JAMES RANDI, EL MAGO QUE ENGAÑÓ A LA CIENCIA


 

En 1979, el mago profesional James Randi, se ofreció a participar como consejero en diversas investigaciones y experimentos que pretendían estudiar y comprobar la existencia de lo paranormal, lo oculto, la parapsicología y poderes extraordinarios de la mente.

Randi, según cuenta, fue rechazado bajo explicaciones de que la ciencia es lo suficiente lúcida, sistemática y certera como para requerir de magos e ilusionistas prejuiciados en contra de los psíquicos y videntes, los sujetos de la investigación, además de enfatizar que la “objetividad científica” es a prueba de engaños.

Concretamente, James Randi había intentado participar en el Proyecto Alfa, patrocinado por la Universidad de Washington, subsidiado con 500,000 dólares por la corporación McDonnell Douglas, contratista de defensa norteamericana, que dio su apoyo al físico Peter Phillips para determinar la existencia de poderes como la telequinesia y la telepatía.

Randi había sugerido por escrito a los científicos, que la presencia de un mago profesional garantizaba que los sujetos estudiados: psíquicos, telépatas, curanderos, etc., no serían capaz de engañar a los científicos con sus trucos.

Al denegársele admisión al Proyecto Alfa, y ver que era prácticamente imposible persuadir al físico Peter Phillip, Randi decidió cruzar la frontera y tenderle una prueba, y para ello reclutó a dos jóvenes magos que se harían pasar como voluntarios con “poderes psíquicos”. Lo absurdo, es que Randi simultáneamente envió información a Phillip, sobre la falsedad de los magos, pero el físico ni siquiera revisó los antecedentes de los candidatos.

Randi, con anterioridad había entrenado a los dos jóvenes magos en la ejecución de diversos trucos de telequinesia, particularmente el doblado de metales al estilo Uri Geller, y les indicó que en caso de que los científicos les preguntaran si estos estaban utilizando trucos o que si eran falsos psíquicos, los magos deberían confesar toda la trama.

Lo increíble de esta aventura es que se prolongó por 21 meses, hasta 1981; al finalizar la investigación científica con una gran ceremonia pública, los magos confesaron frente a los medios todo el fraude. La revista Discover publicó el artículo escrito por Randi. De esta manera, Randi y sus colaboradores, demostraron la fragilidad del método científico y lo fácil de engañar a las mentes entrenadas en lógica, física y matemáticas con la simple manipulación psicológica y perceptiva de los trucos de magia.

Los científicos quedaron evidenciados en su arrogancia cognitiva y la charlatanería se confirmó como una peligroso técnica para engañar hasta la inteligencia más sofisticada y académica. A partir de este engaño/desengaño, la parapsicología quedó completamente desacreditada y muchas carreras arruinadas.

 

 

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

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