DANIELA GALLOIS, líquido amniótico del surrealismo


Daniela Gallois (Paris 1939, Tijuana 2006) fue una pintora cuya personalidad estuvo marcada por un hermetismo que se guardó celosamente en un mundo en el que monjes cohabitaban con demonios, tritones, sirenas, dragones, damas y cortesanas siempre flotando en un carnaval medieval producto de las memorias de su vida en Francia, sus viajes y su relación con el pintor Benjamín Serrano.

Daniela, del Hebreo, significa “justicia de dios”. Gallois es el francés de galés, idioma de la familia celta en el Reino Unido. Según Sahara Parra, propietaria de la colección en exhibición, la obra de Gallois es profundamente auto-biográfica y refleja un escape inconsciente que contrasta con la vida que la artista llevó en Tijuana.

A pesar de estar arraigada a la frontera desde su mayoría de edad, Gallois no hizo intento por representar la realidad inmediata ni lo tijuanense ni lo mexicano. En esta exhibición no hay autorretratos verosímiles, sólo la compulsión de plasmar una visión cuya raíz está enterrada en el sueño, en la alucinación y en el recuerdo infantil; imágenes con cierta inocencia que expresan las emociones sin razonamiento lógico, ni perspectiva lineal. Sus imágenes flotan como fetos en el líquido amniótico del surrealismo.

Gallois se expresa con un automatismo psíquico, con atmósferas de espiritualidad andrógina donde el travestismo de las máscaras y los velos están al acecho de sombríos demonios y zoomorfos personajes de la cultura popular como alces, ninjas, ninfas, buzos, dinosaurios y monjes, cuya piel pareciera de bebes arrugados, dando un toque kitsch al bestiario de este zodíaco con reminiscencias de el Bosco, el Tarot, los iconos medievales y cuya banda sonora podría ser Carmina Burana, la música del teatro Kabuki o los cantos gregorianos.

Las escenas pintadas por Gallois, son recurrentes como un recuerdo obsesivo, una fijación que encuentra salida en el lienzo, el papel, el tallado y el collage de materiales reciclados; el cuero sobrado de las talabarterías de la Avenida Revolución donde Gallois deambulaba conversando con animales callejeros, aves urbanas y personajes del reverso social del territorio fronterizo; cuya perpetua construcción y desarticulación impide que se consolide una narrativa para el mensaje sustancial que pareciera ser la tolerancia a lo marginal, lo naive, lo inconsciente, y el sueño etílico que acompañó a Gallois hasta su último aliento.

En la personalidad de Gallois, hubo algo cercano al arquetipo de Medusa, símbolo de los aspectos ctónicos de la feminidad universal, que afloran en las múltiples anécdotas que rodean al mito de esta creadora. Daniela fue una mujer intensa, tímida, explosiva, caminante, amante de las cosas encontradas, de los condenados y los malditos que la acompañaron en sus múltiples residencias en diversos hoteles de paso, después de haber sido arrojada de su casa por la propia familia Serrano, al morir su amante de toda la vida, Benjamín.

Hoy, Daniela Gallois, después de su muerte pasó a formar parte de la cábala de artistas que han vivido en Tijuana, porque en sus lugares de origen los sofocaron, los estigmatizaron y por lo tanto los “desterraron”, a pesar de vivir el exilio poético de todo artista. Ella se ha vuelto un pilar de esa otra Tijuana que se conoce como “leyenda negra”, ¿será de “mal gusto” enunciarlo? -Todo aquel que no comulga con las convenciones sociales, como en cualquier otra provincia del planeta, por antonomasia es un “proscrito social”. Sin embargo Daniela no aceptaba componendas con la lástima o la caridad. Una vez intenté ayudarla pero en su ebriedad, me introdujo a la complejidad humana que atesta contra los valores socialmente aceptados por el ciudadano común. Una respuesta que sólo se puede explicar mediante la justicia poética.

Se recordará a Daniela Gallois en su transcurrir por las calles con sus obras bajo el brazo, conversando con seres invisibles, vendedores ambulantes o mecenas. Su obstinada evasión a la cámara social contrasta con escenas que hacen eco a las charlas de salón del siglo XVIII. Gallois tuvo la aventura de haber vivido al límite y más allá, en un mundo en que la humanidad se transforma en porcelanas orientales enmarcadas en frisos geométricos y coloridos empalmes de un sueño del que nunca quiso despertar.

Gerardo Navarro.

Inauguración

DANIELA GALLOIS (Colección Sahara Parra)

PROYECTO MEDVSA

3 de diciembre, 8:00 P.M.

Calle 2da, No. 7041, Zona Centro, 22000

www.medvsa.com

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2012, LA APUESTA DEL MILENIO
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