PARADIGMA DE CRISIS


La intoxicación informática por el exceso de información, propicia que el inconsciente colectivo, requiera de una “purga” o de un “colónico”, ¿pero cómo se logra esto? ¿y de qué sirve la cura, sin modificar el contexto y las condiciones del problema?

El psiquiatra escosés Ronald David Laing, comprobó en los 60s, aplicando la Teoría de juegos al análisis del tráfico de pacientes en pabellones psiquiátricos; que las enfermedades mentales son alimentadas y en gran medida provocadas por circunstancias familiares y sociales.

Si no cambia el contexto, la enfermedad persiste.

¿Imposible cambiar contexto? ¿qué hacer?

El ser humano tiene la capacidad de generar disciplinas que aceleran su evolución, tal como la habilidad mental de viajar por el tiempo, que nos dio el control de la cadena alimenticia. Esto fue un avance psicológico, que implicó la anticipación del futuro y el moldearlo favorablemente a nuestro favor.

¿Cómo se hace esto?

Siendo un producto de nuestras decisiones, el futuro nace a consecuencia del pasado. Si no aceptamos las consecuencias y los hechos, caemos en la evasión y el posponer, la causa principal de toda crisis.

La responsabilidad de nuestros actos es innegable. Hacerlo, significa perder la posibilidad de cambiar de vida y de mundo.

El futuro, un proceso que inspira a realizarlo.

Ha cambiado el ambiente social y no debería extrañarnos que los valores cambien. Lo absurdo, es que ante una nueva situación, se obstine por rescatar los viejos valores, y se confunda la añoranza con el pensamiento positivo. En épocas de crisis, se estigma socialmente, a quien no comulgue con esta creencia de avanzar de espaldas hacia el futuro, para afianzar y justificar fundamentalismos, a base del ostracismo del pensamiento libre.

El cubo de Necker

Al fenómeno social en el que se pierde el sentido de la realidad colectiva, se le entiende como un cambio de paradigma, cuyo significado es: mostrar lado a lado o conjugar algo en todas sus inflexiones posibles, para lograr -un nuevo patrón emergente- de forma definida.

El cubo de Necker (1832), la ilusión optica que se voltea de adentro hacia afuera y viceversa, intercambiándose entre dos interpretaciones válidas de “percepción multiestable”; es un fenómeno visual, que ilustra el cambio de paradigma.

La pregunta es, ¿que patrón está emergiendo de la sociedad? ¿En qué nos estamos configurando colectivamente? ¿La entropía restaurará el equilibrio y alcanzaremos el orden del caos, como sugiere el movimiento pro-colapso?

La sobrevivencia es elección.

Según, Coordinadora del Centro de Atención Psicológica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, Lucia Molina Fallas, “El panorama propuesto por Freud no es para nada halagador. Este organismo humano tenderá hacia la muerte, tenderá hacia el aislamiento. No hay algo en la ´naturaleza humana´ que dirija a ese organismo hacia la vida, o que lo dirija hacia otros seres vivos”.

En contraste, Heidegger y Deleuze han propuesto que, “Nietzsche veía la ´voluntad de vivir´ como secundaría de una primaria ´voluntad de poder´ y mejoramiento o afirmación de la vida. De este modo, se oponía al darwinismo social en la medida en que criticó la validez del concepto de adaptación, que consideraba una ´voluntad de vivir´ estrecha y débil”.

Percepción multiestable, ¿Freud o Nietzche?

Este es el tiempo en que estamos más conectados al mundo y desconectados de nosotros mismos. Y la cultura tecnocrática nos sugiere, la fusión con la inteligencia artificial como alternativa al desorden y la crisis, ¿dónde queda la voluntad de poder?

Ante la erosión de lo real, pregunto, ¿en un mundo mediatizado y enredado, qué es lo que somos? ¿Qué es lo que perdemos como humanidad cuando abandonamos lo real por lo simulado, lo orgánico por lo artificial, lo vital por lo virtual? ¿será sólo la salud? ¿sobrevivirá el libre el albedrío en una realidad artificial? ¿será de esta condición y de sus consecuencias de lo que los mayas nos previenen con su colapso?

Psicomundo-red

Según los tecnócratas, en el 2013, los ordenadores tendrán la capacidad computacional de un cerebro humano.

En el año 2040, un ordenador tendrá la capacidad de toda la especie humana y el Internet, estará integrado a todo nuestro hábitat. Cada cosa será una ventana a esta tecnología que tendrá aparentemente consciencia.

Y me pregunto, ¿nos ayudará esta tecnología a hacer mejores decisiones o nos complicará la vida y facilitará el control y la explotación de la sociedad? La red se ha vuelto una extensión de la vida, ¿acaso las posibilidades humanas empezarán donde termina la evolución animal?

Algunos especialistas piensan que si, que la tecnología nos hará libres y traerá bienestar planetario. Otros investigadores, no tan optimistas, ven en la proliferación tecnológica la confirmación de la falsedad del progreso; la promesa rota de que cada nueva tecnología “reparará los errores” de la anterior, y de que esta será “más limpia” y menos abrasiva a la vida, cuando su utilidad es de 3 a 5 años, ¿cuántos años útiles tendremos los humanos en el futuro de las máquinas?

¿Conectividad omnipresente o soledad persistente?

Existe un factor decisivo que determina la soledad real; la calidad de las relaciones personales y no su cantidad. Las redes sociales de Internet, favorecen relaciones superficiales y, en consecuencia, sentimientos de aislamiento y soledad, a pesar de la proliferación exponencial de comunidades y redes de amigos virtuales.

¿Por qué hemos llegado a esto?

El pueblo Aymara en la Asamblea Extraordinaria de 1998, lo dijo así: “Cuando teníamos todas las respuestas, cambiaron las preguntas”.

Somos una cultura de técnicos que se concentra en el “cómo”, y pocas veces se toma el tiempo para preguntarse el “por qué”. Nos encontramos con gente que hace decisiones, pero no vive las consecuencias de ellas; porque en la ubicuidad de la economía global, se pierde la integridad y la responsabilidad, bajo el argumento de que debemos alejarnos de lo “emocional” y concentrarnos en los “hechos”; en la demanda, la oferta y la ganancia.

En el mundo tecnocrático y corporativo, cuando se enfrenta un problema sistémico, como el derrame de la British Petroleum en el Golfo de México, los especialistas no retroceden a averiguar qué tiene de malo el sistema, sino que se inventa un “arreglo” tecnológico, que le permite al sistema sobrevivir.

 

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO

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