TECNOLOGÍA, ¿DROGA DEL SIGLO XXI?


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Vivimos en una sociedad que cree que la tecnología nos pueda salvar de todo o pueda destruirlo todo; en realidad el exceso de tecnología provoca la pérdida del mundo externo, -las horas frente a la pantalla son horas que se pierden de vivir al aire libre y con los demás-. La distracción perpetua en las pantallas implica el perder la atención del mundo interno.

¿Será nuestro destino experimentar la vida y el mundo a través de pantallas? ¿fusionarnos con ellas? -Desde los corazones artificiales hasta las prótesis controladas mentalmente, la desaparación de la frontera entre la máquina y el ser es una realidad. Es tonto ir visceralmente en contra de la tecnología, y más tonto es no cuestionar las consecuencias creyendo que la tecnología es neutral.

Aceptar la tecnología sin cuestionar los efectos en la vida es parte de su fascinación hipnótica. El efecto hipnótico embebe en la inconsciencia. La inconsciencia es la madre de todas las adicciones. La sobrestimulación que producen las drogas es como la hiperestimulación tecnológica y viceversa.

La biología de la adicción une todas las adicciones en un punto del cerebro llamado “el centro del placer”. La tecnología busca envolver los sentidos con alta resolución, alta fidelidad, alta velocidad para alcanzar el “punto de adicción”. La estructura tecnológica implanta una manera de pensar y sentir independiente de los contenidos.

 

 

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Fases del desorden electrónico

1- TECNOFILIA: Un deseo desmedido por adquirir el último gadget lanzado al mercado.

2- TECNOESTRÉS: Sobrecarga de información que altera a las personas con ansiedad, nerviosismo, fatiga, y adicción.

3- TECNOANSIEDAD: Tensión derivada del uso extremo de las tecnologías. Estado de nerviosismo desencadenado por la falta de conexión.

4- TECNOADICCIÓN: Relación patológica entre personas y aparatos que resulta de un deseo que consume los pensamientos y hábitos por obtener la sensación o el efecto deseado.

5. TECNOHIPNOSIS: Cuando la mente humana se vuelve el espacio virtual de las máquinas, y el tiempo que se vive en línea es mayor al tiempo desconectado.

 

 

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Síntomas psicofísicos de la adicción tecnológica:

 

Absorción y obsesión con la tecnología. Hiperactividad y déficit de atención. Caida del desempeño escolar. Estrés por exceso de información. Falta de empatía hacia los demás. Falta de interés por los animales y la naturaleza. Migrañas, tabaquismo, obesidad. Alteraciones del sueño. Desorden alimenticio. Dolores de espalda. Aislamiento social y distanciamiento de las obligaciones. Descuido de actividades domésticas y aseo personal. Alteraciones del nervio óptico, padecimiento de “ojo seco”. Dificultad en la orientación espacial y temporal. Insensibilidad, calambre dolor en dedos, manos o piernas. Crisis de depresión. Comportamiento impulsivo e infantiloide. Problemas para ir al baño. Ansiedad al al estar desconectado del Internet y de los aparatos. Miedo a perderse la novedad del muro social y la actualidad las noticias. Ataques epilépticos al estar frente a la pantalla.

 

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Tecnoeducación:

 

¿Es bueno que los niños se eduquen con tables y computadoras? -Una pantalla no puede hacer un mejor trabajo que un maestro. Hay periodos en el desarrollo humano que requieren del aprendizaje físico y no virtual (0-12 años). Se necesita aprender de lo real, porque tiene un mayor grado de información, variedad de experiencias, combinaciones, e intensidades. Un ambiente real crea en el cerebro mayor cantidad de conexiones neuronales. Entre más conexiones neuronales, mayor significado encontramos en el mundo. El mundo deja rastros en la identidad del cerebro. Si perdemos el control de nuestra atención no somos capaces de desarrollar conocimiento. El conocimiento es un espejo que nos permite conocernos y reconstruirnos pero requiere esfuerzo y atención. En la distracción perpetua de la ciudad moderna, la pantalla asedia la mente en busca de su atención, por ello el campo de batalla mediático es el campo de la percepción del espectador.

 

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Sabático digital:

 

Vivimos inmersos en una explosión de energía electromagnética 200 millones de veces mayor que la frecuencia natural del planeta, es lo que llamamos ciudad. El organismo recompensa el exceso electromagnético con el estrés. El estrés es el causante de muerte más grande del planeta. ¿Qué hacer? -Desconectarse periódicamente de las máquinas, deja la silla y usa la computadora de pie. Practica el arte, la escritura, y la música. Sal de la ciudad a ver las estrellas. Relaciónate con los animales, los insectos y las aves. Escucha el amanecer, el ocaso, los pájaros. Cultiva un jardín, una maceta. Juega en la calle, cerro, parque o valle. Estira tu cuerpo y haz ejercicio, la actividad es fuente de dopamina, el neurotransmisor de la motivación, atención, placer, y la memoria adictiva.

¿Cómo podemos lograr que la tecnología vuelva a ser la herramienta de creación, y no de nuestra esclavitud y destrucción?

 

 

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