—¿Cómo se comportan los escritores en las ferias de libros?
—Esta vez, los escritores que vi y escuché en la Feria del libro antiguo y de oportunidad, no fue en presentaciones, sino en sus comentarios mientras compraban.
—Esta feria es más chica y apretada y era inevitable escuchar las conversaciones. Me llamó la atención ciertas charlas por su volumen, y pude notar en particular la abundancia de pretenciosos comentarios sobre libros y autores.
Las pretensiones intelectuales eran tan exageradas que se volvían cómicas. En momentos me sentí como en una comedia de egos y errores de Moliere.
—¿Por qué?
—Por el manierismo y las voces afectadas, los tonos fatuos de erudición literaria pequeño burguesa. Como si quisieran que todos en el feria se dieran cuenta que eran ellos los más sabios.
Escuché recitaciones de nombres de autores y títulos de libros para demostrar y dejar sentado quien era el rey conocedor de los libros; particularmente si coincidían miembros de capillas distintas como los de la radio, los de los talleres universitarios, y los poetas independientes.
Los más calladitos fueron los de historia. Esos fueron los primeros en llevarse las joyitas editoriales.
—¿Y quién era el más bocón?
—Hubo varios, pero el que particularmente me pareció fantoche por exagerado fue Daniel Basave.
—¿Por qué?
—Sé que todos tenemos derecho a ser uno mismo, pero la falta de autenticidad por exceso de simulación no es saludable. Para rematar, los rumores en el mercado dicen que “solo habla y toma fotos, y no compra…”.
—¿Cómo se mueven sus libros?
—No se venden. Su best seller, La liturgia del tigre blanco, la leyenda del Ing. Jorge Hank Rhon, al cambio político cayó en el olvido. En realidad solo tuvo éxito en Tijuana. Lo sé porque mi padre (priísta) fue el responsable de su promoción entre los grupos liberales.
—¿Qué tipo de intelectual es Basave?
—Mercenario conservador. Desde el principio se vendió al PRI, específicamente al Grupo Atlacomulco, y particularmente se exhibió como reaccionario durante la masacre de Ayotzinapa insitando a la violencia en nombre del “anarquismo”.
—¿Por qué?
—Como los fascistas confunde su mercenarismo con el anarquismo, pero nada qué ver. En ese momento incitar a la violencia era mandar a la juventud al matadero de los granaderos. Me pareció reaccionario e irresponsable.
—¿Y qué significa un libro así para un escritor joven?
—Su ofrenda simbólica para entrar a la mafia del poder en su dimensión literaria-editorial, por un lado, y por otro la confirmación de la simulación trepadora como estrategia al poder entre los intelectuales publicables.
—¿Por qué dices que ya no se vende La liturgia del tigre blanco?
—Posteriormente, los representantes editoriales lo confirmaron “El libro de Basave solo se vende en Tijuana…”, claro, era el bastión priísta quien compraba mayoritariamente el libro editado en 2012, año de Peña Nieto, candidato del Grupo Atlacomulco.
—¿Cómo lo sabes?
—Mi padre organizó varias presentaciones y ventas del libro, incluso una en el salón social de la Logia Ignacio Zaragoza en la Av. Revolución y Calle 9na.
—¿Qué tipo de intelecto posee Basave?
—Es un memorión que escribe para ganar concursos y fungir de maestro de ceremonias de la literatura, pero de poca profundidad y originalidad reflexiva.
—¿Y su visión de Tijuana?
—Realmente no posee raíces identitarias profundas en la región. Ni visión estéticamente original. Más que contribuir, explota. Mayoritariamente ha usado a Tijuana para autoproyectarse.
Si no fuera por las temáticas que ha tomado de aquí, estaría en otro lugar seguramente haciendo lo mismo como mercenario de la pluma.
EL FESTÍN DE LOS EGOS LITERARIOS
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