GUERRA MEDIÁTICA PROLONGADA en la 32 Feria del Libro de Tijuana


Imagen

…estamos frente a una metrópoli donde reina el miedo vigilado

ópticamente sobre un espeluznante silencio ensordecedor.”

-Pablo Gaytán Santiago, Guerra mediática prolongada

 

Después de leer el libro de Pablo Gaytán, “La Guerra Mediática Prolongada”, editado por la Universidad Autónoma Metropolitana, 2013, me queda un detallado mapa que genera la sensación de haber asistido a la “gran central de seguridad metropolitana” y echado una mirada al caleidoscopio de pantallas que revelan con sentido crítico y desde la periferia ideológica de los desarraigados, excluidos y condenados a las tierras baldías de la urbe, la fragmentación mediática, social y política de la ciudad de México.
Gaytán cuya postura libertaria, filosófica y contracultural combina estilo narrativo, neologismos, extensa documentación política y noticiosa, teorías del poder, análisis de medios, teorías de filósofos continentales y sociólogos posmodernistas, y las aplica a la realidad capitalina siguiendo los postulados del filósofo Gilles Deleuze quien identifica a la red mediática como característica principal de la sociedad del control. Así mismo el análisis post marxista de Guy Debord que dicta que cuando el capital alcanza una masa crítica de acumulación, las comodidades se desprenden y se vuelven imágenes, y los ciudadanos se separan de su vida y se vuelven espectadores de aparadores y pantallas.
La lectura de “Guerra mediática prolongada” implica refrescar la historia política nacional de los últimos 30 años con un nuevo enfoque que explica la destrucción de la conciencia y el imaginario social a base de armas de desinformación masiva. Desde el paradigma salinista pasando por el enroque de Zedillo mediante el magnicidio de Colosio, la cooptación mediática de los Zapatistas, el corporativismo foxistas y su marketing de simulaciones hasta llegar a la doctrina del shock actualizado en la guerra contra el narco y la tele manipulación de fraudes electorales.
El mejor ejemplo es el síndrome del H1N1, la epidemia mediática del que Gaytán ofrece fichas concisas, rastrea y conecta eventos del empleo del miedo, hasta la creación de psicosis y las condiciones extraordinarias que pusieron bajo arresto domiciliario a 21 millones de habitantes en 2009, episodio del que emerge el poder de la “biocracia” como llama el autor a esta fusión de armas bacteriológicas con la telesugestión del horror mediatizado.
Este ejemplo se suma a eventos políticos, escándalos, protestas, traiciones, y guerras sucias mediáticas en un “juego multinivel” que se desarrolla sobre el tablero de la Ciudad de México, ápice de la gran pirámide nacional y nos presenta un más allá de la izquierda y derecha política en el que Televisa, TV Azteca, el cuarto poder, los industriales, empresarios, y el gobierno de la ciudad tejen redes de poder instrumentando técnicas conductistas telecomunicacionales, -el medio es el masaje-, y produciendo una nueva subjetividad humana que el filósofo Gilles Deleuze denomina “dividuos”, y que en el libro de Gaytán son encarnados por los capitalinos post apocalípticos y desposeídos de su espacio público, imaginario social, memoria política, y en cuya desolación solo les queda el universo virtual de sus pantallas y redes sociales, creándoles una vida paralela a manera de Second Life compuesta de “tribus urbanas”; skinhead antirracista, rude boy, rastafari, punk, emo, skate, rockabilly, metaleros, góticos, cholos, reggaetoneros, hipsters, etc.
¿Cómo vivimos el tiempo en la red mediática de la sociedad del control? -El inmediatismo presentista del tiempo acelerado produce el nihilismo amnésico que invalida las identidades con el desdén peyorativo, “el ayer es historia”, o como presume el slogan de Milenio para apropiarse hechos y adjudicar veracidad a la pantalla, “la historia en tiempo real”. Paradójicamente, para sostener la identidad nacional ante la amnesia histórica, las instituciones culturales insisten en repeticiones nostálgicas de un fulgurante y congelado pasado color sepia. Esta es una extraña metafísica que destruye la linealidad del razonamiento, la narrativa individual, y con ello desaparece la noción de pasado y futuro, confundiendo la brújula del ser histórico en una “zona de silencio” donde ya no se sabe si vamos hacia adelante teleológicamente, si vamos hacia atrás en eterno retorno, o si estamos estancados en la ciénega de ilusiones mediáticas que ha sustituido el devenir de la historia mediante el conformismo tecnológico que reinscribe en el cerebro vía la neuroplasticidad, -la hiperrealidad-, o como dice el filósofo John Zerzan, estampa del anarcoprimitivismo, “Somos víctimas ingenuas de tecnologías aparentemente emancipadoras, pero todas estas tecnologías creadas por el capitalismo llevan la impronta de la jerarquía”.
De manera crítica y concisa, Gaytán analiza los elementos de este Massive Multiplayer Online Rol Playing Game de las redes de poder, comunicaciones, seguridad, y milicia; identifica protagonistas, patiños, compinches, manipuladores, operadores, incautos y depredadores, con una narrativa dinámica y compleja, aderezada de notas de página, citas, fechas, siglas, tácticas y estrategias. En parte, “Guerra mediática prolongada” es una síntesis que permite asimilar la gran complejidad de complicidades que conforman el centralismo mexicano, y en parte es un análisis de la psicología de masas empleada para configurar una “sociedad de peones” que ignora la naturaleza de las fuerzas políticas que determinan su destino social y subjetividad al ser transparentes a su percepción; son las ilusiones telemáticas tejidas con la estética del deseo, la psicología aspiracional, la “objetividad” infomercial y la noción consumista de libertad sin derechos sociales, todo retroalimentado mediáticamente hasta la nausea emocional.
En los capítulos finales, Gaytán hace un recuento que reivindica la contrainformación generada por los grupos alterativos de corte libertario, punk y anarquista, trazando líneas entre el mundo análogo y el digital, entre Fanzines y Blogs, entre prácticas de apropiación de espacios para la producción y exhibición artístico-cultural, y los enfrentamientos con la “política buldózer” de los usureros empresariales y los flujos del capital financiero para especular con bienes raíces del centro histórico, utilizando a creadores alternativos para desamortizar edificios abandonados y después subir rentas, desalojarlos y construir nuevos centros comerciales.
Uno deja la lectura de “Guerra mediática prolongada” con la firme convicción de que la virulencia informática es el “punto cero” de la producción de realidades sin frontera entre el ser y la imagen, y con las que se secuestra los aspectos más frágiles del ser humano; las emociones, la esperanza, y la fe, los ingredientes básicos del síndrome de la enajenación nacional. De esta manera los instrumentos de información masiva han dejado de ser “mercenarios del poder”, porque el poder mismo se ha transfigurado en espectáculo y bajo esta condición es fácil cuestionar: ¿Quién tiene el poder, el que hace y trasmite la imagen o el que sale en la imagen? ¿Quién acarrea las masas en la política mediática, los partidos o los medios?
¿Realmente “el poder distribuido de las redes hipermedáticas” genera acción colectiva como concluye firmemente Pablo Gaytán, o es como declaró recientemente Julian Assange de Wikileaks, “Estados Unidos se ha apropiado de todo el mundo a través de la anexión de los sistemas informáticos y tecnologías de la comunicación que se utilizan para dirigir el mundo moderno”? ¿Hasta donde llega la “apropiación” de los medios sin caer en sus redes? -Esta condición obliga a reconocer que la esperanza se basa en la autosugestión emocional, -el efecto placebo de la fe-, y si la ilusión es la fuente de motivación y movilización humana, me obliga a preguntar, ¿Qué futuro tienen las formas alternativas, contraculturales y de contrainformación basadas en la infraestructura tecnológica capitalista? O dicho de otra manera, ¿hasta qué punto demanda la contrainformación y la contracultura de hoy, los retos de un nuevo sujeto histórico que confronte la impronta jerárquica de la tecnología?

 

El Dr. en Ciencias Sociales, Pablo Gaytán Santiago, línea de investigación en Comunicación y Política por la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, estará en la 32 Feria del Libro de Tijuana, el viernes 6 de Junio, 7:00 PM, en la sala de video del Centro Cultura Tijuana.

Imagen

2 pensamientos en “GUERRA MEDIÁTICA PROLONGADA en la 32 Feria del Libro de Tijuana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: