EL DILEMA DEL CRÍTICO ANTE LA IDEOLOGÍA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL


El que escribe y analiza se enfrenta al dilema día a día: “si lo digo voy a desanimar al lector, si no lo digo, seré parte de la simulación”, en mi caso prefiero decirlo y que se me etiquete de “cruel”, a no decirlo y se me categorice de “simulador”. Jean Baudrillard hace décadas hablaba de “la desaparición de lo social”, es decir, no es solamente la apatía e ignorancia, también es el contexto en el que vivimos inmersos, la digitalización de la vida diaria a formatos controlables por tecnócratas invisibles que operan y generan en la ideología de la estructura; esa fantasía en que vivimos inmersos; las ciudad publicidad, la vulva de ilusiones, la ingeniería emocional que aprovecha nuestros rastros de búsqueda para generar publicidad personalizada y hacer más cómoda la prisión de la mente a base de multiplicar los deseos. Esta es una dimensión que falta valorizar, porque es en la que podemos hacer algo: Si se quiere cambiar la historia, -intentemos cambiar las tradiciones-, el problema es que implica sacrificios, y la gente está más dispuesta a sacrificarse por la guadalupana o por sus deseos, pero no por defender su patrimonio y futuro, ese el signo distintivo de una sociedad conquistada internamente, manipulada mediáticamente por los dictadores de la información: La “opinión pública” es diseño de propaganda… Por otra parte, la gente quiere una vida distinta y termina haciendo y deseando lo mismo, en realidad se condicionan así mismos a competir y envidiar lo que tiene el vecino, lo que ven en la pantalla, por inseguridad, por aparentar, por ser respetada, reconocida y deseada, son las debilidades humanas explotadas por la ingeniería emocional. La gente común no tiene defensas mentales para resistir este asalto mediático a sus sentidos, no lo reconocen, es trasparente porque opera con los sentidos, es como la mosca que se estrella al vidrio porque no lo reconoce. Al final del día, la gente está agotada y solo quiere olvidar, su vitalidad ha sido absorbida por el trabajo y la vida en ciudad; manda a sus hijos al sistema educativo sin saber que serán adoctrinados en la misma ideología que intentan reconocer como opresiva. Estamos atrapados en “el dilema del prisionero”, -si no traiciono el otro me traicionará primero, así que traiciono a todos-. Esta psicología ha diseminado por el sentido común la desconfianza, la duda, la incertidumbre, es la lógica que fragmenta los movimientos sociales, ahí tienes al conductor televisivo de la mansedumbre en el senado, jugando la parte de “abstemio”… Lo que si se, es que no hay soluciones colectivas, utopías, panaceas, salvaciones divinas o extraterrestres, y la filosofía tampoco soluciona problemas, pero lo que si hace es plantear el problema claramente y hacer preguntas precisas, porque una pregunta bien hecha contiene gran parte de su respuesta, y eso es lo que pretendo con mis publicaciones en Fb, que el lector se cuestione y se sume a la disidencia de la sospecha de que esta “normalidad” no tiene nada de natural, ni responde a “la naturaleza humana”, tiene factura corporativa, es una ambiente de meta-enajenación simulando ser una sociedad neutral, apegada al “pacto social”.

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: