TRUMP: la contra revolución fascista


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Los medios llaman ‘una revolución anti stablishment’ al triunfo de Trump, pero no se dejen engañar, el fascismo es una ‘revolución fracasada’ porque solo propone un regreso fundacional a ‘ley, orden, familia, patria, y dios’, ¿y qué hay de ‘revolucionario’ ahí? ¿acaso no son las ‘piedras fundacionales’ del stablishment? Que Trump no haya sido el candidato de Wall Street o del complejo industrial militar, no lo hace un ‘revolucionario’, porque tampoco es el candidato de ‘los sin casa’ de main street, ni de los liberales de Broadway o de los hipster de Hollywood Boulevard. El fascismo es un tutti fruti ideológico, una mezcla de incongruencias absurdas y de ahí su fracaso como filosofía política, ya que es más un apriete y penetre de las fuerzas del orden, que un ‘cambio revolucionario’. Por estas razones es equivocado identificar a Trump con el nazismo y asociarlo con la swastika. Hitler si tuvo una filosofía, Trump es un pugilista cuya política ad hominen (a cada hombre le presenta la cara que quiere ver) ha sido su éxito, y ahora sigue siendo un misterio, ¿quién es el verdadero Trump? —Hay que esperar un poco para ver quién realmente es Trump ante el congreso y el resto del mundo—.

A LEONARD COHEN (1934-2016)


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Recuerdo la primera vez que escuché la voz de Leonard Cohen, fue en 1992, en San Francisco, en casa de mi amigo Rene Yanes, estábamos convesando sobre la producción de un performance de spoken word musical, Rene me dijo, ‘…tengo este cassette que sé que te va a interesar’, y me dejó escuchar ‘I am Your Man’ que llevaba cuatro años de haber sido publicado. Inmediatamente supe que era el estilo que a mi manera había estado buscando, el ‘crooner’ que va casi hablando la melodía al ritmo de la música. De ahí surgió para mi una manera distinta de decir mi poesía y de ser poeta que no se parecía a la tradición mexicana, ni latinoamericana, además, Cohen no era idealista, hablaba del mundo que yo tenía frente a mi con un romanticismo gótico, que no se parecía al de Los Panchos, pero su estilo se acercaba más a Agustín Lara, esa otra voz eccéntrica de la música popular. Y sin perder gracia y oficio, ni escatimar sorpresas del lenguaje, la profundidad humana y realista de Cohen no descarta sátira, ni sexo, ni mística, ni la brevedad de la vida diaria. Su poética místico-urbana (el Rumi del siglo XX) aunada a la cadencia musical hacen de Cohen, un poeta que buscó su voz más allá de las letras, y que nos compartió la crónica de su vida en cada álbum y libro que publicó, como una sabia manera de enseñarnos a vivir y morir, porque no se nace poeta, el poeta nace al vivir.

ARDE EL IMPERIO


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Los correos electrónicos entre John Podesta y Hillary Clinton publicados por Wikileaks el día de ayer, exhiben una verdad más allá de la ‘verdad oficial’, una verdad que no se está trasmitiendo por los medios de comunicación comerciales, porque implicaría un cisma en la psique colectiva del pueblo norteamericano, sería el equivalente a los ataques de las Torres Gemeles, el 9-11, porque demuestra la corrupción, el engaño, y la traición de quien aspira a la presidencia de EEUU. En el correo ‘más importante’ (2014) según Julian Assange, fundador de Wikileaks y prisionero político de occidente, —John Podesta y Hillary Clinton aceptan implícitamente en su dialogo que el estado de Catar y Arabia Saudita patrocinan clandestinamente a ISIS (estado islámico), y simultáneamente la Fundación Clinton recibe un millón de dólares en forma de ‘donación’ y el departamento de estado norteamericano aprueba la venta de armas a Arabia Saudita—. Con esta evidencia (metadata incluida) se demuestra la realidad del poder que representa Hillary Clinton: Wall Street, el complejo industrial militar norteamericano y Arabia Saudita, además de ser la co autora de las reformas de EPN, y la promotora del bombardeo de siete países sin tener una solo guerra declarada.

DYLAN LO QUE DYLAN, polemica y futuro de las letras


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El perdedor de ahora será el ganador más tarde, porque los tiempos están cambiando”, —Bob Dylan

He leído distintos argumentos publicados en contra de que se le haya otorgado el Nobel de literatura a Bob Dylan, pero ninguno convence y pierden de vista la totalidad del acontecimiento, —y la extensión significativa del por qué se le dio el premio—.

Para entrar en polémica es necesario saber que Alfred Nobel escribió en su testamento que el premio debería ser para “la persona que ha producido en el campo de la literatura la obra más destacada en una dirección ideal”. ¿Qué significa “la obra más destacada en una dirección ideal”? Como decía Jorge Luis Borges, “el Premio Nobel de Literatura es una decisión de suecos.”

No obstante, Gordon Ball, un profesor de letras inglesas que nominó infructuosamente a Bod Dylan al Premio Nobel en más de 10 ocasiones, aunque no este año, dijo que se sintió reivindicado con el reconocimiento. Y subrayó el impacto que tuvieron canciones de Dylan como “Blowin’ in the Wind” en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos durante la década de 1960.

Indiscutiblemente, el Nobel es un premio políticamente cargado y absurdo, ya que hay ‘demasiado talento, diversidad y merito’ para un solo premio sin subcategorías. Esto genera división y competencia mundial, la sombra polémica que ha acompañado al premio desde su nacimiento.

Narradores desatan ‘guerra’ contra el trovador Beat.

Por un lado, los puristas de la literatura creen que es un retroceso a los orígenes, —cuando la literatura era oral—, entre ellos el escritor y periodista, Rafael Pérez Gay, quien declara, “Bob Dylan es un extraordinario representante de la cultura popular de resistencia, pero no creo que el conjunto de sus letras puedan dar al final con un Premio Nobel de Literatura.”

Se le suma la escritora Jodi Picoult, autora del Best-Seller Small Great Things, apeló a la ironía y escribió: “Vamos a empezar la campaña: #SmallGreatThings audiolibro y su brillante narrador para un Grammy”.

Santiago Roncagliolo, peruano ganador del Premio Alfaguara, publicó en Twitter: “Una periodista un año, un cantante el otro. No sé si la novela ha muerto, pero ha dejado de ganar premios Nobel.”

Ana North de The New York Times, escribió, “A medida que los niveles de lectura descienden a nivel mundial, los premios literarios son más importantes que nunca.”

El novelista de origen ruso Gary Shteyngart decía, con mucha ironía: “Entiendo perfectamente al comité del Nobel. Leer libros es duro.”

En oposición Carlos Mayoral afirma, “La poesía es algo demasiado serio como para dejarla en manos de los cantautores. Cómo se atreve Dylan, un tipo además que se apropió alevosamente del nombre de Dylan Thomas, a añadir acordes de guitarra a sus versos.”

Y en tono elitista-monástico, el poeta y ensayista, Armando González Torres publicó en el suplemento cultura Milenio, “…a diferencia de la música de rock que convoca a la comunión gregaria, la escritura literaria convoca al silencio, a la soledad y la empatía crítica del lector”.

Se está apostando por la diversidad literaria ante la ‘tiranía de un soporte’.

El objetivo del premio Nobel no es reconocer la ‘cantidad’ de libros escritos o promocionar la lectura, sino ‘celebrar la literatura’, y esta viene en formatos distintos. Es afirmar que no solo tiene valor literario lo que aparezca en un libro, —sino que en otros contextos se puede hacer literatura—. Y esta ‘revolución’ sucede a costa de los privilegios de los novelistas. Es“…una apertura de la academia y no sería raro que en 20 años más ganara el Nobel a la Literatura un autor de novelas gráficas por ejemplo, o un guionista de cine y TV. No me extrañaría que Alan Moore sea candidateado en próximos años.” —declara el escritor Francisco Ortega.

Conforme avance la tecnología audiovisual, el texto muda y muta a otras plataformas, tal como sucedió con el paso de la oralidad al lenguaje escrito. Y así como la imprenta liberó al libro de los monasterios y bibliotecas privadas, paradójicamente ,“…cuando Gutenberg inventó la imprenta, el aeda enmudeció. La poesía dejó de ser cantada. Y el mundo separó a las hermanas gemelas: música y poesía”, nos dice la redacción de La Jornada.

Por ello, la literatura al dejar la ‘tiranía de un soporte’, dejará de ser patrimonio exclusivo de los escritores. La ‘autoridad’ del autor está cuestionada desde que el propio escritor ‘mató a su avatar’. ‘La muerte del autor’ es un debate exquisitamente académico, por ello, el incluir ‘poetas cantantes’ en el Nobel de literatura no implica acabar con el ‘canon’ o con el ‘autor’, al contrario, significa expandir y diversificar la escritura y las formas de ser autor.

El Nobel nunca ha sido excento de polémica. Es una institución extremadamente conservadora por ello otros aplauden el gesto de este año, mientras que en la oposición le llaman ‘nostalgia generacional’, según expresó el escritor Irvine Welsh, autor de Trainspoting y Filth: “…es un premio de nostalgia mal concebido, arrancado de las próstatas rancias de hippies seniles y balbuceantes.” —¿Será?

Dar el Nobel al poeta norteamericano que abanderó la lucha por los derechos civiles a unas semanas de las elecciones de Estados Unidos, es un signo claro. Andrés Morales, académico de la Universidad de Chile, declara: “No nos hagamos los tontos, porque esto también tiene un sentido político: evidentemente esto representa los EE.UU. absolutamente contrarios a la política de Trump, al conservadurismo.”

Pero seamos claros y regresemos al testamento de Alfred Nobel para analizar el impacto de la obra de Dylan —en una ‘dirección ideal’ de la historia—, ¿acaso no está por encima de cualquiera de los candidatos de este año? Adonis, Murakami, Carol Oates, Phillip Roth, Delillo, McCarthy o Kundera, a pesar de su genialidad y la extensión de sus palabras, no tienen el impacto histórico y cultural de Dylan, ¿por qué? —A continuación, una colección de citas que demuestran el argumento.

La escritora catalana, Bel Olid escribió, “…este año han puesto sobre la mesa un debate apasionante: ¿qué es literatura? Así que gracia a Dylan por las canciones y a la Academia Sueca por hacernos reflexionar sobre temas profundos en esta época de banalidad.”

Jaume Subirana, escrito, declaró, “A veces está bien aceptar que la literatura puede ser (y quiere ser) más cosas que lo que nosotros creemos o de lo que nos gusta”.

Francisco Ortega, escritor, publicó, “El premio de Dylan es importante porque es la valorización concreta de la canción pop y del rock’n roll como una nueva forma poética. O mejor dicho, la forma poética más importante de los últimos 50 años. La canción como lírica.”

Carlos Zañon, escritor, declaró: “Dylan devolvió, sin quitarle valor artístico, la poesía a lo mayoritario y popular. Actualizó y electrificó al juglar. Dotó al rock’n’roll de valor literario, un lenguaje potente, flexible e influyente. Hizo que todo el mundo escribiera distinto canciones, poemas y narrativa”.

El cantautor Tom Waits en las redes sociales, felicitó al premiado: “Es un gran día para la literatura y para Bob. Antes de que los cuentos épicos y los poemas fueran escritos, viajaban en el viento de la voz humana y no hay voz más grande que la de Dylan”.

La periodista e historiadora chilena, Sara Bertrand, declaró, “Se lo merece. Hay muchos cantautores que son grandes inspiradores, grandes hombres de letras aunque se expresen de forma musical.” Mientras la cuentista estadunidense Joyce Carol Oates publica que la música y las letras de Dylan son difíciles de olvidar y que en el sentido más profundo son “literarias”.

El escritor británico-paquistaní Salman Rushdie también aplaudió la decisión, y argumentó que desde tiempos inmemoriales la canción y la poesía han estado unidas. “De Orfeo a Faiz, el canto y la poesía han estado cercanamente viculadas. Dylan, en ese sentido, es un heredero brillante de esa tradición”,“Dylan encarna la condición del aeda, esa figura fundamental de la cultura antigua griega que fundía en su persona poesía, música, baile, canto, teatro, artes plásticas”.

Dylan es el primero desde que se comenzaron a entregar estos premios en 1901, que ha sido condecorado específicamente por las letras de sus canciones. La novelista Philippe Margotin, declaró, “Entre las 500 canciones que componen su obra, algunas pueden ser consideradas como menos importantes musicalmente, pero en todas hay un texto absolutamente sublime.” Sus “letras sabias y poderosas han tocado mentes y corazones”, declaró el ex presidente norteamericano, Bill Clinton.

Jon Pareles, crítico del The New York Times, escribió, “Tanto como cualquier figura literaria surgida en el siglo XX, él (Dylan) ha escrito palabras que resuenan en todos lados: citadas por revolucionarios y presidentes, lanzadas por manifestantes, estudiadas por académicos y tomadas con el corazón en incontables momentos privados.”

El escritor Alain Mabanckou, publicó: “…me alegro de que se reconozca también a la literatura en la Palabraen el sentido poético del términoen tiempos en que muchos artistas piensan ser dispensados de la exigencia de fondo y forma en su creación.”

Leonard Cohen, durante la presentación de su nuevo disco, dijo que darle el Nobel de Literatura a Dylan era como darle una medalla al Everest. Así de obvio, de inapelable, “Dylan es lo que siempre he querido decir que es un poeta.”

El poeta y cantante Joaquín Sabina escribió: “El premio Nobel a Bob Dylan es una noticia feliz. Primero, porque le da a uno la razón: llevo diciendo por lo menos 20 años que Dylan es el mejor poeta de América y de la lengua inglesa actual y también el que más ha influido en varias generaciones”.

Cortazar escribió en ‘Papeles inesperados’, circa 1955, “Habrá una revolución en Estados Unidos cuando suene la hora del hombre y acabe la del robot de carne y hueso, cuando la voz de ese país sea la de Bob Dylan y no la de Robert MacNamara”.

Bob Dylan es un gran poeta, tan sencillo como eso”, dijo la secretaria permanente de la academia, Sara Danius, a The Associated Press. “Es un gran poeta de la gran tradición de la lengua inglesa”. Haciendo eco a estas palabras, Salman Rushdie agregó, “Bob Dylan reúne a la música y a la poesía, como un aeda contemporáneo. Y eso es lo que premia ahora la Academia Sueca”.

La canción es un género literario completo y Dylan es la extensión de la poética Beat a la canción popular occidental. Los escritores escuchamos sus canciones, no exactamente por su música y su voz, sino por las letras llenas de imágenes e historias, acomodadas al ritmo y los acordes, por su observación de la vida diaria y el ‘alma humana’, por el detalle poético y fonético, por el recurso de los versos libres, las rimas asonantes, por sus largas frases como ‘torzales’, porque llevó las ‘raíces a la electricidad’ y se reinventó a cada paso, porque exploró el American Dream con un compromiso humano, y nos trajo sus voces y caras en una lírica folk con guitarra eléctrica. Y nació el Rock.

¿Alguien se hubiera quejado si se le hubieran otorgado el Nobel a Dylan en 1966 o 1976?

EL PORNO HORROR


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Buscamos el video más exacto, el que nos muestra en slow mo el preciso momento, deteniendo en el tiempo a cada cuadro un instante que muchas veces si no fuera por las palabras del presentador, —sería casi imposible ver lo que dice que es—, el detalle en el cuadro se confunde con un borrón de píxeles, con el grano de haber pasado de varios niveles de copias a medios y redes sociales. Buscamos más, deseamos más, queremos el video que exhibe pornográficamente cuando el terrorista se voló en la sala del aeropuerto, ver los cuerpos, ver cuadro a cuadro qué pasa con un extraño goce vicario, el goce del gif animado, la repetición infinita del instante; con un loop de dos segundos fundirse en la mente cómo desaparece una mujer frente a la cámara, solo vemos un resplandor y cuerpos caer, nos decepcionamos, ‘¿eso es todo?’. Buceamos más profundo hasta llegar a las zonas abismales de la red, y encontramos los diarios de pedófilos y asesinos, el video personalizado de cómo se destaza a un ser vivo en la privacidad del hogar; las fotos de enfermedades extrañas que producen deformaciones anatómicas y mentales; las salas forenses y fosas clandestinas. Este es el ‘museo’ de las enfermedades y los horrores; el terror de las llagas hípereales, las larvas que nacen en la piel de un turista que regresó de un ‘paraíso tropical’; las heridas infectadas y pululentas, la pus y la sangre coagulada en la escena del crimen; la toma de los policías que a plena vista agregan dos pistolas a su víctima, todo esto y más, hace que la mente modifique su forma de percibir el mundo, de creer y no creer, de vivir la agonía de los sentimientos en carne propia, mientras el mundo de la tecnología avanza al interior de la consciencia, ¿en qué nos hemos convertido? —En transhumanos—.

 

TRUMP: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

POR QUÉ ME HICE CIBERPUNK


Gerardo Navarro Nemónico - copia

En los 60s en Tijuana, me tocó vivir mi infancia viendo la contracultura hippie por las calles cuando mi padre me llevaba a trabajar a sus librerías. En los 70s algo cambió y comenzaron a aparecer otro tipo de personajes relacionados a las computadoras y las maquinitas de videojuegos, pero no eran muy atractivos después de jugar Space Invaders y War Zone, prefería el Air Hockey o las jaulas de bateo de beisball, no solo porque las máquinas eran rudimentarias, sino porque los ‘nerds’ comparados con los hippies parecían muy aburridos. A finales de esa década, apareció el Disco y me dejé llevar por el baile y la seducción de la vida nocturna, tenía 13-14 años, estaba descubriendo el mundo y las relaciones humanas… El Punk realmente no me llamó la atención, lo encontraba muy sectario e irracional, su idea de “hazlo tú mismo” para mi no era nada nuevo, en aquella época en Tijuana así hacíamos las cosas, las inventábamos desde el caos de los yonkes y las tiendas de segunda mano, además, mi imaginación infantil había sido estimulada por los viajes a la Luna, soñaba con viajes espaciales y nuevos mundos. No fue hasta los 80s que la cibercultura comenzó a tomar forma y surgió otra modalidad, el Ciberpunk. Para mi esto marcó un cambio, ya no era una manifestación cultural basada en la irracionalidad, sino en la inteligencia aplicada para hackear la sociedad emergente que extendía sus tentáculos tecnológicos. Recuerdo que en la secundaria (1976/77) se compartían los números telefónicos para hacer llamadas de larga distancia ‘gratis’, además de la existencia de las ‘party lines’, números telefónicos en los que se podía entablar conversaciones con múltiples personas simultáneamente, una especie de chat room primitivo, “voy a llamar, a ver quién está…”, hacías contacto con alguien que te llamaba la atención por su voz o lo que hablaba, y luego intercambiabas teléfonos, colgabas y marcabas el número para continuar la conversación en privado. Para mi esto marcó la diferencia con el resto de las corrientes contraculturales, ya que el Ciberpunk con su ethos hacker incide en el mundo real y le da al individuo mediante el conocimiento y la tecnología, poder real. ¿Por qué me identifiqué tan fácilmente? Ahora lo comprendo mejor, el haber crecido prácticamente dentro de tres librerías que tenía mi padre, me condicionó a lo que Baudrillard llamó ‘el éxtasis de la información’. Los negocios de mi padre tenían para mi una ventaja, no solo había libros clásicos y best sellers, sino periódicos y revistas locales, nacionales, e internacionales y de todo tipo de temas, es decir, era un ‘smörgåsbord’ de información, —nunca me limité a la literatura—, era lo más parecido al Internet. Como adolescente en los años 70s-80s, me era más fascinante la emergencia de la ‘aldea global’ de Marshall McLuhan, lo que hoy conocemos como ‘globalización’, que el pasado y la seriedad del inner santum literario mexicano, me tomó algunos años para comenzar a interesarme por la historia nacional y de latinoamerica, esto sucedió cuando estudiaba y vivía fuera de México, fue parte de mi politización haciendo mi servicio social en Nicaragua en 1989. Recuerdo de los 70s, cuando la revista Mecánica Popular publicó los primeros artículos sobre las plataformas computacionales cuyas partes se podían comprar en lugares como Radio Shack en San Diego; las diversas publicaciones y colecciones de las enciclopedias Salvat; las ediciones de los estudios sobre sexualidad de Master & Johnson; la pornografía sueca que en aquellos años había ganado premios internacionales, las revistas de rock nacional como Conecte y Jeans, y las norteamericanas como Mad y Heavy Metal. Esta sobredosis de información con la que me formé, es lo que transformó mis redes neuronales a pesar de que no había WWW, porque crecer en las librerías de mi padre fue la experiencia más parecida a lo que hoy vivimos diariamente en Internet. La gran ventaja para mi fue que toda esta información la asimilé ‘leyendo’ a una edad de formación, y no de forma audio visual llena de distracciones como sucede hoy (una gran desventaja para el desarrollo del pensamiento crítico y el conocimiento profundo). Tuve lo mejor de dos mundos, información actualizada y lecturas diversas todos los días. Y conforme me hago más viejo y consciente de mi vida, estoy más agradecido de haber nacido en una familia que no sabía que era judía (la gente del libro), con librerías, y en uno de los tiempos más interesantes que la humanidad ha vivido.