LA REVOLUCIÓN Y LA POLÍTICA DE LA MENTE


Foto: La política de la mente es el derecho a re ordenar nuestro cerebro y a desarrollarlo. Somos inconscientes de que el cerebro no viene con instrucciones, y de que el lenguange y la cultura son su "sistema operativo". Si el comportamiento social es violento y caótico, es porque la programación cultural y la estructura económica, así lo son. Tú puedes revolucionarte y con ello mejorar tu interatividad con el mundo, pero requiere de tu concentración y aplicación, de vencer la deficiencia de atención y la distracción, de re diseñar tus hábitos de pensar, de sentir y soñar, de actualizar creencias por conocimientos, dogmas por preguntas, prejuicios por curiosidad. De reconocer y aceptar que la acidia o pereza mental, es el enemigo en casa. Finalmente, el campo de batalla es uno mismo.
La política de la mente es el derecho a re ordenar nuestro cerebro y a desarrollarlo. Somos inconscientes de que el cerebro no viene con instrucciones, y de que el lenguange y la cultura son su “sistema operativo”. Si el comportamiento social es violento y caótico, es porque la programación cultural y la estructura económica, así lo son. Tú puedes revolucionarte y con ello mejorar tu interatividad con el mundo, pero requiere de tu concentración y aplicación, de vencer la deficiencia de atención y la distracción, de re diseñar tus hábitos de pensar, de sentir y soñar, de actualizar creencias por conocimientos, dogmas por preguntas, prejuicios por curiosidad. De reconocer y aceptar que la acidia o pereza mental, es el enemigo en casa. Finalmente, el campo de batalla es uno mismo.
No ver la relación entre los grandes discursos políticos, los logos de la industria, y nuestra cotidianidad, es imposibilitarnos el inicio de un cambio desde nuestra vida. Es volvernos dependientes de partidos y elecciones para tener vida política, y el resto del tiempo ¿qué pasa?
El sistema no tiene policías en cada esquina para funcionar. El sistema lo actualizas en tu vida, con tus hábitos, gustos, adicciones; con todos los comportamientos no examinados y los actos impulsivos activados por la presión social, la cultura, el calendario cívico-religioso-comercial: El sistema es la ciudad y la ciudad eres tú.

 

¿De qué sirver escribir poesía política por las paredes, si no puedes derribar las paredes políticas que limitan tu mente?

 

¿De qué sirve gritarle a FECAL, “asesino, ladrón, vende patrias”, si después te vas a jugar Grand Theft Auto con sopa Maruchán?

 

¿De qué sirve tirarle huevos a “la periodista vendida”, si después te vas al Oxxo por una recarga y una Sabritas?

 

Si no estás dispuesto a examinar críticamente tu forma de vida, huellas de consumo, creencias, dogmas, prejuicios, tradiciones y cultura, es porque no estás dispuesto a revolucionar tu mente.

 

Si no puedes revolucionarte a ti mismo, ¿cómo piensas revolucionar a la sociedad?

 

No estás dispuesto a revolucionar tu mente, ¿y esperas que te crea que vas a levantarte contra el sistema?
Las revoluciones armadas no tienen como objetivo el cambio, sino remover a ciertos individuos del poder. Una revolución armada, sin una revolución de la mente, es una revolución condenada al fascismo.
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