del físico-teórico Michio Kaku, que nos habla en su “teoría de cuerdas”, de que el universo nace de vibraciones subatómicas; que hay 11 dimensiones matemáticamente comprobadas: 10 del espacio y 1 del tiempo; y de que el universo está constantemente bifurcándose en universos paralelos.

McKenna, a partir de sus viajes por Mesoamerica y el amazonas, desarrolló interesantes teorías que explican el surgimiento de la conciencia en relación a las plantas enteogénicas. Su concepto del tiempo llamado Timewave Zero, se basó en un extenso estudio de los 64 exagramas del I Ching. Descubrió, según su interpretación, que el tiempo se mueve en “olas” con diversas extensiones en las que la evolución biológica, el desarrollo de la cultura y la civilización, reflejan fractales de altas y bajas que se pueden graficar históricamente.

En su interpretación sobre el significado del año 2012, Mckenna nos habla de una “singularidad” tecnológica y de la conciencia, es decir, “un hipotético punto a partir del cual una civilización tecnológica sufriría una aceleración del progreso técnico que provocaría la incapacidad de predecir sus consecuencias.”, y simultáneamente sería, “un punto en el que la conciencia humana se transciende a sí misma”. Mckenna describió, de acuerdo a su modelo cronológico, que en los años cercanos al centro de la espiral del tiempo, el 2012, se experimentará una aceleración, interconexión y sincronización de los eventos históricos, culturales y tecnológicos, en los que habrá más cambios en un sólo día, que todos los que hubo en los últimos 10,000 años.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com