LA ANORMALIDAD DE LO NORMAL


17795_162214283937400_1926657889_n

Nos han hecho creer que estamos enfermos solo porque no podemos encajar en los cánones de la “normalidad”, porque no andamos persiguiendo el éxito o el sueño americano como quien persigue el arco iris. Pero la realidad que nos muestra la vida, es ver a nuestros contemporáneos y compañeros de generación, envejecer detrás de todas esas imágenes y pantallas sociales. Los vemos padecer las consecuencias de todo eso que sacrificaron por el “éxito”, los vemos desilusionados, guardando el secreto, pretendiendo que ha sido un “camino de rosas”, habiendo olvidado su alimentación, el mantenimiento de su cuerpo, el ejercicio diario, y siendo prisioneros de todo eso que construyeron a su alrededor, se colapsan como yonkes humanos, eso si, son “famosos”, “ricos”, “conocidos”. No menos terrible es la libertad, esa herejía que en otro tiempos terminó en la hoguera, ahora conduce al aislamiento e incomprensión, no es lo que muchos creyeron y su peso y gravedad va más allá del sentimiento gregario y masificado que homogeniza la vida global, ¿”Cómo puede ser que no quieras ser feliz?”, “¿Libertad, sin éxito?”. El quid del dilema es el vacío ante la vida, la incomprensión de nuestro tiempo, de que los hechos íntimos, los “pequeños placeres” son más satisfactorios que los grandes deseos, que los ideales son tan ilusorios como los espejismos del desierto, particularmente los que se asocian a “patria”, “amor”, “dios”, “dinero”, “felicidad”, pero hay algunos que vale la pena mantener vivos, el problema es discernir cuáles, si, ¿cuáles son esas ilusiones que en el mismo aire nos hacen vivir sin matarnos? Tal vez, la única salida es el camino de la desilusión, somos creadores de mitos y víctimas de nuestras propias ilusiones, tal vez el vivir sin espejismos es lo más sano, aceptando el misterio irresoluble de nuestra intimidad psicológica, es decir, entre más nos conocemos, más extraños nos parecemos (¿menos o más “normales”?), o tal vez, es el aceptar que sin conocernos jamás seremos dueños de nosotros mismos. De todos esos deseos, ideales, estereotipos, arquetipos, emociones, sentimientos, ideas, sueños, y aspiraciones, ¿quién realmente somos? Hay una gran diferencia entre “entendernos”, “conocernos”, y “aceptarnos”, ¿cuál es la ilusión? ¿cuál, la certeza? ¿cuál, lo auténtico? ¿cuál, lo normal? ¿cuál, lo absurdo? La incertidumbre, la ansiedad, y la angustia, todo eso de lo que nuestro mundo huye, en realidad es la esencia de la vida, lo que nos da consistencia como seres, lo que realmente somos como una respuesta a ello, si, todo eso que en la nueva religión de la felicidad, el éxito, y la seguridad, representa al “mal”, y que paradójicamente el supuesto “bien” ha terminado con la implosión masificada del ser, —el psicoanálisis en reversa, el retorno a la inconsciencia, la ceguera como ideal—, en ese vacío emocional, falto de autoconocimiento y compromiso social, que se vive como “normalidad”, es una herejía el no desear lo que todos desean.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: