PENSAMIENTO INDUCTIVO/DEDUCTIVO Y EL FUTURO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


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Ya que la mente opera mediante —relaciones causales de símbolos— que buscan describir los más cercano posible lo real; ya que lo que perciben nuestros sentidos del mundo externo se pueden traducir a números, por ejemplo: Si y No = 1 y 0. De esta manera se programan las máquinas, ya que la lógica deductiva es lo más sencillo de mecanizar. El algoritmo lógico inventado por Aristóteles es la primera máquina de producir verdad —”Platón es humano; los humanos son mortales; por lo tanto Platón es mortal”—. Esta demostración de cómo se mecaniza el pensamiento deductivo tiene sus límites, ya que existen otras lógicas, por ejemplo la experiencia humana es lógica inductiva, cuya capacidad de mover —el conocimiento de experiencias particulares a expresiones generales—, nos permite generalizar y crear conceptos. La lógica inductiva es lo que nos sigue separando de la inteligencia artificial, ya que a pesar de que las máquinas son mejores para calcular, sistematizar, detectar, vigilar, ejecutar operaciones complejas y de alta precisión; los seres humanos podemos distinguir entre un perro y otro aunque sean de la misma raza y edad; aunque tengan dos patas, no tengan cola, ni orejas — sabemos cómo huelen—. Los humanos podemos distinguir entre una emoción y un sentimiento, entre la falsedad del comportamiento y la sinceridad de una sonrisa —una máquina no puede detectar una mentira al menos de que sea un error lógico—. Las máquinas exclusivamente programadas mediante código escrito solo pueden mover conocimiento general a experiencias particulares. En cambio, las máquinas como los autómatas celulares son programas de reglas sencillas pero capaces de aprender empíricamente con base a la acumulación de experiencia. De la combinación de código escrito y la capacidad de acumular experiencia y retraerla de la memoria como respuesta al medio ambiente, nacerá la inteligencia artificial que moverá y poblará el mundo cuando las máquinas se pueden auto programar y auto reproducir.

NEUROLINK, Consciencia e Inteligencia Artificial.


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Elon Musk, CEO de Tesla Motors “solicita voluntarios para experimento que busca conectar el cerebro a la inteligencia articial (Neurolink)”. El filósofo Slavoj Zizek nos previene aclarando que la fusión de la subjetividad humana a la máquina no es del todo segura, porque “…no podemos asegurar que no seamos nosotros los controlados…”, es decir, sin una frontera entre nuestra consciencia y la máquina, fácilmente podemos ser controlados por quienes diseñan y producen las máquinas. En otras palabras perderemos el control de “desenchufar” a las máquinas y nos abrimos a la posibilidades de ser nosotros los desenchufados, pero lo más terrorífico es que ni siquiera nos daremos cuenta de cuando esto suceda, y como le pasa a un pez en una pecera que ni siquiera sabe que está sumergido en H2O, no es descabellado preguntarse ¿por qué tanta gente cree que vivir consumiendo es la evidencia más clara de su libertad, a pesar de que somos la única especie que paga renta por vivir en su propio planeta?

MEMES, ZOMBIES Y PARÁSITOS MENTALES


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—¿Cómo funciona la ideología históricamente?
—Opera como una banda sonara, un mantra subliminal que se traduce en un comportamiento zombi: “No saben lo que hacen, pero lo hacen”.
—¿Y cómo se vuelve la ideología “cínica”?
—Esto sucede cuando se crea consciencia de la propia inconsciencia pero se dice: “No sé lo que hago, pero aún así lo hago”.
—¿El ser humano opera como un “zombi”?
—Exáctamente, la gente no está consciente de lo vulnerable que es su mente y de lo fácil que es hackerla mediante su atención y percepción, sus miedos, deseos y sueños; facultades y estados irracionales del cerebro de los que el ser humano no tiene control, pero que las nuerociencias han permitido explotar y colonizar mediante el neuromarketing y otras herramientas telemáticas; básicamente es información sobre los puntos débiles, condicionamientos, percepción y respuesta, comportamientos irracionales, instintivos, hereditarios, fisiológicos de la especie. Las neurociencias ofrecen la “metadata” del cerebro y de su biología a las corporaciones y estados para su uso indiscriminado. Y es aquí donde se abre la trinchera de la Caosofía y la Revolución de la mente: la resistencia que emerge a la asimilación y donde el “conócete a ti mismo” es un acto político de resistencia subjetiva. Donde el giro descolonizador se aplica en dirección del inconsciente, porque implica un intento por apoderarse de nuestra inconsciencia y transformarla en “consciencia”. También es necesario levantar el blindaje mental, ser más conscientes de nuestra inconsciencia, de nuestros puntos débiles, de nuestros hábitos que conducen a la inconsciencia mayor como el vicio. Los círculos viciosos generan inconsciencia social, es un estado mental esclavista, porque la inconsciencia es la madre de todos los vicios y el vicio es la peor forma de esclavitud. Es un “meme”, un virus que parasita la mente con valores chatarra como la narcocultura y todo un stock de sueños y deseos infecciosos. El dejarse arrastrar por la corriente bajando las defensas críticas (lógica y crítica, el “cortafuegos” mental) por volverse complaciente con el estado colectivo de inconsciencia, es volverse “zombi”.

RIESGOS CALCULADOS (el poder de los números)


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La gente no se explica qué puede uno aprender de arriesgar la salud escénicamente actuando un número de mentalismo interactivo basado en la Ruleta Rusa. El juego utiliza cuatro pistolas de salva, cuatro cajas numeradas, un par de dados, un cubilete y una persona del público. El juego se basa en probabilidades, no hay truco en las pistolas, son cuatro y solo una está cargada. Una persona del público con los dados en las manos tira y elige un número al azar, y este se cuenta entre las cuatro pistolas (1,2,3,4…), donde termina la cuenta esa es la pistola “elegida”, las otras tres son las “excluidas”. El mentalista pone al oído y dispara cada una de las pistolas “excluidas”, no hay detonación. El mentalista toma la pistola “elegida” la dispara al aire y para sorpresa de todos emite una gran descarga (ver foto). La enseñanza de presentar escénicamente este juego por más de cinco años, es que si uno hace los cálculos correctamente aunque los números le parezcan al público “simbólicamente abstractos” e “implosiblemente azarosos”, aprendí a confiar en ellos, porque en ello reside el poder de esta ilusión (ruleta rusa), ya que el azar y los números generan incertidumbre y miedo en los no iniciados. El poder de controlar los resultados del show es la demostración de que el poder de los números se puede aplicar para tomar “riesgos calculados” que para el público parecen “temerarios”, —nunca tuve accidentes—. Este conocimiento llevado a la vida diaria es una manera de adquirir un “filo”, un “plus”, la “ventaja” con base a una estrategia inteligente desarrollada alrededor del concepto: ganar a base de no perder y erradicar las pérdidas. De esta manera donde otros ven “crisis y caos” (muros mentales), otros podemos ver oportunidad y orden emergente. ¿Medio vacío o medio lleno? Puede significar “vida o muerte”. Si en el escenario solo hay riesgos calculados, ¿por qué arriesgarse en la vida innecesariamente? ¿no sabemos tomar riesgos o no sabemos calcular? El miedo puede ser ignorancia, y la ignorancia paralizarnos con el miedo. La oportunidad beneficia a quien está preparado y alerta; a quien tiene una “estrategia inteligente”.

CÓDIGO CANÍBAL: ¿la psicosis caníbal no existe?


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La psicosis caníbal nace de las relaciones sociales y se normaliza con la división de labores y clases sociales, se justifica con el Materialismo Histórico de Marx y la Riqueza de las Naciones de Adam Smith: El sistema es una jerarquía (matrix ideológica implantada culturalmente) en la que unos explotan a otros porque los hombres entre ellos ante la Ley, —no son, ni nacen iguales—, es una creencia civil. Hemos sido condicionados en las escuelas para admirar y celebrar personajes cuyos comportamientos son psicópatas y brutales; —un análisis de la letra del himno nacional podría encontrar la misma violencia que se glorifica en los narcocorridos—. Los héroes de la patria, los conquistadores, los dictadores, los generales, los chingones, son personajes enfermos según la visión de los nativo americanos de los Grandes Lagos entre EEUU y Canadá, de la psicosis caníbal (wetiko). ¿Cómo es posible que se admire como “éxito” la imposición de un hombre sobre los demás que somete y explota a los otros para su propio enriquecimiento? (canibalismo/vampirismo) En eso consiste la psicosis caníbal: en no poder reconocer que se está enfermo y que las prácticas económicas consideradas “normales” (especulación, manipulación de precios y del mercado, monopolios y oligópolos, prácticas y competencia desleal), no solo NO son “económicas” (son consumismo, desperdicio, destrucción), sino que depende de que unos estén predestinados de nacimiento a la miseria y la explotación, a ser consumidos por quienes basan su plusvalía en devorar el trabajo de otros. La psicosis caníbal consiste en una mentalidad que no desea compartir el fruto del esfuerzo de manera más equitativa y lo justifica con “el salario mínimo”, y diseña un esquema financiero para que cada día este pierde su poder adquisitivo ante el costo de la vida que se dispara y luego propone leyes que justifican el uso del ejército, policías secretas y torturadores para “mantener el orden” ante todo el desorden que el mismos sistema ha generado. Esta es la descripción abstracta del modus operandi fascista, hay variantes, pero su rigidez lo hace esquemático, arborescente y marmólico. Es un “orden molar” cuyo dogma fundamental es “hacer entrar en cintura” y penetrar hasta la raíz de la vida privada para codificar el comportamiento del individuo como “problema moral” o de “inseguridad”, por ello el poder del fascismo es un “puño” que depende directamente del aparato judicial (policía/militar) y del aparato inquisidor (hacienda/iglesia) y que se ha normalizado históricamente al grado de que somos adoctrinados pública y privadamente para aceptar y perpetuar la psicosis caníbal en nombre de la civilización, la ley y el orden, es decir, se ha creado una cultura desde donde la mentalidad “wetiko” en su encarnación reciente (narcocultura/”vendedores perros”/políticos/neofascistas) se propaga por los canales del entretenimiento, educación, creencias, noticias, literatura, —desde el centro mismo de la vida social de un pueblo, por ello, la epidemia es civilizatoria: un meme replicante que parasita y guía la vida de su huésped hacia el canibalismo sin que este lo sepa—.

NO ME ATEN AL PADRE (fascismo y egofrenia)


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No se aten más al padre, descodifiquen al padre o serán codificados con mayor facilidad al fascismo. Todos tenemos micro fascismos, la resistencia se trata de no actualizar los comportamientos fascistas. ¿Cuáles son ellos? —El orden rígido y el autoritarismo, los egoísmos sádicos y los comportamientos impositivos, y los que se basan en la imposición de un hombre sobre todos y un orden penetrante hasta la vida privada. Los micro fascismos son las rigideces del cuerpo del Estado codificadas en el cuerpo de la sociedad, por ejemplo, las clases sociales son talladas sobre las masas humanas. Somos codificados socioeconómicamente, no solo como clases (liberalismo), sino como consumidores de estilos de vidas de distintos precios (neoberalismo). Cuando el sistema se aprieta, el orden se vuelve fascista porque se “solidifica” y hace estancar el fluir de la vida cotidiana, se pierde el vínculo entre las diferencias y es sustituido por la lucha de contrarios. El fascismo es una forma de esclerosis social, un rigor mortis, es la inmortalidad marmólica de la estatua y el verso ensangrentado de un himno que glorifica el sacrificio, la patria, Dios y el patriarcado a sangre y fuego. Es la egofrenia de la hermandad secreta conspirando contra la democracia. Es el complejo industrial militar representado por políticos liberales. Es el terrorismo de la policía secreta y los escuadrones de la muerte. Es la revolución fracasada de la derecha por impotente, porque no busca ir al frente, sino regresar a lo perdido. El fascismo es una doctrina miserable y violenta cuyo Viagra es el sadismo social: el placer de “hacer entrar en cintura” en nombre del Orden y la Ley.

¿Por qué luchar por el petróleo, si podemos luchar por una vida más allá de la gasolina?


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—¿Por qué no crees en los movimientos de protesta contra el precio de la gasolina y el agua?
—Porque luchamos por lo mínimo y cada vez es menos. Porque los problemas que vivimos como sociedad requieren de soluciones radicales, no de componendas, ni dádivas. Porque debemos luchar por algo más que los valores de la sobrevivencia. Se gasta la misma energía y tiempo saliendo a protestar por el costo de la vida, cuando deberíamos protestar por cambiar nuestras formas de vida, es decir, por iniciar la transición a otro tipo de energías renovables y sostenibles. El problema del petróleo no tendría sentido si los carros se movieran con “la gasolina producida de basura” mediante la técnica que inventó un mexicano (El Güero Bombas).

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Se requiere una nueva cultura, un nuevo programa mental, porque el problema de la gasolina no es “político”, es un problema “técnico”, mientras la mentalidad del consumidor no cambie su vida seguirá dependiendo de los precios internacionales del petróleo y del discurso nacionalista. Mensualmente veo en el Internet nuevos inventos para capturar y purificar agua en casa, para desalinizar el agua de mar, para utilizar su oleaje y generar energía eléctrica, etc.

El problema central es mental, la mayoría de la gente sigue adicta al sistema industrial capitalista, no puede imaginarse viviendo sin competencias, sin dinero, sin gasolina, sin trabajos alienados, sin explotar y sin joder a los demás con trabajos forzados y estafas. La mezcla del liberalismo y el capitalismo ha creado esta forma de vida en la que la manipulación, el engaño, la falsedad y la traición son los valores de su virtud. Esta condición genera una forma de vida muy parecida al estado de guerra latente en la que el petróleo y el agua son el sustantivo de lucha. Y responde a la mentalidad de la “escasez” adoctrinada mediante la “oferta y la demanda” de Adam Smith, no obstante, el mundo desperdicia tanto como para que todo fuera gratuito. Hemos entrado a la era post liberal y post nuevo orden mundial que rápidamente se transforma en el fascismo fundamentalista global, donde la resistencia tiene que ser contra una forma de vida que se debe aceptar como “adictiva” y basada en los excesos y el desperdicio, de otra manera salir a protestar se vuelve reaccionario, compulsivo, “tengo que hacer algo, mínimo protestar”, cuando en realidad se podría hacer tanto día a día, cada uno, los individuos, puesto que se vive de crisis en crisis sin reconocer que se vive en un círculo vicioso llamado “estilo de vida”.