CÓDIGO CANÍBAL: ¿la psicosis caníbal no existe?


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La psicosis caníbal nace de las relaciones sociales y se normaliza con la división de labores y clases sociales, se justifica con el Materialismo Histórico de Marx y la Riqueza de las Naciones de Adam Smith: El sistema es una jerarquía (matrix ideológica implantada culturalmente) en la que unos explotan a otros porque los hombres entre ellos ante la Ley, —no son, ni nacen iguales—, es una creencia civil. Hemos sido condicionados en las escuelas para admirar y celebrar personajes cuyos comportamientos son psicópatas y brutales; —un análisis de la letra del himno nacional podría encontrar la misma violencia que se glorifica en los narcocorridos—. Los héroes de la patria, los conquistadores, los dictadores, los generales, los chingones, son personajes enfermos según la visión de los nativo americanos de los Grandes Lagos entre EEUU y Canadá, de la psicosis caníbal (wetiko). ¿Cómo es posible que se admire como “éxito” la imposición de un hombre sobre los demás que somete y explota a los otros para su propio enriquecimiento? (canibalismo/vampirismo) En eso consiste la psicosis caníbal: en no poder reconocer que se está enfermo y que las prácticas económicas consideradas “normales” (especulación, manipulación de precios y del mercado, monopolios y oligópolos, prácticas y competencia desleal), no solo NO son “económicas” (son consumismo, desperdicio, destrucción), sino que depende de que unos estén predestinados de nacimiento a la miseria y la explotación, a ser consumidos por quienes basan su plusvalía en devorar el trabajo de otros. La psicosis caníbal consiste en una mentalidad que no desea compartir el fruto del esfuerzo de manera más equitativa y lo justifica con “el salario mínimo”, y diseña un esquema financiero para que cada día este pierde su poder adquisitivo ante el costo de la vida que se dispara y luego propone leyes que justifican el uso del ejército, policías secretas y torturadores para “mantener el orden” ante todo el desorden que el mismos sistema ha generado. Esta es la descripción abstracta del modus operandi fascista, hay variantes, pero su rigidez lo hace esquemático, arborescente y marmólico. Es un “orden molar” cuyo dogma fundamental es “hacer entrar en cintura” y penetrar hasta la raíz de la vida privada para codificar el comportamiento del individuo como “problema moral” o de “inseguridad”, por ello el poder del fascismo es un “puño” que depende directamente del aparato judicial (policía/militar) y del aparato inquisidor (hacienda/iglesia) y que se ha normalizado históricamente al grado de que somos adoctrinados pública y privadamente para aceptar y perpetuar la psicosis caníbal en nombre de la civilización, la ley y el orden, es decir, se ha creado una cultura desde donde la mentalidad “wetiko” en su encarnación reciente (narcocultura/”vendedores perros”/políticos/neofascistas) se propaga por los canales del entretenimiento, educación, creencias, noticias, literatura, —desde el centro mismo de la vida social de un pueblo, por ello, la epidemia es civilizatoria: un meme replicante que parasita y guía la vida de su huésped hacia el canibalismo sin que este lo sepa—.

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