ABSTENCIONISMO, CONFERENCIA AUDIOVISUAL 2015


UTOPIANARQUIA

La gente se siente moralmente obligada a votar, más no hay nada que legalmente la obligue a entregar su poder (voto) en apoyo de un narco-Estado-fallido (incapaz de proveer paz y justicia social). Tal vez, la gente cree en el “deber de votar” porque en el fondo siente que la única manera de arreglar un sistema político corrupto y parásito es siendo parte de él. No encuentro otra explicación a la insistencia de gente profesional e inteligente que se obstina en negar “la larga historia de fraudes” con la que la clase política se mantiene en el poder, e insistan en hacernos creer que “votar cuenta”, que “si no voto le doy el triunfo al PRI” (como si el PRI fuera el único partido corrupto, como si las diferencias personales o de personalidad fueran diferencias políticas). Hace tres años era la lucha por sacar al PAN, ahora por sacar al PRI, para poner al PRD o a MORENA. Todos los partidos son mantenido por el Estado y este es dominado por la clase política. Pareciera que no se dan cuenta que los partidos son los dedos de una misma mano que cierra el puño y nos aplasta. Si las elecciones cambiaran la estructura profunda del poder, serían ilegales. Tu voto no elige a nadie, los partidos eligen por ti, y tú delegas tu poder para que otros hagan lo que quieran. Creer que la democracia representativa tiene esperanza es una locura racional de auto-engaño, producto de la alienación mediática y la adoctrinación institucional.

La gente se siente obligada a votar y dice “tengo el deber de votar”, sin darse cuenta que está contribuyendo a la organización que perpetua su propio sufrimiento, indignación, dolor, miedo, desesperación, miseria, humillación, explotación, locura, y muerte. Que extraño es contemplar este comportamiento de auto-mutilación, al grado de que los fundamentalistas del voto (los que leen la Constitución como la Biblia) insisten querer hacerte creer que eres “irracional” si los contradices (autoritarios de la razón instrumental) en que debes ir a votar, que es tu derecho, que vayas aunque sea a emitir un “voto nulo”. Para mi es una verdadera aberración (aunque el voto sólo sea un acto simbólico) de gente adoctrinada y abnegada a creer que sufrir es su derecho.

Es un hecho científicamente comprobado en el mundo del marketing motivacional y neuro marketing, que la gente en su gran mayoría cuando compra y vota no hace “decisiones racionales”. La gente vota por obligación, adoctrinamiento, y miedo, pocos por verdadera consciencia informada (voto de calidad), porque si lo estuvieran se abstendría de votar. La gente vota por un gran peso moral y falta de independencia e imaginación política (“Es todo lo que puedo hacer”), porque cree que no puede hacer otra cosa que seguir los rituales de la estafa electoral. Lo absurdo de este comportamiento es que por un lado la sociedad quiere una “transformación”, pero irracionalmente “no quiere algo distinto” (la paradoja del tradicionalismo ante el progreso) por ello se apega a seguir lo que más se le parece a lo que “conoce” y “gusta” (lo menos diferente), y no a lo que debería elegir y hacer si su decisión fuese coherente con su protesta y clamor (crimen de Estado/todos los partidos están implicados/todos los políticos son corruptos). La sociedad civil mexicana aún no se reconoce así misma como fuerza política independiente del sistema electoral y partidario; es como el adolescente que aún está pasando a ser adulto y no toma completa responsabilidad de su vida, se rebela al padre, le grita improperios, pero regresa a pedir dinero para la gasolina. La sociedad mexicana carga un gran miedo de verse en estado de “orfandad”, porque el Estado y la cultura patriarcal han mellado en el inconsciente colectivo la dependencia a la imagen del “padre, líder, gurú, caudillo, gran protector de los mexicanos”. En realidad el Estado es un “Cronos” que se devora a sus hijos y los escupe.

Creer que el abstencionismo es un “no hacer nada”, es no reconocer la fuerza del silencio, la no participación, y la resistencia a ser contabilizado por el poder. El abstencionismo es la “invisibilidad” que se escapa a la razón inquisitiva del poder; es un decir “no quiero ser un número más en tu padrón”; es la fuerza de la contra-conducta civil en resistencia al poder pastoral del Instituto Nacional Electoral (instrumento de la “democracia representativa” y de la clase política). El abstencionismo es la fuerza ciudadana actuando por encima del sistema parlamentario, es una acción masivamente metapolítica.

En nuestra próxima reunión de “Utopía, taller de imaginación social y mundo posibles”, presentaré una explicación informada sobre las condiciones y la estrategia del “abstencionismo consciente”, además de los argumentos (lógicos y legales) para demostrar la irracionalidad del creer (fe y esperanza) que mediante las elecciones se puede cambiar la situación de injusticia e inseguridad social del país. -Desobedecer es progresar-.

La capacitación es una conferencia audivisual en la que se explica a fondo qué es abstencionismo, tipos de abstencionismo (voto nuto, voto en blanco, abstencionismo activo/político) justificaciones legales para atacar “el deber votar”, qué es y qué no es el abstencionismo, alcances y límites, breve teoría del Estado y la sociedad civil, respuestas a los cuestionamientos y ataques que recibe el abstencionismo. La organización es autogestiva. La presentación está a mi cargo.

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