
La campaña de desprestigio hacia Obrador es tan funesta que muchos se contagian como si fuera una psicosis colectiva.
En esta guerra sucia las bajas son los ciudadanos que se consideran racionales, objetivos, y teóricamente preparados, y que han comenzado a reaccionar con paranoias políticas sin ninguna evidencia concreta. Son las víctimas del campo semántico generado por academicos, comentaristas, propagandistas y simuladores del poder conservador.
El pueblo se pierde en una casa de espejos hecha de simulaciones y desinformación. Una gran simulación que busca oponerse al efectivo y revelador teatro político que se ejecuta cada “Mañanera”.
Veo a diestra y siniestra artículos y programas de opinión creados para consolidar un estado de sitio imaginario y nefasto en el país.
¿Qué más puede hacer la oposición ante el despliegue de las transformaciones políticas recientes?
A la oposición irracional y reaccionaria solo le queda despretigiar cualquier acto del gobierno.
Voltear un espejo de circo para distorsionar la realidad política que le es inconveniente. Por ello buscan magnificar y repetir add nausea cualquier error. Creando una opinión pública miope, centrada en la peccata minuta; chismes, maniqueísmo opositor, e irracionalidad con carga ideológica mas morbo y vulgaridad.
Pareciera que los poderes fácticos dieran la orden, “Que se vayan por las ramas para que pierdan de vista el bosque. Fuera de vista es fuera de mente. Fuera de mente es todo nuestro”.
¿El propósito? Que la gente pierda la noción de los avances sociales que se han alcanzado en los últimos tres meses. Que renuncie su apoyo a Obrador. Que no se consolide el mínimo bienestar de la transformación. Que no cobren consciencia de clase.
Buscan retrogradar el avance histórico mediante la guerra sucia en medios y redes sociales; inventando conflictos, clonando cuentas de funcionarios para despretigiarlos, creando artículos de opinión de periodistas fantasma.
El efecto ha sido un estado esquizofrénico en el que la simulación de la guerra sucia no coincide con los hechos y los actos de los casi cien días del gobierno de Obrador.
¿Por qué es peligroso? Primeramente se genera un estado esquizofrénico, y de este se desprende una psicosis colectiva en la que el pueblo comienza a desconocer los beneficios inmediatos a su favor a cambio de miedos, deseos, y más engaños de la oposición irracional y su guerra de linchamiento.
En este mundo postideológico en el que la oposición izquierda/derecha se ha trastocado por la de nacionalistas vs. globalistas, es fundamental no perder la brújula en simulaciones.
Lo importante es descubrir por lo que vale la pena luchar en el terreno político, es decir, por lo que verazmente lucha por ti.
