LA VERDAD COMO FRAUDE


Lo metafísico no transforma al mundo.

Hay que conocer lo real para transformarlo.

Los problemas humanos se resuelven en la Tierra.

La interpretación del mundo forma parte de su transformación.

Criticando la situación encontramos el camino a la solución.

No podemos darnos el lujo de la desesperanza,

pero la falsa esperanza no es una opción recomendable.

La esperanza pospone lo que se puede ser hoy,

prolongando la agonía, la sujeción, la represión,

la evasión, en espera de lo que puede ser el mañana.

La libertad comienza al descubrir que algo te roba la subjetividad,

el tiempo, la vida, la salud, el dinero… El poder es el pastor del mundo.

La subervesión ideológica es alterar el poder pastoral de las instituciones.

La desobediencia civil es la actualización de la historia en la vida diaria.

La verdad que se impone es la que tiene mayor fuente de poder.

La verdad es una embriaguez, un choque, una colisión,

una guerra de verdades, un campo de batalla es la historia,

una discontinuidad permanente de conflictos grandes y pequeños.

La libertad es nada.

El futuro es el hacer del ser.

El ser es lo que hace.

Sólo existe la posibilidad de rebelión.

Las pequeñas luchas hacen avanzar la historia,

mediante el caos, la multiplicidad y la contra-conducta.

La historia retrocede, se adelanta o se va de lado y cae

entre una enorme cantidad de factores.

No hay dialéctica, no hay una línea al futuro, no hay progreso;

sólo un campo de batalla donde triunfa la verdad más fuerte.

La verdad es un invento del poder.

De las luchas por el dominio de la verdad.

Los instintos, ¿son la verdad o la libertad?

¿Los libros de texto dicen la verdad?

¿Los medios son la verdad?

La verdad es el poder.

Hemos sido pensados más de lo que pensamos…

Perder la libertad es hacer lo que hacen de nosotros.

Es caer en el poderío de los otros.

Libertad sin angustia es inaunténtica.

La libertad condicionada no existe.

Libertad es creación de elecciones.

En las elecciones nos elegimos.

Cada decisión perfila nuestro ser.

Cada elección es incierta.

La incertidumbre es la angustia de la libertad.

En el presente no somos nada.

El instinto de lo inexplicable es lo propio.

Si nos volvemos explicables, nos volvemos pasivos.

El grado cero de la escritura no es solamente la precisión del significado

sino la frontera entre el símbolo y la irracionalidad.

El instinto es la verdad. El instinto es la base de la vida.

El símbolo es un placebo, un sustituto de lo real.

Una proyección racional que pretende explicar el mundo.

¿No hay verdades, sólo creencias, opiniones, interpretaciones?

De la colisión de multiplicidades emerge una verdad…

La verdad como ilusión y simulación

La verdad como fraude.



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