Gerardo Nemónico

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El PEQUEÑOL: La rebelión liliputense (un año después)

En Uncategorized el 28 marzo 2010 a las 2:59 am

 

 

 

A casi un año de iniciarse “el happening” del grupo de artistas y escritores, “Todos Somos un Mundo Pequeño”, que protestaron al enroque político que puso final a su “fuente de alimento”, la doble administración de Teresa Vicencio, hoy directora del INBA.

Pronosticando que al acercarse la fecha se publicarán reflexiones, se organizarán conferencias live stream y se editarán vídeos conmemorativos de la protesta para Youtube. Me voy a adelantar un poco, para que el lector tenga una referencia no comprometida con ningún bando y pueda ver hoy, el cumplimiento exacto de mis palabras escritas hace un poco más de 10 meses.

El objetivo central de la protesta fue repudiar la elección política del maestro Virgilio Muñoz como director del Centro Cultural Tijuana. Como si tal cargo fuera de elección popular, que en dado caso soy de la opinión que el grupo liderado por Heriberto Yépez y apoyado desde el lado norte de la frontera por Carmen Cuenca (InSite) y el Museo de Arte Contemporáneo, San Diego; no fue representativo de la comunidad de artistas y escritores de Tijuana, sino un exclusivo círculo unido por vínculos profesionales, pretextos estéticos y generacionales, que ha partir del traslado de Teresa Vicencio, vio peligrar sus privilegios y después -demagógicamente- moralizaron en nombre de la ética, su protesta.

Como pensador nunca firmé ninguna carta ni a favor ni en contra, ya que mi visón política había detectado la maniobra de los recortes federales desde el 2008, cuando algunos de los artistas del TSUMP me consideraban “conspiranoico” al anunciarlo en mis presentaciones y entrevistas como Nemónico.

Como artista se me han seguido facilitando los espacios del CECUT, y nunca se me ha exigido ningún tipo de alianza. Ni considero que mi presencia “justifique” políticas totalitarias. El problema del CECUT sigue siendo el mismo de todos los tiempos, cómo resolver la carga administrativa y laboral. La visión y promoción responde a los directivos federales e instituciones y presupuestos de los que depende el CECUT, y eso es parte de otro análisis.

He podido apreciar las consecuencias de la protesta y de la crisis en el CECUT, y constantemente escucho decir, “el ambiente en el Cecut está deprimente…”, y es una verdad a medias, porque en realidad el ambiente y la economía nacional están “deprimentes”. Los artistas y ex-funcionarios que piensan que si ellos estuvieran trabajando en el CECUT, las cosas funcionarían de otra manera, es una ilusión vana y demagógica. Definitivamente la ausencia decorativa del contingente posmodernista a la InSite, dejó el espacio vacío, pero no olvidemos que fue su libre elección. Y si “La cultura se está secando” es por la propia acción de estos artistas de retirarse. Nadie los corrió.

En mi opinión, si hubieran sido menos soberbios, precipitados y más perspicaces, hubieran podido seguir, tal vez no con tantos recursos, pero si con la posibilidad de continuidad en la vida institucional. No perderían nada, siempre fueron artistas y escritores de la institución. Nacieron de las becas y los festivales. Lo que seguía era la famosa táctica -cambiar el sistema desde adentro- ¿acaso no era eso lo que ya estaban haciendo? O tal vez no y el sistema ya los había instrumentalizado internamente y por fin “despertaron”.

Han resurgido de los archivos del CECUT, notas y contratos de costos de talleres, exhibiciones, cenas y viajes que algunos de los miembros del TSUMP cobraban. Exhibiéndose los privilegios que gozaron y la verdadera razón inicial de su “rebelión”: Atacar por miedo antes de ser exhibidos, no hay cosa más fácil, ¿cómo lo se? -La acción psicológica proyecta culpa por responsabilidad de los hechos creando -como misdirección- un “enemigo” que los hizo verse públicamente como “víctimas”.

La prematura “rebeldía” del TSUMP, los hizo personalizar y crear este “enemigo” donde no lo había a partir de una desafortunada frase emitida en cámara. Y a casi un año del incidente, es justo preguntarse si valió la pena tomarse tan en serio el disparate, como respuesta de una mala entrevista, incluso.

Hoy, ¿quién está pagando más caro el conflicto? ¿Virgilio Muñoz, los artistas y escritores del TSUMP o Tijuana? -La crisis inclinó la balanza del lado institucional y apretó la tuerca a los grilletes de los civiles. Agreguemos la división de la comunidad artística propiciada por la “nueva política cultural” del TSUMP, y cualquiera podrá hacerse una imagen del triste panorama cultural de la Tijuana 2010.

No sólo quedaron al margen quiénes por una década recibieron apoyos y promoción, pues al condicionarse de esta manera, carecían de la experiencia del “todo terreno” para sobrevivir sin la protección de su mecenas, Teresa Vicencio, a quien tampoco le interesó rescatarlos llevándolos al INBA.

Siguiendo la estrategia yepeniana, los miembros del TSUMP se quedaron como “el perro de las dos tortas”; sin el apoyo de Vicencio ni el de Muñoz; sin apoyos financieros ni espacios federales e inmersos en la peor de las crisis. Creyeron en la justicia poética de su acto de protesta, pero era una fantasía que les cobró caro su ingenuidad, y ahora el TSUMP se adjudica “una nueva forma de hacer cultura”, que identifican como “Arte y activismo, un nuevo estilo de hacer política”, “utilizando los medios culturales para efectuar el cambio social” pretendiendo forjar una nueva “ética fronteriza”. Y yo me pregunto, ¿por qué cuando gozaron de todos los privilegios, su arte público era sólo de galería? Si el TSUMP es una nueva forma de hacer cultura y política, ¿cuándo veremos en programación del ICBC, del IMAC, del Colegio de la Frontera o del PRD: “TSUMP, el antes y después”?

Todo enemigo es una invención del ego.

Meses después del “estallido”, cuando l@s cabecillas de la protesta vieron que el momentum se agotaba, retornaron a sus clases, publicaciones y estilos de vida, pero a la mayoría de los artistas y escritores hoy se les ve tristemente “picando piedra” en trabajos mal pagados, abriendo changarritos, talachando en proyectos no artísticos, replegados en la UABC, el ICBC y el IMAC, después de haber tenido los foros binacionales y las luces del Mundo del Arte Internacional.

Se auto-expulsaron del “paraíso federal” por petición de intereses superiores que siempre les tuvieron asegurado su status de vida y mientras los artistas de la generación Novísima, mejor conocidos como “pequeñoles”, eran manipulados a beneficio de estos intereses, finalmente fueron traicionados al exilio académico del umbral universitario.

¿Fue la estrategia de Heriberto Yépez la más acertada? ¿Pudo haber existido otra salida? ¿Fue necesario dividir la comunidad cultural de Tijuana? -Se los dije, Yépez -no sabe jugar- no es ningún estratega, su ego protagónico traicionó con “el precipicio” a los que le siguieron sin juicio propio. Su plan de juntar firmas entregó a la oposición los nombres de quienes deberían ser identificados con “bola negra”. Nada más tonto y obvio en un país en que la democracia es de bisutería y la filosofía del poder militante de Nicolás Maquiavelo.

A casi doce meses del incidente, el ambiente cultural de la ciudad está opacado y apocado. Los protestantes sin presupuestos federales son prácticamente insignificantes, al menos de que pertenezcan a una universidad, a una familia burguesa, tengan lazos filiales con la burocracia del Estado o del Municipio o les den beca para organizar conferencias live stream y video-activismo a la Youtube. TSUMP terminó construyendo su propia virtualidad de los hechos -una simulación de roles en la que se auto-proclaman “mártires de la cultura”-, ¿dónde quedó el cambio? ¿dónde quedó el arte? ¿en el documento conferencista? Se evidenció que estos artistas y escritores en su mayoría, crecieron y sobresalieron por arte de resonancia institucional. Y al perder su “caja” o mejor dicho su “bola”, ya no hacen eco y tienen poco juego.

El TSUMP no logró su objetivo político -remover al director del cecut-, pero si causó como tantos otros cacicazgos nacionales de la cultura, una grave división en la comunidad de creadores de Tijuana, y como resultado estamos más hundidos ahora que antes.

A continuación como en los cuentos con moraleja, les presento con humor e ironía, las “consecuencias” de la rebelión liliputense, tal cual la han vivido los propios personajes en la escena cultural de Tijuana, en el año del Bicentenario:

Paty Blake (escritora y funcionaria del ICBC)
Su corazón bondadoso -del cual soy testigo-, como en la película “Schindler´s List”, le permitió que su puesto les asegurara en el ICBC el “exilio” al contingente pequeñol.

Mely Barragán (artista visual y maestra)
Replegada en el ICBC, su suegra la apoya con carta de recomendación para asegurarse como becaria, ya que según su primer informe de beca, ni estética ni temáticamente amerita apoyo estatal, pero si el título de decoradora oficial de Liliput.

Sergio Brown (comunicólogo y cineasta)
Después de gozar las cenas con Vicencio y demás morcelas del poder cultural; dicen que fue poseído por los espíritus de los Flores Magón y terminó inmolándose con su propia retórica incendiaria en medio de la Plaza Santa Cecilia, donde sigue oliendo a azufre… fffssss.

Regina Swain (escritora)
Después de comandar las huestes liliputenses desde el exilio suburbano, lanzó amenazas neuróticas contra este autor, y posteriormente entró en guerra con Eve Gil, que finalmente corroboró la inestabilidad mental de la escritora de los Ensayos de juguete. Hoy se encuentra hospitalizada en un pabellón psiquiátrico del estado de Florida, inventando y adornando sus memorias como la tía de Alicia (en el país de las maravillas).

Roberto Castillo (escritor y profesor)
El más purista de todos los instigadores, prefirió presentar su renuncia a la publicación de su libro, por no manchar su tinta con la firma de Virgilio Muñoz. El “poeta maldito” que vivió al márgen de la moralidad oficial, hoy sube al pedestal de la pureza… Al parecer fue muy favorecido por su comadre Teresa Vicencio. Y por cierto en abril se presenta en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio Nacional de Bellas Artes…

Jhonnatan Curiel (poeta)
Después de una insabora y presuntuosa incursión poética, optó por el activismo personificándose como el cuenta cuentos del TSUMP. Ha sabido sacar ventaja a “la rebelión liliputense” y ahora se le ve en el circuito de conferencias de la UABC, pero su oratoria e histrionismo tampoco logra ser “saborizante de caldo” estudiantil.

Rubén Félix (filósofo)
Después del llamado al “brote revolucionario”, lanzado por Luis Humberto Crosthwaite, se quedó añorando el famoso “boicot” con el que amenazaron a otros artistas que seguían su agenda de trabajo con el CECUT. “Boicot” que le tocó a Octavio Hernández, que celebraba su aniversario de la revista Tijuaneo y que el pequeñol supo aprovecharse de su convocatoria en la explanada del CECUT, acusándolo de “colaboracionista”.

Luis Villa (Colegio de la Frontera)
Me informan electrónicamente que fue utilizado como espía y supuesto provocador o palero, y que terminó “acrecentando su categoría de fracasado” en el Colegio de la Frontera. Se cortó el “afro” para ganar credibilidad y no aparecer en los vídeo-reportajes como hippy-teca, pero si era lo que lo hacía diferente en Liliput…

Felipe Zúñiga (artista)
Otro creador que abandonó las manualidades por el activismo virtual. También ha sabido explotar la convergencia y la derrama del arte público como director académico del pequeñol.

Esmeralda Ceballos (actriz)
Como toda actriz poseedora de múltiples máscaras, tantas que ya ni se sabe quién realmente es… Se le ha visto en el CECUT de cuenta cuentos y ávidamente cotilleando en la administración del ICBC. ¡Ojo con la comodín!

Juan José Luna (Director de teatro y dramaturgo)
Otro pitazo electrónico me hizo llegar la cartita en la que este director llama a “la insurrección liliputense” y renuncia “categóricamente” a presentarse dentro del Cecut. Después de gozar de los apoyos oficiales no se ha vuelto a escuchar nada de él. Así es la luna, brilla con luz prestada…

Luis Humberto Crosthwaite (escritor)
Después de escribir el fracasado Plan de Liliput, sigue llorando en Facebook por los latigazos de desprecio que le da su ex -Teresa Vicencio-, además de quejarse por falta de inspiración para terminar su libro. Debería escribir sus memorias, de seguro abría mucho morbo de donde cortar.

Alejandro Zacarías (artista visual)
Sigue de víctima compulsiva, confundiendo el egoísmo con el carácter. Tal vez los golpes de la vida le ayuden a leer su verdadera identidad en alguna de sus camisetas serigrafiadas: “El verdadero egoísta no sabe quien es…”

Edmundo Lizardi (escritor)
Mejor conocido como “el corsario del sur”, terminó lanzando una serie de cañonazos tan mal redactados que los daños colaterales fueron mayores que los aciertos. Entró a la revuelta para cobrarse la venganza avinagrada del Diario 29, cuando Virgilazo Muñoz fue director.

Adriana Trujillo (comunicóloga y video-artista)
La vídeo-activista del arte público recicla el lenguaje de los medios para transformar a la sociedad, pero dejemos la realidad y el arte público a un lado y los invito a ver los ratings del canal de TSUMP en Youtube, sólo para constatar el impacto de su tesis en el universo telemático.

Iván Díaz Robledo (Director/Productor)
Su credo, “Crea fama y échate a dormir para chupar apoyos”, sigue vigente. Después de Yonke art, no ha producido nada sorprendente y aprovechando la convergencia de la “caridad social”, busca explotar mediáticamente “los valores básicos y la pertencia”, ¡Viva México!

Felipe Ehrenberg (neólogo)
Fue el justo competidor, guía y consejero del ejército del pequeñol. El único que llamó a la concordia, antes de la victoria pírrica y al ver que todo estaba perdido. Voz que no fue escuchada por las cabezas iracundas hambrientas de “justicia”.

Sidharta Ochoa (escritora y profesora)
Después de sus pucheritos pseudo-intelectuales desapareció en la “normopatía anorgásmica” de un cubículo adornado con el retrato de su psicoterapeuta: Heriberto Yépez.

Margarita González (promotora cultural)
Quien representó el papel de “mamá gansa” y lidereza orgullosa de los más “jodidos” -así lo registran las fotos del TSUMP-, sólo hizo el ridículo en Youtube y en otras publicaciones nacionales. La lidereza se retiró llorando por el sueño de su “mundo pequeño” y prefirió replegarse a su changarro y dedicarse a actividades más lucrativas, que el activismo por causas perdidas. Al parecer el psicoterapeuta de Liliput, le recomendó comprarse carro nuevo como terapia motivacional.

Karla Martínez (promotora cultural)
Con el orgullo norteño tiró un par de golpes más, organizando un encuentro de escritores que en realidad era su propia capillita de protegidos cambiando roles para hacerse ver más exuberantes de lo que realmente eran.

Pepe Mogt (músico electrónico)
Chupó el último trago amargo con la Orquesta y Entijuanarte, y mejor se fue a gozar de su estrellato. Lo famosos siempre juegan con “dios y el diablo”.

Azzul Monraz (artista visual/música)
Firmó la protesta para no quedar mal con los fans de Liliput. Posteriomente pisó el Teatro del CECUT y descubrió las terribles consecuencias del “brote revolucionario”: La sequía cultural revertida sobre una ciudad. Ya está componiendo “el blues de Liliput”.

Alejandro Pacheco (Comunicólogo y Promotor Cultural)
El “dandy” del periodismo cultural no se ha vuelto a parar ante las cámaras. Al parecer, su debut en Youtube fue definitivo para exhibir el aceitoso sofismo de su discurso.

Omar Pimienta (artista visual y escritor)
Espero que las circunstancias le hayan lijado la imagen de “rock star” y se deje de poses, penetrando en los intersticios del dolor y demás podredumbre humana, para escribir poesía de verdad.

Marcos Ramírez ERRE (Artista visual)
Renuncia y silencio.

Salvador V. Ricalde (artista multimedia)
Después de ponerle música al baile de los revoltosos, hacer declaraciones como rapero en crack y amenazar con guerrilla cultural a toda la ciudad, desapareció al son de la cumbia y ya se le ve en el circuito de la “beautiful people”… ¡Qué más se podía esperar!

Juan Carlos Reyna (escritor y periodista)
Después de una serie de artículos verbosos y grandilocuentes que no lograron incendiar la polémica por falta de originalidad y filo crítico, regresó con la “beautiful people” donde le va mejor con las chicas nice.

Javier Ramírez Limón (fotógrafo)
La pedantería snob que lo caracteriza es algo que nadie extraña, ni los pequeñoles. Liliput está más sano sin él…

Roberto Romero-Molina (artista visual)
Demasiado tarde se dio cuenta que tenía que ir a buscar la evidencia del escándalo, el pasado oscuro de Virgilazo. Teniendo la oficina de Víctor Clark tan cerca y a la mano, llegó 6 meses después con “el hilo negro”. Obtuvo el salvoconducto al exilio gracias a su esposa Paty Blake. Y ahora se encarga de estafar funcionarios con timos “conceptuales”.

Roberto Rosique (artista visual)
Siempre la tuvo segura en la UABC, gracias al pretexto salomero. No arriesga nada. Cobra caro y re-escribe la historia del arte regional, excluyendo nombres y trayectorias innegables, jugandola al miope.

Pablo Jaime Sáinz (escritor y periodista cultural)
Ya recibió su libro publicado por el CECUT, y a pesar de su protesta lleva el nombre de Virgilio Muñoz en la edición. Otro que puede constatar que el “enemigo” fue una alucinación colectiva del ego pequeñol, pero esta no es una crónica “chúntara”.

Lucia Sanromán (curadora de arte)
Después de ser privilegiada con exhibiciones en el Cubo, terminó poniendo en peligro la imagen del Museo de Arte Contemporáneo, San Diego, al entrometerse en asuntos políticos de otra nación conceptualizando al CECUT -espacio alternativo- de InSite y MCASD. Ya se ha de estar armando para la re-conquista.

Carmen Cuena (ex-administradora)
La Czar del arte fronterizo, después de adjudicarse poderes plenipotenciarios para destruir y hacer carreras artísticas, cayó como el protagonista de la película “El Último Emperador”, y pasó a dar conferencias feministas en el IMAC, cobrando $50.00 pesos de recuperación para el fondo InSite.

Los Orozco, Tico y Julio (ex-funcionario / fotógrafo)
Ni el horóscopo ni el apellido los salvó de la insignificancia y vaguedad conceptual.

Fidel Ernesto González Hernández (guarura pseudoculturoso)
El Throll del Pequeñol. Abusador verbal y provocador que escribe con mayúsculas para intimidar a sus contrincantes y hacerse notar, pero hasta ahora no ha logrado “cortar” ninguna de las cabezas de sus rivales. Sus tácticas lo ubican en el aislamiento social, nadie lo toma en serio. Al parecer su “tufo” misógino y machista confirman su “throlismo”.

Enrique Mendoza (periodista cultural del Semanario Zeta)
Intrigoso por naturaleza. Escudándose en la “objetividad” y el prestigio del Zeta, jaló hilos y susurró a oídos ingenuos mil patrañas y sigue agazapado como viuda negra. Si su ex-jefe, Jesús Blancornelas viviera… ¡Baygon le diera!

Heriberto Yépez (escritor y periodista)
Después de fracasar en su intento de “golpe de estado”, se replegó a escribir un libro de auto-ayuda para prevenir la eyaculación precoz del mexicano. Charlatanes y libreros New Age de todo el país, ya comienzan a denunciarlo por querer arrebatarles el changarro.

Rafa Saavedra (escritor)
Terminó demostrando su genialidad literaria, al forjar las famosas frases, “I love Tijuana” y “A pesar de todo, Tijuana se mueve”. Se le ha visto sermoneando a la generación “Ni-Ni” (ni estudia ni trabaja), cuando su escritura -ni quita ni pone-, sólo recicla slogans de Milton Glaser y frases de Galileo… ¡Cosas veredes, Sancho!

Como en toda revuelta siempre hay un mártir, y no podía faltar el nombre de Javier Glez. Cárdenas (ex-funcionario), el único que realmente tuvo la camiseta puesta y dio la batalla hasta el final, y que como el Flautista de Hamelin, salió del CECUT con todos los ratones atrás de él, para escribir en una publicación independiente. Finalmente, se le vió solitario una tarde de lluvia, repartiendo folletos en la explanada del CECUT.

Colorín colorado, esté cuento, ¿se habrá acabado?

P.D. Me llegó el pitazo de que Tere Vicencio rescató en el último momento a Javier Glez. Cárdenas, y que ahora despacha como encargado de una biblioteca del INBA, precisamente en la colonia más “inn” y “culturosa” del DF, la CONDESA…

 

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

INTERVENCIONES BICENTENARIAS,“…nacer el ser” de Roberto Romero-Molina.

En Uncategorized el 21 marzo 2010 a las 7:01 am

En el arte conceptual, puesto que hay un mínimo de que ver y sentir, el objetivo debería ser alcanzar un máximo de que pensar. -G. N.

El arte conceptual es un movimiento artístico que a diferencia del resto de las artes visuales, no se basa en estimular los sentidos y al igual que la radio, se construye en el teatro mental del escucha / espectador. En otras palabras, sin la “idea” como punto central, prácticamente “no hay mucho” que ver.

Desde hace varios años he seguido la evolución profesional del artista conceptual, Roberto Romero-Molina. Estuve en la presentación de su trabajo en Estación Tijuana y visité su exhibición, Amphora: Un índice de posibilidades, en la Sala de Arte de la UABC, allá por el 2008.

Cuando recibí la invitación vía electrónica para su más reciente proyecto, Intervenciones Bicentenarias, tuve una sincera curiosidad por estar presente en la develación de la primera de las cinco piezas que componen su propuesta que aborda el tema del bicentenario/centenario de la Independencia y de la Revolución mexicana. Estas fue mi respuesta a la invitación en Facebook:

“Muy buena onda, por fin salió el valiente que se lanza a tomar el tema oficial, pero conociendo tu mente imagino que nos sorprenderás y harás reflexionar en pos de esta “conmemoración” que pocos realmente deseamos conmemorar… ahí nos vemos. Saludos.”

Cabe mencionar que Roberto Romero-Molina es esposo de Patricia Blake representante del departamento de Fomento a la Lectura del Instituto de Cultura de Baja California; es ganador del Fondo Editorial de Baja California (2010), del mismo instituto; además de ser uno de los artistas-activistas que hace un año se levantaron en contra del nuevo director del Centro Cultural Tijuana, Virgilio Muñoz; siendo miembro del colectivo editorial de Contraluz, órgano informativo de Todos somos un mundo pequeño.

Mis expectativas estaban altas, así que llegué temprano para no perderme ningún detalle de esta inauguración en el Instituto de Cultura de Baja California, Tijuana.

Entre las distinguidas personalidades congregadas estuvieron el pintor y maestro Roberto Rosique, la maestra y poeta Claudia Algara, el pintor Jaime Ruiz Otis, el serigrafista Alejandro Zacarías, el maestro de teatro Daniel Serrano, el director de la Escuela de Artes de la UABC, Sergio Rommel, y el director del ICBC del Estado, Ángel Norzagaray. Con la presencia de todas estas personalidades, mi expectativa se elevó varios grados más.

Nos fuimos congregando en el patio de la entrada principal del instituto. La pieza de Romero-Molina, se ubicó en el pilar central de las escaleras encapsuladas por la vitrina del mismo edificio. La pieza estaba cubierta con una cortina negra y entre el público, durante la espera escuché varias bromas al respecto; “¿Dónde está la obra”, preguntó uno de los presentes, “Esa es…”, contestó otro, señalando la cortina negra, hubo risitas contenidas.

Por fin se inició la ceremonia. Se leyó un texto académico de una antropóloga cuyo pedigrí se rumoraba más que su nombre, “Es argentina nacida en Francia y vive en Tijuana…”. Al no presentarse esta, la poeta Claudia Algara hizo lectura del texto; una apología posmoderna saturada de conceptos a la Derrida, Deleuze y demás “sal y pimienta” de la escuela deconstructivista, sin aportar nada nuevo al desgastado discurso de InSite, mismo con el que se pretendió en años pasados revitalizar el arte fronterizo.

Aquí ya comencé a sospechar del calibre de la sorpresa. Particularmente cuando se insistió que Romero-Molina abandonaba el discurso fronterizo por “provinciano” o digamos que por no ser ya redituable. Como todos ya deberían saber, el tema de “La frontera” en el mundo del arte, después de tanta híper-inflación / deflación, ha quedado devaluado y desacreditado por las múltiples estafas perpetuadas por galeros, artistas, curadores y promotores.

Posteriormente llegó el turno al micrófono a Sergio Rommel, director de la Escuela de Artes de la UABC, que con mucho entusiasmo insistió en convencernos, de que según uno de los historiadores que su misma institución regentea en los ciclos de conferencias sobre el bicentenario, Baja California está a “la vanguardia” en lo que respecta a la reflexión crítica, claro, sin aportar ninguna reflexión crítica de su cosecha ni explicar críticamente el por qué, ni dar nombres.

Aquí ya mis sospechas confirmaron que estábamos ante otra simulación institucional. No obstante quedaba “el gran misterio” bajo la cortina negra por develar. Así que apelé a la sensibilidad del arte que siempre supera la austeridad de los discursos y me compuse de mi impaciencia.

Llegó el turno al director estatal del ICBC, Ángel Norzagaray, que con claridad y lucidez simpática comentó sobre lo iconográfico de los bigotes de Zapata y de la pelona de Hidalgo.

El frío y la expectativa ya comenzaban a calar. Norzagaray sentó el acta al reloj y pidió que la obra de arte fuera develada. Los ojos de los congregados se enfocaron en la vitrina de las escaleras del edificio -esperando ser sorprendidos- después de tanta insistencia sobre la naturaleza crítica de la obra de Romero-Molina.

Cayó la cortina negra, todos quedaron en silencio… Al parecer, el silencio fue más significativo que la obra de arte, que mediante discursos se nos prometía profundidad reflexiva y crítica. Pero si el silencio hablara -les aseguro-, diría más que “la sorpresa”.

La pieza o lo que se alcanzaba a ver de ella desde el patio (ver foto anexa), fueron unas lucecitas sobre un panel oscuro. Alguien entre el público comentó en voz baja a su compañero, “Mi arbolito de navidad estaba mejor…”. Inmediatamente y como producto de la gran decepción, los congregados dejaron de mirar la obra y se voltearon a conversar con sus respectivos grupos, acercándose a la mesa del ambigú y las libaciones.

Al cruzar la mirada con otro de los congregados, este me expresó al oído, “El verdadero significado de la obra es el silencio -no dicen nada-. Mira como aguantan vara, cuando les están dando por…”.

En los diez minutos posteriores, nadie tuvo la curiosidad ni la voluntad de subir las escaleras para ir a leer de cerca de qué trataba la pieza, no los culpo, no había mucho que motivara a realizarce el esfuerzo, es arte conceptual… No obstante, con el afán de alcanzar la objetividad subí y me acerqué y alcancé a percatarme de que era un fragmento del texto constitucional, en letras oscuras sobre un fondo igualmente oscuro y que “las lucecitas”, resaltaban algunas de las letras que a su vez formaban una frase.

En los discursos de presentación se insistió en que había un “pensamiento crítico” escondido en el texto constitucional a manera de “sopa de letras”, y al acercarme y leer el texto, descubrí la profundidad crítica de Romero-Molina, esta fue su misteriosa frase: “la acción en el presente puede nacer el ser”.

Atónito re-leí varias veces la frase, cerciorándome de que mi lectura y comprensión eran correctas; de que no estaba mordiendo la sintaxis y confundido me pregunté como Hamlet, ¿Nacer el ser o ser el nacer? ¿Re-nacer o rana-ser? ¿Acaso al nacer no se es ya o será que se puede ser sin nacer? La ambigüedad filosófica de la frase rebasó mi razón crítica. Tomé nota y partí.

El test post-revolucionario.

Ya no me cabe duda que la pieza de Romero-Molina, funcionó como un test psicológico para medir el grado de sometimiento a la insignificancia y la tiranía de la simulación total, conocida en psicología como: Simulación de roles. Y ¿qué significa esto? ¿qué tiene que ver con el arte? -Permítanme explicarles:

El arte conceptual a estas alturas de la historia, es un concepto más. Ya ni siquiera es necesaria “la idea”, con nombrar “la etiqueta”, al parecer le es suficiente a este nuevo representante del meta-meta-arte conceptual posfronterizo; que a base de simuladores jugando roles, se pretende que hay arte, donde sólo hay un vacío.

Y como en el famoso cuento de Hans Christian Andersen, “El traje nuevo del emperador” (1837), al que sastres estafadores aprovechándose de la vanidad del emperador, lo engañan con telas “invisibles” que el resto de la corte -por miedo a perder la cabeza- igualmente simulan “ver”; así podemos resumir la reflexión crítica de 200 años de luchas independentistas y revolucionarias en México.

Esta vez -la verdadera hazaña de Roberto Romero-Molina- es la de un vendedor cuya labia le permite vender aire de Nueva York, embotellado…

Si el propósito de Roberto hubiera sido hacer énfasis en el síndrome de la híper-simulación en la que el mapa ha sustituido al territorio, y los discursos y roles al arte, la pieza sería perfecta. Pero, si Pancho Villa volviera a vivir -por querer verle la cara- seguramente lo mandaría al paredón…

 

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

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