MARIHUANA, LA CIENCIA LA DEFIENDE


SATIVA LIGHT

 

“¿Para que beber y conducir, si puedes fumar y volar?”

-Anónimo popular

¿Cómo llegó la marihuana a formar parte de la misma categoría del opio, la heroína, el tabaco y el alcohol? -En la mayoría de los países del mundo, se fiscaliza la marihuana como si fuera igual que el opio, la heroína o la cocaína. Y esto sucede porque Estados Unidos logró prohibir la fibra más importante del planeta desde los 60s, haciendo que el resto del mundo marchase con esta política prohibitiva, sin cuestionarla.

La categoría de “droga” es muy amplia e implica el principio que activa un medicamento y pueden propiciar alguna forma de adicción biológica. Medicinalmente, la marihuana está categorizada dentro de las “drogas suaves”, con riesgos limitados para la salud, categoría que incluye: el té, el café, la yerba mate, el cacao, las hojas de coca sin procesar.

Para que el lector se de una idea de la campaña desinformativa y del estigma social de la marihuana en México, es necesario conocer la versión oficial. En abril pasado Notimex informó que, “el titular del Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic) de la SSA, Carlos Rodríguez Ajenjo, añadió que legalizar el uso de ese estupefaciente aumentaría su consumo, provocaría un problema de salud pública y generaría violencia social”; ahora veamos la más antigua evidencia científica.

En 1939, Fiorello LaGuardia, mayor de Nueva York, fue el primero que retó la propaganda del departamento del tesoro y el buró de narcóticos, sobre la marihuana como “causante de crímenes, asesinatos, violaciones y la destrucción de los valores morales y de la juventud”. LaGuardia fundó una comisión de 31 científicos que realizó un estudio de 6 años y demostró que: “Fumar marihuana no lleva a comportamientos violentos y antisociales… no causa deseos sexuales incontrolados… ni altera la estructura básica de la personalidad”.

La investigación fue realizada por la Academia de Medicina de Nueva York entre 1939 y 1945. Hace más de medio siglo que se sabe científicamente que: “La práctica de fumar marihuana no lleva a la adición en el sentido médico. El uso de la marihuana no lleva a la adicción de la morfina o heroína o cocaína. La publicidad concerniente a los catastróficos efectos de fumar marihuana no tiene fundamentos.” -La Comisión LaGuardia.

Contrariamente a las investigaciones de la La Comisión LaGuardia, “Rodríguez Ajenjo insistió en que se carece de evidencia científica y clínica para determinar con precisión dosis y los efectos positivos de la marihuana en la salud.”, pero, de acuerdo a los principios del estado de California, los usos médicos propuestos para la legalización de la marihuana que cuentan con -pruebas bien documentadas- sobre los efectos médicos, se relacionan al control de la náusea causada por los fármacos para el cáncer, el sida, y en el aumento del apetito y de peso en los pacientes con sida. Las pruebas de los beneficios “no tan contundentes” se relacionan a la mejora del glaucoma, el alivio del dolor de la artritis, de la esclerosis múltiple; de los espasmos musculares y el malestar de los enfermos terminales. Los beneficios atribuidos y con pruebas “no concluyentes”, incluye el aliviar la fatiga crónica, provocar la alteración del estado de ánimo, y la modificación de la depresión, el estrés y la ansiedad.

Jeanette Becerra Acosta nos informa que, “Un documento científicamente avalado en EU y Europa, se resalta los últimos descubrimientos entre 2000 y 2008, y se enumeran más de una docena de indicaciones clínicas para enfermedades en las que el uso de cannabis es definitivamente una opción: entre ellas esclerosis lateral amiotrófica, dolores crónicos, diabetes, distonía, fibrosis, desórdenes gastrointestinales, glicomas, hepatitis C, sida, hipertensión, incontinencia, resistencia a la metacinilina, esclerosis múltiple, osteoporosis, artritis reumatoide e insomnio”.

Canadá es el primer país del mundo en tener un sistema legal para regular el uso médico de la marihuana. Las personas que declaradas enfermas por médicos y reciban un permiso del gobierno, usan marihuana de manera legal. Sin embargo, la producción comercial y la venta de la planta para uso no médico seguirá siendo un crimen por presión de Estados Unidos. Y a pesar de que en México se ha “legalizado” el uso personal de las drogas, ¿quién se atrevería para aliviarse el estrés, fumar marihuana públicamente?

Según casos registrados a lo largo de la historia y en documentos recientes, la cannabis es un buen remedio para combatir el síndrome de abstinencia causado por la dependencia a benzodiacepinas, opiáceos y alcohol. Por esta razón, algunos han hecho referencia a ella como “la puerta de salida de las drogas”, pero sin ofrecer ninguna prueba científica, Rodríguez Ajenjo insiste en hacernos creer que se ha “demostrado” que la marihuana trae efectos negativos para la salud mental, según él, al fumar marihuana: “no se complementa el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central, se altera la destreza de conducir y se provocan graves accidentes automovilísticos”.

Los principales causantes de muerte en el mundo, son drogas legales como el tabaco y el alcohol. Y la gran mayoría de delitos y accidentes en México, se producen bajo estados de ebriedad, después del consumo de enervantes lícitos. En México, no hay campaña que nos diga: “El alcohol es la puerta a las drogas” o que la multa que paga a México, la tabacalera norteamericana Phillip Morris, para “el tratamiento de las enfermedades pulmonares”, es deducible de impuestos.

Michael Lynskey, profesor de psiquiatría, Universidad de Washington opina que, “a menudo se supone, de manera implícita, que el vínculo entre la cannabis y otras drogas es, de cierta manera, farmacológico y que el uso de marihuana altera el cerebro o provoca deseos de consumir otras drogas. Pero existen otros posibles mecanismos, incluido el acceso a las drogas, el deseo de violar la ley, y la probabilidad de practicar conductas de riesgo”.

Pedro C. Baca informa que, “una investigación efectuada el año pasado por el científico británico Alan Thompson y su equipo del Instituto de Neurología de Queens Square, de Londres, estableció que los compuestos de la marihuana podrían tener una función protectora para el cerebro y retrasar los efectos degenerativos asociados a la edad.”

Los consumidores no se acabarán. Lo sabemos, la alteración de la conciencia es qua si non del humano, particularmente en tiempos de gran insatisfacción y crisis. Culpar a las adicciones y los usos contraculturales por el narcotráfico, no tiene sentido. Es evidente que la marihuana no produce criminales ni su consumo facilita el crimen. El periodista más destacado de Tijuana, Jesús Blancornelas en su último libro “El Cártel”, nos aclara el misterio: “La corrupción es la madre del narcotráfico”.

Gerardo Navarro
gerardonemonico@ymail.com

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

 

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