LA ENERGÍA DE LOS ESCLAVOS


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En México, la política de izquierda cree que necesita una energía sin futuro, el petróleo, para revivir ideologías del pasado y visceversa.
Si en México, el nacionalismo es sinónimo de petróleo y este de “adicción industrial, contaminación y destrucción global”, me pregunto qué propósito tiene el nacionalismo populista, ¿a favor o en contra del progreso equilibrado y sostenible de la vida en el planeta?
 Donde hay riqueza, hay codicia. Donde hay codicia, hay corrupción. El petróleo es fuente de riqueza, codicia, corrupción, destrucción y cambio climático.
PETRÓLEO = ATRASO, CONTAMINACIÓN Y DESTRUCCIÓN.
La adicción a los hidrocarburos es esclavitud al crudo y a sus especuladores. Defender una energía que destruye y contamina la vida en nombre del nacionalismo, —es el absurdo a la tercera potencia—. Energías limpias, renovables y sostenibles es el camino fuera de la adicción petrolera/nacionalista.
No sé si se han dado cuenta de cómo el contexto mediático dirige la opinión pública hacia “la corriente nacionalista” (el petróleo), pero que en estos tiempo de cambio climático y destrucción del medio ambiente, —aferrarse al petróleo significa el atraso—, es como insistir en las corridas de toros, en los circos y la crueldad a los animales, en la mutilación genital femenina, en las guerras sucias como economía. ¿Cómo es que en tiempos en que ya existen países como Noruega y Holanda que han prohibido el uso de hidrocarburos por sus efectos negativos al medio ambiente, en México seguimos aferrados a un “sueño nacionalista”? —El futuro de una sociedad depende de los sueños de su pueblo, por ello insisto, deberíamos de cambiar la manera en qué soñamos y ante todo los sueños que deseamos forjar, porque lo peor que nos puede suceder es que los sueños se conviertan en pesadillas. Aferrarse al “sueño del petróleo” es sellar nuestra atraso y dependencia en un recurso no renovable y además “secuestrado” políticamente por el mercado internacional. —¡Despierta de la hipnosis nacionalista! Aferrarse al petróleo es aferrarse al atraso que representa un recurso no renovable cuya explotación y consumo es causante de la destrucción del medio ambiente y de los monopolio energéticos y sus gerras mundiales. ¿Por qué no te manifiestas por un país que prohíbe los conbustibles fósil como Noruega y Holanda? ¿será porque desde tu interior sin darte cuenta deseas ser pastoreado como “oveja perdida” por el candidato populista cuyo ideario lo encabeza el petróleo? ¿por qué tiene el petróleo tal fuerza sobre el inconsciente colectivo mexicano?
EL GASOLINAZO es la ironía de un pueblo que sigue hipnotizado por la ideología nacionalista que no le permite ver que se aferra a su “adicción”; por ello si no se protestar por algo más que los valores de sobrevivencia, —por un estado alterativo de la realidad—, se seguirá en lo mismo con otro nombre y color. Es algo que cuesta ver porque se prefiere seguir en una batalla absurda basada en el nacionalismo (el petróleo), que dejar la adicción al petróleo y buscar nuevas tecnologías; se prefiere importar agua en vez de invertir en purificadoras y captadoras de humedad; se prefiere luchar por el simbolismo ideológico, que luchar por cambiar a otro tipo de energías limpias y renovables. Es una contradicción luchar por el petróleo y luchar por el medio ambiente, —el cambio climático es una realidad—. 
Una verdadera “propuesta patriotica” sería tranformar la economía para que deje la adicción al petróleo. Pero te preguntarás, “¿Por qué esta es la propuesta ‘correcta’?” —Porque implica “dar más vida a la vida”, “¿Y cómo me lo puedes demostrar?” —Los antiguos pobladores de Mesoamérica planeaban sus ciudades para más de diez generaciones por ello han sobrevivido hasta nuestros días. Esta forma de pensar el futuro se contradice con la mentalidad petrolera/nacionalista. Un regreso al nacionalismo petrolero implica un retroceso del futuro bienestar de las nuevas generaciones, —porque el petróleo no tiene futuro—, no es renovable, además está comprobado que el cambio climático tiene como factor principal la emisión de gases por quema de fósiles (hidrocarburos). Lo que propongo no es nuevo, ni descabellado, ya existen dos países que han prohibido el uso de gasolina (Noruega, Holanda), y otros como Portugal, hacen pruebas para mover el país a base de energías renovables y sustentables. La mentalidad petrolera nos viene de los Estados Unidos y se hizo impronta nacional con el sueño priísta forjado con el descubrimiento de yacimientos de petróleo en el Golfo de México en los 70. Esta programación ideológica atañe a los sentimientos patrióticos (fe cívica) de la Nacionalización del petróleo por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938, no obstante (es aquí donde fallamos) vivimos otros tiempos y no podemos regresar al pasado sin sufrir las consecuencias de ignorar el futuro. Un populismo basado en el petróleo, históricamente es miope.
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