DYLAN LO QUE DYLAN, polemica y futuro de las letras


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El perdedor de ahora será el ganador más tarde, porque los tiempos están cambiando”, —Bob Dylan

He leído distintos argumentos publicados en contra de que se le haya otorgado el Nobel de literatura a Bob Dylan, pero ninguno convence y pierden de vista la totalidad del acontecimiento, —y la extensión significativa del por qué se le dio el premio—.

Para entrar en polémica es necesario saber que Alfred Nobel escribió en su testamento que el premio debería ser para “la persona que ha producido en el campo de la literatura la obra más destacada en una dirección ideal”. ¿Qué significa “la obra más destacada en una dirección ideal”? Como decía Jorge Luis Borges, “el Premio Nobel de Literatura es una decisión de suecos.”

No obstante, Gordon Ball, un profesor de letras inglesas que nominó infructuosamente a Bod Dylan al Premio Nobel en más de 10 ocasiones, aunque no este año, dijo que se sintió reivindicado con el reconocimiento. Y subrayó el impacto que tuvieron canciones de Dylan como “Blowin’ in the Wind” en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos durante la década de 1960.

Indiscutiblemente, el Nobel es un premio políticamente cargado y absurdo, ya que hay ‘demasiado talento, diversidad y merito’ para un solo premio sin subcategorías. Esto genera división y competencia mundial, la sombra polémica que ha acompañado al premio desde su nacimiento.

Narradores desatan ‘guerra’ contra el trovador Beat.

Por un lado, los puristas de la literatura creen que es un retroceso a los orígenes, —cuando la literatura era oral—, entre ellos el escritor y periodista, Rafael Pérez Gay, quien declara, “Bob Dylan es un extraordinario representante de la cultura popular de resistencia, pero no creo que el conjunto de sus letras puedan dar al final con un Premio Nobel de Literatura.”

Se le suma la escritora Jodi Picoult, autora del Best-Seller Small Great Things, apeló a la ironía y escribió: “Vamos a empezar la campaña: #SmallGreatThings audiolibro y su brillante narrador para un Grammy”.

Santiago Roncagliolo, peruano ganador del Premio Alfaguara, publicó en Twitter: “Una periodista un año, un cantante el otro. No sé si la novela ha muerto, pero ha dejado de ganar premios Nobel.”

Ana North de The New York Times, escribió, “A medida que los niveles de lectura descienden a nivel mundial, los premios literarios son más importantes que nunca.”

El novelista de origen ruso Gary Shteyngart decía, con mucha ironía: “Entiendo perfectamente al comité del Nobel. Leer libros es duro.”

En oposición Carlos Mayoral afirma, “La poesía es algo demasiado serio como para dejarla en manos de los cantautores. Cómo se atreve Dylan, un tipo además que se apropió alevosamente del nombre de Dylan Thomas, a añadir acordes de guitarra a sus versos.”

Y en tono elitista-monástico, el poeta y ensayista, Armando González Torres publicó en el suplemento cultura Milenio, “…a diferencia de la música de rock que convoca a la comunión gregaria, la escritura literaria convoca al silencio, a la soledad y la empatía crítica del lector”.

Se está apostando por la diversidad literaria ante la ‘tiranía de un soporte’.

El objetivo del premio Nobel no es reconocer la ‘cantidad’ de libros escritos o promocionar la lectura, sino ‘celebrar la literatura’, y esta viene en formatos distintos. Es afirmar que no solo tiene valor literario lo que aparezca en un libro, —sino que en otros contextos se puede hacer literatura—. Y esta ‘revolución’ sucede a costa de los privilegios de los novelistas. Es“…una apertura de la academia y no sería raro que en 20 años más ganara el Nobel a la Literatura un autor de novelas gráficas por ejemplo, o un guionista de cine y TV. No me extrañaría que Alan Moore sea candidateado en próximos años.” —declara el escritor Francisco Ortega.

Conforme avance la tecnología audiovisual, el texto muda y muta a otras plataformas, tal como sucedió con el paso de la oralidad al lenguaje escrito. Y así como la imprenta liberó al libro de los monasterios y bibliotecas privadas, paradójicamente ,“…cuando Gutenberg inventó la imprenta, el aeda enmudeció. La poesía dejó de ser cantada. Y el mundo separó a las hermanas gemelas: música y poesía”, nos dice la redacción de La Jornada.

Por ello, la literatura al dejar la ‘tiranía de un soporte’, dejará de ser patrimonio exclusivo de los escritores. La ‘autoridad’ del autor está cuestionada desde que el propio escritor ‘mató a su avatar’. ‘La muerte del autor’ es un debate exquisitamente académico, por ello, el incluir ‘poetas cantantes’ en el Nobel de literatura no implica acabar con el ‘canon’ o con el ‘autor’, al contrario, significa expandir y diversificar la escritura y las formas de ser autor.

El Nobel nunca ha sido excento de polémica. Es una institución extremadamente conservadora por ello otros aplauden el gesto de este año, mientras que en la oposición le llaman ‘nostalgia generacional’, según expresó el escritor Irvine Welsh, autor de Trainspoting y Filth: “…es un premio de nostalgia mal concebido, arrancado de las próstatas rancias de hippies seniles y balbuceantes.” —¿Será?

Dar el Nobel al poeta norteamericano que abanderó la lucha por los derechos civiles a unas semanas de las elecciones de Estados Unidos, es un signo claro. Andrés Morales, académico de la Universidad de Chile, declara: “No nos hagamos los tontos, porque esto también tiene un sentido político: evidentemente esto representa los EE.UU. absolutamente contrarios a la política de Trump, al conservadurismo.”

Pero seamos claros y regresemos al testamento de Alfred Nobel para analizar el impacto de la obra de Dylan —en una ‘dirección ideal’ de la historia—, ¿acaso no está por encima de cualquiera de los candidatos de este año? Adonis, Murakami, Carol Oates, Phillip Roth, Delillo, McCarthy o Kundera, a pesar de su genialidad y la extensión de sus palabras, no tienen el impacto histórico y cultural de Dylan, ¿por qué? —A continuación, una colección de citas que demuestran el argumento.

La escritora catalana, Bel Olid escribió, “…este año han puesto sobre la mesa un debate apasionante: ¿qué es literatura? Así que gracia a Dylan por las canciones y a la Academia Sueca por hacernos reflexionar sobre temas profundos en esta época de banalidad.”

Jaume Subirana, escrito, declaró, “A veces está bien aceptar que la literatura puede ser (y quiere ser) más cosas que lo que nosotros creemos o de lo que nos gusta”.

Francisco Ortega, escritor, publicó, “El premio de Dylan es importante porque es la valorización concreta de la canción pop y del rock’n roll como una nueva forma poética. O mejor dicho, la forma poética más importante de los últimos 50 años. La canción como lírica.”

Carlos Zañon, escritor, declaró: “Dylan devolvió, sin quitarle valor artístico, la poesía a lo mayoritario y popular. Actualizó y electrificó al juglar. Dotó al rock’n’roll de valor literario, un lenguaje potente, flexible e influyente. Hizo que todo el mundo escribiera distinto canciones, poemas y narrativa”.

El cantautor Tom Waits en las redes sociales, felicitó al premiado: “Es un gran día para la literatura y para Bob. Antes de que los cuentos épicos y los poemas fueran escritos, viajaban en el viento de la voz humana y no hay voz más grande que la de Dylan”.

La periodista e historiadora chilena, Sara Bertrand, declaró, “Se lo merece. Hay muchos cantautores que son grandes inspiradores, grandes hombres de letras aunque se expresen de forma musical.” Mientras la cuentista estadunidense Joyce Carol Oates publica que la música y las letras de Dylan son difíciles de olvidar y que en el sentido más profundo son “literarias”.

El escritor británico-paquistaní Salman Rushdie también aplaudió la decisión, y argumentó que desde tiempos inmemoriales la canción y la poesía han estado unidas. “De Orfeo a Faiz, el canto y la poesía han estado cercanamente viculadas. Dylan, en ese sentido, es un heredero brillante de esa tradición”,“Dylan encarna la condición del aeda, esa figura fundamental de la cultura antigua griega que fundía en su persona poesía, música, baile, canto, teatro, artes plásticas”.

Dylan es el primero desde que se comenzaron a entregar estos premios en 1901, que ha sido condecorado específicamente por las letras de sus canciones. La novelista Philippe Margotin, declaró, “Entre las 500 canciones que componen su obra, algunas pueden ser consideradas como menos importantes musicalmente, pero en todas hay un texto absolutamente sublime.” Sus “letras sabias y poderosas han tocado mentes y corazones”, declaró el ex presidente norteamericano, Bill Clinton.

Jon Pareles, crítico del The New York Times, escribió, “Tanto como cualquier figura literaria surgida en el siglo XX, él (Dylan) ha escrito palabras que resuenan en todos lados: citadas por revolucionarios y presidentes, lanzadas por manifestantes, estudiadas por académicos y tomadas con el corazón en incontables momentos privados.”

El escritor Alain Mabanckou, publicó: “…me alegro de que se reconozca también a la literatura en la Palabraen el sentido poético del términoen tiempos en que muchos artistas piensan ser dispensados de la exigencia de fondo y forma en su creación.”

Leonard Cohen, durante la presentación de su nuevo disco, dijo que darle el Nobel de Literatura a Dylan era como darle una medalla al Everest. Así de obvio, de inapelable, “Dylan es lo que siempre he querido decir que es un poeta.”

El poeta y cantante Joaquín Sabina escribió: “El premio Nobel a Bob Dylan es una noticia feliz. Primero, porque le da a uno la razón: llevo diciendo por lo menos 20 años que Dylan es el mejor poeta de América y de la lengua inglesa actual y también el que más ha influido en varias generaciones”.

Cortazar escribió en ‘Papeles inesperados’, circa 1955, “Habrá una revolución en Estados Unidos cuando suene la hora del hombre y acabe la del robot de carne y hueso, cuando la voz de ese país sea la de Bob Dylan y no la de Robert MacNamara”.

Bob Dylan es un gran poeta, tan sencillo como eso”, dijo la secretaria permanente de la academia, Sara Danius, a The Associated Press. “Es un gran poeta de la gran tradición de la lengua inglesa”. Haciendo eco a estas palabras, Salman Rushdie agregó, “Bob Dylan reúne a la música y a la poesía, como un aeda contemporáneo. Y eso es lo que premia ahora la Academia Sueca”.

La canción es un género literario completo y Dylan es la extensión de la poética Beat a la canción popular occidental. Los escritores escuchamos sus canciones, no exactamente por su música y su voz, sino por las letras llenas de imágenes e historias, acomodadas al ritmo y los acordes, por su observación de la vida diaria y el ‘alma humana’, por el detalle poético y fonético, por el recurso de los versos libres, las rimas asonantes, por sus largas frases como ‘torzales’, porque llevó las ‘raíces a la electricidad’ y se reinventó a cada paso, porque exploró el American Dream con un compromiso humano, y nos trajo sus voces y caras en una lírica folk con guitarra eléctrica. Y nació el Rock.

¿Alguien se hubiera quejado si se le hubieran otorgado el Nobel a Dylan en 1966 o 1976?

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