EL RETORNO DE LOS REALISTAS


En una sociedad en la que la democracia es engaño, las manifestaciones públicas son happenings, los partidos políticos, clubes sociales y la gran mayoría de la población es inmune a la crítica, ¿en qué consiste la resistencia? El nihilismo es la muerte de la subjetividad, es la fascinación fetichista por las distracciones del sistema y su cinismo evasivo. La resistencia inicia en pensar algo, sentir algo, arriesgar algo perforando la burbuja de la comodidad y el abandono del escepticismo fácil y sin razón. Atrévete a apagar el programa, la transmisión que interactúa la intimidad de tu inconsciente y que hace y vive la experiencia por ti. Impide que tu realidad y subjetividad sea asesinada por la virtualidad mediática, explota tu insatisfacción por vivir, la angustia que evades y el vacío que evitas es lo más humano en ti; no te puedes curar de ti mismo, la inadaptación a la locura es un signo vital de salud mental, porque la razón de la normalidad depende de las mayorías, de la alucinación consensual, y el terreno de ser minoría es algo que demanda mucho coraje para defenderse razonablemente. La libertad está más allá de la pseudo experiencia, es la lucha por momentos de auténtica experiencia vivida, por sentir algo más que la enajenación telenovelera, el fanatismo del fútbol, la espiritualidad de los domingos y la iluminación cultural. La utopía del neurótico es “el no dolor, no problema”. Él que pide ser curado de su ansiedad, pide que le destruyan lo poco que es real y humano en su ser. Tu libertad es una elección entre la autenticidad de tu dolor, y las opciones de evasión prediseñadas por otros, la experiencia real es la salida de la simulación, del nihilismo tecnológicamente actualizado y la puerta es una herida, ¿sabes dónde está tu herida? No huyas de tus mejores introspecciones, ni de la intuición que te atisba el presente de tu realidad, libérate de la evasión de ti mismo, se libre para tus proyectos, el pensamiento autónomo es el locus de tu resistencia. Reconoce tu muerte y haz de tu vida algo que se pueda hablar. La excelencia no es el éxito monetario, ni la obediencia a la moralidad, ni los honores sociales, es la realización de tus poderes humanos. No es suficiente ser un soñador infinito para alcanzar tu excelencia. Seguir soñando para seguir viviendo es otra evasión para perder tu tiempo. El tiempo no es un sueño, es tu vida y sólo tienes una.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: