¿CÓMO SERÍA LA DEMOCRACIA DIRECTA EN MÉXICO?


UTOPIANARQUIA4

Esta entrevista se realizó espontáneamente en las redes sociales. La reproduzco porque considero que abre el debate para seguir pensando y desarrollando escenarios posibles de una nueva organización política desde la sociedad civil. Este ejercicio forma parte de UTOPÍA, Taller de imaginación social y mundos posibles (ver Facebook).

Juan Luis Rojas Aguilar: En un mundo de 7000 millones de habitantes ¿qué o cómo es o sería la democracia directa?

Gerardo Navarro Nemónico: Primeramente tenemos que esclarecer el mito de que “sin elecciones, sin partidos, y sin políticos no puede haber organización política.” Segundo, desbaratar el mito de que necesitamos un gran gobierno para hacer respetar las leyes y hacer que funcione cada sector del país. El “país”, la “nación” tan sólo son una colección de sectores, zonas, comunidades. Tercero, la democracia directa es una “asamblea de barrio” (por sectores y zonas) que resuelve los problemas de la comunidad. Cuarto, en el caso de elecciones a mayor escala lo que se hace son votaciones por “plebiscitos y referéndum” sin que pase por cámaras legislativas. Quinto, no se necesita un “presidente”, ni “autoridades”, ni “burocracias”, todas las funciones del Estado se pueden ejecutar mediante el sector privado, prueba de ello es la “privatización neoliberal”.

Juan Luis Rojas Aguilar: ¿Qué sucedería con las divisiones políticas tales como municipios, estados, países, etc.?

Gerardo Navarro Nemónico: Desaparecen, no habría fronteras internas (en realidad son históricamente imaginarias) o cada sector o zona puede volver a auto-definirse; sus alianzas se hacen por sectores y zonas que por acuerdo mutuo deciden federarse. El Estado, la división por estados y municipios es un esquema que obedece a una figura jurídica, es una entelequia (ilusión cívica).

Juan Luis Rojas Aguilar: “…deciden federarse”: ya no estaríamos hablando de referéndum o plebiscitos o asambleas de barrios, sino de un ente que “ha decidido federarse” ¿Cómo discutiría, se normaría y ejecutaría lo normado ese ente que “ha decidido federarse”?

Gerardo Navarro Nemónico: Obviamente el referéndum y los plebiscitos pertenecen a una categoría de elecciones a escala mayor a la comunidad que decide auto definirse mediante asambleas de base. Si la asamblea decide mantener los límites tradicionales es una decisión, si decide fragmentarse para una mejor administración es otra decisión, y si decide federarse con otras comunidades es otra decisión.

Juan Luis Rojas Aguilar: Si se trasciende el barrio y se “decide federarse”, ¿hasta qué límites se decidirá federarse en esta sociedad de infinitos intercambios económicos y culturales (para decirlo rápido)? Dependiendo del tamaño de lo que ha “decidido federarse, dependerán la complejidad de las normas que regirán la sana convivencia de esa decisión federacionista. Si abarca solo la parte sur de la BCS no será muy complejo. Si toda la península, será un poco más complejo y si alcanza a la alta california aumentará la complejidad. ¿Con que instrumentos esos entes más complejos se regirán? Sobre todo, si lo federado rebasa todas las californias.

Gerardo Navarro Nemónico: Siguiendo la lógica que propongo, los límites lo decide cada asamblea, en lo personal yo apoyo la respuesta que responde a la practicidad por la simple pregunta, ¿qué tanto es práctico administrar? -De la misma manera apoyo el método heurístico (ensayo y error) para ir decidiendo los problemas comunales conforme vayan saliendo, y el método de pensamiento de futuros (Future thinking) para ir adelantando posibilidades en base a los datos disponibles de cada sector, zona; además esta información se puede compartir con otros sectores y zonas. Lo que dices, cito, “…dependerán la complejidad de las normas que regirán la sana convivencia”, -es una ilusión legaloide-, me ha tocado viajar por el mundo y las “normas básicas” de convivencia prácticamente son las mismas y sus variaciones. El problema de tu enfoque es que se basa en la idea de solucionar “todo el problema”, es decir, buscar un “plan maestro” y ese es en mi opinión el error, porque lleva a depender de un “gran gobierno” que contradice el principio de “democracia directa”, es decir cada comunidad tiene que involucrarse a resolver sus problemas comunes, no los de otras comunidades. Cito, “¿Con que instrumentos esos entes más complejos se regirán”? -En este caso también la pregunta hace más complicado el problema, cada zona o sector tiene problemas comunes específicos y depende del involucrarse en solucionarlos, no se trata de volver a inventar lo que en términos de derechos civiles y universales ya se ha establecido; y si se trata de impartir justicia, las asambleas de barrio son excelentes instrumentos y los castigos se pueden privatizar, creo que gran parte del problema emerge de la cultura del autoritarismo, valemadrismo, machismo, paternalismo, y corrupción, y todo ellos no son problemas de legislación, ni administración de justicia, son de educación (modelo mental); igual, los estudio internacionales han comprobado que los delitos a la propiedad explotan cuando las condiciones son de grave desigualdad social y desempleo. En caso que dejara de existir el Estado, te aseguro que habría cientos o miles de empresas y organizaciones dispuestas a ofrecer de forma lucrativa sus servicios para solucionar problemas de pavimentación, agua, drenaje, electricidad, educación, seguridad, etc. El reto es la apatía y la abulia ciudadana resultado de la co-dependencia al Estado que a cambio del pacto social pretende “solucionar” los problemas comunes, pero no lo hace, por ello el problema y la solución recae en la sociedad civil.

Juan Luis Rojas Aguilar: Si, efectivamente, la solución de los problemas son complicadas. Más cuando se trata de un planeta interconectado, medianamente conectado o absolutamente desconectado por miles de años de historia no académica sino historia de vida. La ciudades griegas que eran efectivamente participativas, llegaron a tener plebiscitos de hasta 6 mil participantes, algo que entre nosotros, desacostumbrados a dialogar, no lo podemos imaginar. Sin embargo, las ciudades griegas más grandes, escasamente rebasarían las cien mil personas. Y cuando tuvieron no sé si la necesidad o la “libre decisión de federarse”, los resultados a largo plazo no creo que te perecerán dignos de alabarse. A la enorme distancia temporal de la “época de oro” de las ciudades griegas, me parece que los problemas de organización que enfrentaban eran un verdadero juego de niños comparado con lo que hoy enfrentamos los 7000 millones de habitantes. Puedo estar de acuerdo contigo de acuerdo en lo relativo a lo que dice el cliché respecto a que la educación es casi responsable de todo. Puedo coincidir, y coincido, contigo que los delitos de propiedad explotan cuando amplios sectores dela población son mayoritariamente excluidas de ella. Pero en lo que no coincido contigo es que la solución de los problemas vayan aparejados a los temas relacionados con los asuntos éticos o los que son consustanciales a ciertos rasgos de la naturaleza humana: apatía, abulia, simbiosis con el estado, etc.

Gerardo Navarro Nemónico: La apatía y la abulia no son problemas éticos, son psicológicos. La “naturaleza humana”, -científicamente no existe-, existen comportamientos producidos por circunstancias, el ser humano es mutable, su comportamiento es el resultado de la selección natural. Tal vez lo expresé de forma generalizada, pero lo que en detalle quiero decir es que la gran mayoría de los ciudadanos “decide por comodidad” relegar al Estado el solucionar los problemas de su “cuadra”, “manzana”, “fraccionamiento”, “colonia”, “comunidad”, y eso produce codependencia y una falta del ejercicio del “músculo cívico” (“órgano que no se usa se atrofia”). Hace unos días hablaba con un norteamericano sobre el mismo tema, y me decía, “El problema es despegar a los ciudadanos de la pantalla para que salgan a participar en las asambleas de base.” Si pudieramos comenzar a identificar los problemas comunes e inmediatos como puntos de unión, y a presentar estas ideas no como una “panacea mágica” o una “utopía que depende de las buenas consciencias y el sacrificio”, sino desde la psicología reversa (como el método que se usa para hacer confesar a los psicópatas, seres clínicamente carentes de empatía), sería más efectivo porque serían presentadas desde el interés del individuo (“Unión de egoístas”, Stirner), por ejemplo: “Está en tu propio beneficio que nos organicemos y tomemos acción porque nos sale más barato, se soluciona más rápido, lo hacemos como nosotros queremos, y nos empoderamos como comunidad.”

Clau Uscanga: ¿Hay algún país que ejerza la “democracia directa”? ¿Han obtenido buenos resultados?

Gerardo Navarro Nemónico: Tan buenos resultados que los fascistas y comunistas se aliaron para acabar el experimento que duró tres años en Barcelona durante la Guerra Civil (1936-1939), puedes consultar en Youtube el excelente documental, “Vivir la utopía”. La comunidad Zapatista (zona autónoma) es una democracia directa que funciona por asambleas de base. Suiza es el ejemplo de Estado moderno que opera con una democracia directa. Para conocer más sobre la democracia directa y democracia representativa, también puedes consultar en Youtube los siguientes títulos: “Democracia Directa y Democracia Indirecta – Ciencias Políticas – Educatina” y “Así funciona el sistema político de Suiza”.

 

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