EL PORNO HORROR


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Buscamos el video más exacto, el que nos muestra en slow mo el preciso momento, deteniendo en el tiempo a cada cuadro un instante que muchas veces si no fuera por las palabras del presentador, —sería casi imposible ver lo que dice que es—, el detalle en el cuadro se confunde con un borrón de píxeles, con el grano de haber pasado de varios niveles de copias a medios y redes sociales. Buscamos más, deseamos más, queremos el video que exhibe pornográficamente cuando el terrorista se voló en la sala del aeropuerto, ver los cuerpos, ver cuadro a cuadro qué pasa con un extraño goce vicario, el goce del gif animado, la repetición infinita del instante; con un loop de dos segundos fundirse en la mente cómo desaparece una mujer frente a la cámara, solo vemos un resplandor y cuerpos caer, nos decepcionamos, ‘¿eso es todo?’. Buceamos más profundo hasta llegar a las zonas abismales de la red, y encontramos los diarios de pedófilos y asesinos, el video personalizado de cómo se destaza a un ser vivo en la privacidad del hogar; las fotos de enfermedades extrañas que producen deformaciones anatómicas y mentales; las salas forenses y fosas clandestinas. Este es el ‘museo’ de las enfermedades y los horrores; el terror de las llagas hípereales, las larvas que nacen en la piel de un turista que regresó de un ‘paraíso tropical’; las heridas infectadas y pululentas, la pus y la sangre coagulada en la escena del crimen; la toma de los policías que a plena vista agregan dos pistolas a su víctima, todo esto y más, hace que la mente modifique su forma de percibir el mundo, de creer y no creer, de vivir la agonía de los sentimientos en carne propia, mientras el mundo de la tecnología avanza al interior de la consciencia, ¿en qué nos hemos convertido? —En transhumanos—.

 

TRUMP: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

POR QUÉ ME HICE CIBERPUNK


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En los 60s en Tijuana, me tocó vivir mi infancia viendo la contracultura hippie por las calles cuando mi padre me llevaba a trabajar a sus librerías. En los 70s algo cambió y comenzaron a aparecer otro tipo de personajes relacionados a las computadoras y las maquinitas de videojuegos, pero no eran muy atractivos después de jugar Space Invaders y War Zone, prefería el Air Hockey o las jaulas de bateo de beisball, no solo porque las máquinas eran rudimentarias, sino porque los ‘nerds’ comparados con los hippies parecían muy aburridos. A finales de esa década, apareció el Disco y me dejé llevar por el baile y la seducción de la vida nocturna, tenía 13-14 años, estaba descubriendo el mundo y las relaciones humanas… El Punk realmente no me llamó la atención, lo encontraba muy sectario e irracional, su idea de “hazlo tú mismo” para mi no era nada nuevo, en aquella época en Tijuana así hacíamos las cosas, las inventábamos desde el caos de los yonkes y las tiendas de segunda mano, además, mi imaginación infantil había sido estimulada por los viajes a la Luna, soñaba con viajes espaciales y nuevos mundos. No fue hasta los 80s que la cibercultura comenzó a tomar forma y surgió otra modalidad, el Ciberpunk. Para mi esto marcó un cambio, ya no era una manifestación cultural basada en la irracionalidad, sino en la inteligencia aplicada para hackear la sociedad emergente que extendía sus tentáculos tecnológicos. Recuerdo que en la secundaria (1976/77) se compartían los números telefónicos para hacer llamadas de larga distancia ‘gratis’, además de la existencia de las ‘party lines’, números telefónicos en los que se podía entablar conversaciones con múltiples personas simultáneamente, una especie de chat room primitivo, “voy a llamar, a ver quién está…”, hacías contacto con alguien que te llamaba la atención por su voz o lo que hablaba, y luego intercambiabas teléfonos, colgabas y marcabas el número para continuar la conversación en privado. Para mi esto marcó la diferencia con el resto de las corrientes contraculturales, ya que el Ciberpunk con su ethos hacker incide en el mundo real y le da al individuo mediante el conocimiento y la tecnología, poder real. ¿Por qué me identifiqué tan fácilmente? Ahora lo comprendo mejor, el haber crecido prácticamente dentro de tres librerías que tenía mi padre, me condicionó a lo que Baudrillard llamó ‘el éxtasis de la información’. Los negocios de mi padre tenían para mi una ventaja, no solo había libros clásicos y best sellers, sino periódicos y revistas locales, nacionales, e internacionales y de todo tipo de temas, es decir, era un ‘smörgåsbord’ de información, —nunca me limité a la literatura—, era lo más parecido al Internet. Como adolescente en los años 70s-80s, me era más fascinante la emergencia de la ‘aldea global’ de Marshall McLuhan, lo que hoy conocemos como ‘globalización’, que el pasado y la seriedad del inner santum literario mexicano, me tomó algunos años para comenzar a interesarme por la historia nacional y de latinoamerica, esto sucedió cuando estudiaba y vivía fuera de México, fue parte de mi politización haciendo mi servicio social en Nicaragua en 1989. Recuerdo de los 70s, cuando la revista Mecánica Popular publicó los primeros artículos sobre las plataformas computacionales cuyas partes se podían comprar en lugares como Radio Shack en San Diego; las diversas publicaciones y colecciones de las enciclopedias Salvat; las ediciones de los estudios sobre sexualidad de Master & Johnson; la pornografía sueca que en aquellos años había ganado premios internacionales, las revistas de rock nacional como Conecte y Jeans, y las norteamericanas como Mad y Heavy Metal. Esta sobredosis de información con la que me formé, es lo que transformó mis redes neuronales a pesar de que no había WWW, porque crecer en las librerías de mi padre fue la experiencia más parecida a lo que hoy vivimos diariamente en Internet. La gran ventaja para mi fue que toda esta información la asimilé ‘leyendo’ a una edad de formación, y no de forma audio visual llena de distracciones como sucede hoy (una gran desventaja para el desarrollo del pensamiento crítico y el conocimiento profundo). Tuve lo mejor de dos mundos, información actualizada y lecturas diversas todos los días. Y conforme me hago más viejo y consciente de mi vida, estoy más agradecido de haber nacido en una familia que no sabía que era judía (la gente del libro), con librerías, y en uno de los tiempos más interesantes que la humanidad ha vivido.

MATANZAS, ARMAS AUTOMÁTICAS, Y VIOLENCIA USA


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El gran problema que los norteamericanos tienen respecto a las armas, es que no desean aceptar que el verdadero motivo de las matazones reside en el odio, la injusticia, el racismo, el clasismo, la intolerancia, y la desilución con el sueño americano; que no son las armas las que matan, sino los hombres los que se matan. Es solo cuestión de analizar los índices de violencia por arma de fuego que han ido aumentando a la par de las crisis sociales, financieras, económicas, del declive del estado del bienestar, de la polarización de la riqueza, del aumento de la inmovilidad social. La violencia pública recrudece con la injusticia social. Y paradójicamente, el típico norteamericano pareciera occiso a la guerra permanente del imperio en que viven, pareciera que no ven la causa en ser la nación con la mayor producción de armas, —el complejo industrial militar—, y se habla y debate como si esta actividad fuera algo normal que no estuviera acompañada de una cultura y un culto a las armas, a la guerra, y a la muerte. Todo ello apoyado por la industria del entretenimiento (particularmente los videojuegos emulados por el cine) y los medios. Se les olvida que la industria armamentista norteamericana (la más grande del mundo) se lleva la tajada mayor del presupuesto de Washington, y no las escuelas, bibliotecas, y hospitales. Defenderse con un bat o un revolver suena heróico, pero con la brutalidad policiaca desatada como protocolo estándar, sumado a la posibilidad de un colapso social, y con tanto fanático suelto y armado, en este escenario cada vez más común de un Estados Unidos corpo-fascista, ¿quién desearía renunciar a su derecho a comprar y portar un arma automática? —Yo no.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA NO ES LO QUE CREES


 

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Somos un país en el que la mayoría de los profesionales que leen, no comprenden, porque no solo la educación pública es mediocre y dirigida para formar analfabetas funcionales, sino que la gran mayoría de los maestros están de acuerdo con una pedagogía simplificada, tecnócrata, y gratuita, ¿por qué los maestros no se levantaron hace cuarenta o treinta años cuando la dirección de la educación pública cambió y nos trajo a esta situación? ¿quién formó a los ejércitos de burócratas mediocres que operan las instituciones mexicanas de hoy? Creo que es importante deslindar del aura de nobleza con la que se envisten los maestros, y aceptar que son ellos y ellas, junto con los padres de familia, quienes han formado la sociedad en la que vivimos.
La gente desconoce que el propósito de la educación pública no es crear individuos que piensen por sí mismos críticamente, sino el de realizar el proyecto de los tecnócratas del siglo XIX. Un proyecto que implica moldear y homogeneizar masivamente a la población para integrarlos al sistema de clases sociales y de producción. La educación pública, tal como es hoy, brinda a los educandos la esperanza de que si siguen hasta graduarse de la universidad, pasarán a ser los “conductores de la sociedad” sin cuestionar qué tipo de sociedad es la que van a dirigir a cambio de privilegios (mejor salario), porque los contenidos de la educación pública son las creencias y valores que perpetúan el estatus quo, el Estado, y la división de clases. Además, en su raíz histórica, estructura y dinámica, enseña a obedecer, a no cuestionar, a ser rebaño, a depender del “pastor” y de su aprobación, a obedecer incuestionadamente a la autoridad, a socializar en vez de investigar por uno mismo, a conformarse en un estado de infantilismo acrítico, y mediante el condicionamiento del premio y el castigo, la calificación, pruebas o repruebas, se estandariza el comportamiento de los individuos, estrategia que permite predecir y cuantificarlos en los sistemas tecnocráticos. La educación pública enseña a creer que los logros individuales son una contribución a la nación, algo completamente absurdo. La educación pública es un método de selección social, por ello, en México, es la principal responsable de la formación de nuestra sociedad, y si no se está conforma con ella, es imprescindible cuestionar, no solo la calidad, sino el propósito y dirección de la educación pública.

EL CLUB GAY DE TONY, Orlando Florida en Grand Theft Auto


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Juegas GTA online. Tu próxima misión no es nada fácil.

Has definido a tu personaje: Eres el protagonistas del tiroteo múltiple número 173 registrado en lo que va de año en Estados Unidos. Eres ciudadano estadounidense de 29 años y de padres afganos. Eres el atacante que llamará al número de emergencia 911 poco antes de cometer la peor masacre desde 2001, para declarar tu lealtad al Estado Islámico.

Son las 2 de la madrugada, hora local, hay 300 personas en el interior del recinto, una discoteca, un mundo de diversión y fantasía que celebraba su noche latina. Es tu blanco, —”fuente de perversión y pecado de los infieles sodomitas”—. Vienes armado con una pistola corta y un rifle AR-15 que puede dispar entre 30 y 100 balas sin recargar, es el mismo rifle que el Ejército de EEUU utiliza para combatir al Estado Islámico en Irak.

Durante el ataque mantienes a muchos rehenes encañonados. Haces un juramento de lealtad al llamado Estado Islámico mientras hablas con el equipo de negociadores. Recargas tus armas, llevas bien puesto la armadura, no tienes duda en la protección que te brinda tu fe. Sientes la furia de Alah fluir por las venas, abres fuego contra “los infieles sodomitas”, cada bala que disparas por la boca del fusil es un sable largo y curvo con dientes que decapita la vida de un infiel.

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Afuera, muchos asistentes creyeron que el rugir de tus disparos eran fuegos artificiales o parte de la música. La pista despliega un paisaje surrealista, hay sangre por todas partes. Gente ensangrentada y presa del pánico escapa y se refugia en una gasolinera y un local de comida rápida ubicado al lado del sitio. La gente grita que hay muertos.
“Creo que nadie supo lo que pasaba hasta que vieron personas en el suelo sangrando y oyeron a la gente gritar. Entonces, la gente en la pista de baile y en el bar se tiró al suelo y algunos de nosotros que estábamos cerca del bar y de la salida logramos salir a la zona exterior y simplemente corrimos. Recuerdo que tenía a alguien sobre mí y entonces esa persona se levantó para correr, no sé quién era esa persona, la gente estaba gritando. Había un chico tirado en el suelo que tenía un disparo en la espalda, lo puse contra mis hombros para ayudarle, cogí mi pañuelo y lo usé para tapar el agujero de bala y así detener la sangre. No quería que se desangrara, había sangre por todas partes… Cuando hubo un breve momento sin disparos, salimos por la puerta de atrás, luego siguieron las detonaciones, incluso, desde la calle todavía podías oír los disparos. Era como estar en un centro de tiro donde lo único que oyes es: ‘¡Bum! ¡bang!’. ”

 

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Llegan más oficiales de la policía y durante el intercambio de fuego te forzan a refugiarte en el baño donde hay cinco rehenes. En otro baño se refugian otras 15 personas. Entonces un equipo SWAT abre un boquete por el que sale esta gente. Más rehenes huyen y tú también decides salir. Estás a un paso de la puerta del paraíso, Alah te espera. La sangre de los infieles redime tu muerte. Se enciende un nuevo tiroteo, nueve policías te han rodeado y te disparan sin detenerse hasta agotar sus cargas. Tú, en cámara lenta ves las balas atravesar tu coraza y sacarte el aliento. Tu sangre caliente salpica tu cara. Ves las gotas saltar con una belleza macabra, es la danza de la sangre final por los aires. Se va la luz. Eres abatido. Tu cuerpo cae al piso sin vida.
Has subido 20 niveles en un día.

 
Te creas otro perfil en la Playstation y vuelves a comenzar la historia.

 
Fuentes policiales de Liberty City también han alertado sobre un individuo sospechoso de portar armas y explosivos, que podría dirigirse a la marcha del Orgullo LGTB en Vice City.

EL SISTEMA MUERA POR SUS PROPIAS CONTRADICCIONES


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Uno de los problemas por los que no podemos imaginarnos algo más allá del sistema social que domina nuestras vidas, es porque nos vemos inescapablemente parte de él, es decir tomamos una perspectiva binaria, sin percatarnos que la dialéctica nos demuestra que el mundo se transforma de manera “contradictoria”, no solo los opuestos se atraen, sino que cada cual contiene a su opuesto, por ejemplo, un veneno contiene su antídoto, un virus contiene su vacuna, el hombre contiene elementos femeninos, y la mujer, masculinos, al igual que de la muerte nace la vida, y de la vida surge la muerte. Otro aspecto de interés es el hecho de que la gran mayoría descarta alternativas solo porque no representan una “solución final”, esta actitud domina a muchos, lo leo y escucho constantemente cuando dicen, “¿qué propones?” “¿cuál es tu solución?” —Se imaginan automáticamente que todo tiene solución, como si la decadencia y la muerte de alguna maneran no fueran una “di-solución”, es decir, no aceptan que la decadencia de la civilización y de las formas de organización sea parte de la vida de las sociedades, y que inevitablemente llega un momento en que se tienen que dejar ir, soltar, no hay nada que se pueda hacer, el organismo biológico o social ha cumplido su ciclo, es hora de iniciar otro, de organizarnos de otra manera, y todo proceso social tomará su tiempo, ese es otro punto, el proceso ya está ocurriendo, nos encontramos en un estado de “decadencia”, “lo nuevo aún no acaba de nacer y lo viejo de morir”. Históricamente se ha comprobado que la élites son las menos interesadas en las transformaciones y la movilidad social, por ello, a diferencia de otras épocas, los “plebeyos” y “ciudadanos comunes” podemos iniciar “dialécticamente” el proceso de transformación, reclamando nuestra autonomía, renunciando a la esperanza de que el sistema nos “redime o salve” o que puede llegar “el gran reformista”, el sistema muere por sus propias contradicciones estructurales, ideológicas, y humanas, quien no comprenda lo que es el sistema, tampoco comprenderá el valor de lo que cada uno puede hacer al no contribuir en su prolongación. La razón por la que la gente insiste en querer “hacer la diferencia” y en creer que “el sistema tiene arreglo”, en realidad son varias razones, va desde los intereses individuales, hasta la educación, programación, ignorancia, la religión, pero también la impronta que la evolución ha programado en nuestro genes, la “esperanza”, fundamental para nuestra sobrevivencia, y que paradójicamente significa “esperar” y por ello implica “pasividad”, —un no hacer nada—, quedarse esperando que la providencia libere. Pero también tiene que ver con el encierro de nuestros paradigmas, el no poder ver más allá de los propios conceptos y valores, el ser incapaz de pensar fuera del sistema, el actuar absurdo y querer arreglar un proceso haciendo exáctamente lo mismo, o a la inversa, el no querer dejar de practicar lo que nos ha traido a la crisis. Si estás esperando el mesías, el avatar de síntesis, el profeta, el líder, el partido, el candidato, el político que haga la diferencia, corres el riesgo de quedarte como los personajes de Esperando a Godot.