Gerardo Nemónico

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EL SHOCK DEL FUTURO NOS MANDÓ AL YONKE HUMANO

In Uncategorized on 28 septiembre 2009 at 10:21 am

YONKE HUMANO Antonio Vega2009

 

(Conferencia y presentación de la obra Yonke Humano, en Mexicali, Ensenada, Tijuana y Tecate)

 

Estoy aquí para compartirles lo absurdo que es hablar de un libro, que ustedes no han leído y que al igual que una película, se estropea si les cuento la historia. Así que les contaré la historia que tejió el libro.

¿Cómo hablar apasionadamente y cómo encajar en mi trayectoria como mentalista, el hecho de haber ganado un concurso estatal, con una obra de teatro que escribí hace once años? ¿Cómo encontrar una línea entre estos dos tiempos? ¿Entre estas dos pasiones?

En 1999, después de haber publicado tres textos en las antologías de Teatro Norte, que edita el Dr. Hugo Salcedo; decidí escribir una pieza con 11 personajes, sin spanglish ni modismos, que era mi “estilo” y que perfila lo que es el teatro de frontera.

En los noventas, ya se veía venir la destrucción y la violencia generada por la colusión entre narcos, instituciones y sociedad. Ese año hubo más de 500 muertos entre Tijuana y Sinaloa. Intuí que el estilo de la novela negra y el cine negro eran formas idóneas para abordar el tema del narcotráfico y la narcocultura en Tijuana.

Yonke Humano no es una historia de narcos, es el preambulo a la situación actual. Es mi descenso literario por la espiral que conduce al infierno de Dante. Se me dio en forma de thriller psicológico que no publiqué, porque me resultaba imposible dar a luz semejante visión de la condición humana, sin tener una alternativa filosófica.

Algunos lectores a la fecha de la publicación consideran este texto “profético”, porque anticipa el futuro para moldearlo mediante el ritual dramático. Uno puede predecir utilizando métodos lógicos, porque el futuro no es azaroso, sino probabilístico, igualmente, el sueño tiene pistas del futuro, porque tiene la función biológica de re-ordenar las impresionas vividas en memorias y el futuro es una consecuencia del pasado.

Contrario a la función del espectáculo comercial que evade o musicaliza la realidad, mi concepción dramática es terapeutica. Visión catártica a fin con la terapia de crisis, que nos indica que el camino de la recuperación inicia a partir de ver lo que no deseamos de nuestra propia realidad.

Yonke Humano nace al límite de mis recuerdos de donde tomé personajes y eventos de la vida real para encajarlos en situaciones ficticias. En el proceso reconfiguré mi pasado y mis memorias se liberaron de su carga emocional.

Gracias a mi padre que es librero, tuve la oportunidad no sólo de la lectura, sino de trabajar en diversas áreas de la ciudad, históricamente delimitadas por clases sociales.

Una de estas zonas, se ubica en el primer cuadro de la ciudad de Tijuana; las dos manzanas que ocupan la Avenida Revolución, Madero, Negrete, 3era y 4ta, la famosa <<la negrote y miadero>>.

En retrospectiva, la zona me recuerda una de esas películas de la mafia que inician en la pubertad o la adolescencia compartida en un barrio de Nueva York o Chicago, pero fue en Tijuana, con el soundtrack de Herb Alpert, Van Macoy, la voz de Barry White, música de marimba y de toros.

En este microcosmos vi la vida de las prostitutas, turistas, vendedores, ladrones, policías, periodistas, pordioseros, adictos, jugadores, tatuadores, magos y mafiosos. La vi de primera mano desde los siete años, atendiendo el negocio de mi padre entre los extremos crispados de los bajos barrios, la interrogancia ante el misterio que une las pasiones y el crimen, el deseo prematuro de la vida nocturna, la transexualidad, la comedia, el chisme, el estigma y la policía; una mezcla heterogénea de placer, dolor, transgresión y autoridad, en la que muchos consideran la mejor época de Tijuana: los 70s.

En Yonke Humano, doy juego a 11 personajes en escenarios iconográficamente fronterizos: la canalización, el cine porno, el hotel de paso, la comandancia, el departamento de soltero, y la clínica clandestina.

La brevedad del texto busca dar un mayor espacio-tiempo a la introspección actoral y a la atmósfera escénica, cuyo tiempo se relentiza en una borrachera de calor. Yonke Humano se desarrolla en los blues del verano; cuando los efectos desgastantes de la vida nocturna y policiaca son más palpables en los rostros. Esta es una historia de suspenso psicológico del delirio producido por la canícula, “el verano indio” que disuelve la conciencia en el sopor de la existencia; los perímetros de la condición humana al borde de la desesperanza y el suicidio civil: el sacrificio de nuestras relaciones, el estado fallido y la anomia.

Sudorosamente decadente y con una tristeza atmosférica, lo claustrofóbico de la ciudad sin aparente salida se hace evidente ante la esperanza que está más allá de los muros de olvido que contiene a estos personajes que no duermen, solo despiertan día a día a la misma pesadilla que se cierra gradualmente sobre sus vidas; donde el libre albedrío es mínimo y a veces reducido a una venganza en la trampa del crimen y las leyes.

En esta atmósfera sofocante y sórdida, se llega a momentos de ternura, pero no es la salvación de los personajes, sobrevivientes en una red de engaños donde más vale saber “qué es lo que no se sabe”, que no saber lo que se desconoce, puesto que <<uno nunca sabe, en la pesadilla de quien vive>>.

La estructura y la concatenación del tiempo en esta obra, son una sucesión que salta del presente al pasado, del futuro al presente. Utilicé esta técnica para romper la ilusión de que el tiempo es lineal. Experimenté cronológicamente, pensando en el filme La Jette de Chris Marker, y en su versión hollywoodense Los Doce Monos, de Terry Gillian. Buscaba el efecto de un tiempo circular haciendo eco a la teoría de Kurt Godell, sobre el universo en rotación <<Si viajas lo suficiente al futuro, regresarás por el pasado, justo antes de haber partido.>>.

Yonke Humano, inicia con un mensaje telefónico que se deja así mismo el protagonista, Akiro Montana y que al final, lo escucha de nuevo como si se hablara así mismo. El significado del mensaje fuera de contexto cambia como los recuerdos que no son exactamente igual cada vez que los recordamos. Y en un acto de injusticia kafkiana, sus propias palabras traicionan a Akiro. Al igual que en la novela La extraña vida de Iván Osokin de Ouspeski (1915), que inicia con la visita a un mago que le predice a Ivan, que si vuelve a comenzar, volverá a repetir su vida siendo incapáz de cambiarla. Al final de la novela, Iván regresa con el mago sin recordar lo sucedido. El olvido es clave, Iván perdió la cuenta de su vida, pero <<no es tanto la pérdida, como la perdida>>. Así que busqué dar una explicación psicológica y social, en vez de metafísica, a este bucle de tiempo, circularidad de nuestros actos, vicios, obsesiones, compulsiones, manías, fobias, filias y fijaciones.

Este es un texto “demasiado humano” en el sentido nietzscheano, porque al escribirlo estaba interesado por la “genealogía” de las pasiones, las emociones, la locura y el final de la obra quedó marcado por la pérdida de la esperanza en el humanismo clásico y la llegada del loco: el absurdo crítico y visionario heredado de Artaud, Genet, Borroughs, Sartre, Camus, Fanon, Mailer, Pinter, Miller, Morrison, Jodorowski.

La idea del “yonke” como título, viene de otra zona donde viví y sigo viviendo: La Mesa de Tijuana, donde abundan los deshuesaderos de carros, las segundas, los bares, una cultura del reciclaje, del carro deshuesado, un espectáculo de alambres colgantes, fierros torcidos, llantas polvosas, vísceras mecánicas de formas, tamaños y combinaciones bizarras y grotescas. Y en medio, la condición humana como una pedacería de accidentes y choques de relaciones descarriladas, aventuras aplastadas por la gravedad de la vida diaria; el cuerpo sin órganos al que intentamos dar nombre, vida, identidad, género.

La textualidad de la obra encaja como la membrana tejida entre estos pedazos de sueños y vidas inconclusas. Aspiré superar el humanismo incapaz de dramatizar la “posthumanidad” y obstinado a dramatizar ideas y conceptos, se me escapaba en ese tiempo de performance y spoken word, que el drama sólo existe en la dimensión humana, y que el posthumanismo significa alcanzar los límites de la inteligencia, actulizando las idealizadas imágenes que nos llegan del Renacimiento.

Con la intención de continuar cuestionando si podemos trascender nuestro pasado; si todo está predeterminado o si existe el libre albedrío en la libertad a crédito; como dice el dramaturgo David Mamet, me obsesioné por conocer y aprender los trucos y trampas del engaño; yéndome por dos años a estudiar y practicar magia a diversas sociedades de ilusionismo españolas. Esta aventura, me permitió ver mi condición en el yonke humano. Comprender que el “yonke” es nuestra cultura y el país nuestro deshuesadero, donde tienes que pelearte con los “perros” para que no se lleven tus huesos a las mazmorras de tortura o a las tambos de acido de un “narco-pozolero”, en medio de los cinturones de la pobreza, para confirmar lo dicho por el periodista Jesús Blancornelas <<La corrupción es la madre del narcotráfico>>, y yo agregaría, y de la decadencia de nuestra cultura.

El yonke humano no se borra con la ficción mediática ni con el tiempo, es cuestión de recordar que el fiscal general de México, Arturo Chávez Chávez, fue quién acuñó la frase <<las violan y las matan por prostitutas>>, refiriendose a las muertas de Juárez. Paradójicamente, hasta el momento ningún traficante de humanos ha sido sentenciado por la ley contra la trata de personas aprobada a finales del 2007; pero el New York Times anunció que el presidente Felipe Calderón apoya al cártel del Chapo Guzmán, algo que quedó demostrado con el asesinato de Mario Guajardo Várela, candidato de su partido Acción Nacional a una alcaldía en Tamaulipas, la rápida liberación de Griselda López Pérez esposa del capo; y, sobre todo, por la desaparición del ex candidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos.

Alejandro Jodorowski, dice: <<el único [arte] que me interesa, es el que sana>>. Yo me pregunté, ¿Qué se puede hacer con el asombro y que sirva para sanar? ¿Qué significa sanar en tiempos de yonke humano? ¿Se puede sanar a un “muerto-viviente”?

Una sociedad es un organismo, nace, crece, madura y muere. Pero el cáncer social se propaga precisamente porque no deseamos reconocer, ya sea por nostalgia, impotencia, ignorancia o miedo, que hay órganos muertos y al mantenerlos como parte de la sociedad, nos estamos auto-envenenando.

La necrosis social es un estado producido por un traumatismo -una serie de crisis no resueltas-, y sobrepasa las capacidades de adaptación civil y de respuesta institucional. Se produce por una serie de acontecimientos sociales, culturales y económicos que generan cambios psicológicos en el individuo que “decide” su propia muerte psicológica y en casos extremos física. “Seguir siendo humano en estas condiciones es inhumano”, nos dice el filósofo Horst Mathai.


Es sólo cuestión de examinar la escalada de suicidios cometidos en los últimos dos años en México, tantos que las tasas “normales”, representadas por personas mayores de 50 años, se han volteado a ser representados por jóvenes entre 15 y 30 años.

Este es un indicio que México, no solo es un estado fallido, sino que ha entrado en la anomia que significa sin norma, y se llega a este estado cuando las instituciones no pueden cumplir las aspiraciones culturales y sociales de los ciudadanos o se imposibilita el acceso a los medios para realizarlas, produciendo la desesperanza social.

En este momento en que Tijuana está sumergia en el caso social y la desesperanza por el narcotráfico y la crisis sale a relucir una campaña encabezada por el slogan “Tijuana en positivo” y “El futuro es hoy”.

El 9 de septiembre del 2009, en Madrid, el subsecretario de Educación Básica, Fernando González dijo que la reforma educativa busca educar <<para ser persona, feliz y estable>>, y al parecer esto se logra oficialmente cercenando la parte “dolorosa” de la historia mexicana como la conquista, la colonia y el movimiento de independencia. La evasión de lo “duro” y “difícil” de la realidad, recrudece cualquier crisis. Según Fernando Savater, “El exceso de impulos positivo lleva al mesianismo, al fundamentalismo, y este es un impulso negativo”, porque la crisis social no resuelta, da a luz al fascismo, que según Benito Mussolini, es cuando el proyecto de nación pasa a ser los intereses privados de la plutocracia. En pocas palabras, el caos social tiene coherencia científica: Crea caos, ofrece soluciones y cobra caro por ellas. La economía postindustrial sobrevive del caos y la guerra. Perpetuar la guerra contra el narcotráfico en México, beneficia la economía norteamericana representada por la industria del armamento, los bancos, los intermediarios, los negociadores, la burocracia ejecutiva y los agricultores de marihuana que ocupan el primer lugar mundial.

No creo en modelos “positivos”, porque la salud mental no significa ser “bueno” y “bonito”, sino completo. Individuo significa “no dividido” y la individualidad se logra con la integración de la “sombra”, del lado oscuro del corazón, de la personalidad, de la historia personal y colectiva. ¿Dónde queda “la belleza del accidente automovilístico” de JG Ballard?

No creo en personajes “positivos” ni en “modelos a imitar”, ¿Cuántas personalidades “respetables”, “ejemplares”, “pilares sociales”, no han caído en el narcotráfico? -Narcojuniors, reinas de belleza, obispos, banqueros, militares, licenciados, jueces, deportistas, periodistas, políticos, empresarios, etc.. <<La literatura es como la realidad pasa>>, nos dice Margarite Yorcenar, y evadir la realidad en este momento histórico, a diferencia del Modernismo del siglo XIX, que se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático; significa hacer una literatura light, masturbatoria o impotente, porque la civilización del espectáculo ha hecho de la rebeldía romántica una “moda”. La pose del poeta maldito y su filosofía del desorden de lo sentidos, en la sociedad de <<No hay nada más allá de has lo que quieras>>, ha perdido toda su potencia subversiva. Es decir, en el campo de exterminio, el suicidio pierde su gesto poético.

Particularmente en Tijuana, la realidad supera a la ficción, pero la “cultura oficial” marginaliza a los artistas y escritores que hablan de la realidad profunda, que no significa “realismo social”. Es decir, siguiendo el modelo “optimista y positivo”; Victor Hugo no habría escrito “Los Miserables” ni Goya hubiera pintado “Los Caprichos” ni Norman Mailer hubiera escrito “Ejércitos de la noche” ni Joseph Conrand, “El corazón de las tinieblas”.

Es herencia del humanismo renacentista, crear imágenes idealizadas en las que lo chusco, lo grotesco, lo demasiado humano y deforme no tienen cabida. La publicidad mexicana en gran medida se basa en la idea del “aspiracional”; el marketing de un mundo idealizado en el que no caben indígenas, pobres, dolor, tristeza y vejéz. La tensión y la ansiedad generada por este desface entre la pobreza masiva y la exclusiva “high life” de la “gente bonita”, genera tal ansiedad y frustración, que se le vincula como catalizador a la epidemia del crímen, violencia y racismo.

Yonke humano” pertenece al mundo de los perdedores, las trampas, el engaño y la desilusión en un mundo amañado por estafadores de cuello blanco y nepotistas de alcurnia. Estos personajes, tienen vidas, mentes, memorias y corazones “rotos”, y están atrapados entre las consecuencias de sus actos y el recuerdo de un mañana que ya sucedió: El fin del humanismo que no logra ver un horizonte compartido, porque está ensimismado en lo “demasiado humano” de Nietzsche. Y que sin embargo nos permite ver la desnudes de los humanos y de nuestro tiempo.

En una sociedad desordenada como la nuestra, no puede haber libertad ya que depende del orden de los valores. La naturaleza de la realidad social es la de un espejismo que retrocede y se desvanece al intentar alcanzarlo. Al escapar de una prisión, inmediatamente encontramos otra mayor que nos acecha con simulaciones, estafas publicitarias, chantajes filanatrópico, políticos y empresariales. La evasión y la distracción son instrumentos políticos. El control mental es real, pero, ¿qué tan real es las creencias en tu mente?

A diferencia de otros autores que hablan del fin del humanismo con desaliento, pienso que la esperanza yace atravesando la representación y la simulación humanista con el ejercicio de la voluntad hacia la vitalidad. La decadencia humana es inevitable. El desorden de los valores y su falta de respuesta ante los cambio científicos y tecnológicos, conlleva la esclavitud psíquica. La esperanza está más allá del humanismo antropocentrico y teocentrico desfasado de la civilización del espectáculo, y funciona como propaganda y confirmación de la libertad de consumo a crédito.

El humanismo ha muerto, porque vivimos en una socidad que nutre las pasiones y los deseos humanos para “progresar”, y cuya consecuencia es catastrófica por contaminación y agotamiento de recursos planetarios. Pero la nueva ciencia nos lleva a la aceptación de que somos una máquina biológica cuya conciencia de su condición, límites y posibilidades de transformación son cada vez más reales por manipulables. Si, somos moldeables y auto-reprogramables. Somos el único animal que puede imaginar a seres con capacidades muy superiores a las humanas, pero la fe es un atributo que genéticamente, yo no recibí.

Esto lo he podido entender más claramente con la práctica del mentalismo y la investigación que sustenta a mi personaje Nemónico.

No hay método seguro en el juego de la vida ni en la vida del juego y paradójicamente, la apatía es el resultado de la adicción a la comodidad, pero como dice el Jocker, <<la única moralidad en un mundo cruel, es el azar>>. Es demasiado tarde para ser pesimista. Las ideas: <<El futuro nos inspira a realizarlo>>, <<El cerebro no viene con instrucciones>>, <<el cerebro está diseñado para predecir>> y <<Tenemos el deseo de ser más que humanos>>, son frases de mi personaje Nemónico, mi alter ego, y formulan una respuesta transhumanista, una década después a la visión distópica que yo mismo plasmé en el Yonke Humano. No puede haber futuro con amnesia histórica. No puede haber curación negando la integridad de la realidad y de nuestra responsabilidad.

¿Se podrán soñar milagros futuros, ignorando realidades presentes? ¿Crear un mejor futuro en bases rotas? ¿Cuáles son las consecuencias imperceptibles de avanzar tecnológicamente, sin auto-conocernos? Como diría Nietzche “La civilización trae consigo el ocaso de una raza”.

A mayor entropía, menor vida, ¿cómo alcanzar el balance? ¿Siendo más humano que humano o más que un simple humano? ¿Solamente estando loco, se puede vivir en el Yonke Humano o la consecuencia de vivir en él, es la locura que pasa por normalidad como expiar las culpas mediante actos de caridad o una sobrevivencia a base de aguantar la devastación?

¿Qué respuesta nos da un “loco” que camina con su humanidad al aire? ¿Acaso está aburrido de la vida? ¿Acaso evade la realidad o se queja de la condición humana?

Cierra los ojos e imagínate al loco con un libro de por medio que le quita este peso de encima. La “normalidad” como norma humana, no existe y la locura cuando es arte, verdaderamente cura.

Gracias.

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

 

“MENOS QUE UN PERRO”* Jazz, marihuana y la reforma agraria (Eugene Mingus)

In Uncategorized on 16 septiembre 2009 at 1:07 am

mingusEugene Mingus, hijo de Charles Mingus, el compositor de “New Tijuana Moods” que mitificó musicalmente a Tijuana, 8 años antes que Herb Alpert (Tijuana taxi), y 45 años antes que Manu Chao (Bienvenido a Tijuana); fue arrestado por la policía municipal tijuanense, el pasado 10 de septiembre. Independientemente de la evidencia incautada, un invernadero con <<50 o 60 plantas de marihuana de 2 metros de altura, y de 5 o 7 tipos de semillas>>, es justo hablar del caso desde un ángulo contracultural y no criminal.

Conocí a Eugene en 1991 en el Nopal Centenario, junto con el poeta de Nueva York, Papoleto Meléndez y al bajista M´chaka Uba del Art Ensamble de Chicago. Los tres expatriados conformaron el trío de jazz libre y spoken word, “Tres son suave” (Exiled Genius). Me tocó participar como “4to mosquetero” en diversas presentaciones en Tijuana y San Diego. Estos tres negros me iniciaron en los misterios del jazz libre y la tradición oral, la improvisación, el conocimientos del ritmo, la integración interracial y el cooperativismo. Los ensayos semanales de la agrupación se realizaban en el studio de “Papo” ubicado dentro del complejo del pintor Felipe Almada, de donde yo era residente.

Con “Tres son suave” aprendí el significado de sobrevivir al margen de la sociedad “respetable” y asimilar el existencialismo musical como único consuelo, cuando el mundo te ha arrebatado hasta la ropa. “Papo”, becado por el California Arts Council, cocinaba su famoso potaje de pollo para los cuatro. Tal es su generosidad, que en marzo del 2004 voló desde Nueva York a recoger a su amigo Pedro Pietri, el gran poeta nuyorrican, que falleció en el aire después de abandonar el Hospital Oasis de Esperanza de Playas de Tijuana.

En 1992, Eugene y yo colaboramos en mi primer “demo” de spoken word musical, bajo el nombre “Publik Kulture”. Grabamos de manera análoga y casera, 6 temas, Mingus compuso la música con un teclado Casio y con el mismo espíritu del Jazz Workshop de su padre: desinteresadamente. En 1995, al regresar de San Francisco, me encontré de nuevo con Eugene estaba trabajando como tecladista, técnico y montador de arte en la galería de Nina Moreno, ubicada frente al Parque Teniente Guerrero. Eugene tiene la virtud de ser un “cimarrón”, un “quilombo”, un hombre libre al que he visto realizar todo tipo de trabajos, recomponerse de adicciones, inventarse negocios informales, y nunca le he visto de mal humor o molestando gente. Al leer la nota de su aprensión, me entristecí, pero me llamó la atención su candidez, al confesar a la policía municipal sobre su empresa como agricultor doméstico, tanto que me hizo pensar en enfatizar relación entre la “ganja”, como le llaman en Jamaica a la marihuana, con la música afroamericana.

El jazz tiene larga historia con la marihuana, prácticamente son una cultura inseparable, según Louis Armstrong, <<Nosotros siempre vimos a la marihuana como una especie de medicina, una embriaguez barata y con mejores ideas que las que están llenas de licor>>. El primer zar de la droga, Harry J. Anslinger (1930), persiguió a los músicos por intolerancia cultural, ya que el efecto de la marihuana alarga la noción del tiempo y se puede introducir más gracia rítmica en la ejecución, que si sólo se sigue la lectura del pautado musical. Según el farmacólogo Dr. Munch, <<Si usas marihuana, vas a trabajar con el doble de música entre la primera y la segunda nota. Eso era lo que hacían los músico jazzistas. La idea de que podían jazzear las cosas, avivarlas, ves>>.

Eugene Mingus ha sido el proveedor de incontables músicos, artistas, estudiantes y turistas, es un ejemplo contracultural ante la Reforma Agraria, con su modelo piloto de invernadero doméstico en tiempo en que supuestamente ya es legal el “uso personal” de la marihuana. Obviamente, “uso” no significa “cultivo”, pero lógicamente si consumes, el producto no aparece de la “nada”, tiene que crecer en algún lado y de acuerdo al juego: o compras de los agricultores independientes como Eugene o compras del narcomenudeo. En la primera opción, el consumidor conoce al agricultor, hay más control de calidad y “limpieza” del producto, el costos es mayor, pero va directo al productor. En la segunda posibilidad, se compra el producto del narcomenudeo asociado a la corrupción, violencia, muerte, contaminación de herbicidas, menor calidad, precio y un mayor riesgo para el consumidor.

Pero, ¿Es legal el “uso personal” o sencillamente es una trampa para incautos? En México, el consumo de los derivados del cáñamo con fines que pudiéramos llamar de “modificación del pensamiento”, está castigado con penas propias de la Inquisición o de las leyes Nazis. Para los críticos que declaran que la legalización total de la marihuana, traerá una “ola de adicción” a México, es justo examinar los datos de la Organización Mundial de la Salud, que nos informa que en Holanda, país en que los adultos pueden comprar y poseer cantidades limitadas de marihuana desde los 70s, la tasa de uso es menor que la mitad de Estados Unidos. Y la cantidad de adolescentes de 15 años de edad, que prueban la cannabis es apenas un tercio de los estadounidenses. De acuerdo al estudio de 8 años, Drug Decriminalization in Portugal, se nos indica que el uso por adolescentes entre 15 y 19 años, se ha reducido aparentemente a partir de la despenalización de la marihuana.

Según la ONU, México produce 7,400 toneladas anuales de cannabis, es decir somos el segundo productor en el mundo; sembramos una cuarta parte de las 30,000 toneladas que se cosechan de marihuana, mundialmente. La marihuana en términos del valor de su cosecha anual, es el cultivo más grande de Estados Unidos. Según el estudioso y activista Jon Gettman y otros observadores, revelan que Estados Unidos apunta hacia el auto-abasto y a la hegemonía en la exportación global. El periodista Pedro C. Baca, en su artículo “Marihuana made in USA para el mundo entero”, cita a estudiosos que declaran que <<La creciente demanda de marihuana y el poco interés del gobierno de Washington en combatir la producción nacional hace creer a muchos académicos nacionales, que el gobierno está permitiendo que desplacen la competencia foránea y copten el negocio mundial de la cannabis.>>, <<La DEA prefiere no comentar que hasta el 99% de las ganancias del negocio de la marihuana se quedan en el poder de las mafias estadounidenses, jamás mencionadas, y no de los cárteles extranjeros, tan publicitados.>> La cadena NBC informó que la siembra de marihuana es un mercado financiero y de negocios que <<beneficia a más de 340 millones de familias en el mundo que compran las semillas por correo y que, de éstas, 95 millones son estadounidenses que incluso la cosechan en los jardines de sus casas.>>

Eugene, tal vez por su “alergia” al American dream como su padre, cometió el error de sembrar y distribuir en México, sabía a lo que se arriesgaba. Lo descubrieron ¿Por dilación de la competencia? ¿Por no pagar sus “impuestos”? o ¿Por “sospechoso”? Ante la ley, automáticamente se convirtió en “narcotraficante”, pero los que lo conocemos sabemos que gracias a su empresa, se demostró que el auto-abastecimiento es un complemento al “uso personal”, que puede sostener la economía familiar.

En una re-emergente industria global del cáñamo, la verdadera despenalización de la marihuana nos brindaría la oportunidad de ser competitivos internacionalmente. De lo contrario perderemos la oportunidad de catapultar todo una base agrícola que ya está en posición. El cultivo del cáñamo y la desamortización de su industria, podría ser la re-inserción de miles de “narcos” y “distribuidores” a la bolsa de trabajo, como se ha logrado con militantes de las Maras salvadoreñas con proyectos de cooperativas.

La última vez que vi a Eugene Mingus, fue en el 2002, estaba parado en la entrada a México, del lado norteamericano, con una cubeta de plástico pidiendo ayuda para una causa humanitaria. Según me platicó, era una “manda” para que su esposa se recuperara de cáncer. No lo volví a ver más.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

*“Menos que un perro”, es el título de la autobiografía de Charles Mingus, 1972.

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

ESCRITORA (Regina Swain) AMENAZA A NEMÓNICO con peyorativos, falacias y vendettas.

In Uncategorized on 13 septiembre 2009 at 10:31 pm

Nemónico Regina Swain

La gente de prejuicios sólo ve aquello que coincide con sus prejucios.

Los prejuicios son una manera casi segura de alejarnos de la verdad.”

Anónimo

Es común entre los escritores pensar que tratar ciertos temas es “bajar de nivel” o que hacer críticas automáticamente llevan la intención de “desprestigiar”. Mi objetivo es demostrar lo que hay detrás de la imagen social; el verdadero nivel intelectual, la falta de información y formación, además sentar un precedente de los prejuicios y la visceralidad dominante en una comunidad artística desacostumbrada a la crítica y al debate.

Hace más de una semana revisaba el feed de mi cuenta de Facebook y me topé con una línea que me provocó contestarla. Pasaron las horas y recibí notificación de que alguien había contestado mi comentario. Para mi sorpresa era la escritora Regina Swain, irónicamente desfigurando mi personalidad profesional con peyorativos: <<¿quién invitó al Fraudónico a esta conversación? Fraudónico: esto es para las mujeres apuntadas a las derecha, haz un truco de magia y desaparécete. Regina dixit.>>

Me llamó la atención la condescendencia del comentario, particularmente viniendo de esta reconocida escritora ensenadense. Volví a contestar aclarando la presencia de mi comentario, agregando que no comprendía los motivos de Regina Swain, ya que no tengo amistad real con ella ni la he visto desde hace más de una década.

Cuatro horas después recibí otra notificación de respuesta a mi posting; era de nuevo Regina, esta vez con un tono iracundo, asegurándo que yo si estaba enterado de sus motivos: <<Los conoces perfectamente bien. Te escribí un correo detallándotelo. Por Barbero. Por decir que el movimiento de Heriberto Yépez para evitar que Virgilio Muñoz se quedara al frente del Cecut tenía “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, siendo que yo me encargué de reunir muchas de esas firmas, entre las que estaban la de Rosina Conde y la mía.>>. Sinceramente, nunca recibí su correo, si es que lo escribió y lo envió.

Expresamente le pedí, que si encontraba entre mis escritos publicados las citas textuales que me acredita, que me las enviara y públicamente le daría la razón, ipso facto. Un largo silencio… la escritora no presentó las pruebas de sus acusaciones. Pasaron horas y en otro muro de la red de Facebook, encontré nueva oportunidad de confrontar a Swain y esta vez me contestó: <<Te recuerdo que el que llamó a todos los que firmamos la carta de Heriberto Yépez “artistillas sin importancia” fuiste tú. Eso lo considero un insulto, no porque me considere importante, sino porque lo hiciste por barbero y para restarle mérito a la causa de Yépez. Yo no soy víctima, pero puedo hacerte víctima de mi pluma si sigues el pleito.>> Volví a retar a Swain a que ubicara en mis textos publicados en este mismo suplemento cultural, las citas que me acredita. Y al ver que su avatar y sus postings desaparecían de mi muro en Facebook, asumí que se retractaba de haberme levantado falsos, pero en realidad me había “negado su amistad”.

Decidí dirigirme a su correo personal con estas palabras: <<Lo único que tenemos los escritores es la palabra. Espero que no vuelvas a intentar chantajearme con falcedades y falacias ad hominem. He descubierto qué tipo de escritora eres: mucha forma, poca integridad>> Y con tono de prepotente alcurnia, me respondió: <<¿Amenazas? ¿De qué tontito? ¿Cuáles chantajes? [...] Sigue así y entonces sí me voy a quejar, y me voy a asegurar de que varias personas a quienes tienes bastante molestas se quejen conmigo en el ICBC, el CECUT y todas las instituciones que me encuentre. Y yo no me escondo detrás de iniciales, firmo con mi nombre completo.>> Quedó obvio que la diferencia es política, no personal y el tono de su diatriba deja al descubierto el hecho fundamental por el que he criticado a ciertos miembros del TSUMP: la intolerancia a la oposición critica y la evasión al debate serio.

Regina Swain es una escritora incapaz de articular ideas respetables y demuestra con sus prejuicios una falta de formación y seriedad política; siendo típico de quien no tiene el nivel para debatir con ideas, el abuso de falacias ad hominen: <<todo mal argumento que, en lugar de refutar las afirmaciones de un adversario, intenta descalificarlo personalmente.>>. La escritora basa su postura en cotilleo y en el argumentum ex populo, <<defender un argumento alegando que todo el mundo está de acuerdo con él>>, cuando me encara: <<…te fuiste de Tijuana porque tenías broncas con todos, ¿por cierto, no viviste con la Carmen? Luego llegas re-inventado en Nemónico, el Fraude que todos conocemos, pero tu personalidad conflictiva sigue dando problemas. Ya trataste todo, pintor, escritor, performancero, y ahora con ustedes…. FRAUDÓNIMO.>>


Swain, pretende desprestigiarme en base a supuesto “conocimiento” de mi vida personal y psicológico, producto de su mitomanía. Y me acusa de fraude, cuando es obvio que el tema central de cualquier show de magia, ilusionismo o mentalismo es el “engaño”, y no el auto-engaño en que ella vive: ¿Dónde quedó la brillant carrera de la escritora? ¿Truncada por el matrimonio y la vida doméstica? Swain proyecta su neurosis que ensucia su fuerza creativa; no obstante a mi no me toca juzgar a la escritora de “Los ensayos de juguete”, pero creo que tendría que verse en su propio espejo.

Como dice Marguerite Duras, <<La literatura es como la vida pasa>>, y si vida es literatura y la literatura es como sucede nuestra vida, ¿Qué tipo de vida lleva Regina Swain? Se vale rehusar a la complicada e incierta trayectoria del escritor a cambio de seguridad, alcurnia y prosapia, auto-marginalizándose en suburbia norteamericana, y lanzar electrónicamente vísceras gramaticales proyectando la incoherencia entre la vida, la creatividad y la gran frustración de sentirse sobrepasado por la propia generación.

En Wikipedia, la auto-biografía de Swain dice que es parte de la tradición de “Ruptura” y que <<en su escritura introduce la sensibilidad de la pos-modernidad: la desarticulación de los grandes discursos…>>,¿Entonces no tiene razonamiento extenso, coherente ni crítico? ¿O su impronta política en el TSUMP, es una labor que enviste a una amenazante y paranoica personalidad de las letras?: <<Al próximo correo no te voy a contestar yo, sino mi marido, y probablemente con un virus o algo así, ya ves que se dedica a la Ciencia Computacional, es CTO de su empresa y sabe mucho, mucho de cómo fastidiarte la vida por esa conección que tienes conmigo al escribirme.>> <<Y ¿a poco crees que va a ser tan fácil identificar de dónde vino el gusanito que te borró el discu duro?>>

Y todavía amenazándome en principio con “la fuerza hace el derecho”, el argumentum ad baculum, <<sostener la validez de un argumento en la amenaza del uso de la fuerza>>, Swain termina con petulante vendetta de evidente dolo: <<Ya cuando vayamos a Tijuana, entonces tanto tú como el idiota del charco se verán con mi marido, que tiene muy buenos puños además de muy buen cerebro, y bastantes amigos en el sistema de cómputo de la PGR.>>. Descanso mi argumento.

P. D.: Cuatro días después, Swain me envió la siguiente cita extraida de uno de mis textos: “escritores emergentes”. Evidentemente es muy diferente a lo que me ascribe: “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, “artistillas sin importancia”.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

 

MARIHUANA, LA CIENCIA LA DEFIENDE

In Uncategorized on 8 septiembre 2009 at 5:29 am

SATIVA LIGHT

 

“¿Para que beber y conducir, si puedes fumar y volar?”

-Anónimo popular

¿Cómo llegó la marihuana a formar parte de la misma categoría del opio, la heroína, el tabaco y el alcohol? -En la mayoría de los países del mundo, se fiscaliza la marihuana como si fuera igual que el opio, la heroína o la cocaína. Y esto sucede porque Estados Unidos logró prohibir la fibra más importante del planeta desde los 60s, haciendo que el resto del mundo marchase con esta política prohibitiva, sin cuestionarla.

La categoría de “droga” es muy amplia e implica el principio que activa un medicamento y pueden propiciar alguna forma de adicción biológica. Medicinalmente, la marihuana está categorizada dentro de las “drogas suaves”, con riesgos limitados para la salud, categoría que incluye: el té, el café, la yerba mate, el cacao, las hojas de coca sin procesar.

Para que el lector se de una idea de la campaña desinformativa y del estigma social de la marihuana en México, es necesario conocer la versión oficial. En abril pasado Notimex informó que, “el titular del Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic) de la SSA, Carlos Rodríguez Ajenjo, añadió que legalizar el uso de ese estupefaciente aumentaría su consumo, provocaría un problema de salud pública y generaría violencia social”; ahora veamos la más antigua evidencia científica.

En 1939, Fiorello LaGuardia, mayor de Nueva York, fue el primero que retó la propaganda del departamento del tesoro y el buró de narcóticos, sobre la marihuana como “causante de crímenes, asesinatos, violaciones y la destrucción de los valores morales y de la juventud”. LaGuardia fundó una comisión de 31 científicos que realizó un estudio de 6 años y demostró que: “Fumar marihuana no lleva a comportamientos violentos y antisociales… no causa deseos sexuales incontrolados… ni altera la estructura básica de la personalidad”.

La investigación fue realizada por la Academia de Medicina de Nueva York entre 1939 y 1945. Hace más de medio siglo que se sabe científicamente que: “La práctica de fumar marihuana no lleva a la adición en el sentido médico. El uso de la marihuana no lleva a la adicción de la morfina o heroína o cocaína. La publicidad concerniente a los catastróficos efectos de fumar marihuana no tiene fundamentos.” -La Comisión LaGuardia.

Contrariamente a las investigaciones de la La Comisión LaGuardia, “Rodríguez Ajenjo insistió en que se carece de evidencia científica y clínica para determinar con precisión dosis y los efectos positivos de la marihuana en la salud.”, pero, de acuerdo a los principios del estado de California, los usos médicos propuestos para la legalización de la marihuana que cuentan con -pruebas bien documentadas- sobre los efectos médicos, se relacionan al control de la náusea causada por los fármacos para el cáncer, el sida, y en el aumento del apetito y de peso en los pacientes con sida. Las pruebas de los beneficios “no tan contundentes” se relacionan a la mejora del glaucoma, el alivio del dolor de la artritis, de la esclerosis múltiple; de los espasmos musculares y el malestar de los enfermos terminales. Los beneficios atribuidos y con pruebas “no concluyentes”, incluye el aliviar la fatiga crónica, provocar la alteración del estado de ánimo, y la modificación de la depresión, el estrés y la ansiedad.

Jeanette Becerra Acosta nos informa que, “Un documento científicamente avalado en EU y Europa, se resalta los últimos descubrimientos entre 2000 y 2008, y se enumeran más de una docena de indicaciones clínicas para enfermedades en las que el uso de cannabis es definitivamente una opción: entre ellas esclerosis lateral amiotrófica, dolores crónicos, diabetes, distonía, fibrosis, desórdenes gastrointestinales, glicomas, hepatitis C, sida, hipertensión, incontinencia, resistencia a la metacinilina, esclerosis múltiple, osteoporosis, artritis reumatoide e insomnio”.

Canadá es el primer país del mundo en tener un sistema legal para regular el uso médico de la marihuana. Las personas que declaradas enfermas por médicos y reciban un permiso del gobierno, usan marihuana de manera legal. Sin embargo, la producción comercial y la venta de la planta para uso no médico seguirá siendo un crimen por presión de Estados Unidos. Y a pesar de que en México se ha “legalizado” el uso personal de las drogas, ¿quién se atrevería para aliviarse el estrés, fumar marihuana públicamente?

Según casos registrados a lo largo de la historia y en documentos recientes, la cannabis es un buen remedio para combatir el síndrome de abstinencia causado por la dependencia a benzodiacepinas, opiáceos y alcohol. Por esta razón, algunos han hecho referencia a ella como “la puerta de salida de las drogas”, pero sin ofrecer ninguna prueba científica, Rodríguez Ajenjo insiste en hacernos creer que se ha “demostrado” que la marihuana trae efectos negativos para la salud mental, según él, al fumar marihuana: “no se complementa el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central, se altera la destreza de conducir y se provocan graves accidentes automovilísticos”.

Los principales causantes de muerte en el mundo, son drogas legales como el tabaco y el alcohol. Y la gran mayoría de delitos y accidentes en México, se producen bajo estados de ebriedad, después del consumo de enervantes lícitos. En México, no hay campaña que nos diga: “El alcohol es la puerta a las drogas” o que la multa que paga a México, la tabacalera norteamericana Phillip Morris, para “el tratamiento de las enfermedades pulmonares”, es deducible de impuestos.

Michael Lynskey, profesor de psiquiatría, Universidad de Washington opina que, “a menudo se supone, de manera implícita, que el vínculo entre la cannabis y otras drogas es, de cierta manera, farmacológico y que el uso de marihuana altera el cerebro o provoca deseos de consumir otras drogas. Pero existen otros posibles mecanismos, incluido el acceso a las drogas, el deseo de violar la ley, y la probabilidad de practicar conductas de riesgo”.

Pedro C. Baca informa que, “una investigación efectuada el año pasado por el científico británico Alan Thompson y su equipo del Instituto de Neurología de Queens Square, de Londres, estableció que los compuestos de la marihuana podrían tener una función protectora para el cerebro y retrasar los efectos degenerativos asociados a la edad.”

Los consumidores no se acabarán. Lo sabemos, la alteración de la conciencia es qua si non del humano, particularmente en tiempos de gran insatisfacción y crisis. Culpar a las adicciones y los usos contraculturales por el narcotráfico, no tiene sentido. Es evidente que la marihuana no produce criminales ni su consumo facilita el crimen. El periodista más destacado de Tijuana, Jesús Blancornelas en su último libro “El Cártel”, nos aclara el misterio: “La corrupción es la madre del narcotráfico”.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

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Heriberto Yepeñol, medios, monopolios, y mexicanitos prepotentes

In Uncategorized on 1 septiembre 2009 at 6:52 am

Actualizado recientemente6“Hay que competir, no le saquen.”
H. Y.

A dos días del mes de la patria me gustaría hablarles de cierto “mexicanito” y su pequeño mundo intelectual: las declaraciones del “filósofo rey”, Heriberto Yépez, en respuesta a la declaración de Virgilio Muñoz, director del Cecut, publicada en La-Ch.com, el 17 de agosto, 2009. Yépez, en su blog HACHE, lanza su disclaimer deslindándose de cualquier “diálogo” y “apertura” entre Muñoz y él, y de paso lanza diatriba a escritores y artistas que no estan de acuerdo con su boicot al Cecut:

<<Yo concurso. Me gusta ganar. A los mexicanos tradicionales les gusta quejarse y cuando alguien dice que le gusta ganar, los mexicanitos les da coraje, porque nunca han podido ganar nada y por eso tienen que arrodillarse a personas como Virgilio Muñoz, como han hecho ya sabemos quiénes (“escritores” y “artistas” cuya obra nunca ha levantado interés más que a su propio ego y que, en realidad, ni siquiera obra tienen sino puro bluff, o si no que me digan dónde están sus libros u obras visuales y ya con preguntarles esto, estoy seguro, ya están enojados).>> ¿A quién le habla Yépez? ¿A Leobardo Sarabia? ¿Luis Martín Solís? ¿A Rodolfo Álvarez? ¿Fran Ilich? O ¿A todos los que no comulgamos con él?

Si la paranoia es tener miedos infundados, Yépez es un paranoico que ve convenientemente “moros con tranchetes” -sin atreverse a entrar en debate directo- evadiendo la confrontación y el fundamento democrático en el que supuestamente sustenta su “lucha”. Su blog ni siquiera tiene activado los comentarios ni sus publicaciones llevan fecha, ¿es anacrónico y autártico? O ¿Será que recibe demasiadas críticas de “mexicanitos” corajudos?

<<Ya, señores, hay que avanzar. Muñoz se va a ir, tarde o temprano, y ellos se van a quedar igual: sin legado real, sin obra personal, sin contribución social.>> Yépez habla de “contribución social” implicando que su postura es un “legado real”(?) Analizando el corpus de sus escritos periodísticos, es evidente que acarrea un complejo de clase que le impide integrar su origen social a su discurso; se declara admirador de Michael Jackson y como su ídolo, pretende pasar de “hombre blanco” evadiendo su pasado bajo luz de la editorial Sudamericana y de Planeta; “iluminado” posa el “aristócrata del mérito”. En este ápice corporativo, justo es preguntarse: ¿Para quién trabaja Yépez? ¿Quién paga su opinión? ¿Cómo se llega a semejantes posiciones de poder editorial, sin asociaciones ideológicas y de intereses?

En México, evidentemente hay una distribución oligárquica de la propiedad de los medios, así que veamos a qué clan pertenece nuestro “libre pensador, paladín de la democracia y de la libre competencia”.
Yépez, semanalmente publica en Milenio S.A., una filial editorial-cultural del consorcio empresarial Grupo Multimedios, S.A.; el conglomerado más grande del noroeste del país, fundado por Don Jesús Dionisio González a principios de 1930; y que aglutina 15 estaciones de radio, cable, entretenimiento, división de alimentos y franquicias como: Pizza Hut Express, Kentucky Fried Chicken, Gorditas Doña Julia, Das Bierhaus, Cablevisión, Ríos de Tinta, contenidos estudiantiles, Fama, el mundo de las estrellas, etc.. Esta es la pirámide corporativa desde donde Yépez se endiosa y pontifica: <<Apertura significa abandonar el verticalismo que practican. Dejar que quienes tienen los saberes tomen las decisiones, en lugar de que las decisiones las tomen ellos, a partir de quién les caiga bien, quién les pide una “chance” o una “oportunidad”.>>

Denisse Dresser, admirablemente nos ha demostrado que “la cancha de juego no es plana”, sino piramidal y diseñada para que “el que no tranza, no avanza”: << Hoy, México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego>>. Aun así, Yépez, retóricamente ataca el verticalismo del CONACULTA, cuando él, profesionalmente es parte de a uno de los oligopolios que aquejan la libre competencia intelectual del país, y por antonomacia confirma lo que tantos investigadores y sociólogos han descubierto sobre los medios informativos mexicanos: <<La existencia de monopolios mediáticos en manos de las oligarquías internacionales y locales [...] es personificada por el monólogo, el verticalismo, los flujos unidireccionales y por la exclusión de las mayorías>> Mesa de Trabajo Movimientos Sociales y Comunicación Alternativa, UAM, 2007.

Para darnos una idea de la “pluralidad” de Milenio S. A., que nació para competir con Proceso, cito nota publicada el 14 de abril del 2009, en la sección Cubículo Estratégico de Carlos Mota, “el periodista de negocios más globalizado del mundo”, que nos dice: <<Uno de los fantasmas o mitos que más ronda los debates públicos es el de la existencia de monopolios, duopolios u oligopolios, a los que buena parte de la sociedad culpa de la falta de desarrollo en el país.>> Carlos Mota y Heriberto Yépez, “vecinos de piso” en la pirámide editorial, nos hacen creer que -la verticalidad no existe- en Milenio/Grupo Multimedios S. A., y que esta es una empresa “horizontal”, pero sus efectos sociales son otros: <<es un daño para la salud nacional [...] que los medios de información en México sean un ‘oligopolio’. No le hace ningún favor al oficio del periodismo mexicano que el flujo de la información pase por unas cuantas manos ni mucho menos a la salud del colectivo nacional.>> -Medios Mexicanos: laborando entre lo oscurito del crepúsculo.

<<Hay que competir, no le saquen>> Yépez, como Carlos Slim, exhorta a “competir”, pero curiosamente no ha respondido a uno sólo de mis artículos críticos. El debate es una forma de competencia, y Yépez, atrincherado en la academia, no se atreve a arriesgar con un opositor intelectual que no tenga -la misma cantidad de libros publicados que él- ya que quedaría evidente que NO es tan articulado como aparenta su simulación literaria, es decir, por miedo al jaque mate público se comporta tan -verticalmente déspota- como Consuelo Sáizar con su silencio ante la famosa carta de Artistas e Intelectuales (TSUMP).

El poder de Yépez se basa en tomar una postura indiferente y evadir el debate con oponentes críticos, a los que no considera de “su mismo nivel” y en acumular libros que sólo sus aliados y promotores citan; en movilizar a su rebaño de seguidores y estudiantes; en disfrazar el Darwinismo social mexicano como “meritocracia” <<Yo concurso. Me gusta ganar [...] los mexicanitos les da coraje>>; en generar grillas divisoras y virtuales, pero -a diferencia de su numerito con la Tercera Nación, proyecto desprestigiado por su crítica-, esta vez no ha logrado su objetivo: que Consuelo Sáizar reubique al nuevo director del Cecut. <<Muñoz se va a ir, tarde o temprano>>, dice petulante. Por ello, con su arrogante ardidez y prepotencia, pierde y muestra el cobre de su fragil condición de mexicanito tercermundista en gira por las academias del globo: ¡Me gusta ganar. Viva México, cabrones! Es ridícula su postura, sabemos que el puesto de director del Cecut no se otorga de forma vitalicia, pero es claro que Yepez perdió su “tráfico de influencias e intereses” al momento en que Tere Vicencio y Carmen Cuenca dejan la administración del Cecut. ¿De qué huye cuando escala “montañas”, Yépez? -Tal vez de ser alcanzado por la verdad, de que sólo desea poder o joder.

Heriberto Yépez, hay que debatir, no le saques…

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

 

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