ESCRITORA (Regina Swain) AMENAZA A NEMÓNICO con peyorativos, falacias y vendettas.


Nemónico Regina Swain

La gente de prejuicios sólo ve aquello que coincide con sus prejucios.

Los prejuicios son una manera casi segura de alejarnos de la verdad.”

Anónimo

Es común entre los escritores pensar que tratar ciertos temas es “bajar de nivel” o que hacer críticas automáticamente llevan la intención de “desprestigiar”. Mi objetivo es demostrar lo que hay detrás de la imagen social; el verdadero nivel intelectual, la falta de información y formación, además sentar un precedente de los prejuicios y la visceralidad dominante en una comunidad artística desacostumbrada a la crítica y al debate.

Hace más de una semana revisaba el feed de mi cuenta de Facebook y me topé con una línea que me provocó contestarla. Pasaron las horas y recibí notificación de que alguien había contestado mi comentario. Para mi sorpresa era la escritora Regina Swain, irónicamente desfigurando mi personalidad profesional con peyorativos: <<¿quién invitó al Fraudónico a esta conversación? Fraudónico: esto es para las mujeres apuntadas a las derecha, haz un truco de magia y desaparécete. Regina dixit.>>

Me llamó la atención la condescendencia del comentario, particularmente viniendo de esta reconocida escritora ensenadense. Volví a contestar aclarando la presencia de mi comentario, agregando que no comprendía los motivos de Regina Swain, ya que no tengo amistad real con ella ni la he visto desde hace más de una década.

Cuatro horas después recibí otra notificación de respuesta a mi posting; era de nuevo Regina, esta vez con un tono iracundo, asegurándo que yo si estaba enterado de sus motivos: <<Los conoces perfectamente bien. Te escribí un correo detallándotelo. Por Barbero. Por decir que el movimiento de Heriberto Yépez para evitar que Virgilio Muñoz se quedara al frente del Cecut tenía “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, siendo que yo me encargué de reunir muchas de esas firmas, entre las que estaban la de Rosina Conde y la mía.>>. Sinceramente, nunca recibí su correo, si es que lo escribió y lo envió.

Expresamente le pedí, que si encontraba entre mis escritos publicados las citas textuales que me acredita, que me las enviara y públicamente le daría la razón, ipso facto. Un largo silencio… la escritora no presentó las pruebas de sus acusaciones. Pasaron horas y en otro muro de la red de Facebook, encontré nueva oportunidad de confrontar a Swain y esta vez me contestó: <<Te recuerdo que el que llamó a todos los que firmamos la carta de Heriberto Yépez “artistillas sin importancia” fuiste tú. Eso lo considero un insulto, no porque me considere importante, sino porque lo hiciste por barbero y para restarle mérito a la causa de Yépez. Yo no soy víctima, pero puedo hacerte víctima de mi pluma si sigues el pleito.>> Volví a retar a Swain a que ubicara en mis textos publicados en este mismo suplemento cultural, las citas que me acredita. Y al ver que su avatar y sus postings desaparecían de mi muro en Facebook, asumí que se retractaba de haberme levantado falsos, pero en realidad me había “negado su amistad”.

Decidí dirigirme a su correo personal con estas palabras: <<Lo único que tenemos los escritores es la palabra. Espero que no vuelvas a intentar chantajearme con falcedades y falacias ad hominem. He descubierto qué tipo de escritora eres: mucha forma, poca integridad>> Y con tono de prepotente alcurnia, me respondió: <<¿Amenazas? ¿De qué tontito? ¿Cuáles chantajes? […] Sigue así y entonces sí me voy a quejar, y me voy a asegurar de que varias personas a quienes tienes bastante molestas se quejen conmigo en el ICBC, el CECUT y todas las instituciones que me encuentre. Y yo no me escondo detrás de iniciales, firmo con mi nombre completo.>> Quedó obvio que la diferencia es política, no personal y el tono de su diatriba deja al descubierto el hecho fundamental por el que he criticado a ciertos miembros del TSUMP: la intolerancia a la oposición critica y la evasión al debate serio.

Regina Swain es una escritora incapaz de articular ideas respetables y demuestra con sus prejuicios una falta de formación y seriedad política; siendo típico de quien no tiene el nivel para debatir con ideas, el abuso de falacias ad hominen: <<todo mal argumento que, en lugar de refutar las afirmaciones de un adversario, intenta descalificarlo personalmente.>>. La escritora basa su postura en cotilleo y en el argumentum ex populo, <<defender un argumento alegando que todo el mundo está de acuerdo con él>>, cuando me encara: <<…te fuiste de Tijuana porque tenías broncas con todos, ¿por cierto, no viviste con la Carmen? Luego llegas re-inventado en Nemónico, el Fraude que todos conocemos, pero tu personalidad conflictiva sigue dando problemas. Ya trataste todo, pintor, escritor, performancero, y ahora con ustedes…. FRAUDÓNIMO.>>


Swain, pretende desprestigiarme en base a supuesto “conocimiento” de mi vida personal y psicológico, producto de su mitomanía. Y me acusa de fraude, cuando es obvio que el tema central de cualquier show de magia, ilusionismo o mentalismo es el “engaño”, y no el auto-engaño en que ella vive: ¿Dónde quedó la brillant carrera de la escritora? ¿Truncada por el matrimonio y la vida doméstica? Swain proyecta su neurosis que ensucia su fuerza creativa; no obstante a mi no me toca juzgar a la escritora de “Los ensayos de juguete”, pero creo que tendría que verse en su propio espejo.

Como dice Marguerite Duras, <<La literatura es como la vida pasa>>, y si vida es literatura y la literatura es como sucede nuestra vida, ¿Qué tipo de vida lleva Regina Swain? Se vale rehusar a la complicada e incierta trayectoria del escritor a cambio de seguridad, alcurnia y prosapia, auto-marginalizándose en suburbia norteamericana, y lanzar electrónicamente vísceras gramaticales proyectando la incoherencia entre la vida, la creatividad y la gran frustración de sentirse sobrepasado por la propia generación.

En Wikipedia, la auto-biografía de Swain dice que es parte de la tradición de “Ruptura” y que <<en su escritura introduce la sensibilidad de la pos-modernidad: la desarticulación de los grandes discursos…>>,¿Entonces no tiene razonamiento extenso, coherente ni crítico? ¿O su impronta política en el TSUMP, es una labor que enviste a una amenazante y paranoica personalidad de las letras?: <<Al próximo correo no te voy a contestar yo, sino mi marido, y probablemente con un virus o algo así, ya ves que se dedica a la Ciencia Computacional, es CTO de su empresa y sabe mucho, mucho de cómo fastidiarte la vida por esa conección que tienes conmigo al escribirme.>> <<Y ¿a poco crees que va a ser tan fácil identificar de dónde vino el gusanito que te borró el discu duro?>>

Y todavía amenazándome en principio con “la fuerza hace el derecho”, el argumentum ad baculum, <<sostener la validez de un argumento en la amenaza del uso de la fuerza>>, Swain termina con petulante vendetta de evidente dolo: <<Ya cuando vayamos a Tijuana, entonces tanto tú como el idiota del charco se verán con mi marido, que tiene muy buenos puños además de muy buen cerebro, y bastantes amigos en el sistema de cómputo de la PGR.>>. Descanso mi argumento.

P. D.: Cuatro días después, Swain me envió la siguiente cita extraida de uno de mis textos: “escritores emergentes”. Evidentemente es muy diferente a lo que me ascribe: “tan sólo unas cuantas firmas de “wannabes” y artistas sin importancia”, “artistillas sin importancia”.

Gerardo Navarro

gerardonemonico@ymail.com

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

 

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