VIDEO POÉTICA, lírica, pathos, y multimedia


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Pareciera que el espíritu de nuestro tiempo proyecta una “maldición” sobre las artes y la literatura, “todo debe ser espectacularizado” es el imperativo. Ante esta situación, a principios de los 80s del siglo pasado comencé a experimentar con el performance, el spoken word y la multimedia (diapositivas, grabadoras de cassette, proyectores súper 8, estroboscopios, tocadiscos de vinilo, etc.), no había computadora, ni video proyectores, ni karaoke, todo se hacía de forma análoga, editando literalmente con “las manos”. En mis primeros soundtracks (Prometeo a diario, 1985) utilicé música cinematográfica, incidental y ambient, porque permite recitar y dramatizar textos.

En los 90s, el karaoke (orquesta vacía) y los pianos electrónicos programables se hicieron populares, y fue posible las composiciones orquestales activadas con un sólo botón. Después de varios años de colaborar con ensambles musicales y descubrir lo complicado que es realizar giras, decidí comisionar a músicos independientes la composición y grabación de música de acompañamiento para mis textos, raps, y monólogos, y así me convertí en el Karaoke Road Poet (1995).

Posteriormente, la estética audiovisual se filtró a mi dramaturgia: Sparky G, el gitano fronteriza (1999), Cockroach in Paradise (2002 y fue natural su incorporación a mi show de mentalismo, El Nemónico, magic lounge (2004). Para entonces la tecnología había evolucionado, las computadoras eran más potentes, los programas de música y video los podía comprar en los kioscos de revistas en Barcelona y Tenerife (2005-06); me enseñé a componer y a editar videos mientras estudiaba magia en la Sociedad Española de Ilusionismo, y en Tertulias Mágicas Canarias. Fue ahí donde conocí la historia de la magia y su relación con los proyectores (la linterna mágica); los magos inventaron los efectos especiales del cine en el siglo XIX, literalmente son magia escénica transformada en truco visual.

En 2007 al regresar de España a Tijuana, inicié mi colaboración con la poeta Elizabeth Cazessús, realicé dos video poéticas basadas en sus textos y en música de mi autoría: Razones de la Dama infiel (2008) y Enediana (2010). Video poética es un neologismo que surgió en el año 2009, cuando Elizabeth y yo intentábamos poner título a la presentación del material audiovisual que había acumulado de mis shows y publicado en Youtube. Nos presentamos en la Sala de Video del CECUT, el concepto resultó innovador y el nombre se quedó.

¿Qué es video poética? ¿Una dramaturgia multidisciplinaria? ¿Un estilo poético musicalizado y acompañado de multimedia? ¿La búsqueda por liberar y amplificar la expresión lírica, extendiendo los poderes del poeta mediante el formato karaoke, original y alternativo? -Todo eso y más. Poética significa el estudio estético de la estructura de una obra, por ello, video poética es la búsqueda de los vasos comunicantes entre la palabra, la voz, la música, la imagen, y el movimiento escénico articulado alrededor del poeta; su sincronización envolvente es una dialéctica que logra la catarsis en el espectador mediante el psicodrama lírico. La dramaturgia video poética es la respuesta lírica al espectáculo comercial; protege y fomenta la demarcación de la palabra, su capacidad para articular sentimientos, sabiduría, drama, conocimiento, y musicalidad; esta fusión multidisciplinaria es el paso lógico para el poeta que sin dejar el uso de la tecnología, busca apartarse de las figuras emblemáticas de la modernidad: el científico y el tecnócrata, cuyo rasgo distintivo es la especialización.

El poeta que desee resucitar el rapto poético, -la lírica-, es un nigromante de la palabra, y tiene a su disposición nuevas herramientas que le facilitan extender la expresividad del sentimiento y la imaginación. La excusa de que “yo escribo para mí solamente” o “yo solo escribo y nada más” son inaceptables, si así fuera, ¿para qué ser poeta? -Mejor escribir un diario y guardar silencio, ¿por qué renunciar al desarrollo de la voz? ¿Por qué resignarse a la tradición “muda” exclusivamente, si la voz y la música son los conductores naturales de la poesía?

Desarrollar la voz implica un mayor esfuerzo, dedicación y extroversión de parte del poeta; además de un cierto oído musical que fomenta el texto de la oralidad, ¿dónde puede el bardo aprender esta corriente? -Es cuestión de ver y escuchar las grabaciones de Jack Kerouac, deleitarse con la finura de su voz surfeando con elegancia “cool” el piano jazz de Steve Allen; leer en voz alta a los poetas Simbolistas del siglo XIX, pioneros del lenguaje que exalta la musicalidad libre sobre el contenido racional; escuchando canciones populares, oratoria, pregones, sermones; estudiar su estructura y dinámicas; leer en voz alta textos con la entonación que evoca la autenticidad sentimental; buscar la música apropiada que exalte el pathos y la lírica.

Toda esta conceptualización llegó a cristalizarse formalmente, cuando se unió la experiencia del ritual y canto de Elizabeth Cazessús con el proceso que he descrito. Fue la conjugación de dos largas travesías en busca de la oralidad y la catarsis; el ritual primitivo y el ritual escénico, la tradición y lo experimental, la poesía y la multimedia. La presencia de la sensibilidad de la poeta, me inspiró a realizar una nueva versión audiovisual que pasó a convertirse en la capa mágica o las alas de un personaje que vuela con la música, la voz, las palabras y la imagen. Recuperé técnicas de animación japonesa y mediante el zoom digital di movimiento a imágenes fijas, y así logré un efecto retro y onírico, que fui acentuando con disolvencias y fotomontajes. El trabajo llevó semanas, estudiando los textos, realizando grabaciones de voz para ubicar correctamente durante la edición las imágenes adecuadas para cada pasaje del poema.

El intrínseco tejido de imagen y palabra, voz y música, es lo que diferencia la video poética de una simple ilustración o acompañamiento; su concatenación sensible, fluida y onírica nos abrió un camino alternativo al método aristotélico, que propone el uso de la compasión y el miedo para alcanzar la catarsis (la purificación emocional, corporal, mental y espiritual), para esto fue suficiente el pathos de la voz, la música de fondo, el detonante de las palabras evocadoras y certeras del conjuro, y la presencia mística del poeta.

Esta visión no es capricho, sino el reto que impone nuestro tiempo y los públicos cada vez más mediatizado por la industria del espectáculo. Vivimos tiempos en que los estilos y géneros se han mezclado en el espacio real, virtual y poético; esta condición transapocalíptica implica cauterizar la “herida”; la esquizofrenia entre la tecnología, el cuerpo, lo real, lo virtual, la palabra, la voz, la lírica y el entretenimiento. Video poética se hizo propuesta y bálsamo.

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